La clase de Análisis de Textos en Español es divertida, por los comentarios sarcásticos de Argel. He notado que el profesor no es de la predilección de todos, pero vaya… no se puede pedir todo en la vida. A mi me interesa su clase y es la que me mantiene despierto, me ha hecho autocrítico novato y eso, aunque es poco, me ayuda a implementar mejorías en mis textos, los cuales en varias partes son deficientes.
Dejó un par de poemas interesantes y un ejercicio que merece el mismo adjetivo, tenemos que cambiar las palabras del poema de Velarde que creemos poder cambiar y buscar que la métrica se mantenga igual, sin dañar el contexto. Cuando lo veo y pienso qué hacer, me resulta difícil pero es uno de esos retos que se quiere dar el que quiere ser escritor.
El único reto que no me adjudico, es hacer poesía. Se que no soy malo, en el Poder Gris me aventé unos sonetos que según mi crítica Rosa Bianca tenían buena métrica y no mataban el ritmo (la verdad, son malísimos).
Rosa Bianca… es una de esas historias problemáticas del pasado… sin querer le hice daño y así es como no la he vuelto a ver. Es mi problema de mi y mis relaciones. Tengo una sutileza impresionante y cuando debo seguir el cerebro, sigo el thanatos. ¿El eros, dicen? ¿Qué una relación se lleva con el corazón? Es un cliché de las películas americanas, no se aplica en mi caso, pero gracias por mencionarlo.
En fin, siguiendo con Argel, le propuse la idea para darle mi novela (No el Poder Gris, la otra) y la critique. Accedió y me sonreí. Veremos que dice un profesor de Análisis de Textos ante este, su humilde servidor, que algún día procura ser escritor.