Agosto 17, 2007 — Búsquedas, Fest, Paranoidefobico, Vida diaria, Video juegos.
Escrito por Agustin Fest.
Itsa mi, Mareeo. El chaparrito italiano y panzón es parte vital de mi infancia. No conozco remix o composición de la clásica canción de Mario Bros, que no me agrade porque me recuerda aquellas ocasiones en que prendía la Nintendo y dejaba que el diablo, los hongos, las tortugas aladas y el poco deseo sexual se apoderaran de mí. Benditos los videojuegos porque de ellos es el reino de los cielos. Veinte años después de la famicom, no he conocido juego que me recuerde tanto las horas de frustración y placer que me daba recorrer un mundo, mientras tragaba hongos y crecía el doble del tamaño normal. Ya no existen los juegos sencillos de matar, rescatar a la princesa, ni decepciones tan dulces como: “Sorry Mario, but the princess is at another castle”.
Fui a la junta para padres de familia del Centro Universitario México. Como tutor de mi hermano, lo consideré mi deber. Básicamente lo mismo de hace un año. A partir de la media hora, tenía unas ganas terribles de orinar, pero me aguanté como todo un hombrecito. Recé el padre nuestro, el ave maría y pedí favores a San Marcelino Champagnat. La noción de que ya son diez años desde que dejé la preparatoria me taladró el cerebro. Incrédulo me lo repetía en voz baja, mientras hablaban de revisar calificaciones por internet y de enseñar a los hijos a leer, porque algunos imbéciles no entienden lo que quieren decir las palabras y responden mal los exámenes.
En ningún momento el director de la institución dijo la palabra imbéciles.
Una de las hijas de mi padre estudiará este año ahí. Supuse que lo encontraría entre la gente, pero la verdad, es que no ví a nadie remotamente parecido a mí. El señor que se sentó a mi izquierda, sin embargo, me miraba y por un momento, la paranoia o el anhelo, pensé que era él. Un momento muy breve. Me pareció que no teníamos la misma nariz enorme y lo dejé por la paz. No era el lugar, no era el momento y si alguna vez, Agustín Fest se siente remotamente culpable, se acercará a mí. Lamentablemente compartimos el mismo nombre. Lamentable para él, que desea esconder el pasado. Internet es un falso anonimato. Todo se sabe, eventualmente.
Llueve. Tengo sueño. Compartir el nombre de mi padre. Pobre de él, y pobre de mí, que con eso el flujo de cierto río místico se siente. Llevo su nombre. Él permitió dármelo. Que cosas. Tantas cosas que habrían sido distintas si no lo llevara. En algún momento, si nos dedicáramos a buscarnos, nos encontraríamos de inmediato. No es lo mismo que Mario, porque hay muchas princesas que se llaman así mismas “Peach”. Ni modo. Aquí nomás es levantar tantito la piedra. Cuando pienso en mi padre, es como si pensara en mí mismo: “Si Agustín Fest se siente remotamente culpable”. Quien sabe cuántas consecuencias inconscientes tendrá ese flujo de pensamiento. No es como “Si Juán González sintiera cosquillas”, porque podría pensar en todos los Juán González del mundo. En cambio, y que mal pedo, pareciera que sólo hay dos Agustín Fest.
Invité a mi “hija adoptiva” a cenar esta noche. Platicamos de su carrera, de cocina, de dónde le gustaría trabajar, de su novio. Compartimos el pastel, le invité un vodka, escuchamos como felicitaban a cinco personas por su cumpleaños. Agustín Fest se siente bien con esas reuniones tranquilas. De verdad le hacen bien. Tomé una copa de vino, y milagrosamente, me sentí más ligero. Hacía tanto que no tomaba una de esas. Abriendo la puerta de mi casa, después de dejar a la hija en casa, se me ocurrió que debería tomar una copa de vino todos los días y sentarme a escribir, nomás por mamón. Algo que no creo hacer.
Duele más estar sobrio.
