Abril 25, 2007 — Casting.
Escrito por Agustin Fest.
Ese domingo, aquel que parece lejano, llegarón siete niñas. El director sólo escogió una. Para la junta del lunes llevaba cinco niños y tres niñas. El asistente de dirección habló conmigo—. No mames, si le presento cinco niñas me la van a re-mentar —asentí, lentamente. Si lo sabía. Lo sabía muy bien. ¿Pero qué otra cosa podía hacer si con el último empujón no había gustado ninguna? Preparé mis listas con fotos, un cd con los quicktimes (otro cd con protección, por si no gustaba nada, presentar el casting), me rasqué detrás de las orejas y como una gallina descabezada, pero con dos kilos de valium, paseé de un lado a otro en lo que llegaba la hora de la junta. No había otra cosa qué hacer. Esperar nomás. Ese día se había abierto un casting, en espera de que llegaran otras niñas más. Si no gustaba nada, finalmente tendría material de protección para la junta final.
La junta sería en Lomas de Bezares. Si ubican la libre a Toluca, probablemente saben que de la Narvarte hasta allá, me haría como 45 minutos. Ese día no hubo tanto tráfico, ni llovió, así que llegué temprano. Como quince minutos antes de las cuatro (la junta era a las cuatro y media). Me presenté con mi folder verde a la productora, con camisita y bien peinado, los vigilantes me dirigieron a la sala de recepción y me senté por ahí. Fumaba y esperaba. Me habré sentado durante eternidades, mientras leía en mi ipaq y revisaba mis cuentos. El asistente pasó a saludarme en algún momento y me pidió los cd’s para que producción los copiara a la mac dónde proyectaríamos la junta. Me dijo algo de una niña que estaba por ahí y me preguntó si traería la cámara para tomarle video y hacerle el casting.
La productora me llamó para checar algo del CD y después busqué al asistente para ver lo de la niña. Ahí se encontraba el canadiense y el asistente haciéndole casting a la niña que habían mencionado. Una niña bonita, de vestido azul y sonrisa tierna. Una feliz desconocida como todos nosotros. Al terminar de hacerle el casting, el canadiense dijo que no se necesitaba el video. —No es lo mismo ser lindo con tus cuatitos y tu familia, a ser lindo con personas que ni conoces —dijo el asistente. Nada más lejos de la verdad. Despedí a la chamaquita con una sonrisa y me dijeron que le pasara mis datos para que hiciera uno que otro casting. Asentí y se me olvidó, me regresé a la recepción a esperar la junta. Finalmente encontré una sala por ahí, donde creí que presentaríamos todo. Tomé uno de los asientos y me perdí.
En unos veinte minutos pasaron dos cosas. Me llamó Sol para decirme que me amaba y el señor Pedro Torres, se asomó a la sala dónde estaba esperando, y me dio la mano.
Pedro Torres es uno de los grandes personajes de la publicidad y la creación de contenidos, en México. A él le debemos la entrada de la franquicia Big Brother, así como una serie de comerciales memorables, que seguramente guardas en algún resquicio de tu alma. Todavía es famosa la historia entre Lucía Méndez y él, de seguro algunos se acordarán de ese desmadrito. Si yo fuera comunicólogo, no sólo le hubiera dado la mano, le hubiera besado los pies y hubiera buscado la manera de que me diera trabajo o se interesara por uno de mis proyectos. En mi caso, sólo fue un firme apretón de manos, un cómo te va, y una pregunta vaga en mi interior como si debiera decir algo más. Sin embargo, ese breve encuentro fue la ceremoniosa educación que le debes al hombre qué te da trabajo, sin perder la dignidad o el decoro.
Se fue y me quedé esperando otro rato. La espera se hizo larga. Salí al estacionamiento y uno de los vigilantes me hizo señales. Me acerqué, me dijo que ya habían llegado las personas de la junta, y me dio instrucciones para llegar a la sala. Caminé apresurado, busqué en el laberinto y encontré la junta. Medio me asomé y me dijeron que me llamaban cuando fuera mi turno. Un pequeño dato que había olvidado: Vestuario, Arte y Casting, esperan su turno en la junta para dar su presentación. Me busqué una sillita, preparé mis listas y esperé. De nuevo. Por lo general casting lo presentan al final.
La primera junta es la de pre-producción. Es donde la productora y la agencia de publicidad platican. Ven las opciones de lo que hay, y entre ellos toman la decisión para la junta final. Así el cliente no lo ve todo, sólo lo mejorcito. El director presentó la idea del comercial usando el story board. Después platicaron de locaciones, de los animatronics y los efectos computarizados que usarán para el comercial, los jingles, etcétera. Me preocupó un poco lo de las locaciones. La locación preferida del director la cambiaron porque ya había sido utilizada en otros comerciales de dulces (específicamente un chicle). Lo mío es un chocolate. De todas maneras me preocupó, porque uno de mis niños ya había hecho un comercial de ese chicle en específico. Esto de las competencias de verdad es un tema muy complicado… sobre todo por los niños.
