Se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga. No quería estar cerca de la cama cuando llegara el insomnio y le abrazara. Siempre que estaba acostado, e insomnio llegaba, la peor manera para hacer el amor era estar acostado. Su peso, su salvajismo, sus polvos mágicos, sólo le permitían girarse sobre la cama una y otra vez, pensando en las acciones y consecuencias del día. Abrió uno de los cajones, sacó sus cigarrillos y se acercó a la ventana. Cuando sintió las manos suaves del insomnio acariciarle el pecho, mientras daba la primera bocanada de humo, confirmó de verdad que iban para largo y lo mejor sería inventar un tema de conversación estúpido. Amainar el silencio, porque de lo contrario tendría que soportar a dos en vez de uno. Miraba por la ventana, la calle estaba vacía, sentía las caricias del pecho y las ráfagas de aire, el cigarro sabía delicioso. Olvidó su habitación polvosa y vieja, su cama escandalosa con los resortitos salidos, el armario del abuelo que había sido rescatado (apenas) de las polillas. Estaba teniendo un momento, uno de esos tantos, de silencio y paz, aún cuando su cuerpo sintiera el cansancio y cerrar los ojos no significara dormir (por fín). Estaba teniendo uno de esos momentos, cuando insomnio le pasó una mano por su sexo, y él se terminaba el cigarro, y suspiraba resignado… una tanta de esas noches eternas y solas: no había de otra mas que disfrutarla.
Se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga.
Junio 17, 2007 — Creative Urge.
Escrito por Agustin Fest.
Faldemir.
Mayo 31, 2005 — BOB, Familia, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Esta es la nueva presentación de los Faros con filtro, por veinticinco varotes, usted puede comprarlos en una caja monona, como de colección y fumarlos con un filtro hecho como si fuera un carrito de carreras. Estan monones. A mi, fumador empedernido, me llaman la atención, pero aún no planeo gastar veinticinco varos por unos cigarritos, no señor.
Por cierto… 31 de mayo, día internacional de no fumar… ¡YIPPY YAPPE! ¡Y yo anunciando cigarros!
Una de las cosas que más me incomodan son las dinámicas familiares ajenas. Mi familia, que pecó de discreta o bien, que tiene una manera muy directa de hacer las cosas, dista mucho de ser la familia dicharachera o ruidosa típica del mexicano. A Dios gracias, no soportaría tener una familia inquieta que mueve todo sin cesar. Me acuerdo de las familias de mis amigos que siempre fueron muy distintas a la mía y cuando por azares del destino, me veía envuelto en una reunión familiar donde yo era invitado, me quedaba callado de entrada y observaba todos esos matices de colores tan diferentes de un cuadro familiar completamente ajeno al mío. Una de esas veces fue con la familia de Irwin, que con regularidad me invitaba a comer antes de irnos a entrenar remo (simón, aún sin saber nadar, aún sin saber andar en bicicleta, me fui a entrenar esa chingadera) y aquella vez que me invitó a Tamaulipas, a conocer a sus tíos. Era una familia completamente distinta. También fui un invitado regular de la familia del Cheques o la familia de Fernanda.
Otra familia que recuerdo con peculiaridad, es la de Sol María. Aún me siento totalmente a dispar con ellos, no me parezco en nada, así que cuando toca una de esas reuniones familiares que me estresan, mejor guardo silencio y observo. Nunca he sido bueno con las multitudes, ni con las familias ajenas. ¿Qué se le va a hacer? Hasta que alguien me entregue un instructivo.
Pero aquí en México, cuándo alguien te invita a su familia, que no sea una de esas mega reuniones donde todos acaban como vacas babosas con unos kilos de alcohol, puedes empezar a considerarte un primo, o un sobrino lejano. Incluso, después de dos o tres reuniones, la abuela que no recuerda los nombres empezará a preguntar por tí, preguntará por el muchachito ese callado que fuma de más y tiene ojeras de drogadicto. Debería de sentirme afortunado —y tú también—, porque sin querer ya llevas unos dos o tres apellidos más a la cuenta.
En cuánto a Bob…
Él esta teniendo pesadillas:
El fantasma de un perro le acosa.
Cuento de hadas para un oso de felpa
Diciembre 16, 2003 — Garabatos, Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.

a luz anna andreani ruiz… quien le gustó este pequeño texto.
Erase una vez que se era, allá en el jardín donde vive el Árbol del Bien y el Mal, un oso de felpa escuchaba a la Niña de Todas las Preguntas hablar con el Señor de Todas las Respuestas. No comprendía nada y se desesperaba, tan sólo miraba los signos de interrogación volar de la boca de aquella que todo pregunta y el que todo lo responde, negaba respuestas con el humo de su cigarrillo y pensaba continuamente tres puntos. El oso pensaba que él no tenía ganas de responder y muy probablemente, tenía razón.
Después apareció un cuervo, quien graznó infinito y en el cielo, se vieron las estrellas como se ven en Marte.
El oso se sentó y trató de mirar las estrellas, pero era imposible hacerlo, porque el infinito seguía graznando, los tres puntos seguían humeando y las interrogaciones ocupaban todo el sonido. El oso tiró sus manos en sus rodillas, negó tristemente y suspiró, ¿qué podía hacer para mirar las estrellas?
