Notas de Caza de Letras.

He estado leyendo ocasionalmente el Caza de Letras. No metí solicitud para participar en el concurso, porque pendejo de un servidor no tiene credencial de elector. Pero, aún así, estoy leyéndolo a ver qué tal.

Los primeros lugares en votos, con la biografía inventada, son gente que explota la imaginación. Lo que tienen en común, son las situaciones inverosímiles y dinámicas. Basta leer a estos tres para darse cuenta del buen ingenio que tuvieron para escribir su biografía, aunque no me convencen del todo. Será porque apenas estan arrancando.

  • Ajo Kano — El mejor momento, el tipo que vende porno “pirata” en los camiones.
  • Lorena Sanmillán — El orígen es lo mejor de todo.
  • Kusco — La tración en la prisión, me encantó.

Los últimos lugares en votos… lamentablemente hablan de la vida de un literato. No hay nada más aburrido para el lector ocasional —como… digamos, un lector de blogs—, que hacer una biografía basándose únicamente en la vida literaria. Escribir y leer, ¿y luego? Bostezo. Lo interesante, es lo que pasa antes de escribir y leer, lo que ayuda a que se tome el tiempo para ambos, lo que lo impulsa, lo que le da de comer, lo que le distrae de sus actividades. Sin embargo, la vida literaria en sí, es una hueva. Ejemplos: “Eso le preocupó hasta que escuchó una entrevista a Carlos Barral donde éste decía: ‘ya nacerán quienes estén destinados a escribir.’ Entonces vio con toda claridad su camino. A los veinticuatro terminó su primera novela, Prietasanta, que luego ganaría el Premio Planeta 2007.” Soporífero. “Publicado a los 17 años, los textos reflejan una lectura sistemática de William Faulkner.” ¿Cuántos lectores sistemáticos de Faulkner existen en el mundo? ¿A cuántos lectores les interesa que seas un lector sistemático de Faulkner? Desarrollo. Al menos un par de voces más y que la inspiración esté sugerida dentro del mismo texto. Usar la sutileza.

Hay dos ejercicios al momento. La biografía inventada y escribir acerca de un espacio.

Es común el ejercicio de la biografía inventada porque te permite la creación de un personaje. El personaje, entre más explosivo e interesante, captara mejor la atención de cualquier lector. Los hechos de su vida, pueden ser inverosímiles, pero con gracia y picardía puede sortearse el obstáculo de lo inverosímil y convertirlo en realidad. El escritor no sólo crea a su personaje, crea el universo en el que se desenvuelve. El universo y el personaje, dentro de una biografía, sirven de soporte el uno al otro, y ninguno puede existir a no ser que se apoyen. Uno es consecuencia del otro, el universo existe porque hice al personaje y viceversa. Al escribir una biografía, es necesario recordar que el personaje ya vivió y probablemente ya murió o esta muriendo. Así que cualquier propósito o destino, en su vida, ya esta completo o se esta cumpliendo. Aquello para lo que nació o es reconocido. Si el personaje es un inútil o bueno para nada, no importa, también puede ser interesante, si se detalla el desarrollo y las consecuencias de su inutilidad. La biografía es un cuento chiquito y divertido. Es cierto que no se puede escribir (porque no te la crees) lo que no has vivido, sin embargo, como buen observador, te darás cuenta de como viven otras personas: su contexto y sus consecuencias. El juego consiste en plasmar eso en papel (o en blog, como es el caso).

Aunque, es sólo mi opinión. Invito a mis poquitos lectores (sniff) que opinen también. Sería bonito que como bloggers, lo estemos siguiendo y echemos un vistazo. Hay 12 escritores que estan ofreciendo sus letras. Las opiniones y los votos no sobran. Vayan, vayan ahora mismo.

Pufffft

A veces escribo tanto que ya ni sé que escribir. Les va a dar una sobredosis de árbol un día de estos.

Bien debiera tomarme un descansito y dejarlos reposar.


