El corazón es un gitano.

El corazón es un gitano

1500 puntos de internet a quien conozca esta canción.

Melodias y diablitos.

Desde hace unas horas se fue la luz, justo cuando Fest quería escribir unas miles de palabras nuevas a su novela y también cuando tuvo la idea de organizar su música al estilo de Salvador Leal: hacer listas de reproducción para ciertos conceptos o momentos de su vida. Eso estaría mejor. En vez de elegir una sesión aleatoria dentro de iTunes, eligiría un sentimiento o momento en particular para evocar o provocar a través de su música. Listas de reproducción con el nombre de su abuela por ejemplo, y la música que ella escuchaba. O listas llamadas Centro Universitario México, exclusivamente con canciones que escuchaba en aquel pasado cada vez más lejano. Incluso una lista que se llamara amor / desamor, para esas canciones contrastantes. Otra lista con las canciones que escuchaba una y otra vez, al escribir el diario de Simón Dor. Canciones que en su momento fueron una fuente de inspiración constante y hoy son un recuerdo pasajero y agradable.


Te asombró con una cita de Melville que seguramente había leído hacía poco: «Para producir un gran libro es menester elegir un gran tema. Ninguna obra grande y durable podrá ser jamás escrita sobre la pulga, aunque muchos lo hayan intentado».

—Cantata de los Diablos, Marcos Aguinis.


Las miles de palabras nuevas para su novela también tendrán que esperar. Ya había conseguido un argumento político que justificara el suicidio de Carlos Almaguer, y le darían fortaleza al padre del personaje principal. Fest piensa que sería interesante matar a un candidato a la presidencia, usando el argumento político que tiene preparado (aunque alejado de la realidad mexicana, de nombre Colosio) y podría darle a la novela una dinámica que no esta acostumbrado a escribir. Política, fantasmas, sexo cochino y un anti-héroe, prometen un licuado de cosas muy interesantes… Le preocupa perder el control o no escribir correctamente ciertas situaciones… Pero, definitivamente, esta contento con lo que lleva.


—¿Has escrito muchos versos? —preguntó Albariconte arrimándose a tu lado.
—No sé a qué llamaría usted muchos…
—Muchos sería un poema diario.
—¡Tanto no!… —reíste.
—¡Por supuesto, muchacho! Las letras no son productos fabriles, aunque ya existan máquinas para hacer versos: el arte es emanación del hombre, exclusivamente; y el hombre no es una máquina, no debería serlo. Hay que escribir cuando se necesita, libremente.
Asentiste con la cabeza. Su brazo en tu hombro y su extraño afecto te cautivaban.
—Yo trato de escribir diariamente, caliento el motor durante media hora más o menos, pero si no sale, largo.

—Cantata de los Diablos, Marcos Aguinis.


En lecturas, Fest actualmente esta leyendo Cantata de los Diablos de Marcos Aguinis. Ha subrayado un par de frases que han definido su gusto por la novela. Esta interesado en particular por el uso de tres voces como método narrativo, aunque las tres se resumen a un sólo hombre en facetas distintas: el amargado escritor Fernando Albariconte, sus actos y las consecuencias de quebrar sus sueños. Como la novela es argentina, seguro Fest ha perdido un par de detalles históricos o locativos que en ella se mencionan, sin embargo, le es suficiente con el recurso de las voces, los diálogos y el bello vocabulario para continuar su lectura. Le mantiene intrigado y desea gustosamente saber en que termina cada una de estas voces. Además, se ha sentido un poco identificado con el joven escritor, Héctor Célico, que aún con las diferencias regionales, poseé los rasgos de un chavito necio con las letras e ingenuo con la vida (como un servidor). Existe un contraste entre Célico y Albariconte, funcionan como las dos caras de una moneda. Son como dobles imperfectos, un reflejo distorsionado el uno del otro. A Fest le ha interesado mucho la dinámica entre estos dos personajes.


Albariconte saludó a tu madre y a tu maestra: que disfruten la estadía. Oprimió tus brazos: muchacho, aunque siempre no sea así, el arte, el legítimo arte es verdad, es sangre, es moral; no lo olvidés.
Tuviste la impresión de enfrentar a un gran hombre, y esa impresión te duró años, quizá puerilmente.

—Cantata de los Diablos, Marcos Aguinis.


Ahhhh… 4.10 de la mañana. Fest ha escrito esto usando su pocket pc. La falta de energía eléctrica es como un infiernito para el insomniaco.

Anoche me olvidé de hablar con Dios

Fue anoche.
Cerré los ojos y me olvidé, tan simple.

