- Camino sin saber a donde.
- Le falta intensidad al sentimiento.
- Ni ganas de fumar me dan, me desespero.
- La comida se vuelve insípida.
- La televisión me hace ojitos, ya la deseo.
- Escucho música y así te recuerdo.
- Trabajo y trabajo, me distraigo un segundo.
- El siguiente, ya te tengo en mis ojos.
- Imagen difusa se disuelve. Mal, mal, mal. Siguey leyendo →
Cuando te busco y no te encuentro… (Lista 4)
Diciembre 16, 2003 — 1-2-3.
Escrito por Agustin Fest.
Para ti.
Agosto 15, 2003 — 1-2-3.
Escrito por Agustin Fest.
Quiero escribirte esta noche.
Y no sé como empezar. Pensaba hacerlo de otra forma, pero también sé, que si lo hago de otra forma, tardarías en leerlo y prefiero que sea lo primero que mires en la mañana. ¿Y qué tiene que lo miren todos?, ya has entrenado la mirada del hombre posesivo en mis ojos. Que ellos sepan, que no hago más que querer escribirte esta noche (y todas las noches). Tú lo leerás y entenderás primero. Aunque te encuentre en otros caminos, espero con ansias que éste lo recorras a primera hora, cuando escuches mi voz en las noches o cuando trate de llamarte me-ta-fí-si-ca-men-te (como diría Horacio).
Cuando las letras salen, pongo las pistas que encontrarás y nadie más podría adivinar. Primero se convirtió en un juego secreto que compartían dos personas y luego, ¿en qué se ha convertido?
Eso me pregunto sonriendo todas las noches.
Te he leído, una y otra vez, en el regalo que me hiciste. Yendo de arriba hacia abajo y de abajo hacia arriba. Repasando cuidadosamente los días, hurgando entre recuerdos, adivinando situaciones y rostros. Comprendiendo muchas cosas, aceptando otras, negándome un par aún sabiendo que tienes toda la razón.
Tengo que confesarte algo… soñé con aquella mujer la otra noche, aquella mujer que me golpeó violentamente con la conciencia de que todavía puedo enamorarme. Le miré y ella trataba de explicarse, realmente trataba de explicarse el por qué no podía aceptarme. Tuve que mirarle con lástima y susurrarle en sueños: “Ya para qué… ya para qué”.
¿Para qué si existes tú? Un sentimiento elegante, vibrante, creciendo como una semilla. No como el otro, que fue un soliloquio, un acto repentino, un impulso.
Usted. Tú, la mujer que camina como en un ensueño, como una luz que brilla con energía propia, energía pura. No necesitas curar nada, solo necesitas existir. No necesitas sanar, solo sonreír y extender tu mano a la mía, que es necia y a veces se siente como un animal herido.
La mano que te acarició durante una hora completa y extraña. Mano necia, indecisa, que primero no sabe como responder, que a veces niega, extraña a muchos ratos y luego te pide a gritos que regreses.
¿Me permites? ¿Me tendrás fé? ¿Me permitirás existir, cerca de tí, escribiendo en presente?






