Marzo 14, 2007 — Asceta, Del deber ser.
Escrito por Agustin Fest.
Los antojos cumplen funciones. Un antojo ayuda a mermar un deseo contenido… es decir, comer unas pasitas de chocolate puede evitar que comamos chocolate todos los días, o bien, tener un plantío de cacao para tener su disponibilidad casi al momento. Los antojos pueden ser buenos o malos. Siguiendo la lógica de la fábrica, puede haber una retribución económica, pero comerlo sin falta, todos los días, además de provocar enfermedades a largo plazo, puede restar el efecto de bienestar que provoca comer uno solo de vez en cuando.
Tengo antojo, por ejemplo, de escribir otras cosas, de intentar otros proyectos o aprender algo nuevo. Son antojos que todos tenemos, para no sentirnos estancados, en una rutina o sencillamente que las cosas que nos vemos forzados a hacer, no estan rompiendo nuestra independencia. Si tengo que trabajar, para mantenerme y mantenerte, puedo entonces tener un tiempo exclusivamente para mí. Si tengo que ir por los niños a la escuela, puedo en el camino quedar a tomarme un café con un amigo. Si bien, es ya un ejercicio y disciplina actualizar este weblog todos los días, debo tener algún lugar donde pueda actualizar de vez en cuando, sin sentir algún tipo de obligación o trabajo. Las obligaciones, por supuesto, también pueden complacer… de hecho, deben dar una especie de recompensa (a corto o largo plazo) para su inclusión natural a la rutina. De no ser así, entonces esta la posibilidad de que seas un masoquista metafísico o vives en un sopor continuo, perpetuo.
Pero los antojos cruzan una línea delgada a convertirse en caprichos, no es lo mismo al deseo… el antojo contiene la personalidad y procura una sensación de balance y estabilidad inmediata. El deseo, en cambio, es un potente catalizador para cambiarlo todo. Una disposición a navegar en tierras desconocidas, cambiar los cimientos de la personalidad y quebrar la perspectiva común. Cuando leer un buen libro puede modificar tu percepción… vivir lo desconocido, un deseo impulsivo, lo hará de manera más rápida y duradera. Al menos, eso es lo que se espera.
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Tags: antojo, capricho, chocolate, deseo, percepción
Diciembre 6, 2003 — Fractal Chaos.
Escrito por Agustin Fest.
Hay un sentimiento que no puedo explicar.
Limitado por la percepción de mis sentidos.
Hay algo en mi interior, latente.
Cuando aparece, toma una forma.
Cuando le sonrío a un niño.
Cuando descubro a una mujer mirándome.
Cuando entiendo las cosas que escribo.
Cuando encuentro una canción, que puedo decir es mía.
Cuando la imaginación traspasa los límites y me doy cuenta —tengo una esperanza— que los sueños pueden ser realidad.
Cuando descubro que el caos y el orden me limitan.
Y estos no me dejan mirar los colores.
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Tags: colores, cowboy-bebop, Escuela, homenaje, introspección, is it real?, líneas-de-canciones, Listas, pensar, percepción, preguntas, respuestas, saturación
Octubre 12, 2003 — Garabatos, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
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Tags: adulto, dibujo, favoritos, fumar, garabato, homenaje, niñez, percepción, reflejo, simón-dor
Febrero 4, 2003 — Intento ser Escritor, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Ha pasado mucho tiempo desde la última vez que te he escrito. ¿Podrás perdonarme? No es olvido y no es no me acuerdo, tú sabes muy bien que siempre te tengo en mis pensamientos y cuando miro a otras personas, sigo tus enseñanzas discretas.
Tú me enseñaste como comportarme en el mundo, lo hiciste a medias, pero fue suficiente. Cuando me dejaste tuve que llenar los espacios en blanco, aunque eso ya no importa, maldije el abandono repentino en su tiempo, la furia egoísta se ha convertido en nostalgia y melancolía.
Pocos se dan cuenta cuando pienso en tí, mi amor, aunque quisiera gritarles lo importante que fuiste en mi vida no lo entenderían. Tal vez porque eres sagrada o te has convertido en un ícono importante. ¿Qué puedo decir? no lo sé.