No puedo hablar con Dios cuando viajo al pasado, como los árboles que se olvidan de dar frutos en invierno. Se ocupan en mecer las pesadas ramas y adornarse de nieve. Así es en invierno. Así es cuando recuerdo.

Hace poco regresé al lugar del origen y no pude resistir darme un paseo por los abandonados juegos que hay en el mercado donde mi abuela solía vender zapatos. También pasé enfrente de la escuela, ha cambiado mucho. Me gustaba mi escuela cuando era de color rojo sangre, un rojo oscuro y oxidado. Ahora la han pintado de verde metálico y al mirarla así me costó trabajo recordar como era cuando bajaba las escaleras corriendo, cuando me paraba en el barandal para mirar a la gente desde arriba (a veces lo hago en la UNAM, a veces lo hago en la azotea de la oficina, un cigarro en la boca.)

Me metí al mercado y muchos de los señores y señoras que conocí en mi niñez, siguen en sus puestos, vacíos, de poca gente. Ese mercado abandonado, como solía decir mi abuela. El mercado escondido. En ese mercado, mi abuela podía vender tres o cuatro pares de zapatos al día… ya tenía a sus clientas, cuyos nombres siempre llevaban el prefijo de Doña.

Y ella era Doña Mary.

Doña Mary era fanática de Isabel Pantoja, Fausto Pappetti y Raphael. Antes de llevarme a la escuela, escuchaba canciones como Se me enamora el alma, o Us and Them o tal vez, En Carne Viva. Cada vez que las escucho, no evito regresar al mercado abandonado, situado en el centro de la tristeza humana.

De pintura vieja y juegos que usaban yo y un par de niños más. Los columpios, que raramente arreglaban. Los otros niños y yo rompíamos tan pronto estaban arreglados.

El pasamanos me ayudó a sentirme hombre: grande y fuerte. Recuerdo muy bien que me había dicho que sería grande el día que pudiera pasar el pasamanos sin ayuda de nadie, yo sólo, sin nadie mirándome.

Las canchas de basquetbol. Jugaba basket porque mi tía lo jugaba y quería también atinarle a la canasta como ella. Pasaba mucho tiempo con mi tía Imperio… también miraba los juegos de basket como ella, y los dos les íbamos a los Angeles Lakers. A mi me agradaba un jugador en particular sólo porque tenía unos googles redondos.

Lo mejor, era cuando iba a la tiendita y me compraba una coca cola en bolsa y unas fri-tos. Subía la resbaladilla y después, me quedaba ahí sin aventarme. Tomándome mi coca y comiéndome mis fri-tos: observando el mercado abandonado como un espectador, nunca un participante.

Hasta que el viento soplaba y me movía levemente. Como un árbol que se niega a dar fruto en invierno.

Anfrinotorondo

Where is my mind, de The Pixies o Bohemian Rhapsody, de The Queen. Aunque el final que quiero de mi vida no es un Fight Club, mirando como caen las grandes corporaciones del mundo (con lo mucho que me importan). Quiero un final con alguna de esas canciones.

Este final que cuento… me imagino acostado con una sombrilla dando poca sombra, en algún desierto, muriendo de sol y un refrigerador de Coca Colas, y tal vez ella (que todavía no tiene rostro, pero si unos anteojos oscuros) esté caminando con un vestido suelto, con los pies hundiéndose en la arena. No un desierto entonces, una playa.

No seré viejo, este es el final donde muero joven pero contento. Mañana tengo que ir donde vivía Cecilia. Una cuestión de recoger unas cosas de la familia… no quisiera ir, solo espero que no me pase lo de la vez pasada.

Si tuviera que hacer un soundtrack…

… de todo lo que ha pasado en mi vida, que entre eso está incluido a tercios en esta página …

Serían 21 canciones.

Probablemente sean las 21 canciones más nacas, o fresas, que han escuchado en su vida. La verdad es que soy un hombre al que los nacos llaman fresa y al que los fresas llaman naco. Eso, puede ser conveniente, tal vez signifique que soy el punto intermedio.

Agreguen a la selección, el estado de alcohol del individuo (osease, un servidor), el cual se encuentra modificado por dos caguamas (1 lt, aprox.) de cerveza Indio (propaganda sin fines de lucro). Todavía puedo escribir sin ver el teclado, lo que quiere decir que no estoy tan mal.

