Cinco y Uno.

Yay! un batón cortesía de Salvador Leal.

  1. ODIO que me cambien los planes. Me pone neuras. Cuando no estamos trabajando o actuando conforme al plan establecido al principio, me pone de un humor tan padre, que procuro tomar las riendas para regresar al plan original resolviendo problemitas en el camino. A pesar de que termino con una satisfacción medio extraña, del mamón que siempre puede… me estresa demasiado.

  2. ODIO las faltas de respeto al trabajo. Siempre he sido bien educado y consciente del trabajo de otras personas. Es una especie de empatía. Cuando trabajo con alguien, procuro enfocarme a sus cualidades y no pido más. No critico su trabajo, porque a final de cuentas debe hacerlo. De la misma manera, espero el mismo respeto con mi trabajo. Odio cuando esto no pasa. Esto también aplica a actitudes, modismos, etcétera.

  3. ODIO la cursilería. Detesto cualquier exceso de miel.

  4. ODIO la coca cola zero. No sabe igual. Es una mierda.

  5. ODIO que me intenten encuestar. Desde los telemarketers hasta los estudiantes de merca que se la viven en Coyoacán.

  1. Me agradan las nenas en minifalda, en primavera, en algún lugar de provincia. Dónde unos ventarrones conspicuos y de repente felices, erotómanos, hedonistas e hiperactivos, corren para levantar sus faldas y ellas, apresuradas e histéricas, tengan que bajar las manos para detenerlas. Pero ya es demasiado tarde, porque uno se da cuenta… ya es demasiado tarde, les digo… son azules.

Quien quiera tomar el batón es bienvenido. La onda son cinco cosas que odias, y una que te guste. Salut.

Lista del Rencor (Lista 2)

Este post es parte de una serie, llamada “Listas”. Anotación 2 de 13


  • A un niño le dijeron que no debía nacer.
  • Fue un accidente, una ruptura de planes, pero le quieren igual.
  • Dejar a su mujer por su mejor amiga.
  • Un hombre despedido en Navidad.
  • El robo de la idea de un proyecto.
  • Le ganaron ese dulce que tanto quería.
  • Él siempre quiso a otro más que ella.
  • Ni Dios, ni las leyes del Hombre, pudieron ayudarnos.
  • El robo del dinero para alimentar a sus cinco hijos.
  • La traición de un padre.
  • La desidia de una madre.
  • La soberbia de un hermano.
  • La altanería de una hermana.
  • El abuso del pastor callado durante años.
  • Es mejor que yo y nunca podré alcanzarle.
  • Él siempre me ha dicho que hacer.
  • La muerte de la voz propia.
  • Nunca creyeron que fuera normal.
  • Ni su nombre sabían.
  • Ni siquiera un apodo.
  • El espejo en un mal día que se prolonga treinta años.
  • El filósofo, cuya doctrina siempre fue una mentira.
  • No le tomaban en serio.
  • Hacían bromas a sus espaldas…
  • Y luego le hicieron bromas a su frente.
  • No pudo decirles nada.
  • Dios cuando no contesta. Una, dos o tres veces.
  • 20 años. Jamás pudo satisfacerla.
  • Y ella se va un buen día.
  • Crece en ambos una semilla.
  • La nación que no ayuda a la nación.
  • Los humanidad que no ayuda a los humanidad.
  • Y caminan juntos, sin tomarse de la mano.
  • Sin mirarse a los ojos.
  • Hacia el vacío… de su propio ego.

Tratado sobre el Amor

Hace algún tiempo, no me daban ganas de hablar del tema porque se dice lo mismo en todas partes y yo puedo diferir (o decir lo mismo que los demás), a sabiendas de que me avienten una piedra por amargado (o me tachen de cursi). Ya lo había leído en los blogs de Sikanda y Gabs. Hoy encuentro que Gabo lo vuelve a retomar, como una idea que había estado flotando en su psique desde aquel día. En la mía está flotando desde aquella discusión que se originó por el cuento de Anselmo y Susana.

¿Cómo se puede hablar de amor, sin exagerar o sin querer amargarle? ¿Qué es el amor? ¿Es lo mismo el amor para todos?

Se puede decir que mi concepción del amor, es basicamente la misma que en un cuento que escribí: “De aquel hombre que perseguía la luna y aquella que durante el día perseguía a aquel hombre que perseguía la luna”.