La cuestión está en qué… quiero decirte que ya soy más feliz que antes. ¿Te has dado cuenta? Sonrío más seguido, bailo, bromeo con gente extraña, leo más tranquilo, mis preocupaciones se han vuelto más banales (El trabajo, la escuela, la vida).
Siento que te estoy traicionando. Las numerosas pláticas que teníamos, de niños, creyéndonos más que los adultos. Creíamos tener la verdad del mundo en nuestras manos y de adolescentes la predicábamos a los cuatro vientos. Prometíamos no ser como ellos.
Ahora yo me estoy convirtiendo en uno y te imagino sonriendo a pesar de mi traición. Es la natural evolución del hombre, ¿qué podías esperar de mí?
El motivo de esta carta es para decirte, que después de todo estoy bien. Aunque esté recargado en el barandal, fumando mi cigarro ausente, ignorando a aquellos que me dan palmadas en la espalda y me preguntan cosas que entiende alguna parte de mi cerebro y responde automáticamente… estoy bien.
Te has llevado mis ojos contigo. Pero estoy bien. Todo irá bien, ¿verdad?
Te has llevado mis ojos…
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Tags: amores, bienestar, carta, contemplar, culpabilidad, disculpa, enseñanzas, favoritos, Muerte, mundo, ojos, percepción, redención, tristeza
Noviembre 11, 2002 — Un tal Simon Dor, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Día 29
Estaba yo en camino a mi casa, cuando me di cuenta de que estaba yo en una especie de trance. Un trance donde no te das cuenta que un mundo camina a tu alrededor mientras tú estás estático, escuchando un silencioso grito mental. Cuando regresé despertado por una urgencia de que no debía ir más allá, miré unos armatostes con ruedas que giraban e iban sobre el pavimento, vistiendo muchas luces de color rojo y blanco. Coches, me dije sin creerlo, como un mentor secreto que me acompaña y me enseña una ciudad de maravillas nuevas. Son coches, me repetí. Mis ojos fueron abriéndose a la realidad que ante mi se presentaba, suspiré aliviado y al mismo tiempo angustiado. Es cierto, son coches.
Cuando escribo en ti, querido diario, existe hasta cierto punto ese trance. Se me olvida el mundo que camina sin mi y es como si el tiempo se hubiera olvidado de mi haciéndome tres, cuatro, veinte o cien minutos más viejo. ¿Seré yo capaz un día, de que me olvide del mundo y el mundo se olvide de mi definitivamente? Locura, tal vez, llegar a un punto en mi esquizofrenia de olvidarme como me llamo, quien soy, de mi pasado y de mis amores no importantes. Tendría que tatuarme el nombre de Beatriz para no regalársela al olvido y mejor que perteneciera al “no me acuerdo”.
¿Qué más olvidaría? Mi reloj, mi anillo, mi ropa. Las cosas materiales se irían primero porque son las más recurridas. Después olvidaría lo espiritual, donde se incluyen los malditos y benditos recuerdos, deslizándose a los tiempos que son presente, pasado y futuro compuesto. El presente sería el más difícil. La voz podría ser un poquito rebelde y decir incoherencias de los tiempos, como un soporte para que no me entregue por completo al abismo. Eventualmente se iría, porque cuando ya no queda el espíritu y la materia, solo permanecería la mente aferrada al presente, adios a los sentidos y su estímulo.
Sumergido en un profundo silencio; voz, oido, tacto, olfato y visión se irían a la mierda. Permanecerían mi soledad y yo, porque así es, mi estimado diario, que la soledad es más fuerte que el viento y el olvido. Me convertiría en montaña a la cual se le ha olvidado el paso del mundo.
Día 30
Entre Suspiros Construyo Risas Imaginarias, Bonito Intento Rutinario.
No tengo forma de perseguirte, apareces cuando quieres y más te necesito. Me atrapas los sentidos y me entierras vivo donde las lombrices me susurran al oido mi fracaso de ilusiones. Las raices se entierran en mis costillas y reclaman su espacio. Mi cuerpo se hace parte de la tierra, yo grito que alguien me saque y sólo estás tú, escuchando mi voz llena de arena y ríes cuando escuchas mi letanía desesperada.
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