Lo siguiente fue escrito en la UNAM, en un periodo entre inconsciencia y consciencia, para mantenerme a mi mismo despierto:
De aquí hasta las 12, sin nada que decir.
Intento futil de pelear contra mi peor enemiga.
La poesía, indeciso problema ni para mal, ni para bien.
Malísimo intento y sin fruto evidente o ganancia.
Empezar desde 0, mi querido escritor, ¿no es eso divertido? ¿Hace cuánto que no lo hacías? ¿Qué no debías? Y heme aquí, esperando una maldita respuesta. ¿Recuerdas cuándo decías a ti mismo que no estarías tan tenso?
No hay de otra más que esperar, mi buen señor. Esperar y además, tener fe inquebrantable, un espíritu de acero y escuchar risas que no son tuyas y dudosas de triunfo.
¿A qué gigantesco lugar vine a dar? Increíbe, yo no lo creo aún y si alguien ajeno a este cuaderno lee mis balbuceos, quiero justificarme diciendoles que esto en realidad es un ejercicio. De sensibilización, dirían los actores; de dicción, dirían los cantantes; de comprobación, dirían los matemáticos. Estoy rodeado de personajes y no se a que bando pertenezco.
Estoy en un lugar donde las niñas bonitas se quieren hacer feas y las feas, se hacen las bonitas. Donde los hombres son filósofos y amantes de la verdad. Las mujeres son misteriosas y portadoras de letras.
Y todos sonríen mucho y leen poco (porque nunca es suficiente). Llevan el cigarro en la mano como un uniforme y evocan a los jaguares en un rito como de canto. ¿Y cómo quepo yo en todo esto? Escribiendo para mi, para ellos. Aunque estas palabras jamás sean leídas en un podio, aunque nunca las pinten con spray en el viaducto.
Y aún me pregunto, ¿cómo demonios se que es lo correcto? ¿cómo diablos se que el camino lleva mi nombre? No lo puedo saber, solo son unos cuántos días, no te has dado la oportunidad, baja tu cola pavorreal y observa. Observa, lee, calla, escucha y después no te quedes callado.
Tu patria te necesita, ja! Cliché!
No puedo negar la cantidad de personajes, ni lo increible que sería conocerlos a todos ellos.
¿Y qué hay que buscar? Escucho de los novelistas. ¿Seré yo novelista? ¿Podré lograr algo con lo que tengo en mis manos? Tan solo el primer día no lograste nada con tu conocimiento, y es modesto, cabe decir.
Necesito dar más, ¿Más qué? Tanto que dar y sin saber, cuanto que perder. ¿CUánto puedes dar sin caer inconsciente? Problemas del no dormir. ¿Por qué no dormiste? No lo sé, o si lo sé. Palabras juntas sin nada que formar… faltan ideas, falta lo concreto… (lo concretito). ¿La pregunta mi querido Fautsch?
Necesito ganar. Necesito demostrar. ¿No lo se? Si lo sé. Quiero ganar, mucho. ¿Y te preguntas? ¿Tantas preguntas? Estoy cansado y por ello escribo más de lo que debo… y en realidad quise decir pregunto en vez de escribo. Estoy cambiando palabras por otras.
Los psícólogos dirían que esto es asosiación libre. Es más fácil hacerlo cuando estás cansado, porque salen primero los pensamientos que no preparas y los que preparas, se convierten en inútiles.
Debí haber traído mis cuentos. QUisiera recordar como escribía yo en mi niñez. Dos horas más, ¿puedo estar sentado aquí todo ese tiempo? Probablemente si, y tendría que llenar todo este cuaderno de pensamientos aleatorios y sin sentido. ¿Y si pudiera darle esta libertad a mis personajes?
Hay aquí suficiente energía creativa para iluminar el mundo, ¿de cuántos watts seré yo? Cuidado, que si los focos están en serie, no importa de cuántos watts seas… lo que importa es que dependes de los demás así como los que están a lado dependen de ti. DIablos, pero si es toda una cadena coleguilla.
Nota mental, cuando quieras ruido, quédate arriba, cuando no, desciende a la Coca Cola. Y miro un rostro conocido, la niña que desea trabajar en lo que yo, toda su vida… ja, si supiera.
¿Tienes un cigarro por ahí, don? Llevas 10 minutos y se fue la de los ojos grandes. ¿Cuánto más puedes aguantar Sherlock? No lo se, pero es increible como escribir me mantiene despierto. ¡Un cigarrillo por el amor de Dios! Al menos me entretenía escuchando a la pareja que interrumpió mi soledad y se sentó en la mesa.
Mi letra se está enchuecando, mi cansancio progresa. Abajo está el silencio y mi querida aspirante de producción… ¿o fotografía?
¿Me dirá alguien algo por quedarme sentado en esta mesa? Creo que no llevo ni media hora. Esperaré, dice la canción. Será mejor que me detenga y salga a comprar cigarrillos. ¿Qué Dios sea honesto? Eso espero y todavía no me despido, porque seguramente por hoy no he terminado.
¡Alitas!
Salud… que entretenido soy cuando me estoy quedando dormido.