Julio 26, 2007 — Consumidor de Entretenimiento.
Escrito por Agustin Fest.
Yo, y mi estrecha relación con la pornografía, me han hecho pensar en convertirme en un productor porno. Pensando un poco el asunto, sólo se necesita una cámara, un servidor en internet, unos cuantos modelos y poco capital inicial. Después se ampliarán las locaciones, las luces, el micrófono, todo eso que hace un profesional. Aunque con el boom que hay con el reality porn, me hace pensar que es un negocio casero y rentable. Sólo cobrar por las suscripciones al sitio, vender dvd´s bien editaditos. El problema principal son los modelos, porque evidentemente no habría capital para pagarles mucho por el día de grabación. Hombres y mujeres con fé, para hacer las porquerías más divertidas frente a la cámara. Y digo con fé, porque cualquier trabajo es noble, siempre y cuando el dinero se gane honestamente. Un par de pirujos, o más, que no busquen paga, sino un excelente ambiente de trabajo, amistad, camaradería, fluídos y buenos deseos. Tiene que ser gente dispuesta, con buena voluntad, porque eso de engatusar personas para aparecer no es lo mío. Aunque es divertido. Ahhh, y mayores de dieciocho años. Luego, ya se va juntando el dinero para mejores locaciones, mejor equipo, sacar dvd´s en masa… todo poco a poco.
Eso o podría escribir novelas pornográficas.
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Tags: negocio, pornografía, procesos, sueños
Mayo 4, 2007 — 1-2-3, Howl, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Mientras miro el video, como el japonés le mete la lengua a la taka taka y ella, poco responsiva sólo deja la boca abierta… pienso en las noches perdidas. Debería estar en mi cama, conciliando el sueño, pero estoy pensando, como sucede habitualmente estas noches y cuando pienso dormir es imperdonable. Me reencuentro con un pequeño sentimiento, un recuerdo de cómo, cuando niño, prendía la televisión y me dejaba acompañar por el ruido de las personas o bien… prendía un walkie talkie para recoger las frecuencias de los taxistas y escuchar algo. Estas noches me gustaría estar acompañado de ruido, por ejemplo, el ruido de las conversaciones en un restaurante o en un bar (sin música muy estridente) aunque mi sociopatía no me lo permita. Increílbe, el japonés tiene unos calzones de Astroboy… lo juro. Ella se arrodilla ante él, y como pasa en estos videos: puras mamadas.
Hace un momento miraba fotografías en flickr. Tuve un pequeño impulso de recuperar mi colección de Wallpapers y agrandarla con fotos que me gustan del flickr. Estuve como 14 páginas de mis favoritos, escogiendo, buscando las que tuvieran tamaños completos, bajándolas y recortándolas. He guardado estos wallpapers en un pendrive, para llevarlos mañana a la oficina. Estoy entusiasmado con las mac. Me han gustado tanto, que he pensado ahorrar para comprar una… eso, o mi boda. Será que la mac tendrá que esperar, tal vez un par de años. Si comprara una de esas computadoras, sería solamente para escribir y editar video. Guardar mis galerías de fotos, mis wallpapers, escuchar música. Lo único que extrañaría serían los juegos, la edición de estos, la creación de mapas, y demás. Cuando tengo un juego me gusta exprimirlo.
El japonés le ha roto las medias. No es nada sutil el tipo. Al minuto siguiente, le ha bajado los calzones.
Escucho Franz Ferdinand. Mi mujer me ha dicho que le encanta, pero que la pone arisca. Ha dejado de escucharlos en el coche porque la aceleraban demasiado. En lo personal, me parecen una de esas genialidades como pocas. Hay momentos geniales, explosiones de creatividad y urgencia, que recorren el mundo como un chispazo y las ideas explotan en varias cabezas a la vez. Su música me hace pensar en ello. Obligan, por ejemplo, a que la japonesa se ponga como chivo al precipicio y su compañero con la sutileza de un ladrillo, haga lo que plazca. Es un placer sexual encontrar algo que te gusta, y repetirlo, repetirlo, repetirlo. Explosiones geniales, como las caricaturas japonesas, sus series dramáticas, o las nuevas series gringas, que se dan el lujo de lo secuencial. Las buenas películas cuyo mindfuck no te deja en paz después de varias semanas. Algún día me gustaría hacer eso.
