Julio 23, 2003 — El Viaje de Simón Dor, Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
El rottweiler saltó al frente. El Árbol Tsef Thaed se protegió con la mitad petrificada y sintió el golpe seco del ataque del perro, que mordía con dientes y atacaba con manos fuertes. La piedra no le dañaba y la furia era tanta que el Árbol Tsef Thaed se vio obligado a retroceder, a pesar del peso de su corteza.
El perro olió y después dejó de atacar.
—Hermano —dijo Bobby Mindar—. Llevas una mariposa negra en tu interior, pero todavía no te transformas. ¿En qué te puedo ayudar, hermano?
El rottweiler sonrió.
—¿Hay.alguna…forma d..e detener la tra…nsformación? —preguntó el Árbol Tsef, aún con las ramas alzadas y cubriéndose con la mitad dura. La piedra se extendía y ya estaba llegando a su boca. Uno de sus ojos ya no se movía.
—No lo sé, Hermano. Pero si tengo que decirte una cosa. Esa llave debe quedarse aquí, si no quieres que te mate. Ya no tienes fuerzas, Hermano.
El rottweiler se movió rápidamente y de un zarpazo, quebró tres ramas del Árbol e hizo una raja en la parte de la corteza sana, cerca de su ojo. El Árbol aulló y la herida quedó como una cicatriz, que la corteza ya no podría borrar porque enfermaba. Intentó golpear a Mindar con las ramas sanas, sin embargo le fue inútil porque el perro era demasiado rápido.
—Ya no puedes hacer nada, Hermano. Esa llave no servirá de nada. El Cuarto de Máquinas está sellado con magia.
El rottweiler volvió a atacar con rápidez, y esta vez tronó raíces petrificadas con sus dientes y su fortaleza. El Árbol no se quejó, notó que no le dolía ya lo que se había convertido en piedra.
—Nunca has de terminar la transformación, Hermano. Porque tienes tu nombre.
—Tú tam..bién tienes el tu.yo.
—A mi nunca me ha importado mi nombre, Hermano. A mi no me lo dio un dueño, me lo dio un verdugo y lo que siempre he querido, es vengarme del verdugo.
El Árbol Tsef Thaed sonrió con la mitad de los labios que aun podía mover.
—Buen….pu….nto.
El rottweiler se rió.
—Sal de aquí, Hermano. Siente con la madera que todavía te queda sana y grábate estas palabras: Podrás ver a la mariposa negra, acercate a ella… la mariposa negra querrá juntarse con la que llevas en tu interior. Sólo así se descubrirá el Cuarto de Máquinas. Pero también, Hermano, no podrás susurrar tu nombre si tus labios se quedan quietos y habrás de transformarte entero. ¿El verdugo vale ese sacrificio? Eres estúpido, Hermano, pero que se haga tu voluntad.
Mindar volvió a atacar al Árbol Tsef Thaed, completando la cicatriz en el ojo como si fuera una cruz. Después se rió y se alejó corriendo, perdiéndose profundamente en el Laberinto.
El Árbol Tsef Thaed le escuchó alejarse, arrastrándose y con la mitad de sus labios rotos, susurró su nombre en voz baja. Abrió la puerta del Laberinto y salió, lentamente. El ojo sangraba savia, las ramas que aún podían moverse, lo hacían y las raíces también, empujándose al extremo.
—Árbo…l… Ts..ef…Tha…e.d… defi….nitiva….mente, es…t…o no….lo… quie….ro, en…mis…recu…e…rd…os. —El Árbol Tsef Thaed se echó a reír con la mitad sana de su boca, se estremeció todo su cuerpo con la risa y de haber estado sano, le hubieran llorado también los ojos. La corteza que aún poseía vida, estaba volviéndose gris.
¡Camina! ¡Camina!, pensó el Árbol, siguió con la letanía de su nombre. Agarró fuerzas para continuar moviéndose y se acercó a donde debía estar el Cuarto de Beatriz. ¡Si Simón estuviera aquí, se quejaría de la cursilería que significa la amistad!, se dijo el Árbol Tsef Thaed y continuó riendo en voz baja, le dolía moverse y le dolía seguir caminando, pero era la primera vez que quería hacerlo. Realmente, quiero dar mi vida por alguien que no se lo merece. A los ojos de todos, pensarían que este sacrificio de veras no se merece. No lo merece, dirían, y yo me estaría riendo como ahorita.
