Loenx

Hoy, al despertar, tenía su imagen pegada.
Después de soñar cosas que ya no recuerdo, podía verla como la miré hoy en la tarde.

Hermosa.
Sencillamente hermosa.

Hoy mientras me hacía el desayuno me acordé del sentimiento. Ayer no lo había digerido, porque tenía demasiado sueño (Claro, no había dormido), ayer estaba seguro de que estaba sintiendo algo pero el sueño le ganaba y solo escuchaba las palabras de ella diciéndome que no podría acompañarme a donde habíamos quedado y yo le decía: “Vale, no te preocupes. Otro día será… cuando puedas”.

Se le llaman maripositas en el estómago.
Yo más bien le llamaría el deseo intenso porque la otra persona te mire, te abrace, te sonría.
Desde hace años que no sentía eso.

El deseo intenso de mirarla (que me mire!), de abrazarla (no importa que me llame osito!), que me sonría (aunque lo haga como mi amiga…).

De devorarla con mis ojos.
De abrazarla un poquito más fuerte.
De besarla rozándole los labios.
De escucharla todo el rato.

Si, ese fue el sentimiento que me dio hoy al despertar.

De tenerla aquí conmigo.
De recargarme en su hombro.
De quedarme en silencio a su lado.

¿Por qué le llaman maripositas en el estómago? Si es más bien el deseo…

De arrastrarte a sus pies.
De que no haya nadie más.
De encender el alma, de tal manera, que crezca el aura como un Fénix. El Fénix que estará cortejándola, queríendola, muriendo y siempre renaciendo por ella.

Carajo.

Unicornio

Este post es parte de una serie, llamada “El diario de Simón Dor”. Anotación 47 de 47


Alguna vez, vi un unicornio. Puede que no me crean, no lo hagan, ¿qué tendría que platicarles un sénil amargado que a duras penas recuerda su infancia lo que es un unicornio? Acostumbrados al concreto, al humo gris que les reemplaza el cielo, adoran la tecnología y adoran estar sentados en esa computadora leyéndome. Ya estarán criticándome en sus adentros por ser un viejo loco que miró un unicornio.

Lo vi, un unicornio negro con un largo cuerno de plata saliendo de su frente, ese cuerno señalándome el camino, cuando movía su cabeza, la larga crin brillaba en la noche reflejando la luz del cuerno que también hacía una estela de luz en la oscuridad. ¿Saben por qué los unicornios se hacen negros? No, ¿cómo han de saberlo? A ustedes no les ha visitado el niño que transforma su cuaderno en mariposas. Maldito concreto, maldita ciudad… como cuando vivía en Jaramillo… pero esa es otra historia.

Los unicornios se hacen negros cuando se enamoran de quien no deben… y creo que éste es el más negro que he visto en mi vida. Una señal de pureza, naturaleza, virginidad oscurecida por lo que llamamos amor. Y abracé al unicornio negro, porque sigo siendo humano. En éstos últimos instantes que me quedan de vida dentro de mi vejez, quiero demostrar que todavía siento simpatía y compasión.

(Sentimientos inútiles).

Y platiqué con el unicornio, éste parecía entenderme porque me miraba en silencio. En pocas ocasiones relinchó y golpeó el suelo con las pezuñas, alzando el polvo del pavimento. Sus ojos, se hacían rojos o amarillos, dependiendo de su humor… cualquier pensaría que era un caballo satánico, venido de las profundidades del infierno… a esas personas me gustaría pedirles que dejaran la bebida. Los unicornios pueden ser todo, excepto malos.

Contamos banalidades, de la poca magia que resta en el mundo, de la carencia de amor. Le platiqué de los ratones en la luna y el unicornio me platicó del bosque escondido repleto de sauces llorones. El bosque de Fafjel, donde viven los unicornios y los centauros. Yo le escuché fascinado y le pedí que un día me invitara a entrar. Me prometió que trataría, pero que estaba prohibido que los humanos entraran.

Es nuestra culpa, demasiado concreto, demasiada basura en las calles.

Entonces, me animé a pregúntarle quien le había hecho negro. El unicornio cerró sus ojos y volteó, me dijo “Hasta luego y gracias por la plática”, se marchó.. con una estela de luz marcó una línea recta que se alejaba cada vez más de mí. Yo no le seguí, yo sólo alcé la mano y le dije adios con mis dedos.

¿De quién se enamoró el unicornio?