Sucedió algo muy curioso en la escuela el día de hoy. Argel se apasionó, nuevamente, hablando de Borges… explicando el tema recurrente de este escritor:

El desorden y la restauración del orden. Los espejos, el infinito, las escaleras, el laberinto. Los círculos, el asesinar la metáfora (y por ende, la muerte del lenguaje) en forma de un minotauro.

Y nuevamente, de Borges saltó a Cervantes, es como inconsciente en Argel. Por algo lo hace, aunque no sepa por qué (y yo menos). He descubierto que Argel es un buen lector y descubre con facilidad ciertos métodos, pero otros se los salta. Como profesor, ya tiene sus preferidos y está encasillado.

Como lector, esto puede cambiar de un momento a otro. A veces me pregunto, ¿a qué cambiará Argel en cinco años? ¿En diez?

Bien… de Cervantes nos dice de su juego de narradores, el tema recurrente de cada capítulo del Quijote (la osadía del Quijote de querer quebrar la realidad y esta, que le agarra a madrazos para que no se manche).

Son temas que me llaman la atención y cuando habla de ello, inmediatamente dejo de pintar monos, arreglar escritos, medio releer algún texto y presto entera atención. Me la paso asintiendo en silencio, asimilando lo que Argel dice. Confrontando lo que expone, contra lo que yo creo y así busco un balance de mi lectura, con la de Argel.

Después, sueño y pienso que algún día seré la inspiración de algún muchachito sentado, escuchando de aquel Árbol de los mil nombres. Algún día, alguien hablará de mi obsesión con Blake y la forma que intento asimilarlo en mis escritos inmaduros. De mi descubrimiento de los laberintos y el libro en el libro, gracias a Michael Ende. De mi etapa Marqueziana-Benedettiana a mi etapa Faulkneriana-Onetianna. Me sonrío y dejo de soñar. Tal vez nunca sea así, pero es una bonita panacea para disfrutar las clases de Argel que a veces son repetitivas.

Me agrada la clase de Argel.

Lo siguiente fue ir a comer a Arquitectura. He estado pensando en los muchachos con los cuales paso un rato agradable en lo que espero que pasen las dos horas libres antes de la siguiente clase. ¿Por qué me llevo con ellos? ¿Por qué me aceptan en su grupo?

Son cuatro: Jimena, Raul, Cristina y Juan Carlos (con el siento que hay un bonding, puedo jugar ajedrez con él y me enteré que también escribe). Todos me caen bien. Ellos tienen una cultura y un nivel de lecturas impresionante. Ellas, tienen la facilidad para tratar socialmente a otras personas. A los cuatro puedo escucharlos platicar y no aburrirme. Sin embargo, hay veces que no me siento a la altura.

Ariadna también se une a ese grupo con facilidad e inclusive, ella está en una mejor posición que yo. Así es como lo siento.

(Además, me puse de malas porque Ariadna llevó a su amigo gay. Un pendejo que la trata mal y se aprovecha de su amistad, cada vez que puede. Estuve así de soltarle que me caía mal, que me cagaba y preguntarle a Ariadna qué hacía ahí. Pero no soy de los que hacen escándalos en público y ya le dije a Ariadna lo que pienso de él, así que ella se mete solita en el mismo carnaval si quiere).

Jimena y Raúl pueden fácilmente hablar de literatura. Y de aquella poeta inglesa-hindú que yo no he leído. Pueden hablar de Samuel Beckett (y hoy descubrí, que Ariadna también lo hace con facilidad). Raúl es un conocedor de literatura medieval, y Jimena sabe mucho de poetas contemporáneos y más. Ariadna también ha tenido tiempo de leer a Keats, y de literatura irlandesa.

No sólo eso, los cinco están informados de la comunidad a la que pertenecen. Saben hasta el menor detalle, donde están.

Descubrí hoy que no he leído lo suficiente. Traté de recuperar un poco de control el día de hoy, haciendo un par de comentarios. Ni ganas tenía de hacerlo (y probablemente, me resté a mi mismo un par de puntos el día de hoy). El día de hoy, no fue un buen día para mi yo escritor-lector.

