Segundo Piso en la Ciudad de México.

Porque la vida es muy linda y sobre todo en la Ciudad de México, Lopez Obrador (alias el PGLagarto), ha decidido empezar la construcción del segundo piso Periférico-Viaducto, justo en la ruta que yo utilizo para salir a la civilización. A unas cuadritas de mi casa.

Primero yo veía el proyecto como algo práctico y sobre todo, moderno. Pensaba para mi mismo que sería lo mejor, que ya no habría tanto tráfico y que todos seríamos unos mexicanos más felices y sin tanto stress por no tener que claxonarnos unos a otros de 12 del día a 12 del siguiente día.

El encanto pasó.

Porque yo soy joven tengo esas esperanzas bastante ilusas. Pero te apuesto a que hablas con algún periodiquero, tortillero, panadero, empresario chico, empresario grande, judío de polanco, policía, taxista, microbusero, universitario a punto de terminar, secretaria, enfermera, doctor, profesor, profesora… y todos estarán de acuerdo en una cosa (o al menos la gran mayoría): Es una mamada.

¿Qué es lo que sucede? El PGLagarto se baja de su trono en poco tiempo, una obra como un segundo piso de un Periférico-Viaducto se tomará sus buenos dos años para completarlo (tal vez me estoy viendo muy noble), pero el Lopez Obrador bueno, tiene solo unos meses más de mandato… cuando se vaya, se llevará un poquito del dinero sobrante, ahhh, qué tanto serán unos milloncitos, verdad? y además dejará media ciudad “de la ejperanja” demolida…

Así que prendo mi veladora y ruego a mi abuelita que hacía unos frijoles muy ricos, que esta vez el gobierno sea noble y Dios sea honesto. Que el segundo piso del periférico sea completado y bien hechesito, y que nos dure más de cuatro o cinco años como hermosura ya que con lo barato que están los coches y los muchos que habemos en esta bendita ciudad, aun con tres o cuatro pisos… seguiremos dando la sinfonía artística de los claxonazos de 12 de la mañana a las 12 del día siguiente.