He estado tan entretenido con esto de los FotoCuentos que no he escrito de mí. Me han dado ganas, pero me gana más el entretenimiento que me provoca escribir por una fotografía que ustedes me envían. Se me ha hecho raro que mi novia no haya mandado alguna, pero así como la negrean en el trabajo también lo comprendo. Si eres lector habitual o caiste por casualidad a este blog, te invito a que me envies una foto. Si ya enviaste una, puedes enviar otra, al fin que hay bastante cola (hasta el momento, son treinta fotos pendientes). El ejercicio me ha parecido entretenido y muy estimulante. Claro, no tan estimulante como una mamada, pero casi.
Me gustaría que mis cuentos fuesen más cortos, pero no puedo, tengo la mala costumbre de adornarlos un poco.
La otra parte de mi tiempo la ha consumido Final Fantasy X, puedo decirles, no sé si orgullosamente, que mi juego salvado registra 140+ horas. Me sorprende porque un juego RPG, si no es un Final Fantasy, lo acabo en 30 ó 40 horas. Si es un Final Fantasy, me quedo en las 70-80. La verdad, la historia no me ha fascinado, sin embargo el sistema de juego se me hizo muy cómodo. También, tal vez, es que he adquirido más paciencia para jugar. Esta vez me dediqué a buscar todo lo extra que podía ofrecer el juego y poco a poco, he conseguido todas las armaduras, las armas celestiales, las esferas especiales para llenar atributos vacíos. Calculo que me faltan otras veinte horas de juego, para sacar a un monstruito llamado “Nemesis” y para terminar de subirle todos los atributos a mis personajes. Mierda… soy un friki, o friqui, o freaky, o cómo gusten escribirlo.
Espero que cuando llegue el momento de la verdad, no intercambie el sexo por el juego o por escribir fotocuentos, sería energía física muy desperdiciada.
Ya tengo trabajo como corrector de estilo para una revista, muchísimas gracias a Caro por el contacto y por avisarme cuando se dio la oportunidad. La paga es poca, casi que para los camiones y la coca, pero no creo que consuma mucho tiempo y con ello estoy trabajando en el rubro. También con ello reactivaría cierta independencia económica. Por otra parte, esta por salir mi tercera colaboración en la revista Penthouse y eso de alguna manera, me tiene muy contento. Verme publicado en medios masivos es muy satisfactorio.
Mientras escribo esto, estoy matando a un Kottos para obtener cuarenta esferas de fuerza. ¿A poco no soy un chingón?
Últimamente me ha asaltado la idea de “escribir para sanar” como dice Jodorowsky. No como algo metafísico, sino como algo oriental. Estuve enfermo mucho tiempo y escribí esa enfermedad. Tal vez, ahora que tengo un poco de paz y estabilidad en mi vida, debería escribir de eso, sin embargo, me da un poco de terror hablar acerca de los trinos de los pájaros y de como alumbra el sol el rostro de los niños. No sólo es mamón, es horriblemente cursi. Tal vez si me sentara a contemplar, conseguiría una de dos cosas: No me daría miedo mi cursilería o bien, aprendería a apreciar las cosas bellas sin caricaturizarlas o ridiculizarlas. Me gustaría escribir para tranquilizar y relajar a otras personas, este mundo jodido lo necesita un poco.
Sin embargo, “escribir para sanar” en mi caso, no creo que sea lo óptimo. Después de todo, me gusta disfrutar mi parte hedonista, mi parte oscura, la que desea y quiere más. No tengo ningún problema con ella, al contrario, la estimulo cuando sale a flote. Más estos días donde vivo tan relajado. Tal vez eso de “sanar” es solamente un ideal, y realmente continuo enfermo, moviéndome en ambos lados de la balanza. Jugar 140 horas Final Fantasy, ¿es la virtud de la paciencia o es el reemplazo de la enfermedad? Ahora, no hay que ser tan exagerado, esas 140 horas hay que dividirlas entre treinta días que lo he estado jugando (tal vez un poco más). Un promedio de 3-4 diarias. En eso se me van mis horas de insomnio. La verdad lo prefiero a pedirle fotos a mi gringa proveedora de fotos de celular en pelotas. Tiene un culo demasiado grande, como de caballo, enorme…
A mi novia le gusto por grotesco en ocasiones, a veces me desprecia un poco por ello.
Tidus ya tiene 255 de Fuerza / Defensa / Defensa Mágica / Evasión. No necesita más. Nos vemos al ratón vaquero.
También tengo una vida…
Mayo 26, 2006 — Asceta, Consumidor de Entretenimiento, Fractal Chaos, Notas aleatorias, Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
Ferenas.
Octubre 19, 2005 — BOB, Consumidor de Entretenimiento, Garabatos, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Estaré jugando con el diseño estos días. No pienso escribir, sólo jugar con la carátula del blog. Ya que quede algo que me satisfaga o ya que me obligue a regresar al diseño de siempre, regresará la programación regular de este, su humilde espacio cibernético (ay ay ay).
NOlo me invitó y me dije, bueno, ¿por qué no? Después de todo, a veces tengo tiempo libre (tiempo libre de verdad) y me la paso jugando Playstation2, así que podría escribir algo de eso cuando no ando quesque trabajando las novelas de campeonato.

Hecho por Gibrán Aquino Pineda, ¿a poco no está poca madre?
Rellaseted.
Junio 26, 2005 — Familia, Fractal Chaos, Niño viejo, Notas aleatorias.
Escrito por Agustin Fest.
Continúas mandando mensajes, hablando por el messenger, insistes en contarme una historia repetida y yo, sencillamente, observo. Mi yo interno se dice que te la debe, por haber dicho una cosa que le pegaría a tu femenismo y te haría, pues, encabronarte. En ese momento, seguramente, no lo dije como una creencia personal, sino como diversión. Quería ver como te enojabas o como te defendías, o como defendías tu género y tu creencia… ¿Y hoy? Estoy pagando por ese momento de diversión, supongo, y por más que quiero cerrar esa ventana de conversación, bloquearte durante diez minutos, permito que cuentes esa historia vieja, ese ritornerate de cassette. Casi puedo escucharte en voz alta y te imagino, con los ojos cerrados y sonriendo reconfortada, al escucharte a ti misma, al escuchar el sonido de tu voz platicando la historia vieja que, en días como estos, después de un orgasmo solitario (tal vez), te hacen sentir mejor.
¿Y yo? No sé. Yo soy Bob, supongo. Yo soy el cacto que escucha, esta vez, una serie de frases que esconden tristeza y desahogo, sin consciencia de tal. Me platica porque, inevitablemente, es. Si le entristece o le agrada, no es de mí. Resignación a la misma vida.







