—Y nos partimos la madre compadre.
—¡Híjole compadre!
—Simón, ya no se aguantó el muy cabrón y nos agarramos a madrazos.
—¿Pero si estás ileso compadre?
—Yo no quería compadrito, de veras qué no.
—¿Pues qué no se la partiste nomás?
—Todititita, y tan bien que lo dejé hecho pulpa en el piso.
—¿Y luego?
—Pues ya, estaba chorreando de a de veras, ni parecía Catsup.
Diálogo entre un Chile Guajillo y un Tomate… hablando de aquel que se llamaba Jitomate.