Cuando fue mi turno, los saludé a todos, repartí las listas y tomé asiento. Arte y Vestuario, por lo general tienen que platicar lo que presentan. “Escogí estas macetas porque pueden formar parte de la urbanidad, pero también le dan un toque natural, sin irse a lo industrial”, “Los colores fríos para los extras son lo mejor, porque nos gustaría darle prioridad a nuestros personajes principales”. El casting, sin embargo, siempre se vende solo. Lo único que necesitas es llevar tus videos, darles play y que los escogidos hagan lo suyo. No por ello estaba menos nervioso. Mis juntas siempre me había acompañado Jorge. Ahora que estaba solo, no me sentía inseguro porque llevaba protección hasta debajo de las narices, pero si esperaba no pasarme de lanza con mis comentarios. Uno debe aprender a medir como tratar a las personas, y como yo soy un discapacitado social…
El primer niño que presenté, fue uno que tenía las orejas un poco grandes y le llamaron “Yoda”. ¿Estamos seguros que queremos a Yoda en la filmación? — Risas. Alcé un poco la mirada. El siguiente niño me preguntaron si era demasiado adulto. —No —le dije—, puede que tenga las facciones un poco duras, pero es un chamaquito. Dominique (sentada a mi izquierda), la productora (una doña como de 60 años), me pellizcó un brazo y me dijo en voz baja—. No hagas eso, se supone estas vendiendo tu casting. Le asentí lentamente. No me importaba mucho defenderlo porque ese niño había hecho chicle y si quedaba, iba a ser una pinche tristeza. Después todo fluyó como agua viva. Los tres siguientes niños encantaron, uno porque parecía un joven Keanu Reeves y otro porque tenía cara de gandalla. Finalmente, como un extra, presentamos al preferido del director, sin embargo no les gustó y simplemente nos quedamos con tres.
Después fue el turno de las niñas y las tres niñas fueron, sencillamente, espectaculares. Les fascinaron, casi grito de alegría. Respiré aliviado. El asistente de dirección volteó para susurrarme: “Suertudo”. Me quedé unos minutos más, arreglé lo de unas cartas responsivas con el productor de agencia, salí al estacionamiento para llamarle a Sol y decirle que la amaba, pedí un taxi y me fui a casa, pensando muy poco en la junta de mañana y con una jeta de victoria en todo el rostro.
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Junio 11, 2006 — Búsquedas, Consumidor de Entretenimiento, Medios, Nostalgico.
Escrito por Agustin Fest.
Chiquitibum, a la bim bom bam, a la bio, a la bao, a la bim bom bam!
Como no tengo nada que escribir, he decidido abusar de las búsquedas que me traen google y yahoo, y por alguna misteriosa y extrañísima razón, los dirigen acá cuando buscan a aquel ícono pop ochentero, Mar Castro, mejor conocida como la Chiquitibum. En mi experiencia personal, puedo decir que hay tres cosas que recuerdo del mundial 86, a pesar de que tenía cuatro años: El Pique, Los comerciales de Cerveza Carta Blanca y por supuesto, a la Chiquitibum. A mis cinco años eran mis inicios a los vicios: los juguetes (aún recuerdo que tenía una figurita del pique bien chingona), a las mujeres y a la bebida.

Otra cosa que recuerdo de aquella época, eran los sombreros puntiagudos y la tipografía que utilizaron para el mundial. Es por eso que hay unos papeluchos por las calles que a veces me sacan de onda, porque recuerdo claramente la tipografía como algo de mi infancia. También, cuando visité Colima hace algunos años, y vi los espectaculares de Cerveza Carta Blanca, sentí que estaba sufriendo una regresión a mi infancia. Muy mamones, dirán que el dejá vu es un error de la Matrix, también es algo que pasa cuando la publicidad esta muy bien hecha y años después, los publicistas ya creciditos te traen las mismas imágenes. También es cosa de los creativos más chingones de ochenta y tantos años, quienes deciden reciclar porque es algo que funcionó. Algunos se sorprenderían de ver como comerciales que se hicieron en los cincuentas siguen aún vigentes.

Como han pasado los años… mi querida Chiquitibum, y tan buenona como siempre.
No sé que tanto habrá influido la Chiquiti Boom en mi infancia. Ahora es que me pongo a pensar en ello, tal vez el bombardeo publicitario haya definido mi gusto por las mujeres blancas, de cabello oscuro y rizado. Puede que, incluso, si alguna vez veo una mujer con el cabello rizado y voluminosamente ochentero, empiece a babear incontrolablemente. Ahora que lo pienso, también me hubiera gustado beber una Carta Blanca, pero nunca se dio la oportunidad por su nula existencia en el mercado chilango. Este tipo de nostalgia, a pesar de su carga sexual y de la venta del vicio, te hace pensar en tiempos mejores. Después de todo, aunque le veíamos las tetas a la chiquitibum, el mundial del 86 estimuló la felicidad, la alegría mexicana. Cositas como el pique, en camisetas, juguetes y spots publicitarios, las calles llenas de sombrerotes y de rostros manchados de verde. Los amigos reunidos, tomándose las cheves durante el partido, con las botanitas y la esperanza de que México ganaría en su propia casa. ¿Quién puede olvidar que todos los niños queríamos ser Hugo Sánchez?
