Hay un sentimiento que no puedo explicar.
Limitado por la percepción de mis sentidos.
Hay algo en mi interior, latente.
Cuando aparece, toma una forma.
Cuando le sonrío a un niño.
Cuando descubro a una mujer mirándome.
Cuando entiendo las cosas que escribo.
Cuando encuentro una canción, que puedo decir es mía.
Cuando la imaginación traspasa los límites y me doy cuenta —tengo una esperanza— que los sueños pueden ser realidad.
Cuando descubro que el caos y el orden me limitan.
Y estos no me dejan mirar los colores.






