Dolor. Brazos. Robot.

Me duelen tanto los brazos, que como le dije a La Maga, pareciera que estoy inventando nuevos pasos para bailar el robot. Hasta mover el mouse duele. Escribir no se diga. Eso de alternar entre teclado y mouse, se ha convertido en una ciencia. Hacerlo con la fuerza y velocidad adecuadas para que estos no abusen de mi umbral del dolor. Estoy pensando que mi record fueron dos días en el gimnasio. Un buen record. Y ya, no más, no más, por favor… no me castiguen más…

:cry:

(Pinche nena)

Revisión de ortografía.

Odio, que todos los programas que uso últimamente, revisan la ortografía. Mientras escribo esto, Firefox me marca en rojo mis palabras porque no he instalado la versión en español. Hace un momento, Adium me mostraba rojitos mientras platicaba con alguna persona. Es insoportable. Me pone de malas. Dicen que el rojo te pone de malas todo el día. Tal vez por eso estoy quejándome en este momento. El rojo se apoderó de mi personalidad y la esta manipulando para que me queje a través de mi blog. Se soluciona “fácil”, entrar a las opciones de cada programa y buscarle el diccionario en español. Lo pienso, y es al menos entrar a las opciones de tres programas diferentes. Ahh, no recuerdo ahora, pero me parece que también desean agregarle el chequeo de ortografía a wordpress. Se aprende a escribir desde la primaria, no lo entiendo. Sí buscara el diccionario, sólo te marcaría las palabras que estan mal escritas… pero de aquí, a qué me ponga a buscar un diccionario, falta mucho. Pero no gracias, yo leo y uso la rae cuando tengo dudas. ¿Por qué a huevo, meten el chequeo de ortografía por default? ¿Es tanta la necesidad de la gente para que sea una de las opciones activadas?

Pequeñas quejas de jueves, cinco de la tarde. Será mejor que busque como desactivárselo a esta chingadera.

Edades.

“Llegué ayer en la noche, ya hice varios castings”, dice una brasileña en su celular. Mientras tanto, entre mi lectura de Harry Potter (libro 6) y las preguntas de algunas personas en el messenger, el día sigue perdiéndose poco a poco. Ya tengo material para editar el día de hoy. Un comercial para agua. Es un casting sin chiste porque sólo toman agua. Hace unas horas me compré un licuado y ahora siento el estómago pesado, el estómago del hombre satisfecho que no desea trabajar después de una buena comida. A la gente le gusta quejarse. ¿Qué hay detrás de ese mecanismo? La queja, ¿misterio o banalidad?

Hay tantas cosas que debo arreglar pero he retrasado. Eso es una queja. ¿Debería sentirme mejor después de externarlo? ¿O sentirme mal porque no he puesto manos a la obra? Si estoy escribiendo una queja es para mantener esas conexiones, las neuronitas escritoras, trabajando en sus máquinas de escribir. Si escribo la queja, más tarde escribiré de nuevo en la torre de los sueños. He terminado de revisar mi libro de cuentos para concurso y ya sólo falta imprimirlo, luego mandar y esperar. Mandar y esperar. Probablemente, ya estando listo este, y avanzando más de la mitad de la torre de los sueños, pueda revisar otros cuentos para armar un libro nuevo.

No me sentí joven este fin de semana. En algún momento, me sentí como un mecanoide. Una persona más que trabaja y hace sus delirios. Si el sentido de juventud, es porque nos creemos inmortales, el fin de semana me aseguré de que ya no lo soy. Uno de mis dientes me recordó mi edad, mis descuidos. Sin embargo, por otra parte niego poder lograr lo que quiera, lo que me proponga, lo que se me antoje. Furia juvenil, combinada con los pequeños estragos que pueden traer los veinticinco años. Mañana serán veintiseis, luego veintisiete. Cerraré abriré los ojos, serán treinta. ¿Y qué pasará a los cuarenta?

Redlambder.

