Bien.
Empecé como un ladronzuelo, trabajaba de noche obviamente. Un simple baño, una cocina simple… me hice todo un cocinero, claro está, no quería incendiar mi casa en algún accidente. Me compré algo para pintar, ya que el trabajo para ascender requería creatividad e inmediatamente, un espejo (para ensayar discurso y aumentar los puntos de carisma)… el juego bien dice: “Se necesita carisma para tratar a tus futuros clientes y después hurgar en sus bolsillos”. No se me hacía mal.
Luego la máquina de ejercicio, ya saben, para huir rápidamente en caso de policía al acecho, casi podía escuchar la cancioncita de aquel programa malísimo: Chico malo! chico malo! chico malo!
Ascendí rápidamente a corredor de apuestas, después conductor de coches… (asaltando bancos, yippy…) y al final, llegué a ser un ladrón por medio de fraudes. Requería más puntos de creatividad y de físico… además 7 amigos.
Yo sólo tenía 5. Por eso dejé de jugar el juego, porque tendría que crear más Sims con sus respectivos hogares (camas, baños, teléfonos y cocinas). Así que decidí cambiar de trabajo, aparte de que ya no me gustaba ser un ladrón.
Ajá… paramédico no sonaba mal, después asistente, después enfermero y a partir de ahí me pedía más amigos. Así que el mono de mi mismo se investigó los cheats. Decidí crear dos familias, una de ocho y otra de siete.
Las Puta, claro está, es mi juego… puedo crear la familia que se me antoje. Con algo de trampa les conseguí dinero para armarles una casa de mal gusto pero harto medieval. Un burdel con ocho mujeres de todas las razas, sabores y colores. No me vi mala honda y les puse unos silloncitos, un billar y otras cosas para que le echaran ganas.
La otra familia es la familia Carrillo, inspirados en los personajes de la oficina. Les armé una casa Romana-Agogo (de nuevo, de mal gusto, no tenía ganas de diseñarles la casa). Son Jorge Carrillo, Cheques, Cryztales, Feyo, Bala, Josefa y hasta me di el lujo de poner a Aurea (la novia del Feyo).
Ya teniendo tantos Sims que pasaban por mi casa, logré mantener 11 amigos. (Curiosamente, ninguno de la casa de las Puta :chillon:). Ya teniendo las amistades y después de conseguir puntos de lógica (me compré un telescopio), más carisma, más físico, más creatividad (una guitarra eléctrica). Conseguí ser Investigador clínico, me dieron un bono de 8,000 simoleons por descubrir una vacuna… me compré una nueva cama, un par de sillitas nuevas y un equipo de sonido (curiosamente, mi casa no es tan de mal gusto… hasta me agradó).
Y finalmente… pase a ser director del hospital. Conservo mis 11 amigos, de las cuales seis son mujeres y cinco tienen un corazoncito a lado de su sonrisa (híjole, es como la historia de mi vida… nah, ya quisiera).
Pero bueno. Ya terminó mi grandiosa vida en el Juego de The Sims a menos que decida casarme y jugar con dos Sims, y eventualmente tres si estos deciden tener hijos (lo cual, me pondría muy neurótico, una vez intenté jugar con ocho y ya estaba llorando). O podría bien dejar mi trabajo como director del hospital y buscar algo en el ambiente militar, o como hacker… o tal vez regresar al bajo mundo del crimen.
O cuando quiera perderme de la realidad, prenderé el juego, dejaré que el mono haga lo que quiera y veré con atención a las Puta pasar fuera de mi casa, ya ven… uno que se proyecta en estos juegos, como lo que quisiera ser. (Todavía me estoy decidiendo entre director de un burdel o acosador de mujeres).
Bueno, luego les dejo un link con las páginas que se genera de mi SIM para que vean fotitos de sus más grandes momentos (hasta ahora, todos tienen que ver con ladrones… y no se por qué).