Después de todo…

No dejo de pensarte, de perseguirte y buscarte, las palabras adecuadas las palabras necesarias

que lleguen a ese firme corazón tuyo y protegido por razón y así, no dejo de quererte y tampoco de beberte.

¿Es una obsesión la mía? ¿Escribirte tanta palabrería? No lo se, ¿lo sabes tú? ¿No es más que un tabú?

Palabras necias, gritos sordos. Soñadores es lo que somos. Y no me importa así saberte porque no dejo de pensarte…

Perseguirte y buscarte.