Tampoco tengo el mismo nivel socio-económico que ellos. No fue un buen día para mi yo clase-media rayando en la pobreza. Jajaja, ya me había pasado. Me da vergüenza (que fea palabra es esa) que sepan que en varias ocasiones no tengo para cigarros o para comprarme la comida y aceptarles cuando ellos me ofrecen algo. Jajaja, hay veces que parezco tan hambriento que de plano si me compran algo. Veo las papas fritas que le ponen en la comida a Jimena y lo siento, de aquí soy y que no se atreva a tirarlas a la basura, porque me va a dar un retortijón en el estómago. (Y si las tira, o me río o me dan ganas de soltar la lagrimita). Es ridículo, pero así están las cosas y agradezco los favores. Ya buscaré la manera de compensarlo.

También les escuché hablar de los lugares a los que han viajado (de nuevo) y cada vez que les escucho, me sorprendo. Dublin, Francia, Grecia… jolines tío, ¿hay pobreza en México o soy el único? Hablan con naturalidad y sin pretenciones del arte, de lo que han leído, de lo que han visto, de lo que han visitado. Hablan entre ellos, porque ellos se entienden y yo les escucho.

Hoy me sorprendí pensando: “Seguro lo haré, sea como sea, porque quiero hacerlo”. No importa como será, pero lo haré (¿Me acompañas?). Y si no es algo para mi, será para mis hijos, para mis nietos o vale madres, ya veremos cuando sea viejo. Me encargaré de ello.

Si, soy demasiado orgulloso. Y matar el orgullo me está haciendo pedazos.

La gota de agua, que derramó el vaso… Historia Literaria II. Para recuperar algún respeto a mi mismo, participé más. Dije lo adecuado, lo correcto, sin aventurarme a comentar algo que pudiera ser un error y bajara mi autoestima de por si, un poco maltrecha. Me anoté un par de Good / Very good de parte del profesor y hasta me sentí orgulloso.

Lo demás vino, cuando el profesor en alguna parte del ensayo de Charles Lamb (The two races of men), tuvo que explicar algo de lo cual no tenía idea. Ninguno de nosotros tenía idea, pero me importó más que YO no tuviera ni puta idea. Primero empezó explicando la etimología de Eulogy (Eu - Bueno, Logos - (En su más pura expresión) Palabra). Elogio, palabras buenas. Y después, procedió a explicar la ubicación de un mar y como sus propiedades afectaban el texto. Como el mar, por esas propiedades, convertían el párrafo de ese texto en particular, en toda una metáfora (Ensayo romanticista, puffft, ¿qué se podía esperar?).

El caso es que era algo, que debía haber sabido. En ese momento, por más absurdo que fuera, sentí que DEBÍA saberlo sin que él tuviera que decírmelo.

No pude aguantar más la clase, me salí a fumar un cigarro.

No estoy en una buena etapa de mi vida, es la verdad. Cuando esas cosas suceden, recuerdo buenas palabras. Recuerdo lo bueno que aún tengo. Recuerdo de lo que soy capaz.

Y aunque el orgullo me mata, también me sacará adelante, aunque hoy no confío en él. Ya me cuesta trabajo confiar en mí.

Más vale que se asome el cabrón y saque una cuerda para ambos, antes de que nos ahoguemos.

Miedo fabricado por el hombre

Cierta ocasión, estaba escuchando acerca del dos de octubre, entre un argentino y un mexicano. Ambos compañeros de trabajo. Yo, no quise hablar del tema porque no lo viví en carne propia, aunque si tuve una abuela que vivió su parte de la experiencia junto con sus hijos y sobre todo, sus clientas de AVÓN. Sobre advertencia: Pueden leer, si así lo prefieren, lo que yo puedo ofrecerles. No pienso hacer un monólogo del abuso autoritario de los políticos, de como han escondido los archivos durante años para no tener culpables y de como se ha ido deformando el recuerdo del evento en las nuevas generaciones.

Eso es algo, que está destinado a suceder. Y no se resolverá con palabras.

