Carlos Padilla (Escrito en el ‘99)

Era un niño llamado Carlos (Uno).

El Nacimiento del niño llamado Carlos Padilla.

—¿Es este el sujeto? —preguntó un ángel de diminuto tamaño.

—Este es el sujeto —contestó un demonio de diminuto tamaño.

Ambas figuras míticas se vieron la una a la otra con la responsabilidad del destino en su mirada, su diferencia ya estaba marcada como la luz y la oscuridad.

El niño recién nacido miraba a ambas figuras como discutían con curiosidad inevitable, balbuceaba despreocupado del destino que le aguardaba. A veces intentaba tomar a una de las figuras… pero su mano las traspasaba como el aire, el niño no se sentía confundido aún por estas pequeñeces, pero le desesperaba el no poder tomar a las figuras como lo hacía con lo demás a su alrededor.

—¿Por qué nos ha tocado hacer sufrir a este pequeño? —preguntó el ángel con compasión en su voz.

—¡Qué débil! ¡Es su destino, el es nuestro triunfo definitivo! Ja, lo verás Anyat…

—No Nikath, el niño será nuestro

El demonio Nikath emitió humaredas de azufre por sus narices y gruñó molesto. Caminó con sus patas de chivo hacia el ángel, sondeando el terreno que proporcionaban los pliegues de la manta del niño, frente a frente contra Anyat escupió hacia un lado y se esfumó.

—Perdóname… —el ángel voló con sus diminutas alas hacia la mejilla del niño y lo besó.

—Abwaaa Gagu, Gugaaa —respondió el niño. El ángel le sonrió a cambio y desapareció también.

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