Esta noche es tranquila. Nada duele. Pronto iré a la cama. Chaquetita y a dormir. O dormir nada más. Estos posts tan personales… a ver si mañana me invento un cuento, o termino de una buena vez la tortura que es leer a Octavio Paz. Sí, decepciones dulces… no es lo que esperabas, pero tampoco deseas terminarlo. Decepciones dulces. Ibas con todo a terminarlo, pero no lo encontraste y debes seguir buscando.
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Mayo 26, 2006 — Asceta, Consumidor de Entretenimiento, Fractal Chaos, Notas aleatorias, Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
He estado tan entretenido con esto de los FotoCuentos que no he escrito de mí. Me han dado ganas, pero me gana más el entretenimiento que me provoca escribir por una fotografía que ustedes me envían. Se me ha hecho raro que mi novia no haya mandado alguna, pero así como la negrean en el trabajo también lo comprendo. Si eres lector habitual o caiste por casualidad a este blog, te invito a que me envies una foto. Si ya enviaste una, puedes enviar otra, al fin que hay bastante cola (hasta el momento, son treinta fotos pendientes). El ejercicio me ha parecido entretenido y muy estimulante. Claro, no tan estimulante como una mamada, pero casi.
Me gustaría que mis cuentos fuesen más cortos, pero no puedo, tengo la mala costumbre de adornarlos un poco.
La otra parte de mi tiempo la ha consumido Final Fantasy X, puedo decirles, no sé si orgullosamente, que mi juego salvado registra 140+ horas. Me sorprende porque un juego RPG, si no es un Final Fantasy, lo acabo en 30 ó 40 horas. Si es un Final Fantasy, me quedo en las 70-80. La verdad, la historia no me ha fascinado, sin embargo el sistema de juego se me hizo muy cómodo. También, tal vez, es que he adquirido más paciencia para jugar. Esta vez me dediqué a buscar todo lo extra que podía ofrecer el juego y poco a poco, he conseguido todas las armaduras, las armas celestiales, las esferas especiales para llenar atributos vacíos. Calculo que me faltan otras veinte horas de juego, para sacar a un monstruito llamado “Nemesis” y para terminar de subirle todos los atributos a mis personajes. Mierda… soy un friki, o friqui, o freaky, o cómo gusten escribirlo.
Espero que cuando llegue el momento de la verdad, no intercambie el sexo por el juego o por escribir fotocuentos, sería energía física muy desperdiciada.
Ya tengo trabajo como corrector de estilo para una revista, muchísimas gracias a Caro por el contacto y por avisarme cuando se dio la oportunidad. La paga es poca, casi que para los camiones y la coca, pero no creo que consuma mucho tiempo y con ello estoy trabajando en el rubro. También con ello reactivaría cierta independencia económica. Por otra parte, esta por salir mi tercera colaboración en la revista Penthouse y eso de alguna manera, me tiene muy contento. Verme publicado en medios masivos es muy satisfactorio.
Mientras escribo esto, estoy matando a un Kottos para obtener cuarenta esferas de fuerza. ¿A poco no soy un chingón?
Últimamente me ha asaltado la idea de “escribir para sanar” como dice Jodorowsky. No como algo metafísico, sino como algo oriental. Estuve enfermo mucho tiempo y escribí esa enfermedad. Tal vez, ahora que tengo un poco de paz y estabilidad en mi vida, debería escribir de eso, sin embargo, me da un poco de terror hablar acerca de los trinos de los pájaros y de como alumbra el sol el rostro de los niños. No sólo es mamón, es horriblemente cursi. Tal vez si me sentara a contemplar, conseguiría una de dos cosas: No me daría miedo mi cursilería o bien, aprendería a apreciar las cosas bellas sin caricaturizarlas o ridiculizarlas. Me gustaría escribir para tranquilizar y relajar a otras personas, este mundo jodido lo necesita un poco.
