17-21

Ayer, hace seis años, recibí una llamada telefónica que decidiría la persona en la que me he convertido el día de hoy.

Ayer, hace seis años, le rompieron el corazón a un niño y no fue su culpa. No fue la culpa de nadie. No había a quien culpar.

Así que decidió culparse así mismo, decidió cargar con ello durante seis años.

No olvido la fecha, la traigo conmigo. Ayer se me heló la sangre cuando llenaba una poliza de garantía y anoté el número. Curiosamente, estaba llenando la poliza de garantía de un teléfono.

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