Y tal vez fue donde los argentinos nos ganaron un poco de cariño, porque allá lejotes, allá en el sur, en las calles solamente se escuchaba el nombre de Madarona como el gran jugador de Mexico ´86…
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Febrero 18, 2005 — Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
So… viernes en la noche, si… es viernes en la noche.
Los cigarros ya subieron a diecinueve pesos, según el Superama. El señor de la tiendita no tardará en subir el precio. Un galón de leche Lala cuesta treinta y un pesos —Superama— y si es La Suiza, sale tres pesos más barata. El pan de caja, sale en quince pesos y que me laven la ropa, entre cuarenta y cincuenta pesos (porque he estado llevando menos ropa a lavar). Una coca de seiscientos sale en seis pesos, en el Oxxo cuesta seis cincuenta. Un kilo de duraznos —Superama— sale en veintiseis pesos y dos kilos de mandarina —Mercadito—, me costó doce pesos. Comer con Mary cuesta treinta pesos (siete pesos más, si pido refresco) y en la escuela, el precio varía: tacos de canasta doce pesos, torta de milanesa con quesillo dieciseis pesos. Los cigarros ya subieron a diecinueve pesos.
No hay trabajo en Carrillo Casting, llevamos un mes así. Ya he escuchado varias veces a alguien decir: “De repente nos van a caer todos, uno tras otro y POW POW POW, no podremos dejar de trabajar”. Si, esa era una regla general, cuando no teníamos trabajo durante una semana o semana y media. Han estado cayendo proyectos pequeños que a los dos días se cancelan. Son suficientes para darle fé al optimista o al zángano. Algo esta sucediendo con la publicidad en México. Probablemente muchas agencias de publicidad ya optaron por trabajar en Argentina y no los culpo, allá esta saliendo hasta tres veces más barato. La gente de allá es más atractiva, más europea, más bonita, más comercialera.
Bue, después de todo lo que ha sucedido estos últimos dos años, creo que ya no puedo caer más. Me prometí este semestre (escolar) para continuar trabajando aquí y si la situación no mejora, entonces dejaré este trabajo y le pediré posada a mis tíos. Me amarga un poco ver a tanto chamaco mantenido, con el tiempo de estudiar y presentarse a sus reuniones bohemias para presumir la poesía que han leído y para degustar vino mientras escuchan la presentación de un libro. Me gustaría ser un chamaco mantenido. Después de un mes sin trabajo, me doy cuenta que eso sucederá antes de lo que yo pensaba. Lo malo de eso es que cedería uno que otro placer sencillo, como salir a caminar a las dos de la mañana, recibir visitas, tardarme menos tiempo para ir a cualquier lugar… la Narvarte es maravillosamente céntrica.
No tendría Internet, no mucho… y vaya que el Internet se ha vuelto, no sólo un placer, sino indispensable: en él encuentro muchas cosas concernientes a mis lecturas, incluso libros que no venden en México o que no tengo dinero para comprarlos. No es broma. Si me tuvieran que clasificar, si no tuviera trabajo para pagarme lo básico, sería clase baja. Ni siquiera clase media baja. Que tenga acceso a las herramientas y un poco de educación, que se buscar lo que necesito sin pagar un quinto, es distinto. Mi única meta, ahorita, es esperar esos seis meses y poner mi vida actual en la balanza para hacer otro cambio.
También tendría que abandonar mi independencia.
Sin embargo, terminaría mi carrera seis meses antes de lo que he calculado.
He pensado en conseguir otro trabajo que me pague más, pero eso es una falacia, un trabajo que me pague más pediría un horario de tiempo completo. Me pediría tiempo que tendría que arrebatarle a la escuela y mi carrera, igual que todas, está hecha pensando en hace veinte años. La mayoría de los chavillos que se largaban de su casa y se ponían a trabajar, lo hacían porque era un reto en su juventud, no una necesidad. Además, hace veinte años, o diez, México no estaba tan jodido. Recuerdo a un profesor que nos comentaba que su sueldo le alcanzaba para ahorrar un poco e irse de vacaciones a Europa, cada año.
El sueño mamuco de todo bloggero es que un millonario excéntrico le lea y le regale un millón de pesos porque le gustaron sus escritos. ¿A poco no? Piensen en ello, sería maravilloso que Carlos Slim entrara un día a sus blogs y leyera algo que le gustó, que diga “woooooooooow, me hizo sonreír” y que saque la chequera y en la madre. Por supuesto que es un cuento de hadas, no me miren feo, alguna vez se me ocurrió esa babosada y me hizo reír durante un día en el que estaba bastante estresado. Es obvio que Slim, o cualquier otro millonario, no haría eso… son millonarios (en parte) porque saben reservarse esos impulsos y porque no ocupan su tiempo en leer blogs.
