Diario de Simón Dor. Día 61.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 12 de 48


Querido Diario:

Hoy el cuarto de máquinas hizo un escándalo inusual, la cabeza de Mindar comenzó a ladrar asustada, el árbol de los mil nombres se meció de una manera violenta y el niño mago mantuvo la cabeza gacha. Se hizo una tormenta de relámpagos en los mares y yo, borracho y crudo de cigarro, sólo estuve mirando las nubes grises esperando lo que habría de seguir.

Las tres llaves en el cuarto de trofeos estaban repiqueteando como el campanario de una iglesia. Indudablemente, ésto era una señal.

Allá en el cielo, se veía un punto oscuro (mas negro, que la naturaleza gris de las mismas nubes) que se acercaba lentamente. Yo me sonreí, finalmente Dios había decidido mandar un meteorito para destruir mi existencia sacrílega. Así tenía que ser, no podía ser de otra manera… aunque, no, hay algo que deben saber tanto ustedes, como yo: Dios no juega sucio.

Ni siquiera habíamos discutido desde que salí en este viaje, no era Dios el origen del punto negro. A medida que se fue acercando… descubrí a una mujer con alas de murciélago. Una mujer de ojos grandes y oscuros, morena, un poco pasada de peso, poseía unos dientes muy blancos que se notaban con su sonrisa.

Mojalnir, mi barco, se detuvo para recibirla y la mujer descendió a la proa con gracia.

Árbol de los mil nombres: Sairun, mondeley, somariono.
Niño mago: No es ninguno de esos tu verdadero nombre. Mírala… ha venido la primera. Es la reina sumisa, esperando siempre las órdenes del amo… a la que no le importa que dañen su cuerpo, pero como se cobra después con la mente.
Árbol de los mil nombres: ¿Cuántas faltan?
Niño mago: Tal vez tres o cuatro, escucha como Beatriz llora, ¿crees que debería regalarle una mariposa?
Árbol de los mil nombres: Joriondos, turath, merasnik.
Niño mago: No, no es ninguno de esos tu verdadero nombre.

Estaba vestida de shorts y una playera suelta, un poco más grande de su tamaño. Las alas sobresalían por una abertura en la espalda de su playera, pero ella, con una mirada… hizo que las alas desaparecieran sin ningún dolor, como si nunca hubiesen existido.

Un súcubo.

Súcubo de ojos tan profundos como la noche que con su sonrisa me invitaba a jugar. La recibí con los brazos abiertos y ella me abrazó: era increible, casi me sentía nuevamente enamorado.

—Me llamo Galliora —dijo la mujer y la invité a pasar unos días en mi barco. Inevitablemente, tendríamos que conocernos y jugar.

Recuerden ese casi (que puede confundir al hombre y arrastrarlo hasta el extremo) y también recuerden, como el ruido del cuarto de máquinas se hizo más potente.

Carta de Agustín Fest para Simón Dor. Siguey leyendo →

Pieza No. 1

La anciana ciega lo escuchó caminar, pronto se iría.
¿Qué tan pronto?
Pronto, respondió la anciana a nadie.
¿Será el suicidio jamás cumplido?
La anciana ciega se rió. No, no será un suicidio, le respondió a nadie. Lo escuchó caminar hacia el sonido… violines, son violines.


Todos aspiramos ser el “hombre completo”. Desde pequeño quise ser un lider, un ejemplo a seguir, como lo habían sido las personas más cercanas a mí, para mí. Durante los años me he convencido, a medida que voy creciendo, que no soy nadie a quien admirar. Yo pertenezco a la otra parte, a la parte que admira y desearía ser… soy alguien que sueña demasiado.

Voy a tomar por vos, otro trago para olvidar
Que el miedo te comió los pies

He notado que he logrado un poquito de madurez con ciertas experiencias y mi mayor falla es la soberbia. El creer que sé demasiado, ¿pero claro? ¿Quién no sufre de ello? También me he convertido en un necio y lo solapo. ¿Quién no? Esa pregunta fue para reafirmarme que está bien ser un necio.


Si no será el suicidio, ¿qué será?
Tiene demasiados pendientes, ¿no ves? Por eso se ocupa, para olvidarla. Todavía no quiere alcanzar la inmortalidad.
No respondiste mi pregunta vieja
¿Qué hay que responder? Si sólo quiere ser inmortal. Y cree que una ficción que ha inventado como yo, ha de resolvérselo.


Y que ahora sos un tipo más,
y que poco a poco te fuiste yendo
Y que poco a poco te fuiste yendo de nuestro lugar
Te sienta bien el sol, te sienta bien ser cool,
Te sienta bien el mal, te sienta bien ser Dios,

La excusa es decir que su muerte me convirtió y la otra muerte me remató. He olvidado la búsqueda de todas las respuestas y que algún día he de obtenerlas. Las he cambiado por muchas cosas, que también me dan conocimiento… pero ¿qué otro conocimiento necesitamos más que saber que estamos plantados en esta tierra? ¿qué otro conocimiento hay, más que dejarnos ser como un árbol, alimentándonos del sol, la humedad? En estaciones, somos verdes, somos marchitos, renacemos.


Ha leído mucho
¿De qué le sirve?
Maneja algo de arte
Pero no sabe nada.
Sabe razonar
¿Y después?
Sigue en búsqueda de un alma gemela…
Ya la tuvo.
Tal vez no, ¿cómo saberlo?
Se sabe.
Él te está haciendo decir eso
¿Y a tí?


Te sienta bien mentir y decir
Que te fuiste yendo de nuestro lugar
Que es lo que ha pasado con tu corazón,
Ya no marca el paso que marcaba ayer

Es muy tarde para preguntarme quién soy, me lo han dicho y me gusta escucharlo. Esa no es la pregunta ya… he perdido todas las preguntas, ja… como diría pata citando a Bennedetti. He perdido todas las preguntas… las respuestas han ido cayendo a su lugar como rompecabezas celestial respondidas por algún Dios benevolente (con bigotes de diablo, seguro). Se resolvió tan suavemente que no me ha dado tiempo de mirarlo, ni siquiera de saber que ya está resuelto. También hay gente que me quiere, lo sé. Tal vez esta es mi carta para decirles, para dar la excusa. Es que algún día tendré que irme y me es tan raro soñar con mi muerte estos últimos días.

Un libro barato, 10 pesitos nomás, te cuenta el significado de los sueños y dice que la muerte es el renacimiento o el matrimonio.

¿Quién le cree a un libro que no lleve Márquez en la portada?


Habla de muerte
Y quiere decir vida.
Estás dando círculos
A nosotros nos gustan los círculos… son perfectos, como el de Lugones. ¿No lo has leído? El círculo es la figura geométrica que jamás llegará a ser perfecta y sin embargo, entre más acertado es, más te acercas a la inmortalidad.
Que confusa eres Yasmin


Nunca fuiste libre y esa es la razón,
Siempre hay un idiota para convencer
Hablas toda la noche como un boy scout,
Hablas sobre mi vida como tu papá

Pero no voy a morir, y todavía no me voy. Todavía falta mucho por hacer… todavía quedan muchos sueños porque cumplir, todavía debo ser ese hombre completo y soy tan necio, que aunque sepa que jamás he de lograrlo… estaré ahí, alimentando con agua las pintadas de viejas ramas que cargan consigo este árbol. Si… todavía falta.