Lo más curioso, es que de las anteriores referencias que piden que no se olvide el dos de octubre… ninguna es del distrito federal. No sé si es un dato que se debe tomar en cuenta. Y yo, de por sí, no tengo familiares que lo hayan vivido con una buena conciencia, más que la de mi abuela y mi abuela estaba demasiado ocupada con sus seis hijos para saber porque las matanzas.

Una liga a una crónica del movimiento, gracias a Don Arturo.

Milenio

No pienso dar más ligas a periódicos, ni a revistas, porque bueno… ya estuvimos bombardeados de ello como mexicanos y otros blogs pueden, o no, ofrecer este recurso.


Estaba yo sentado, escuchando al mexicano y al argentino. El argentino en sí, lleva en su sangre a Italia y Rusia, por lo mismo se prende facilmente en una discusión, sobre todo con los mexicanos que a todo le damos vueltas, que a todo tenemos una respuesta, que a todo le damos una doble intención. Y como buenos mexicanos, también, sabemos a medias como los argentinos han sufrido a través de los años, una que otra dictadura, uno que otro régimen. Qué se yo, después de todo, también soy mexicano.

Y soy joven. Como joven, muchas veces me pregunto, donde me podré informar con veracidad acerca de lo que sucedió. Claro, he visto documentales, muchos, he leído también reportajes, inclusive en la preparatoria nos pusieron un video que duró alrededor de una hora y me di cuenta, que ese video poseía cierta información un poquito más completa que los que estaba acostumbrado a ver. Uno se pregunta: “¿cómo demonios pudo haber sucedido?”. Y aún así, no hay respuestas, están escondidas en la memoria de alguien, en la memoria de todos, no en la mirada de los muertos a los cuales les cayeron por sorpresa. No, el cabrón(es) responsable(s) debe(n) estar vivo(s). Y si no es así, no importa… la gente es idiota por naturaleza, algún rastro han de haber dejado.

El problema es que no sé que sucedió exáctamente, tan sólo me dejo llevar por el llanto de las mamás de los desaparecidos, por los zapatos encendidos, por las batas blancas de los jóvenes de medicina que marcharon en Tlatelolco, por el rostro rígido de Diaz Ordaz, por el GDO que transformaron en DOG. Y aún así, estoy buscando fervientemente a alguien a quien culpar, necesito saber las veraderas circunstancias que empujaron a esa matanza.

¿Me comprenden? Necesito saber qué sucedió, no leer el libro de algún reportero que esté aspirando algo, no ver el documental de televisa-azteca-once o veintidós. Porque entre más pasa el tiempo, más se deforma la historia. Si no, pregúntenle al borracho que se cayó con la bandera y ahora llaman niño héroe.

El mexicano (un residente en la unidad de Tlatelolco, que está casi a lado de la Plaza de las Tres Culturas), escuchó pacientemente al argentino decir como a Argentina no le importaba morir por su país, que no importaba el número de muertos, que todos luchaban en común por su identidad nacional. El mexicano escuchó decir al argentino como él de joven despertaba a las tres de la mañana por haber escuchado un disparo y su madre se preocupaba de que él, su hermano, o su padre no regresaran a la hora acostumbrada. Entonces el argentino habló de las bondades de nuestro país, de que se soprendía que todo se desperdiciara en México, habiendo tanto que dar, habló de que los mexicanos debieran alzarse de nuevo, que ¡qué poco había bastado —nomás un ‘68— para callarlo!.

—Es que la gente tiene miedo —dijo el mexicano—. La gente tiene miedo.

Yo entendí. Pensé en los grilleros de la UNAM, qué fácil se les hace cerrar facultades y gritar por el ‘68. ¿Cuándo han tenido ellos que tirarse al suelo por los disparos? ¿Cuándo han rezado el padre nuestro, mientras algún guante blanco apuntaba directo a su sien? ¿Cuándo han gritado ellos, buscando a su hermano o su hermana? ¿Cuándo, cuándo, cuándo?

Se ha deformado el dos de octubre y se ha convertido en un fenómeno publicitario. En una herramienta política. La fecha está al alcance de todos para hacerse notar. Sobre todo un puñado de jóvenes universitarios como los de hoy, que buscan una identidad en este mundo.