—Tan sólo soy un oso de felpa —dijo casi en silencio, como un susurro.
Hay susurros más fuertes que un grito de muerte.
Sus palabras, con todas las letras implicadas, volaron e hicieron un espacio entre el sonido de las interrogaciones (La niña preguntona se calló la boca), se apagó el cigarrillo del silencio eterno (El señor sabiondo no pudo pensar más) y el infinito calló el pequeño graznido (el cuervo echó a volar, a la oscuridad inmensa).
Y el cielo después brilló intensamente, solamente para aquel oso de felpa.

Cuarto de Máquinas II.
Junio 13, 2003 — El Viaje de Simón Dor, Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Before you slip into unconsciousness
I’d like to have another kiss
Another flashing chance at bliss
Another kiss, another kiss
The Doors, “Crystal Ship”.
Translucida, con un vestido azul y veraniego, con los ojos de mujer y el cuerpo de niña de hace tantos años que una lágrima corrió su mejilla sin permiso. El dedo que estaba temblando en el gatillo dudaba si apretarlo o soltarlo. Simón Dor quería paz.
—Suelta esa pistola, este no es el momento —dijo el fantasma de ella. El fantasma de Beatriz, el fantasma de Cecilia. El Fantasma del pasado.
—Nunca ha sido el momento —susurró Simón.
Simón Dor medio despertó del trance y sintió la tibiedad de su rostro marcada por la lágrima. ¿Cuántas veces había inventado ese fantasma? De todas esas veces, ésta era la primera ocasión en que lo sentía tan intenso y tan marcado en su piel y su cuerpo que respiraba lentamente, a pesar del intenso temblor en la mano que sostenía la pístola contra su sién.
El fantasma se movió al centro tranquilamente y desafió la mirada media perdida en el trance de Simón Dor. Luego sonrió levemente y bajó un poco los ojos.
—Si te lo pido por favor… ¿bajarás esa pistola? Me asusta, me asusta un poco—repitió el fantasma de Beatriz.
—Es la primera vez que hablamos tú y yo —respondió Simón… bajó la pistola y se la ciñó al cinturón—. Porque está claro, que tú y yo nunca hemos hablado… lo has hecho con…
—Sé con quién lo he hecho —respondió Beatriz nuevamente con su sonrisa—, pero tú me inventaste e hiciste bien… intentaste ayudarlo, es todo. Ahora a quienes menos necesita, es a tí y es a mí.
—A ti siempre ha de necesitarte.
—¿Por qué le mientes?.
—Él hubiera podido abandonarte en cualquier momento.
—Pues no lo ha hecho y si seguimos así, no lo hará —respondió Beatriz y se acomodó el cabello largo… le había crecido bastante desde la última vez que la recordaba, con el cabello atado en una cola de caballo. Ahora lo traía suelto, ahora … era mujer. Un fantasma que había crecido como ellos dos lo hicieron.
—¿Es por eso qué te haz metido aquí? ¿Para abandonarle tú?
—Sabes que eso es una mentira, porque aún así, no nos ha abandonado… tú viaje y el de él, son paralelos. Dependen el uno del otro, porque son simbiotes. Si uno muere, el otro irremediablemente ha de morir.
—¿Entonces qué haces aquí?.
—¿Por qué navegamos en éste mar?.
Simón Dor.
—Por qué queremos morir Garrity, ¿por qué si no?, ¿por qué si no?.
Pieza No. 1
Abril 10, 2003 — Enigma.
Escrito por Agustin Fest.
La anciana ciega lo escuchó caminar, pronto se iría.
¿Qué tan pronto?
Pronto, respondió la anciana a nadie.
¿Será el suicidio jamás cumplido?
La anciana ciega se rió. No, no será un suicidio, le respondió a nadie. Lo escuchó caminar hacia el sonido… violines, son violines.
Todos aspiramos ser el “hombre completo”. Desde pequeño quise ser un lider, un ejemplo a seguir, como lo habían sido las personas más cercanas a mí, para mí. Durante los años me he convencido, a medida que voy creciendo, que no soy nadie a quien admirar. Yo pertenezco a la otra parte, a la parte que admira y desearía ser… soy alguien que sueña demasiado.
Voy a tomar por vos, otro trago para olvidar
Que el miedo te comió los pies
He notado que he logrado un poquito de madurez con ciertas experiencias y mi mayor falla es la soberbia. El creer que sé demasiado, ¿pero claro? ¿Quién no sufre de ello? También me he convertido en un necio y lo solapo. ¿Quién no? Esa pregunta fue para reafirmarme que está bien ser un necio.
Si no será el suicidio, ¿qué será?
Tiene demasiados pendientes, ¿no ves? Por eso se ocupa, para olvidarla. Todavía no quiere alcanzar la inmortalidad.
No respondiste mi pregunta vieja
¿Qué hay que responder? Si sólo quiere ser inmortal. Y cree que una ficción que ha inventado como yo, ha de resolvérselo.
