El Precio.

Dedicado a Mario Romero. No todos acabamos como Max Botello.

Cuando nuestro personaje principal despertó, pensó que sería un magnífico día. La luz del sol entró por su ventana como en una película de caricaturas, y sólo faltaba que toda la ciudad se pusiera a cantar para completar el cuadro maravillosamente.

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