Diario de Simón Dor. Día 4 y Día 5.

Este post es parte de una serie, llamada “El diario de Simón Dor”. Anotación 4 de 47


Día 4.

O tal vez era un extraterrestre.

Un extraterrestre tiene rayos que pueden hacer de los cuadernos mariposas, ¿No crees mi querido diario?

La Magia no existe, es solo la ciencia. La ciencia que puede controlar los poderes de la naturaleza. ¿Y si esa ciencia se llamara Magia?

Mejor será que me forje una espada, nunca se sabe cuando todos los molinos de viento se transformen en gigantes. ¿Y quién será Sancho Panza? Para platicarme de la realidad mientras mi febril mente transforma las nubes en monstruos de muchas cabezas.

¿Y mi Dulcinea? ¿Dónde está la princesa que en realidad es más que una vil ramera que da la casualidad que también es humana? ¿La dama a la que tengo que rescatar y cuidar y dar mi vida en devoción?

Pero primero tengo que salir de esta prisión, donde el malvado hechicero de los espejos me ha encerrado. Sólo así, podré llegar al mundo de la Magia, escapando de esta realidad falsa. Y cuando llegue al mundo de la Magia, los ángeles y los dioses me lloraran y los demonios aclamaran mi sangre.

Tal vez era un mensajero.


Día 5.

Mi carcelero vino y me regaló un cigarro por piedad. No es fácil estar encerrado en un cuarto de puras almohadas, no hay oportunidad de lastimarse así mismo para escaparse y descansar.

Así que, le pido un cigarro todos los días y él me lo regala, y yo sonrío y digo gracias muy amable, el siempre mira extrañado y me susurra de nada, y así vivimos la rutina de todos los días.

Gracias, De nada. Gracias, De nada. Oye, te agradezco. No te preocupes hombre, por nada.

Lo que él no sabe, es que me iré más pronto que él. Estoy seguro, unos 48205 cigarros más y me iré antes que él.

Teoyaomiqui me espera.