Y que ahora sos un tipo más,
y que poco a poco te fuiste yendo
Y que poco a poco te fuiste yendo de nuestro lugar
Te sienta bien el sol, te sienta bien ser cool,
Te sienta bien el mal, te sienta bien ser Dios,
La excusa es decir que su muerte me convirtió y la otra muerte me remató. He olvidado la búsqueda de todas las respuestas y que algún día he de obtenerlas. Las he cambiado por muchas cosas, que también me dan conocimiento… pero ¿qué otro conocimiento necesitamos más que saber que estamos plantados en esta tierra? ¿qué otro conocimiento hay, más que dejarnos ser como un árbol, alimentándonos del sol, la humedad? En estaciones, somos verdes, somos marchitos, renacemos.
Ha leído mucho
¿De qué le sirve?
Maneja algo de arte
Pero no sabe nada.
Sabe razonar
¿Y después?
Sigue en búsqueda de un alma gemela…
Ya la tuvo.
Tal vez no, ¿cómo saberlo?
Se sabe.
Él te está haciendo decir eso
¿Y a tí?
Te sienta bien mentir y decir
Que te fuiste yendo de nuestro lugar
Que es lo que ha pasado con tu corazón,
Ya no marca el paso que marcaba ayer
Es muy tarde para preguntarme quién soy, me lo han dicho y me gusta escucharlo. Esa no es la pregunta ya… he perdido todas las preguntas, ja… como diría pata citando a Bennedetti. He perdido todas las preguntas… las respuestas han ido cayendo a su lugar como rompecabezas celestial respondidas por algún Dios benevolente (con bigotes de diablo, seguro). Se resolvió tan suavemente que no me ha dado tiempo de mirarlo, ni siquiera de saber que ya está resuelto. También hay gente que me quiere, lo sé. Tal vez esta es mi carta para decirles, para dar la excusa. Es que algún día tendré que irme y me es tan raro soñar con mi muerte estos últimos días.
Un libro barato, 10 pesitos nomás, te cuenta el significado de los sueños y dice que la muerte es el renacimiento o el matrimonio.
¿Quién le cree a un libro que no lleve Márquez en la portada?
Habla de muerte
Y quiere decir vida.
Estás dando círculos
A nosotros nos gustan los círculos… son perfectos, como el de Lugones. ¿No lo has leído? El círculo es la figura geométrica que jamás llegará a ser perfecta y sin embargo, entre más acertado es, más te acercas a la inmortalidad.
Que confusa eres Yasmin
Nunca fuiste libre y esa es la razón,
Siempre hay un idiota para convencer
Hablas toda la noche como un boy scout,
Hablas sobre mi vida como tu papá
Pero no voy a morir, y todavía no me voy. Todavía falta mucho por hacer… todavía quedan muchos sueños porque cumplir, todavía debo ser ese hombre completo y soy tan necio, que aunque sepa que jamás he de lograrlo… estaré ahí, alimentando con agua las pintadas de viejas ramas que cargan consigo este árbol. Si… todavía falta.
Ventanas abiertas.
Enero 11, 2003 — Nostalgico, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Cuando me subo a mi camión, o en cualquier lugar en general. Guardo silencio y me pierdo, olvido por completo con quien voy. Me gusta mirar el camino y sobre todo, observar las ventanas abiertas.
Debe ser una fijación mía, no lo sé… pero mis ojos se van a las ventanas abiertas, sin luz o sin esta, y tratan de saber de otras personas, gente desconocida, observando sus posters, sus libreros, sus escritorios, qué plantas tienen en el balcón.
Hace tiempo, cuando hacía esto, mire una mujer cuya silueta era la de una diosa, piernas largas y desnudas en la noche, recargada y fumando un cigarrillo, el pelo lo llevaba recogido y vestía tal vez la camisa de su novio/marido. Tan tranquila, mientras la luz que pasaba por la ventana oscurecía más su silueta…
Son regalos que nos ofrecen los dioses.
Vislumbrar una escena.
Diciembre 27, 2002 — Inexistente.
Escrito por Agustin Fest.
Mueve la cabeza y mira para todas partes, en silencio se repite: “Dijiste que siempre estaríamos juntos”, en todas las formas posibles, en todos los idiomas de sonidos existentes.
Hombre o mujer
Se mece, adelante y atrás, cierra los ojos de lágrimas secas y cuando los abre, surgen lágrimas nuevas. Surge el manantial. La recuerda con los billetes en la boca y se le enrojecen los ojos, pierde cordura.
Evidentemente consternado(a)
Camina entre la gente y se abre paso, no sabe a dónde va. Dijiste que siempre estaríamos juntos. Hay música que generan los murmullos de la gente que le ve pasar, se acomoda los jirones de tela que antes les llamaba ropa.
¿Una ciudad élfica o una estación espacial?
Mil escenarios suceden, con la misma escena, entre la noche y el día, y las benditas invenciones del ser humano y las maldiciones de la naturaleza, hay tanto que contar. Le tiemblan las manos, le dice a un viejo anticuado que apague su cigarrillo, pero por supuesto… él no hace caso.
Si
Sólo camina… se repite, se repite… siempre estaríamos juntos.
¿Quién es?