Hablé con la familia de mi padre. Con su hermana mayor, Imelda. El sábado (o domingo) pasado hablé con ella y fue una sorpresa, para ella pues, porque nunca habían negado mi existencia pero pensaban que nunca me comunicaría. Pues… sorpresa, sorpresa. Le di mis números de teléfono para que se los de a él, a ver si decide comunicarse. Me habló el lunes para preguntarme cosas: que como era, que en que trabajaba, que si creía en Dios y después de las respuestas, me dijo que no ha hablado con él, que prefiere hacerlo de frente. Se me hizo tierno su gesto, la sentí como si fuera una tía. Cuando comenté esto con mi familia, la de toda la vida, dijeron que era interesante… la búsqueda de las raíces. Ellos sufrieron lo mismo, a su manera, y con mayor razón no saben que decirme o aconsejarme. Al menos ya cumplí el círculo, eso me tiene una cosa menos en la cabeza… ahora el círculo es de él y lo ha sido, durante veintitrés años… sin embargo, soy tan lindo que ya le dí un lapicito para dibujar lo que falta en él.
Nada más.
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Noviembre 27, 2003 — Amor, Despertares, Sensitivo, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Hace algún tiempo, no me daban ganas de hablar del tema porque se dice lo mismo en todas partes y yo puedo diferir (o decir lo mismo que los demás), a sabiendas de que me avienten una piedra por amargado (o me tachen de cursi). Ya lo había leído en los blogs de Sikanda y Gabs. Hoy encuentro que Gabo lo vuelve a retomar, como una idea que había estado flotando en su psique desde aquel día. En la mía está flotando desde aquella discusión que se originó por el cuento de Anselmo y Susana.
¿Cómo se puede hablar de amor, sin exagerar o sin querer amargarle? ¿Qué es el amor? ¿Es lo mismo el amor para todos?
Se puede decir que mi concepción del amor, es basicamente la misma que en un cuento que escribí: “De aquel hombre que perseguía la luna y aquella que durante el día perseguía a aquel hombre que perseguía la luna”.
—Demasiado romántica —decía Simón y sonreía—. No hay sangre, no hay sensacionalismo y nadie, escúchalo bien muchacho, nadie cree que el amor es capaz de destruir el mundo o al menos, cambiar la rotación de los planetas. Además… ni se sabe siquiera si se persiguen por amor.
—¿Y por qué no cree que sea amor, abuelo Josué?
—Porque el amor, como todo… se acaba.
Mi abuela lo decía. Así nos lo decía a sus hijos. Y fueron todos adoptando esa creencia por vivencia propia. Yo la asimilé (a temprana edad) a través de experiencias de otros. Sin embargo, todavía recuerdo a esa abuela que miraba con ojos lejanos y hablaba del pasado, donde el abuelo observaba como una sombra ausente.
Todavía recuerdo a la abuela, con sus manos arrugadas y el amor natural a sus hijos. En ese momento yo me convertí en mi propio personaje: Yo no podía creer que el amor terminara porque lo estaba viendo ahí. ¿Dime abuelita, cuándo estaba destinado a terminarse tu amor que con tanto ahínco lo estabas matando día tras día, para no volver a ver a ese cabrón que te hizo tanto daño?
Estaba viendo el vestigio de un amor de pareja. Un restante. Una llama apagándose junto a la vida. Un bonito recuerdo hecho cuerpo.
Quiero creer que fue así.
Mi madre y mis tíos, sostienen que el amor es una lucha de poderes, un negocio. Y así lo asimilé (a mediana edad). Es un negocio, donde se aprende a ceder para pedir y viceversa. Luego escuché a un grupo de personas que empezaban a decir: “El amor de un hombre y una mujer es distinto. El hombre da amor por sexo. La mujer da sexo por amor”. Un negocio redondo, todos salen ganando y hasta suena coherente.
Hay gente que se dedica a observar a hombres y mujeres, de distintas culturas. Escriben libros y libros, puntualizando las diferencias entre uno y otro. El resultado de observaciones cuidadosas. El amor no es más que eso, una comunicación entre dos personas que se toleran el uno al otro lo suficiente para pensar ser una pareja determinado tiempo. Y de ahí, parten distintos tipos de amor… por dependencia, por conveniencia, por sobrevivencia, por convivencia, porque está en los genes, porque es nuestra cultura…
También, puede ser un invento publicitario. Trabajo en eso y es… tan sencillo.
Humanidades y Ciencias Exactas (¡Inclusive alguien se inventó una ecuación para el amor!). Lo que quieran. You name it. Cada ciencia da una explicación racional, a su manera, de lo que es el amor. De lo que debe ser el amor. De lo que fue el amor. De lo que será el amor. De como asemejar el amor. Y qué químicos nos hacen sentir amor. Las hormonas compatibles y necesarias dan por resultado el amor. Y comiendo chocolates, desencadenas reacciones fisiológicas que hacen algo similar, amor.