El Árbol Tsef Thaed pronto cerró su mente, porque la mariposa negra ya estaba ganando acceso a ella. El veneno del olvido, estaba buscando en todas partes como llegar al nombre que evitaba que se esparciera. El Árbol Tsef Thaed sonrió con la mitad sana, eso ya no importaría. Al llegar donde debía estar la entrada del Cuarto de Máquinas, se plantó un momento y esperó. Efectivamente, la mariposa saltó sola y se acercó al Árbol, con una de sus ramas vivas la atrapó y se la llevó a sus labios.
Luego, caminó susurrando en silencio su nombre hacia la proa. Esperaba que el tiempo alcanzara para llegar a la luz del sol.
—…Árbo…l… Ts..ef…Tha…e.d…
—…bol…Tse….f…Tha…d…
—…l…Se…ha….
—…t…….t….
—………..
Se hizo piedra con las ramas levantadas y los ojos aún con vida. El sol le calentaba y le quemaba, intensamente, cuarteando la piedra y cicatrizándola. No había frutos, y no había hojas. Un árbol marchito que siempre miraba al horizonte, con los ojos aún brillando y la mente descompuesta. Si uno se acercaba lo suficiente, podía escuchar: “Árbol Tsef Thaed”, en voz muy bajita, casi como el susurro del viento cuando uno se está alejando del invierno. Si alguien te hubiera dicho que ese Árbol caminó durante siglos, no le hubieras creído, porque se veía como una hermosa estatua que siempre estuvo para el placer de algún bosque encantado. ¿O es qué el Árbol Tsef Thaed llevaba el bosque consigo?
Continuó el susurro, pero fue opacado por una voz melodiosa y fuerte que cantó: ¿Simón, dónde estás, Simón?
Y así, el Árbol Tsef Thaed sonrió para sus adentros, sonrisa que no habría de marcarse como la tristeza de su rostro en la piedra.
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Julio 22, 2003 — El Viaje de Simón Dor, Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
—¡TSEF THAED! —grité. Ese es el nombre completo, un opuesto a celebrar la muerte. He vivido, y ahora que he vivido, no resta nada más. Dejé de caminar y dejé de sobrevivir, para disfrutar. ¿No es así? Simón Dor me ha olvidado, yo sé que no fue su intención, fue culpa del demonio que está caminando con el cuerpo de Beatriz. No habré de culparle. Es hora ya. La mariposa no tardará en matarme, el viento no tardará en arrastrar lo que quede de mi madera seca.
¡Te estás rindiendo antes de luchar, cabrón!, eso me dijo Simón Dor. Es la verdad, no hay más porque luchar. Mi historia ha terminado y como ha terminado, es como debía ser. El delfín está haciendo ruidos, como esperando a que me niegue a morir. Pero es que yo ya no debo hacer otra cosa más. Simón Dor me ha olvidado y es justo que yo me olvide de él. El niño y la anciana también se olvidaron de él. Todos han olvidado a Simón Dor. Es lo que él quería.
Eres mi amigo y me duele, eso también lo dijo Simón. Es uno de los recuerdo que me llevaré. Me estoy marchitando. Ya no queda más por hacer. El delfín sigue haciendo escándalo… no me importa. Déjenme morir en paz, vamos, no me molesten. Es hora, no saben cuánto he caminado, no podría caminar otro tanto ya. Alzaré más las ramas, para que se vea bonito cuando me quede petrificado y seco. No salieron fuegos artificiales y tampoco murió la mariposa. Tan solo, se le dio un punto final a mi historia.
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Julio 20, 2003 — El Viaje de Simón Dor, Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Ready or not, Here I come, You can’t hide
Gonna find you, and take it slowly
Ready or not, Here I come, You can’t hide
Gonna find you, and make you want me
—Ready or not, Fugees.
Acompáñame si gustas Árbol, ven a la habitación… ¿todavía puedes moverte?