¿Cuándo se sabrá la verdad? ¿Cuándo los dejaremos descansar? ¿Cuándo habrá una justa retribución de todo lo sucedido? ¿Cuándo volverá estar seguro un estudiante que quiera iniciar un movimiento, por el bien de su país? No lo sé. La verdad, solo la tengo a medias.

Existe la verdad de mi abuela, que me comentaba como el hijo de la señora X estuvo involucrado con los meros meros que movieron al grupo estudiantil. Que lo metieron a una cárcel, que lo torturaron, que el tipo tuvo que escapar a provincia, que en provincia lo agarraron, lo torturaron un poco más y cuando regresó a su casa, la madre no lo reconoció. El tipo estaba ya loco, acabó siendo un delincuente y ya después…

(Mi abuela lo contaba con una calma…)

después… lo mataron en un tiroteo.

(con una calma…)

Algo así le pasó…

Regreso a clases

Hoy, me porté mal en el trabajo. Me daba una flojera el stockcito que me habían encargado. Me daba flojera mirar a todo mundo. Me daba flojera y mucho sueño, puesto no había dormido. Stock… mirar gente de videos anteriores, buscar gente que se ajuste a los perfiles. Stock - Hueva.

Salí de la oficina tan pronto terminé y corrí a la escuela.

Wow, que diferencia…

Me sentí en casa otra vez.

  • Más chavitas se me quedaron mirando, la gel de veras hace la diferencia (está bien, ha ganado la sociedad vs. mi cabello rebelde. Lástima nenas… ya soy un hombre casi-tomado).
  • Creí ver a Claudia en mi primera pasada, verifiqué que era ella en mi segunda. Le saludé. Ya no más ruleta de emociones, mister. En vez de prestarle atención, mejor le hablé a ella por teléfono.
  • Ella hizo de mi día, un sol. (cursi… cursi)
  • Las dos clases que tuve hoy, prometieron para muchos días futuros… estaré hablando de Collin White y de Nati regularmente. Me gustaron mucho mis primeras clases, mis profesores son geniales.
  • Debo leer The dead - James Joyce (dentro de los cuentos de Dublineers). Debo leer un ensayo para Nati. Hice un ejercicio interesante, donde se me pedía que explicara mi nombre. Me gustó (no creo que haya más como esos, bueno, la verdad es que no lo sé… lamentablemente, entregué una basura de papel. Solo me dio tiempo de entregar el borrador). Collin White me ha obligado a imaginar como vivían los hombres de los 1900’s… tendré que buscar información al respecto y de cada década. Así entenderé mejor a los que leeremos. Un hombre muy imaginativo, mucha sabiduría literaria. Ahora entiendo el impacto que ha tenido ese profesor en mis otros profesores y lo que describen de él, es poco.
  • Realmente poco.
  • Vi a Ariadna, le abrazé. Sé que se siente mal. Anda en un etapa de post-depresión vacacional.
  • Al salir de la escuela, me puse a sacar fotos. Descubrí que en la noche es más tranquilo… ¿o será que es de los primeros días y no hay mucha gente?

  • No le saqué foto a una pareja que estaba abrazada y llorando. Me morí de las ganas, me ganó el pudor. En vez de a ellos, me voltee y le saqué foto a esto:

  • La vida ya tiene efectos mágicos, no te drogues. (Slogan de las islas).

  • Le saqué la foto al reactor nuclear que tenemos en la facultad de filosofía y letras. Según dicen es el “Ágora”, yo todavía sigo pensando que es un reactor nuclear.
  • Los socialistas y filósofos, sostienen que le estamos haciendo el favor a Cuba. Y que no es un reactor nuclear, sino un misil.

  • De regreso a mi casa, un tipo se me quedó mirando como con ganas de pelear. Le miré de vuelta. Le sonreí como el gato de Chesire y como todo buen hombre, le desafié con la mirada.
  • Se alejó rápidamente.
  • Me reí.
  • He regresado a casa, con eso que llamo cansancio satisfactorio… casi como si estuviera de vacaciones.