—Demasiado romántica —decía Simón y sonreía—. No hay sangre, no hay sensacionalismo y nadie, escúchalo bien muchacho, nadie cree que el amor es capaz de destruir el mundo o al menos, cambiar la rotación de los planetas. Además… ni se sabe siquiera si se persiguen por amor.
—¿Y por qué no cree que sea amor, abuelo Josué?
—Porque el amor, como todo… se acaba.

Mi abuela lo decía. Así nos lo decía a sus hijos. Y fueron todos adoptando esa creencia por vivencia propia. Yo la asimilé (a temprana edad) a través de experiencias de otros. Sin embargo, todavía recuerdo a esa abuela que miraba con ojos lejanos y hablaba del pasado, donde el abuelo observaba como una sombra ausente.

Todavía recuerdo a la abuela, con sus manos arrugadas y el amor natural a sus hijos. En ese momento yo me convertí en mi propio personaje: Yo no podía creer que el amor terminara porque lo estaba viendo ahí. ¿Dime abuelita, cuándo estaba destinado a terminarse tu amor que con tanto ahínco lo estabas matando día tras día, para no volver a ver a ese cabrón que te hizo tanto daño?

Estaba viendo el vestigio de un amor de pareja. Un restante. Una llama apagándose junto a la vida. Un bonito recuerdo hecho cuerpo.

Quiero creer que fue así.

Mi madre y mis tíos, sostienen que el amor es una lucha de poderes, un negocio. Y así lo asimilé (a mediana edad). Es un negocio, donde se aprende a ceder para pedir y viceversa. Luego escuché a un grupo de personas que empezaban a decir: “El amor de un hombre y una mujer es distinto. El hombre da amor por sexo. La mujer da sexo por amor”. Un negocio redondo, todos salen ganando y hasta suena coherente.

Hay gente que se dedica a observar a hombres y mujeres, de distintas culturas. Escriben libros y libros, puntualizando las diferencias entre uno y otro. El resultado de observaciones cuidadosas. El amor no es más que eso, una comunicación entre dos personas que se toleran el uno al otro lo suficiente para pensar ser una pareja determinado tiempo. Y de ahí, parten distintos tipos de amor… por dependencia, por conveniencia, por sobrevivencia, por convivencia, porque está en los genes, porque es nuestra cultura…

También, puede ser un invento publicitario. Trabajo en eso y es… tan sencillo.

Humanidades y Ciencias Exactas (¡Inclusive alguien se inventó una ecuación para el amor!). Lo que quieran. You name it. Cada ciencia da una explicación racional, a su manera, de lo que es el amor. De lo que debe ser el amor. De lo que fue el amor. De lo que será el amor. De como asemejar el amor. Y qué químicos nos hacen sentir amor. Las hormonas compatibles y necesarias dan por resultado el amor. Y comiendo chocolates, desencadenas reacciones fisiológicas que hacen algo similar, amor.

Siendo sofista, se puede decir facilmente que el amor está en todas partes. Hay una explicación lógica y coherente acerca de éste. Alguna que otra mafufada cursi también.

¿Pero estamos satisfechos con esas explicaciones? ¿O preferimos pensar en el amor como una serie de imágenes, que nos dan una esperanza sin explicarlo del todo? ¿Estamos contentos con el “Debes sentirlo para vivirlo”? ¿Podemos soportar la idea de que el amor es un negocio? ¿Se puede encerrar al amor en un concepto? ¿Está el amor limitado por el lenguaje que hemos inventado para describirlo?

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Babbling and then… just another Casting Rush

El día empezó cuando me levanté y pensé en Ella. ¿Qué nombre puedo darle? Lo he estado buscando, pero no encuentro a ninguna mujer en la literatura que se le parezca, ¿será que es única? Es como un murmuro y es como un grito. Es la inocencia de una niña, omitiendo a la mujer que le habla en tres tonos musicales distintos. ¿O serán cuatro? ¿O serán infinitos? ¿O serán números imaginarios? Me despierta la caballerosidad de un inglés y me alimenta el instinto posesivo de un mexicano borracho.

Si, me levanté, como si hubiese dormido con ella a mi lado. Hoy sería un día difícil, no había pensado cuanto… pero sabía que lo sería. Lo presentía. Uno de esos días adorables en el trabajo… ¿qué nombre? ¿Debería entonces, buscar uno con significado bíblico, para nombrarle? Así como ha hecho Simón con sus hijos y los hijos de los hijos, y los hijos de los hijos de los hijos.

