CdS. Empezando el año.

“Agustín:

Leí un comentario que criticaba tanto misterio para una vida un tanto trivial. Quisiera disculparme con ella, porque mi vida no deja de ser trivial. No soy una millonaria para viajar a Europa cada tres meses o tengo un trabajo que me permita viajar. Yo sabía a lo que me arriesgaba a exponer mi vida a través de tus letras.

Pero se supone que para eso estudié relaciones internacionales, ¿no? Yo creo que uno de los sueños que tenía acerca de mi carrera, sería que viajaría bastante. Tengo treinta años y no he podido ni siquiera comprar un coche. No, no, no… de veras que cuando somos jóvenes nos dejamos llevar por los sueños y yo sé que no soy una viejita… pero es distinto, los sueños de la adolescencia y la sobrevivencia de la adultez.

Leí que ayer no querías escribirme, lo sé, debiste llegar cansado. Gracias por lo de “Historias de Jaramillo”, pero no me inscribiré en el foro. No entiendo bien lo que pretendes, pero ya nos enteraremos, ¿verdad?

Mi mamá y yo hemos estado investigando donde comprar para abrir nuestra tienda de regalitos, creo que ya te lo había comentado. No me entusiasma mucho la idea de hacerlo junto con mi madre, pero debo hacer algo por la economía familiar. No me gusta decir: “Hacer algo por mi vida”, ya que… ¿tendera en una tiendita?

Yo se que suena muy egoísta. Pero eso no hará nada por mi vida… al menos me mantendrá ocupada.

Debe ser que estoy en la crisis de los treinta, ¿no existe una? Se que hay una crisis de los veinte años (¿cómo pasaste la tuya?).

Gracias por permitirme quejarme a través de ti, te mando un saludo y un beso.

Sara”.