Ya hasta tengo ganas de ir a trabajar mañana temprano.

Horarios UNAM.

Ahora entiendo porque me negaba a ver mis horarios y los perdí en un papelito.

Nada más los miro y se me está retorciendo el intestino. Sencillamente divino. Pensar como le voy a hacer con el trabajo, me está sacando VENAS que no sabía que tenía en la cabeza.

Situaciones hipotéticas:

Josefa on the phone, terminando mi primera clase el jueves: “Teté… ¿te puedes venir a editar? Yo sé que justo ahorita terminó tu clase, a ver si puedes venir en chinga, editar y luego te regresas a la escuela, ¿si?”

Miércoles, después de un martes jodido donde me pasé leyendo tres libros y haciendo cuatro trabajos, me levanto tarde. Carrillo on the phone: “Teté… hoy no vas a la escuela, son la 1 de la tarde y todavía no has llegado a la oficina. ¿qué pedo?”.

Orale… si presiono demasiado la vena que descubrí en mi cabeza, sale un chorrito de sangre.

Di no a la guerra

Ayer llegué a la escuela para enterarme que un grupo de “estudiantes” (más bien, los definiría como pseudo-estudiantes), cerró la facultad de Filosofía y Letras como protesta a la guerra. Se consiguieron una bocina y un micrófono para decir una sarta de estupideces, en vez de argumentos sólidos.

Alrededor de trescientos estudiantes que estaban afuera de la facultad pidieron entrar. Sin embargo, todos los que pasaban a hablar por el micrófono, utilizaban la palabras: “Diálogo, no confrontación, Discusión”. Tan sencillo que hubiera sido abrir las puertas… pero no, exactito, igual que la política en México… discuten mucho, pero no se hace nada.

No hay excusa, ni siquiera una guerra, ni siquiera la foto de los niños muertos, para detener la educación de la juventud. De alguna forma tenemos que prepararnos para detener las guerras en el futuro. Algunos lo harán con los libros, otros tantos con una guitarra y otros más con un mouse sirviéndoles de chancla voladora.

Platicando con el destino

No tengo idea porque puse la frase… me gusta, seguramente la escuché en alguna película o algún libro. El día de ayer no fui a la escuela, me quedé dormido… me preocupa quedarme dormido, no me gusta saber que no fui a la escuela, no me gusta saber que llegué tarde al trabajo, pero disfruto tanto quedándome dormido. Es culpa de los sueños.

Hay sueños que tengo mientras duermo que me esfuerzo porque sean realidad o espero que tengan algún mensaje, entonces reviso la hora y luego regreso al sueño… es un estado de inconsciencia-consciencia muy extraño. Después de tres veces de hacerlo así, me tuve que despertar porque ya me costaba trabajo regresar al sueño que en estos momentos ya no recuerdo…

Cuando tengo ese tipo de sueños, estoy seguro que antes me había predispuesto a tenerlos para descubrir algo que tenía guardado. Se vuelve un círculo vicioso curioso, porque en el sueño recuerdo la predisposición y me asombro del acontecimiento que quería ver pero al despertar ya no recuerdo exáctamente “Qué”, ni una ni la otra, solo despierto satisfecho o insatisfecho por la meta lograda o no lograda. ¿Se entiende?


A veces recuerdo a Gallo mientras camino a mi casa. No es por algún deseo sexual insatisfecho, sencillamente me sorprende… es incapaz de recordar el nombre de sus alumnos pero en el momento que da la clase, algún poema puede saltar a su memoria y nos lo recita completo, no importa cuan largo esté.

En algún momento de mi vida, quisiera ser profesor. Argel dijo hace poco que los profesores no eran tan interesantes como personas que había conocido, ya que lo único que hablaban era Literatura… aún así, a mi me gustaría ser profesor algún día. No para recitar poemas de la nada… más bien, para aprenderme el nombre de mis alumnos.

Aunque claro… si llego a ser profesor de alguna escuela católica sólo para mujercitas, mejor.