Siendo sofista, se puede decir facilmente que el amor está en todas partes. Hay una explicación lógica y coherente acerca de éste. Alguna que otra mafufada cursi también.
¿Pero estamos satisfechos con esas explicaciones? ¿O preferimos pensar en el amor como una serie de imágenes, que nos dan una esperanza sin explicarlo del todo? ¿Estamos contentos con el “Debes sentirlo para vivirlo”? ¿Podemos soportar la idea de que el amor es un negocio? ¿Se puede encerrar al amor en un concepto? ¿Está el amor limitado por el lenguaje que hemos inventado para describirlo?
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Marzo 23, 2003 — Sensitivo, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Algún día tenía que pasar y sobre todo… justo como lo había previsto. En casting, los que trabajamos ahí, tenemos nuestros amores platónicos. Cryztales tiene un par, Feyo tiene una (pero no se lo digan a su novia), Cheques también tiene varias, Alex no lo ha comentado. Mi jefe y Josefa no tienen amores platónicos. Son personas con experiencia en el medio.
Yo tengo un amor platónico, a la que por razones poéticas, llamaremos Beatriz. Los antes mencionados, tienen sus amores platónicos por sus diversos motivos. Mi motivo, es muy sencillo… tiene el rostro de Cecilia (una historia que se ha soltado por medio de enigmas en esta página). Beatriz es muy distinta a ella, en cuanto al caracter, ya que regala sonrisas como si fuese millonaria y platica mucho, baila como diosa, es linda y no tiene mala actitud.
Éste medio realmente te enseña los estándares de belleza publicitarios. Y algo que es cierto, a pesar de cuerpos perfectos y rostros divinales… cuenta mucho más la actitud (No la inteligencia, no la belleza interna, no señores, la actitud). Puede ser que Beatriz se haya enseñado a ser así, para abrirse más puertas en ámbito tan difícil como la modelada… sin embargo, una conocida mía me comentó que desde preparatoria ella no tenía problemas para regalar sonrisas.
¿Qué fue lo que sucedió ese viernes? Bueno, primero… me enteré que Beatriz tenía novio, lo cual era de esperarse… en realidad, no era algo que me preocupara. Para eso son los amores platónicos, para hacerlos ideales e inalcanzables (creanme lo que les digo, en el caso de una modelo, es mejor mantenerlo así). Uno puede explotar el Byron interno con uno de esos y escribir cursilerías magnánimas.
¿Si no fue eso, entonces qué sucedió el viernes?
A eso voy. Primero, un pequeño background acerca de Josefa Guerrero.
Josefa tiene 18 años trabajando en casting para comerciales de TV, ya es una señora, madre soltera de una hija maravillosa. Josefa es de esos casos que se dan: Lo tenía todo y cuando murió su padre, lo perdió todo. Una señora que conserva un buen gusto, a manera clase mediera, perfeccionista en su trabajo y adoradora de la limpieza. No tiene empacho para guardarse sus comentarios, ¿a qué me refiero con esto? Nada de mamadas de la gente que te dice: “Yo no tengo pelos en la lengua y yo soy muy honesto”, no… ella simplemente te lo suelta y de la manera tan dulcemente diplomática que te cae como un saco de ladrillos.
Y sin groserías, no, no, no. Toda una mujer Josefa… de ella me agrada su honestidad. Aunque debes tener cuidado, porque como no tiene a bien quedarse callada y le encanta que la reten… es mejor que no le digas quien es tu amor platónico.
Eso fue lo que pasó el viernes, andaba yo muy tranquilo arreglando una computadora, cuando Beatriz pasa caminando por la puerta de la oficina y se queda ahí esperando su turno para pasar al foro. Josefa estaba ahí también, limpiando su escritorio como suele hacer, para no quedarse quieta.
Miré a Josefa de reojo, ella me miró de regreso. Yo abro un poco más los ojos mientras me murmuro a mi mismo: “No se atreverá” y Josefa sonríe de oreja a oreja. Mierda, que odio cuando los dos pensamos lo mismo.
-Tu le gustas a él -dice Josefa a Beatriz. La reacción incontrolable del cuerpo… la piel se me puso roja tomate. A huevo. Y luego si han mirado en la foto lo blanco que soy, puta… parecía que estaba hirviendo. Y después me puse a pensar que el novio estaba esperándola abajo… no, no, no…
En estos casos, cuando me veo en peligro, lo primero que hago es negarlo. Miré a Beatriz y le hice con los dedos en la sien el gesto de “está loquita esta señora”.
-No, no, Agustín -dijo Josefa -. Tú me habías dicho que Beatriz te gustaba y que le ibas a llamar ese día que te habías puesto bien borrachín, ¿y qué más comentas cada vez que la ves en video, eh?
