En los claros domingos de mi pueblo, es costumbre
que en la plaza descubran las gentiles cabezas
las mozas, y sus ojos reflejan dulcedumbre
y la banda en el kiosko toca lánguidas piezas
Y al caer sobre el pueblo la noche ensoñadora
los amantes se miran con la mejor mirada
y la orquesta en sus flautas y violín atesora
mil sonidos románticos en la noche enfiestada
Los días de guardar en pueblos provincianos
regalan al viandante gratos amaneceres
en que frescos los rostros, en Lavalle en las manos
Camino a la iglesia van las mozas aprisa
que los días festivos, entre aquellas mujeres
no hay una cara hermosa que se quede sin misa.
—Velarde. 1908