Sin más perorata, las 21 canciones son las siguientes:

  1. José Fors - La Balada. Aquella que cantó como solista, no cuando todavía estaba con La Cuca.
  2. La Castañeda - Cenit. Tema de K.
  3. Caifanes - Cuéntame tu vida. Tema de la chica de la ventana.
  4. Caifanes - Hasta morir.
  5. Los Fabulosos Cadillacs - El Satánico Dr. Cadillac. Mi vida, el día que marca el post de hoy.
  6. U2 - So Cruel. Tema de Gloria.
  7. The Doors - Alabama Song. Tema de Claudia.
  8. Panteon Rococó - La Dósis Perfecta. Tema de UNIMEX, ajem.
  9. Felix Mendehlson - (Lo que quieran de él, los conocedores sabrán notar las diferencias, yo no). Tema de María Rojas.
  10. Nobuo Uematsu - One Winged Angel. Tema de Hugo.
  11. Jean Michel Jarre - Revolutions. Tema de la infancia.
  12. The Pretenders - Angel in the morning. Tema de Toztli.
  13. Los Auténticos Decadentes - Ya no quiero trabajar. Tema de Jorge Carrillo Casting.
  14. Los Fabulosos Cadillacs - Calaveras y Diablitos. Tema de Imperio.
  15. Los Ángeles Azules - Como te voy a olvidar. Los amigos de la prepa… Irwin y Bonn. Era muy divertido escucharla con ellos.
  16. La Tropa Vallenata - Mi razón de Ser. Para recordar la secundaria.
  17. Donna Summer - Last Dance. Para recordar los 70’s que revivía mi abuela.
  18. Irene Cara - Fame. Para recordar los 80’s que me hicieron vivir mis tíos y mi madre.
  19. Gervacio - Con una pala y un sombrero. Tema de Pata.
  20. Sexual Democracia - Profanador de Cunas. Tema de Lydia.
  21. Tomasso Albinoni - Adagio. Tema de Cecilia.

Me faltó el tema de Mariana… que bueno, no fue tan importante. Y el tema de Fernanda, (una amiga, una amiga), que seguro me preguntaría hasta el cansancio “¿Por qué yo no tengo tema?”, me diría que pusiera la canción de Johnny Revolver, o algo así… El de Maressa no estaría tan mal, pero bueno… Maressa, Maressa, tsk tsk tsk. Y seguramente me va a regañar Astrid y Ariadna (amiguitas, amiguitas), porque todavía no les he puesto tema. Ahhhh, y el de Beatriz, pero bueno… ¿Beatriz? No, todavía no asocio ninguna canción con ella. Y mejor dejo de acordarme de los temas dedicados a mujeres en mi vida, porque si llegan a caer aquí, no tendría excusa para decirles porque no las incluyo.

Y Giselle… bueno, acabamos mal. Y Rosa Blanca… bueno, hace poco me ofreció incondicional amistad. Y la otra Gloria… tal vez la vuelva a ver, si ella se deja. Y Cynthia… Cynthia, mal mal mal. Y la Cynthia antes de ésta… un pequeño desliz. Y Lizet… mi vida, mejor no.

Antes de dormir, me digo que no soy un mujeriego… y es cierto, son pocas las mujeres en mi vida. Es cierto… es cierto.

Raving!!

Nbk y yo habíamos planeado irnos a un rave a Coacalco, pero cambiaron los planes y acabamos en uno que se hizo en una casa en la Condesa. Música electrónica, performance, juventud alzando los brazos, luces… lo común. Pero es hermoso cuando el beat se acompaza al movimiento de los brazos, de las piernas y te dejas llevar, algo va a suceder, la música baja y sube a su propio ritmo, llevándote con la suavidad de una brisa o un tornado… todo es cosa del DJ.

Cerrándote mientras escuchas la música puedes sentir el alma, en algún lugar. Los ojos se voltean y tu cuerpo y la piel también, el corazón late afuera. Tal vez ellos pueden verlo como tú, tal vez no. ¿Qué importa? ¿Qué importa si el alma se libera sola? ¿Qué importa ser un espíritu del viento que los demás no entienden? ¿Qué importa sentir los labios o el cuerpo de aquella mujer de pantalón negro y blusa roja, bailando contigo, en algún momento de esa orgía auditiva?

Es en esos momentos de libertad de expresión, cuando decimos lo que queremos. Aquella me decía que necesitaba un beso urgéntemente y yo se lo dí. Tal vez la rodee con mi brazo… ella me decía que quería algo más. Pero no pude decirle nada, porque nuestras necesidades no eran las mismas… yo solo quería escuchar la música.