Viene la segunda reacción de animal en peligro, aceptarlo todo de una forma ruidosa y exhuberante-: Si, la verdad es que eres mi musa inspiradora desde que trabajo aquí -y no me acuerdo que más dije, porque hablaba tan rápido y con las frases tronándome una tras otra… mal, mal, mal.
Beatriz se vio muy linda y para salvarme, cambió radicalmente el tema-: Awwww… ¿quien hizo estas fotos?
Susurré gracias para mis adentros.
-¿Por qué cambias el tema? -pregunta Josefa, tan tierna y linda ella…
Beatriz hizo cara de linda niña que no entendía que estaba pasando.
-Dime, dime, ¿por qué me cambias el tema?
A punto de explotar, como tomate rojo, si señor. Afortunadamente abrieron las puertas del foro, Beatriz se metió rápidamente y Josefa y yo, nos miramos el uno al otro…
-Cabrona -le dije, eso le dije… y ella nada más me sonrió tan ampliamente. Yo busqué un cigarrillo con urgencia y me lo fumé con las manos temblando. Como niña de secundaria quería esconderme debajo de la cama.
Al final se fueron Beatriz y Héctor (el novio), yo me despedí con una sonrisa y tratando de conservar algo de dignidad, le dije quien había hecho las fotos por las que había preguntado en un principio. Fue un agradecimiento silencioso por su valeroso intento por tratar de detener a la señora Josefa Guerrero.
Hace dos años ya que trabajo con Jorge Carrillo, y fue hace dos años cuando por primera vez la miré… su rostro era el mismo que aquel fantasma del pasado llamado Cecilia, le ayudaba mucho estar seria y fastidiada por esperar su turno para el casting. No me acerqué, hace dos años era demasiado tímido y muy impersonal con la gente… éste trabajo me ha cambiado en ese aspecto. (A Carrillo le encantaría escuchar que lo admito de una manera tan seria).
La identifiqué inmediatamente, la misma chica de aquel comercial de Doritos. Y en persona la vi más linda de lo que me hubiera imaginado… discretamente, le miré el rostro en diversos ángulos y los rasgos eran muy similares al humo que hacía imágenes con mi pasado, con su carita de “ya me quiero ir de aquí”.
Luego la miré sonreír, la diferencia está en los hoyuelos y las orejas, pero los labios son tan sorprendentemente similares. Un día ella apareció peinada con coletilla de caballo, como solía traerlo Cecilia, y estuve varios días pensando en esa imagen, sin poder despegarla de mi cabeza, dejando que creciera en mi cuerpo como un cáncer.
Ella se convirtió en mi ancla, en mis inicios. Porque fue a la primera semana que quería dejar aquel trabajo tan absorbente, tan demandante, que me hacía pensar que a mis 19 y con responsabilidades de hombre maduro. Quería renunciar, huir. Y a ella la miré caminando por esa puerta que yo abrí, todavía me acuerdo que me dije en broma: “Ya valió madres, nunca más podré dejar de estar aquí tan solo por esperar verla otra vez”.
Y hasta la fecha, cada que hay casting donde sé que Beatriz pudiera presentarse, estoy ahí… esperándola, preguntando si ella había venido cuando no estaba, tan solo por alimentar el amor ideal al puro estilo de Byron. Lo angustiante es cuando pienso demasiado y se que no espero a Beatriz caminando a través de esa puerta… la espero a ella, con su lazo rojo… aquel fantasma del pasado llamado Cecilia.
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Febrero 21, 2003 — Casting, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Subirse a un taxi. Ese es un deporte extremo. Aunque el señor fue muy amable y me encanta subirme a los taxis que rebasan a todo mundo, mis nervios no lo aguantaban, debió ser la desvelada.
He platicado poco de mi trabajo con ustedes, les he dado frases vagas y de Cliché(Yo te lanzo al estrellato nena), he de remediar eso narrándoles el día de antier hasta las cinco de la mañana del día de hoy.
Casting empieza cuando una productora tiene un comercial en el horno, te llaman por teléfono y te dan el pérfil que buscan. A partir de eso, uno abre el casting a las agencias de modelaje y de actores (no es lo mismo un modelo que un actor, definitivamente) y estas se encargan de mandarte a la gente para que uno tome el video con lo requerido, después se hace una edición un tanto grande (dependiendo del número de personajes) que se le entrega a la productora. Es el primer recorte, que es básicamente, mi trabajo.
La productora da la lista de la gente que le gustó, se vuelve a editar ya más leve. Se da una junta con la agencia de publicidad, la productora y la gente de casting, donde se vende al talento que sea más adecuado para la idea que tienen pensados los creativos. Éste es el tercer y último recorte que se le presenta a la empresa en sí, sea Coca Cola o Maseca.
El proceso dura dos semanas, entre las juntas, el número de ediciones y finalmente, la filmación (o grabación, dependiendo). Eso sólo es casting, no he de platicarles de Arte, Vestuario, Locaciones, Producción… tardaría un rato en esta introducción.
El cliente, siempre tiene la razón.
Suena como fluido el rollo, ¿no?. Ajá… si, así también me lo pintaron de bonito.
