I’m gopher boy, pondering reallity. I’m gopher buy, who will buy my raspberries?
Eso se refiere a la canción absurda que estoy escuchando, ¿pueden adivinar cuál es?
Ahora, regresando al acaramelado, lleno de glucosa, título de éste post. Se refiere al nombre de una compañera que tuve en secundaria… hoy la ví en el camión, de hecho… me la encuentro muy seguido. Ahora ya es una niña más grande, hasta parece que responsable.
Ella no me reconoce y yo no me he animado a resolverle el misterio. ¿Para qué? Cuando recuerdo a Dulce, me vienen recuerdos muy lejos de ser alegres… siempre sentí de ella una vibra muy extraña. Me daba desconfianza mirarla, me daba desconfianza hablarle y de hecho, cuando cruzamos palabras en Secundaria, no fue para hablarnos bien….
“Me caes mal”, me dijo ella.
“Y tú también a mí”, respondí.
Ahora ya no me cae tan mal, la miro y me divierte que no me reconozca. Ya no siento la vibra tan negativa que antes me asaltaba en secundaria… y no pienso resolver el misterio.
Me divierte demasiado.






