Pierden sentido.

Las palabras pierden sentido, mutan, transforman su significado. O quien cambia soy yo y cambio el contexto de mis palabras. Aún me sorprende el hecho de quien era y cómo escribía, a quien soy y como escribo en el presente. Si trato de definir una y otra etapa, me veo frenado por educación. No es correcto ya definir las etapas y darles nombre, porque es encerrar una cosa, quitarle el encanto, robarle todas las posibles transformaciones y mutaciones. Eso, no sólo aplica para el ejercicio egoísta de mir relectura en el árbol de los mil nombres, sino para la vida en general…

Prefiero una encantadora suposición del círculo perfecto (cuyas impurezas se esconden a niveles microscópicos). ¿Qué tal un acuaducto circular cuya agua golpea contra las piedras para encontrar la pureza? Viene una frase necesaria, obligatoria diría—. Es que somos ciclos. La inevitabilidad y resignación con la que aceptamos la repetición de nuestro comportamiento me parece fatídica.

Patrones. Una de las ideas constantes en mi cabeza, es que estamos definidos por patrones… rutinas, dirían vulgarmente unos, para no darle un nombre tan feo e inevitable. Prefiero llamarles patrones, una serie de actos que debemos repetir para reafirmarnos. Hay patrones cuya prioridad se alza sobre otros, hay patrones que conflictuan con otros… es entonces, cuando nace la ilusión de un libre albedrío y decisión. Se nos presenta la posibilidad de darle prioridad a un patrón, antes que a otro. Cuando un conjunto choca con otro, nace uno nuevo y es preciso darle otro nombre. ¿Una nueva formula? ¿O saltar entre una y otra, para regresar a la estabilidad? Nada asegura que vuelvan a chocar, nada.

Diario de Simón Dor. Día 64.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 16 de 48


Querido Diario:

El delfín sigue nadando a lado de Mojalnir. ¿Debería darle un nombre? El árbol de los mil nombres sigue marchito. El niño mago sigue dibujando cosas en el aire y de vez en cuando, en mi Diario. El cuarto de trofeos guarda lo siguiente:

  • La pistola de McGonnagal.
  • Las tres llaves que me ha dado Beatriz.
  • La cabeza de Mindar.
  • El alma del súcubo Galloria, guardada en un frasquito con formol. Me he quedado con sus ojos.

Hay en mi barco, un cuarto más que no puedo abrir y necesito otra llave adicional… es “El Cuarto de los Espejos”. Se me ha hecho un dato curioso y no tengo prisa en abrirlo, porque me dan miedo los espejos… cada vez que me miro en uno, encuentro un reflejo deformado de mi mismo, como “El grito” de aquella famosa pintura.

De vez en cuando, aparece un angel y sigo cargando conmigo un plumón para pintarle bigotes y siga pareciendo un reflejo monstruoso.

Reflejo-contrarreflejo. ¿Han pensado en ello? Todos nosotros, en cuanto a nuestro arte se refiere, somos el reflejo torcido de alguien más a fín de crear nuestra propia originalidad. Hay un foco de inspiración que nos guía, de manera inconsciente y cuando abrimos los ojos, nos damos cuenta que esa inspiración o chispazo que creíamos original y único, proviene de un antecesor. Un antecesor que bien podríamos ser nosotros y no serlo.

Me pregunto… ¿De quién soy reflejo? ¿O soy yo el contrarreflejo? ¿Qué imagen saldrá en el espejo? ¿La de algún escritor famoso que me ha inspirado a escribir este diario?

Reflexiones, a los treintaicuatro días y treintaicuatro noches de terminar esto.

Carta de Agustín Fest:

Siguey leyendo →

Trabajo pesado

Últimamente, el trabajo se ha puesto pesado.

Hasta eso trato de ganar el más tiempo posible y hago mi horario libre. Pero es increíble como te puede cansar el sentarte frente a una computadora y ver a la misma gente una y otra y otra vez, hacerlo en domingos, en madrugadas. Ver a esas mismas personas tres veces al día, ver las mismas reacciones, conocerlos sin realmente hablar con ellos. Tal vez exagero, pero me cansa mucho sentarme frente a una computadora, a veces durante más de seis horas seguida y que se me presenten personas que no conozco.

Si quieres saber en qué trabajo, entra a la página de Jorge Carrillo Casting