Día de antier.
Tenemos tres proyectos: shampoo, refresco y gobierno. Dos están fluyendo tranquilamente, sin embargo recibimos una llamada de parte de la productora acerca de su casting de shampoo: “Necesitamos más teens y más señoras que parezcan mamás joviales de una niña de 15-17”.
La llamada fue entre las 10 de la mañana y las 12 del día. Eso nos da tres horas para buscar gente en casettes de otros proyectos que no hayan venido al casting, para hablarles por teléfono a sus agencias y nos hagan el favor de mandárnosla… las agencias de modelaje son extremadamente puntuales para irse a comir… algunas no, y son muy lindas y nos esperan. El cassette se entrega mañana porque tiene que ir a Nueva York para revisión de agencia.
Los otros dos casting siguen fluyendo tranquilamente… no hay problema, uno se sienta, empieza a llamar a las agencias para que insistan con los pérfiles que faltan y cubrir por completo el casting de shampoo… oh, espera, suena el teléfono… la productora que está encargada del casting de refresco, dice que vamos bien en los chavitos…
pero siempre hay un pero.
Los chavitos, aparte de que tienen que tener entre 7-9 años, deben ser latino Internacional(piel blanca o morena, cabello y ojo oscuro). Eso, obvio, ya lo sabíamos… lo que no sabíamos es que de preferencia debían ser actores y a huevo: gimnastas.
Debe haber un par que esté alzando la ceja y esté pensando: “No sea mamón”, debe haber otro par que esté pensando: “Wey… pues les dices que no hay y ya” y algún otro ojete se debe estar riendo porque parece increible.
Casting no puede decir que no hay… hasta que de veras no hay. Yo no estoy autorizado para decir: “No Hay”.
Las ventajas de ser el editor, ¿verdad?
Así que, organicemos. Una chava que trabajaba con nosotros, que se encargaba de los teléfonos, se le ocurrió renunciar unos días antes. Así que me tocaba hacer las llamadas para el casting de Shampoo… tenemos operadores de cámara en cada foro, uno para Shampoo (Juan Carlos), el otro para refresco (Alfredo).
Cheques, el encargado de listas, está entregando un cassette de un casting de gobierno, en otra productora. Es la persona que por lo regular se encarga de la puerta y de las listas, pero no podrá hacerlo, así que también tendré que hacerlo yo.
¡Ajajá! ¡Quedan los niños que son gimnastas y actores y también tocan la flauta con el culo! Bueno… esos, afortunadamente queda Josefa Guerrero. Ella se dirige a los gimnasios donde se entrena esto y espera llevar la bendición de Dios.
Llega Jorge Carrillo con su sonrisa, le pregunto donde andaba, él me sonríe encantador como siempre y dice: “¿Usted sabe porque puse mi empresa?”, yo respondo: “Para que no le pregunten donde anduvo, señor”. Pregunta tonta… finalmente, me ayuda con los teléfonos y así, medio vigilo la puerta y las listas de la gente que pasa al foro.
A los niños que llegan para Refresco se les pregunta si fueron gimnastas o mínimo, han hecho comerciales antes subidos a un arnés. No tenemos suerte… sólo uno en todo el día.
Lentamente, termina el antier. Se hace un copiado de los dos VHS y se mandan a la productora. Se cierra a las 10 de la noche, porque todavía estaba llegando gente para los dos proyectos y… ¿gobierno? bueno, todavía no me toca preocuparme, el encargado de ese proyecto no ha abierto la boca.
Ahora, si ustedes gustan, acompáñenme al ayer.
Habla la productora de Refresco: “jaja, estábamos bromeando… mira, con que sean chavitos más o menos atléticos, no necesariamente gimnastas, lo importante es tenerlos”. No dijo eso exáctamente, pero es el medio… en este medio todo es urgente, todo es para mañana y todo es como dice el señor director y el señor cliente.
Uno se tranquiliza, ¿no? Nel, mis tanates… porque el que habla de la productora añade unos minutos después: “Nada más que una cosita, necesitamos ver el casting antes de las siete de la noche”.
El casting, termina oficialmente a las seis.
Por razones de seguridad y sentido común, no llevamos nunca los casets originales, por lo general se tienen que hacer copias al método antiguo, de VHS a VHS, dos horitas por caset.
A veces me relajo y pienso que somos o dioses… o los idiotas más grandes del mundo.
Casting de Shampoo, fluye tranquilamente, se han conseguido más opciones y ya dieron una lista de gente para el segundo recorte. Se hace, se entrega.
La preocupación se enfoca en el Refresco ahora, se hacen los copiados con una paciencia impresionante. Josefa todavía tiene que ir a otro gimnasio más. Alfredo y yo, tenemos que encargarnos de vender a los niños que no son gimnastas.
Alfredo es novato en las juntas y yo no soy el mejor del mundo, pero al menos tengo más experiencia. Me he dado el tiempo de acompañar a Jorge y a Josefa, que son los mejores vendedores de humanos en el mundo. Así que me decido a acompañar a Alfredo, sólo para darle unos empujoncitos.