No, Simón. No puedo moverme, siempre y cuando esté esa mariposa oscura cubriendo la luz del sol. ¿Tienes más tequila?
Deja de pensar en el tequila. Te necesito coherente para pensar la manera de salvarte, solo quedan dos días antes de que te marchites, según tus cálculos. Vamos pues, hay que pensar Árbol, fortaleza, ¡seguir caminando! ¿No eras tú el qué andaba diciendo eso?
Simón, simón. Yo decía muchas estupideces cuando no me sabía mi nombre y ahora que tengo la mitad y he aprendido a disfrutar vivir, suceden cosas como esta. Tienes razón Simón, soy el culpable de mi propia desgracia.
Nunca te dije eso, no me pongas palabras en la boca que nunca he dicho.
Pero lo pensaste.
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Septiembre 27, 2002 — Critica Social, Critica a mi mismo, Fractal Chaos, Nostalgico, Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
Ultimamente, se está dando un rush donde los héroes que amamos en ciertas películas/series/comics tengan que morir al final. Es curioso, ¿Será que la trascendencia en la época adolescente se está intensificando con el morir sacrificando lo que se tiene en un presente? ¿Se está extendiendo la idea de que es la muerte la recompensa final de una serie de sufrimiento vago? Puede ser.
En mis grandes tiempos, cuando era un chiquillo que se ponía su cobijita como capa y llevaba la tapa de la basura como escudo, estaba yo consciente que sería capaz de morir salvando a mi doncella, a mis amigos, a mi familia. Estaba dispuesto a dar mi vida en mi fantasía, en mi juego inocente. Y ahora, qué he aprendido que la vida no es un cuento de hadas, aún así… llegando la oportunidad, quisiera saber que soy capaz de morir por lo que yo amo.
Y entonces viene la pregunta coleguilla: ¿Qué es lo que amas Tsef Thaed? Por supuesto que amo a mi hermano y a mi madre, amo a mis tíos, amo a mis amigos… ¿pero qué es el amor? (Una pregunta de cliché que viene persiguiéndonos hace siglos). Amor es dar la vida, es dar en sacrificio todo, es ofrecer cada gramo de tu ser a aquella persona, objeto, situación, bla bla bla. ¿Qué dice el diccionario? El diccionario de la Real Academia española define el amor como lo siguiente:
amor. (Del lat. amor, -ōris).
m. Sentimiento intenso del ser humano que, partiendo de su propia insuficiencia, necesita y busca el encuentro y unión con otro ser.
m. Sentimiento hacia otra persona que naturalmente nos atrae y que, procurando reciprocidad en el deseo de unión, nos completa, alegra y da energía para convivir, comunicarnos y crear.
m. Sentimiento de afecto, inclinación y entrega a alguien o algo.
m. Tendencia a la unión sexual.
m. Blandura, suavidad. Cuidar el jardín con amor.
m. Persona amada. U. t. en pl. con el mismo significado que en sing. Para llevarle un don a sus amores.
RAE
y otras 20,000 definiciones más… Morir por Amor. Es lo que se entiende. ¿Pero no es el Amor lo que supuestamente nos debe traer a la Vida? Vivir por Amor, Amar por Vivir. El Amor es el sentimiento positivo, donde su opuesto es el Odio y es el que tiene que llevar a su ligador negativo, que es Morir.
Aunque bien, todos nos creemos filósofos y podemos deducir que para algunas personas el Morir es positivo y el Vivir es negativo y por lo tanto invertimos los papeles del Amor y el Odio. Nos divertimos tanto hablando de sentimientos y de qué es el amor y qué significa para nosotros que al final nos perdemos y no supimos ni que decir.
Es por ello que admiro a las personas que con toda seguridad dicen que han amado y después se quedan calladas, a las personas que no exhiben como sienten el amor, a los amantes discretos y sencillos, a los niños de secundaria que se ven a escondidas. ¿Qué tienen ellos que restregarle a la cara a personas insensibles como yo, lo que es el Amor? ¿Qué tienen ellos que pretender que son conejillos de indias para un observador “científico” como yo de lo qué es el amor?
Absurdo.
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