No, no lo encuentro. Sé que la he leído antes, de alguna forma, sabía que ella existía… una mujer que camina en ensueño o en magia. ¿Qué mujer podría ser? Me sonaba mucho a “La Maga” de Cortázar, por una frase que decía más o menos así: “Oh Maga, en cada mujer parecida a vos se agolpaba como un silencio ensordecedor, una pausa filosa y cristalina que acababa por derrumbarse tristemente, como un paraguas mojado que se cierra”, o tal vez era esta: “Era de las que rompen los puentes con solo cruzarlos, o se acuerdan llorando a gritos de haber visto en una vitrina el décimo de lotería que acaba de ganar cinco millones”, claro… esa fue mi primera lectura de Cortázar.

Se entiende que la mujer era un desastre, pero yo lo modifiqué en mi primera lectura… hice de la Maga, magia. Imagínense una mujer así, una mujer que encuentras cuando menos lo esperas, una mujer que rompe puentes o jura haber encontrado el billete ganador entre miles. Para mi, la Maga, era magia y Horacio la hace así eventualmente. Me pregunto, ¿la encontrará algún día?.

Y ella no es La Maga. Es algo más… todavía sigo buscando, tengo que encontrarla… o si no, terminaré escribiéndola, aunque a nadie le importe.

Suficiente de Cortázar, algún día tendré que superarlo. Siguey leyendo →

Has escuchado de él…

Este post es parte de una serie, llamada “El diario de Simón Dor”. Anotación 39 de 47


Pero no lo has visto.
Callá
Dices que lo vas a encontrar.
Lo haré
Pero ni sabes cómo es.
Sin rostro, con cuervos
Deja ya de buscarle.
¿Por qué?
Porque te puede llevar.
¿A dónde Simón?
Allá a dónde se descansa, mi querido amigo.
Tal vez ya es hora
¿Tú qué sabes?
… No lo sé …
Te encantaría saberlo.
Así es
¿Por eso sueñas todas las noches?
Ajá
Interesante… y tal vez cuando llegues, te habrás de decepcionar.
Claro que no
Tan correcto, como que mi nombre es Simón… ninguno sabe tan bien como yo jovencito, lo que es estar ahí.
¿Cómo es?
Como esperas que sea.
Entonces será un lugar tranquilo
Todo menos eso.
¿Dónde exista el amor?
Tampoco.
¿Sufrimiento eterno? ¿Infernalia?
Más alejado de la realidad no podrías estar.
Deja de confundirme.
Deja de preguntarme.
Te odio
Simón, me odias… Simón Dor.

Prolific Proliferous

Tengo un montón de ricos cocos… están en fila, miralos, grandes chicos… bien jugosos como este.

Se acercan las fechas, turilurilarila.

Soy un monumento al sueño, deberían verme… como dijo Patricia: “Con mis ojos tristes de droopy”. Ese siempre fue uno de mis personajes preferidos. El famoso Droopy.

Odio mi computadora lenta, es increíble como se alenta cuando trato de bajar la ciudad que está construyendo OINK! (alguien tiene el link? que lo perdí… será www.oink.com ? Oh fuck!).

Hoy me fue bien en la escuela… el de inglés me adora, soy material renovable… constantemente me invento las palabras y términos mal usados y más y más y más…

¿Les conté de proliferous? Un día, se la solté mientras estaba yo tratando de explicar algo… así que enarcó una ceja después de escuchar la palabra y la perorata fue más o menos…

Teacher: Excuse me… what did you just said?
ATT: Proliferous…
Teacher: no no no, sounds like spanish. Is that even a word?
ATT: I dunno… maybe I’m wrong.

Semana siguiente.

Teacher: What was the word you used the other day?
ATT: Proliferous…
Teacher: Oh yeah, so… did you check if it existed?
ATT: Yeah! As a matter of fact, I checked it on a Webster and it does exist.
Astrid de metichona: But it isn’t in this Oxford edition.
Teacher: I guess not… maybe because it’s more of an american word. Oxford is more reliable for british english.

Semana siguiente.

Teacher: I checked on your word (ahora me tocó enarcar la ceja), yeah I’m sorry… but I’m a bit of obsesive about this kind of situations. I think you already noticed it. Well, Proliferous is used for bothanical language mostly… for plants. When we speak about other type of stuff, we say PROLIFIC.

ATT aprendió algo nuevo.

Y después de todo, soy feli