Claro, empezamos a bromear en el coche… a pesar de que parezco un viejito amargado en ocasiones… debo bromear. Si no bromeara e hiciera reír a los demás, o me riera de los chistes ocasionales que hacen mis compañeros de trabajo… ya hubiera renunciado. Uno necesita desestrezarse… si ya comprendieron toda la tensión, también deben comprender los chistes idiotas…
Realismo mágico, la vida… ustedes saben.
Continuando: vamos bien valientes los dos. A las 7:20 estamos en la productora, nos atienden a las 7:40. Alfredo no abre la boca para vender a nadie y entonces yo empiezo a abrir la boca para vender a quien tuviera enfrente, que yo estuviera plenamente seguro que pudiera funcionar. Estoy rezando en mi interior para que llegue Josefa de videar en el gimnasio y venga a la productora.
Mis rezos son escuchados y ella llega aparecida del cielo como una virgen. Josefa ya lleva 18 años haciendo casting… por lo tanto habla con aladas palabras al asistente de dirección y vende… vende… VENDE!! Oh si! ORGASMO!!!!
Todo fluye de nuevo… hasta que escucho: “Me pueden EDITAR (osease … yo) estas sesenta y tres personas para las ocho de la mañana de mañana?”
Mi reloj decía 9:45… obviamente, deseché todas esperanzas de regresar a cenar a mi casa.
Mal, mal, mal.
Regresamos Alfredo y yo a la oficina, decidimos cenar algo. Josefa nos acompaña un rato y decide irse… Jorge dio órdenes de: “No nos madreemos todos al mismo tiempo, si no uno por uno…” Lo cual es muy bonito.
Alfredo y yo nos madreamos. A la 1:15 ya teníamos en la computadora el video de las 60 personas. A la 1:45 ya lo tenía editado y pasando a video. Acabó a las 2:30 y entonces me tiré al piso a tratarme de dormir… me hice el dormido, más bien, que lo demás lo terminara alfredo…
unas simples listas nomás… bueno y todavía faltaba editar lo de los gimnasios…
4:00 de la mañana, parece que si dormí una hora después de todo. Escucho que Alfredo sube y yo subo con él, nos ponemos a editar lo del gimnasio con mucho cuidado, para que la Productora pudiera entender el material y reconocer a los niños. 6:00 de la mañana terminamos.
Y ahora, aquí me tienen, en casa… esperando que me den las 9:30 para bañarme, vestirme e ir a mi oficina a las 11:00… y ahora que recuerdo… del casting de gobierno todavía no se nada.
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Enero 14, 2003 — Critica a mi mismo.
Escrito por Agustin Fest.
Hace una semana, creo que fue Sara la que me preguntó: “¿Cómo pasaste tu crísis de los veinte?”… mi respuesta probablemente sería: “No la he pasado”.
Estos días he estado más apático de lo normal y es cuando surgen pensamientos como: “¿Para qué voy a la escuela, si puedo trabajar?”. Es un pensamiento no tan válido, de hecho, he visto como sufren las personas que no tienen un título para ganar dinero. Aunque mi carrera no es lo máximo para producir dinero… al menos me permite estudiar lo que me gusta: Las letras.
Así después viene el pensamiento: “¿Por qué trabajo, si puedo ser un mantenido por mi madre y estudiar al 100%?”, ese pensamiento es muy válido… Tengo veinte años y cuando llego a casa, llego el triple de cansado que mis compañeros. Mi trabajo no es fácil, la publicidad puede ser glamorosa y todo es fashion, lleno de gente bonita, de gente hermosa, de gente interesante, de artistas y modelos guapos(as) que se enfocan a la plática del peinado, el fotógrafo, en dónde han ido por trabajo.
Eso puede ser la publicidad, pero les falta la cara horrorosa que dice: “No duermo hasta entregarlo”, “Tengo dos horas para entregar esta edición siendo que normalmente la haría en cuatro”, “Me faltan teens de 15 a 20 años para este proyecto” y un clásico: “El cliente dice que el set se siente muy sólo, dice que quiere un bebé o si no, no continua la filmación. ¿Dónde consigo un bebé que acepte 1000 pesos de presupuesto sin previo aviso?”
Es sencillamente hermoso y me está matando de estrés, pero sigue siendo un medio interesante, me gusta desenvolverme en él. Plus: Tengo la escuela y estoy estudiando lo que me gusta.
Pero algo me falta, siento que algo me falta, sino no tendría esos pensamientos. Hay algo perdido, algo que no cuadra, un pensamiento que está martillando el alma y desea salir. No es un impulsivo “Voy a mandar a la chingada todo”, no es un espiritualismo de “Voy al Tibet con nada más una prenda de ropa y me iré caminando y dejar que el destino me lleve a donde sea (es un mandar a la chingada todo más elegante)”.
Algo me falta… ¿Qué será, qué será?
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