Nbk y yo nos miramos a lo lejos, nos sonreímos y después nos echamos a reír. Dejé a mi incompatibilidad de necesidades y fuimos a otro antro de música electrónica. Se sienten los vínculos… la baja y la alza de energía. ¿Para qué meterse droga si de todas formas el alma ha de alzarse en algún momento? Bebimos, eso si recuerdo, también recuerdo a la de falda y blusa de tiritas, más necesidades de besos… creo que todos la tenemos. Yo las he tenido sentado, mientras callo y fumo, mirando las hojas caer. Hojas de azul neón dispersándose en el ambiente y dándole luz negra al vodka de la de tirantes.

Necesidades complementarias, el alma estaba liberada para besarla. Lo hice también. No se si necesitaba ella algo más… porque tenía que seguir bailando, mi cuerpo dispersándose en partículas. Cuando escucho la música, no puedo atender a los fantasmas… es un placer racionado que me doy a mi mismo, de vez en cuando. Se que me podría volver adicto en cualquier momento a ir de lugar en lugar y liberar la energía… energía pulsando, vibrando a beats por minuto. Pero no lo hago, porque entonces podría escuchar los fantasmas también cuando bailo y eso me lo prohibo enteramente.

Y la de tiritas, ¿qué me importan sus fantasmas? en ese momento ella estaba cerca y yo también, también se juntaron los labios. No la miré a los ojos, los cerraba… ¿para qué mirarla a los ojos? ¿para que sintiera que ese beso era especial? ¿para que sintiera que era más que un producto de la liberación energética? El alcohol fluía libremente en las venas para entonces… sentía que podía ir a todas partes.

Pero no con ella. Nbk y yo saldamos la cuenta y nos fuimos.


Y todavía pregunto, como acabé con mi mejor amigo, en Texcoco a las 3 y algo de la mañana, sin contar el cambio de horario. Hacía frío, había terminado el raving. Pero NBK y yo nos reímos, nos reímos por estar en Texcoco a esa hora de la noche. Decidimos salirnos y reírnos un poco más y dejar que el frío peleara contra el calor de la sangre raving en las venas. Nos reímos tanto, que no nos importo el regreso a casa y bebernos una cerveza antes de ir a dormir.

Dolonía.

Y siempre trae la sonrisa cuando hace la señal de la cruz… la misma bufanda y el mismo gorrito…

Estoy harto de escuchar las mismas canciones guapachosas que ponen mis vecinos a todo volumen. Por eso pongo las mismas canciones a todo volumen, para que las escuchen ellos y detengan su CD, siempre sucede.

No puedo olvidar que siempre está sonriendo, con los ojos caídos y las arrugas tapándole los ojos como si fueran segundos párpados que se le han adaptado biológicamente para cubrir la vista de la verdad.

Está el agua corriendo, ¿Escuchas? A bañarse. Necesito una haspirina. ¿Saben por qué Julio Cortázar es el favorito de la juventud? según una teoría que yo tengo es porque escribe todo en un estado onírico y parece que leyeras un sueño.

A nosotros los jovenes, nos gusta sorprendernos.

¡Ja! ¡Han detenido el CD! Se los dije… lo que sigue ahora es que pongan un rock mexicano de los 60’s y lo pongan a todo volumen, entonces yo pondré en la mesa Linkin’ Park o The Doors, lo que me venga primero.

No se compara “The End” a “Papercut”, para nada.

¡Tienes que correr o no lo salvarás! Siempre quise escribir acerca de eso, tal vez sea la maldita influencia de “La larga marcha”. Hay otro concurso de novela, pero ya no quiero concursar. Necesito acabar el Poder Gris. ¿Qué es el Poder Gris? Uno muy triste.

Descubrimiento de la introspección = ¿balbuceo? No lo sé. Miren los colores confusos, el azul transformándose a morado y el morado se parte en amarillo y rojo. Psicología del color, necesito una haspirina y mírenla, no deja de sonreír, bendiciendo coches.

Te encontraré y te llevaré lentamente, como bailando juntos. Oh bebé… te tomaré de la cintura y haré que el mundo no exista para los dos, partiré el mundo del infierno y de los muertos para llegar a tí, mira como se hacen las heridas en mi piel, tienes que observar la mirada llena de sufrimiento, tienes que ver como he perdido mis dedos… solo para llegar a tí. Este no es un crucero espacial, esta es la redención de mi espíritu, sólo por tí. No calles tu voz, o no podré encontrarte en la oscuridad… no me cierres las puertas, no me tengas miedo ahora que lo he perdido todo… si siempre fue por tí.

Mi querida.