Otro lunes. Odio los lunes. El pinche lunes. Todavía sucede que me acuesto en la cama, hundo mi cara en el colchón y un grito ahogado, una plegaria desesperada—: Carajo, lunes… ¿ya tan rápido? ¿y qué anomalía espacio / tiempo se tragó mi fin de semana? Puto lunes. Lunes malparido. Farisaico inicio de semana. No dejo de bostezarte en la cara, lunes… de enseñarte el dedo que importa ¿Y cuántas venas tiene el chile? Setescientas. ¿Qué te llamas lunes por la luna? ¿Y a mi qué? Pinche día mamón. Y aún intercambiando tu lugar con el martes —tan distinguido—, o con el miércoles —tan divertido—, o con el jueves —tan cercano a su novia, la golfita llamada viernes, que también le pone con sábado y domingo—, para mi seguirías siendo el puto lunes malparido farisaico aburrido, mamón y sete siéntate acá, que pa’ luego es tarde cabrón.

A ver si ya te vas acabando.


De niño, me la pasaba haciendo cálculos para otorgarle al ser humano tres días de descanso. Como el lunes nunca me agradó, pensaba que en jueves debería iniciar el fin de semana, para descansar el viernes, sábado y domingo.

¿Y por qué hacía yo de chaval esos cálculos tan… extraños? Porque yo de niño me imaginaba que en algún momento sería Dios, ¡a huevo! Y Armando Sámano dícese así mismo megalomaniaco por ser Superman, antes que Batman o Spiderman.

Definitivamente, maese, de los megalomaniacos, usted es el menos. Siguey leyendo →

Taxistas

“No joven, no voy para allá”.

Vivo en un lugar, donde a Lopez Obrador, se le ocurrió construir un distribuidor vial. Y cuando escucho eso de un taxista, me enoja. Les da flojera meterse en el tráfico.

Hasta eso, puedo entenderlo.

Lo que no me cabe en la cabeza, es como creen que el trabajo es “opcional” en nuestros días.

Segundo Piso en la Ciudad de México.

Porque la vida es muy linda y sobre todo en la Ciudad de México, Lopez Obrador (alias el PGLagarto), ha decidido empezar la construcción del segundo piso Periférico-Viaducto, justo en la ruta que yo utilizo para salir a la civilización. A unas cuadritas de mi casa.

Primero yo veía el proyecto como algo práctico y sobre todo, moderno. Pensaba para mi mismo que sería lo mejor, que ya no habría tanto tráfico y que todos seríamos unos mexicanos más felices y sin tanto stress por no tener que claxonarnos unos a otros de 12 del día a 12 del siguiente día.

El encanto pasó.

Porque yo soy joven tengo esas esperanzas bastante ilusas. Pero te apuesto a que hablas con algún periodiquero, tortillero, panadero, empresario chico, empresario grande, judío de polanco, policía, taxista, microbusero, universitario a punto de terminar, secretaria, enfermera, doctor, profesor, profesora… y todos estarán de acuerdo en una cosa (o al menos la gran mayoría): Es una mamada.

¿Qué es lo que sucede? El PGLagarto se baja de su trono en poco tiempo, una obra como un segundo piso de un Periférico-Viaducto se tomará sus buenos dos años para completarlo (tal vez me estoy viendo muy noble), pero el Lopez Obrador bueno, tiene solo unos meses más de mandato… cuando se vaya, se llevará un poquito del dinero sobrante, ahhh, qué tanto serán unos milloncitos, verdad? y además dejará media ciudad “de la ejperanja” demolida…

Así que prendo mi veladora y ruego a mi abuelita que hacía unos frijoles muy ricos, que esta vez el gobierno sea noble y Dios sea honesto. Que el segundo piso del periférico sea completado y bien hechesito, y que nos dure más de cuatro o cinco años como hermosura ya que con lo barato que están los coches y los muchos que habemos en esta bendita ciudad, aun con tres o cuatro pisos… seguiremos dando la sinfonía artística de los claxonazos de 12 de la mañana a las 12 del día siguiente.