Hay un par de rumores míos, en el amplio mundo del modelaje y actores que se presentan a los castings para comerciales. Obviamente, me divierten, me entretienen y me tranquiliza saber que ahí se quedan. En la escuela, los rumores acerca de mí son distintos (sin embargo, giran dentro del mismo rubro… que si tengo mi harem de viejas, que quien se mete qué, que quienes son gays y su matrimonio es una farsa, jaja).
La gracia de ser una persona callada-escondida-que-sonríe-de-más, lleva su costo. El costo son los rumores que me doy el lujo de contarles. Hay tres RUMORES que he sabido de mi persona.
- Fui gay una temporada.
- Fui hijo de Jorge Carrillo.
- Fui un secundarioso actor de telenovelas. Y todos los rumores que eso conlleva.
Sin embargo, el último rumor me lo esperaba pero no tan tarde. Para más información, refiéranse a este post anterior

Se llama Beatriz en ese posterior anterior, en realidad se llama Lila. La vi hace dos semanas y me sonrió. Yo le saludé nada más. Ya no me pone tan nervioso como en aquel entonces. Lo más importante, lo que marcó la diferencia, es que yo ya encontré a quien yo quiero.
El viernes pasado, escuché a una modelo preguntarme si yo estaba muriendo por Lila.
Le dije que ya no.
Ella me preguntó que si de plano.
Yo le dije que si, que de plano ya no era lo mismo.
Entonces esta modelo, procedió a destrozarla. Ya saben, la crítica pura.
Las orejas. La falta de cadera. Lo delgada que está, parece anoréxica.
No hay duda… no hay duda alguna. Se comen entre ellos y yo ando por ahí, aunque sea de repente, como el platillo principal.