Ayer leyendo a Octavio Paz, me encontré con su visión del lenguaje. Si mal no recuerdo, habla del lenguaje que es propio y es construído a través de nuestra comunidad. Dice que el poeta, no puede escribir si no tiene este lenguaje, que su comunidad no puede entender. Pensaba en eso y me descubrí, de repente, en algún punto, como un hombre solitario, cuyas comunidades nunca le han interesado demasiado o cuando le interesaron, terminaron. Nunca he escrito para la comunidad, soy incapaz de hacerlo. Me sentí fracasado. Si no hay una comunidad que pueda reconocer lo que he escrito, ¿entonces de qué sirve? Escribir para uno mismo y que eso baste, es bonito… pero, el acto de escribir no esta completo si no hay lectores que hagan mis palabras suyas.
Es decir, escribir para uno mismo es pensar y sentirse satisfecho por ello, debería quedarse en el mero pensamiento. Tan bonito como imaginar que coges o masturbarte.
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Tags: cachonderías, compañía, comunidad, creatividad, dualidades, Escribir, flickr, Franz-Ferdinand, japonesa, Octavio-Paz, pornografía, soledad
Noviembre 22, 2002 — Critica a mi mismo.
Escrito por Agustin Fest.
Odio cuando escucho de labios insensatos la palabra pornografía y la confunden con erotismo.
Es uno de esos abismos de aspirante a escritor me he impuesto. No puedo hablar con nadie que utilice las palabras como trapos sucios y limpien su rastrera cola con ella.
Por eso es que prostituimos las palabras. Yo se que Octavio Paz les dice: “¡Chillen putas!” (refiriéndose a las letras, te apuesto a que esa frase la definiría como pornográfica alguna niña fresa y el poema perdería significado de manera brutal). Por eso prostituimos palabras como dignidad, soberanía, democracia, solidaridad, actualidad, etc.
Después de todos, escritores de la madurez de Paz, tienden ya a aceptar el idioma de tal forma que yo no puedo comprender, y eso les da la valentía en su profesión para dejar de buscar que hilitos le pueden sacar a las palabras para tejer hermosos cuentos, bellos poemas, mediocres novelas y científicos ensayos. Si les molesta el ejemplo de Octavio Paz, entonces consulten un poema de Álvaro Mutis llamado “El Testamento”. Lo que quiero dejar claro es que es un cliché de escritor latinoamericano, aceptas las palabras y te jodes.
pornografía. (De pornógrafo).
1. f. Carácter obsceno de obras literarias o artísticas.
2. f. Obra literaria o artística de este carácter.
3. f. Tratado acerca de la prostitución.
—Real Academia bla bla…
Es una estúpidez pretender enseñarle a toda la gente como hablar, es verdad. Por eso la defino como una de esas manías asquerosas que tengo.
Algo que considero muy importante, es tratar de darle la individualidad a los personajes (al menos, desde hace como seis meses). Para lograr eso, uno debe estar consciente como en el contexto mismo de su personaje, habla e interacciona con los otros, incluyendo su forma de hablar.
Eventualmente, tendré que escribir acerca de alguna niña fresa que desprecie a Lorca, a Quevedo y al mismo Cervantes, creyendo que el poema que ella escribió es lo más hermoso y no una vil canción de Jeans o algún otro grupo de niñas pendejas. Eventualmente tendré que aceptar el idioma y haré que ese personaje, con sus carnosos labios, presuma la palabra: “Pornografía” como si hablara de sabiduría de siglos y se presuma lista por usar palabras que son meras putas del pueblo.
- Ojo, la palabra puta y mierda, son de las más prostitutas, valga la redundancia… Un abismo les digo, no me presten atención.
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Tags: erotismo, Escribir, pornografía, reflexión, tonterías