Sin embargo, “escribir para sanar” en mi caso, no creo que sea lo óptimo. Después de todo, me gusta disfrutar mi parte hedonista, mi parte oscura, la que desea y quiere más. No tengo ningún problema con ella, al contrario, la estimulo cuando sale a flote. Más estos días donde vivo tan relajado. Tal vez eso de “sanar” es solamente un ideal, y realmente continuo enfermo, moviéndome en ambos lados de la balanza. Jugar 140 horas Final Fantasy, ¿es la virtud de la paciencia o es el reemplazo de la enfermedad? Ahora, no hay que ser tan exagerado, esas 140 horas hay que dividirlas entre treinta días que lo he estado jugando (tal vez un poco más). Un promedio de 3-4 diarias. En eso se me van mis horas de insomnio. La verdad lo prefiero a pedirle fotos a mi gringa proveedora de fotos de celular en pelotas. Tiene un culo demasiado grande, como de caballo, enorme…
A mi novia le gusto por grotesco en ocasiones, a veces me desprecia un poco por ello.
Tidus ya tiene 255 de Fuerza / Defensa / Defensa Mágica / Evasión. No necesita más. Nos vemos al ratón vaquero.
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Octubre 19, 2005 — BOB, Consumidor de Entretenimiento, Garabatos, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Estaré jugando con el diseño estos días. No pienso escribir, sólo jugar con la carátula del blog. Ya que quede algo que me satisfaga o ya que me obligue a regresar al diseño de siempre, regresará la programación regular de este, su humilde espacio cibernético (ay ay ay).

NOlo me invitó y me dije, bueno, ¿por qué no? Después de todo, a veces tengo tiempo libre (tiempo libre de verdad) y me la paso jugando Playstation2, así que podría escribir algo de eso cuando no ando quesque trabajando las novelas de campeonato.

Hecho por Gibrán Aquino Pineda, ¿a poco no está poca madre?
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Octubre 20, 2003 — Video juegos.
Escrito por Agustin Fest.
Ayer me entró una nostalgia por el Duke Nukem 3d. ¿Lo recuerdan? ¿Alguna vez escucharon de él? Mientras que DOOM se hacía famoso por los marinos espaciales que abrieron una puerta al infierno y habían desencadenado una serie de lamentables eventos que ja-más de-bie-ron suceder (Y claro, el Deathmatch, y que era el primer juego en disparitos de primera persona. El anterior a ese, había sido Wolfenstein. Pero vamos un por uno).
Duke Nukem se hacía famoso por ser un héroe. Tan sencillo como eso, un héroe americano que tan sólo quería salvar el mundo. Un héroe gringo ejemplar. De esos a los que les brilla en el fondo la famosa bandera de rayas y estrellas.
Yo siempre quise ser como Duke Nukem.

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Septiembre 27, 2003 — Comics, Consumidor de Entretenimiento, Video juegos.
Escrito por Agustin Fest.
A veces, cuando tengo tiempo y mucho ocio, me transformo en Wolverine. (Como siempre, si le das click a la imagen, la verás en grande). Hace poco, pude vencer a Wendigo y los que trabajaron el juego para Activision lo hicieron considerablemente difícil, aprovechando que es un mutante que en los comics estuvo a punto de matar a Wolverine unas dos o tres veces, y los verdaderos fans sabrán que… matar a Wolverine es casi como antítesis.

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Mayo 8, 2003 — Video juegos, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Bien.
Empecé como un ladronzuelo, trabajaba de noche obviamente. Un simple baño, una cocina simple… me hice todo un cocinero, claro está, no quería incendiar mi casa en algún accidente. Me compré algo para pintar, ya que el trabajo para ascender requería creatividad e inmediatamente, un espejo (para ensayar discurso y aumentar los puntos de carisma)… el juego bien dice: “Se necesita carisma para tratar a tus futuros clientes y después hurgar en sus bolsillos”. No se me hacía mal.
Luego la máquina de ejercicio, ya saben, para huir rápidamente en caso de policía al acecho, casi podía escuchar la cancioncita de aquel programa malísimo: Chico malo! chico malo! chico malo!
Ascendí rápidamente a corredor de apuestas, después conductor de coches… (asaltando bancos, yippy…) y al final, llegué a ser un ladrón por medio de fraudes. Requería más puntos de creatividad y de físico… además 7 amigos.
Yo sólo tenía 5. Por eso dejé de jugar el juego, porque tendría que crear más Sims con sus respectivos hogares (camas, baños, teléfonos y cocinas). Así que decidí cambiar de trabajo, aparte de que ya no me gustaba ser un ladrón.
