Los fantasmas son entes muy extraños cuyos actos giran en torno al ocio de estar muerto. Los fantasmas de los humanos, son más flexibles, ya que encuentran facilmente el regreso a sus actividades de la vida diaria y si son maliciosos, tal vez se dediquen a espantar a los vivos. Sin embargo, los fantasmas de los animales son distintos, ellos dificilmente regresan a su vida normal. Son pocos los animales que prolongan su existencia como fantasma y en realidad son arrastrados involuntariamente por un lazo estrecho que tuvieron con un humano.
Uno de esos pocos fantasmas es Pompadour, un gato persa de ojos azul transparente que corre de allá para acá y de regreso, unas treinta veces al día. Primero lo hacía como un reflejo de sus instintos animales y después, lo hacía para divertirse, ya que su dueña era una persona muy aburrida, a su ver. Siempre fue una persona muy aburrida, aunque la muerte le sentaba bien.
Pompadour, como buen gato, se consideraba el líder de un grupo de animales fantasmas, un pequeño grupo de animales variados: un mulo llamado Isaac, un manatí llamado Rookham, un mini-toy llamado Killer y un jaguar flojo llamado Ah Balam (valga la redundancia). Los animales, se escapaban de sus respectivos dueños para reunirse de vez en cuando, charlar y vivir alguna aventura en el reino de los muertos.
Se hacían llamar el grupo de las doce y media. Pompadour había decidido el nombre y a los demás animales les parecía bien, o más bien les daba igual. Pompadour no les dijo que había elegido el nombre a partir de un grupo que tocaba jazz en el “Café de La Tía Yemita”, seguramente a ellos no les importaría y tenía toda la razón. Los integrantes del grupo de las doce y media, cuando Pompadour no estaba, sencillamente se echaban y platicaban, o se quedaban en silencio.
Cuando Pompadour se presentaba con alguna propuesta (a lo cual, el grupo se refería como una obsesión, una necedad, una aventura innecesaria y estúpida), solían tener mucho que hacer, porque acababan envueltos en el problema de Pompadour sin querer. Lo bueno es que ya estaban acostumbrados y de por sí, ya estaban muertos. ¿Qué más podría pasar?