Ajá… paramédico no sonaba mal, después asistente, después enfermero y a partir de ahí me pedía más amigos. Así que el mono de mi mismo se investigó los cheats. Decidí crear dos familias, una de ocho y otra de siete.
Las Puta, claro está, es mi juego… puedo crear la familia que se me antoje. Con algo de trampa les conseguí dinero para armarles una casa de mal gusto pero harto medieval. Un burdel con ocho mujeres de todas las razas, sabores y colores. No me vi mala honda y les puse unos silloncitos, un billar y otras cosas para que le echaran ganas.
La otra familia es la familia Carrillo, inspirados en los personajes de la oficina. Les armé una casa Romana-Agogo (de nuevo, de mal gusto, no tenía ganas de diseñarles la casa). Son Jorge Carrillo, Cheques, Cryztales, Feyo, Bala, Josefa y hasta me di el lujo de poner a Aurea (la novia del Feyo).
Ya teniendo tantos Sims que pasaban por mi casa, logré mantener 11 amigos. (Curiosamente, ninguno de la casa de las Puta :chillon:). Ya teniendo las amistades y después de conseguir puntos de lógica (me compré un telescopio), más carisma, más físico, más creatividad (una guitarra eléctrica). Conseguí ser Investigador clínico, me dieron un bono de 8,000 simoleons por descubrir una vacuna… me compré una nueva cama, un par de sillitas nuevas y un equipo de sonido (curiosamente, mi casa no es tan de mal gusto… hasta me agradó).
Y finalmente… pase a ser director del hospital. Conservo mis 11 amigos, de las cuales seis son mujeres y cinco tienen un corazoncito a lado de su sonrisa (híjole, es como la historia de mi vida… nah, ya quisiera).
Pero bueno. Ya terminó mi grandiosa vida en el Juego de The Sims a menos que decida casarme y jugar con dos Sims, y eventualmente tres si estos deciden tener hijos (lo cual, me pondría muy neurótico, una vez intenté jugar con ocho y ya estaba llorando). O podría bien dejar mi trabajo como director del hospital y buscar algo en el ambiente militar, o como hacker… o tal vez regresar al bajo mundo del crimen.
O cuando quiera perderme de la realidad, prenderé el juego, dejaré que el mono haga lo que quiera y veré con atención a las Puta pasar fuera de mi casa, ya ven… uno que se proyecta en estos juegos, como lo que quisiera ser. (Todavía me estoy decidiendo entre director de un burdel o acosador de mujeres).
Bueno, luego les dejo un link con las páginas que se genera de mi SIM para que vean fotitos de sus más grandes momentos (hasta ahora, todos tienen que ver con ladrones… y no se por qué).
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Febrero 2, 2003 — Video juegos.
Escrito por Agustin Fest.
Corro rápidamente, un cohete me silba en la oreja, volteo rápidamente y disparo con mi enforcer a la cabeza del individuo. No es suficiente, el dispara otro cohete y alcanzo a meterme en un pilar a la izquierda, rezando por encontrar una mejor arma.
Pero la diosa fortuna no está conmigo… o tal vez si, porque escucho que el del cohete está peleando ya con otro que lo ha encontrado primero. Tomo un medikit y curo mis heridas lo más rápido posible. Una mejor arma, si, una mejor arma.
Salgo esperanzado de que pueda encontrarla… no sucede así, pero si me encuentra otro enemigo, una mujer hermosa que lleva un Shock Rifle que podría espantar al más versado escritor en el arte de espantar. Camino de lado y vuelvo a disparar con mi enforcer lo más que puedo, la dejo malherida… pero ella también lo ha logrado, con un disparo de plasma que hace que el dolor se me suba por los brazos y casi explota mi cabeza.
Se me acaban las balas y afortunadamente a ella también. Estamos los dos en pie y nos sonreímos. Activamos el pistón, el primero que lo desactive y llegue lo suficientemente más rápido, será el vencedor de este pequeño duelo personal.
Corremos el uno hacia el otro y que sea lo que Ares quiera.
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