Agosto 17, 2007 — Búsquedas, Fest, Paranoidefobico, Vida diaria, Video juegos.
Escrito por Agustin Fest.
Itsa mi, Mareeo. El chaparrito italiano y panzón es parte vital de mi infancia. No conozco remix o composición de la clásica canción de Mario Bros, que no me agrade porque me recuerda aquellas ocasiones en que prendía la Nintendo y dejaba que el diablo, los hongos, las tortugas aladas y el poco deseo sexual se apoderaran de mí. Benditos los videojuegos porque de ellos es el reino de los cielos. Veinte años después de la famicom, no he conocido juego que me recuerde tanto las horas de frustración y placer que me daba recorrer un mundo, mientras tragaba hongos y crecía el doble del tamaño normal. Ya no existen los juegos sencillos de matar, rescatar a la princesa, ni decepciones tan dulces como: “Sorry Mario, but the princess is at another castle”.
Fui a la junta para padres de familia del Centro Universitario México. Como tutor de mi hermano, lo consideré mi deber. Básicamente lo mismo de hace un año. A partir de la media hora, tenía unas ganas terribles de orinar, pero me aguanté como todo un hombrecito. Recé el padre nuestro, el ave maría y pedí favores a San Marcelino Champagnat. La noción de que ya son diez años desde que dejé la preparatoria me taladró el cerebro. Incrédulo me lo repetía en voz baja, mientras hablaban de revisar calificaciones por internet y de enseñar a los hijos a leer, porque algunos imbéciles no entienden lo que quieren decir las palabras y responden mal los exámenes.
En ningún momento el director de la institución dijo la palabra imbéciles.
Una de las hijas de mi padre estudiará este año ahí. Supuse que lo encontraría entre la gente, pero la verdad, es que no ví a nadie remotamente parecido a mí. El señor que se sentó a mi izquierda, sin embargo, me miraba y por un momento, la paranoia o el anhelo, pensé que era él. Un momento muy breve. Me pareció que no teníamos la misma nariz enorme y lo dejé por la paz. No era el lugar, no era el momento y si alguna vez, Agustín Fest se siente remotamente culpable, se acercará a mí. Lamentablemente compartimos el mismo nombre. Lamentable para él, que desea esconder el pasado. Internet es un falso anonimato. Todo se sabe, eventualmente.
Llueve. Tengo sueño. Compartir el nombre de mi padre. Pobre de él, y pobre de mí, que con eso el flujo de cierto río místico se siente. Llevo su nombre. Él permitió dármelo. Que cosas. Tantas cosas que habrían sido distintas si no lo llevara. En algún momento, si nos dedicáramos a buscarnos, nos encontraríamos de inmediato. No es lo mismo que Mario, porque hay muchas princesas que se llaman así mismas “Peach”. Ni modo. Aquí nomás es levantar tantito la piedra. Cuando pienso en mi padre, es como si pensara en mí mismo: “Si Agustín Fest se siente remotamente culpable”. Quien sabe cuántas consecuencias inconscientes tendrá ese flujo de pensamiento. No es como “Si Juán González sintiera cosquillas”, porque podría pensar en todos los Juán González del mundo. En cambio, y que mal pedo, pareciera que sólo hay dos Agustín Fest.
Invité a mi “hija adoptiva” a cenar esta noche. Platicamos de su carrera, de cocina, de dónde le gustaría trabajar, de su novio. Compartimos el pastel, le invité un vodka, escuchamos como felicitaban a cinco personas por su cumpleaños. Agustín Fest se siente bien con esas reuniones tranquilas. De verdad le hacen bien. Tomé una copa de vino, y milagrosamente, me sentí más ligero. Hacía tanto que no tomaba una de esas. Abriendo la puerta de mi casa, después de dejar a la hija en casa, se me ocurrió que debería tomar una copa de vino todos los días y sentarme a escribir, nomás por mamón. Algo que no creo hacer.
Duele más estar sobrio.
Esta noche es tranquila. Nada duele. Pronto iré a la cama. Chaquetita y a dormir. O dormir nada más. Estos posts tan personales… a ver si mañana me invento un cuento, o termino de una buena vez la tortura que es leer a Octavio Paz. Sí, decepciones dulces… no es lo que esperabas, pero tampoco deseas terminarlo. Decepciones dulces. Ibas con todo a terminarlo, pero no lo encontraste y debes seguir buscando.
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Marzo 12, 2007 — Consumidor de Entretenimiento, Hoy es domingo, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Alguien llegó a mi página buscando emails de exhibicionistas. Quise levantar la mano, pero no me sentí de humor. En televisión, me he vuelto adicto a Dr. Who, Torchwood, Day Break. Más o menos me gustan Prison Break y Law & Order… puedo dejar la tele prendida. Fue un día tranquilo, hicimos super, vino mi mamá, platicamos poco, vimos demasiada televisión, y pensé cosas medio importantes en el trayecto… medio, porque es lo mismo de siempre y me pregunto si hay alguna manera de quebrar el ciclo. Quebrar el ciclo garantiza que algo no se vuelva a repetir.
Estoy bien. Me gusta lo que hago y Jorge tiene razón, el destino tiene la jugarreta de llevarnos a los lugares que son para nosotros.
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Marzo 10, 2007 — Consumidor de Entretenimiento, Familia, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Mover la cabeza de un lado a otro no funciona, ni bostezar como nene aburrido. Cerrar los ojos tampoco. Salir a fumar y escuchar a los vecinos, nope. Un fracaso total, si se escucha la voz atorrante y aguda de las Gilmore Girls en un televisor vecino. Antes me gustaba ese programa por los diálogos, las referencias pop, la dinámica que tienen los personajes entre si… ahora me aburre.
Hubo una escena muy interesante, tal vez mi preferida, dónde en una cena familiar se encuentran la madre, la hija, y los abuelos. La cena esta envuelta en un silencio muy incómodo y pasado un rato, la madre se levanta y dice—. Me largo, no aguanto más. Entonces, su hija se lo impide y les pide a todos—. No, necesitamos hablar… nadie se retira de aquí hasta que terminemos. Los últimos quince minutos del programa se desenvuelven donde dos personajes se retiran, para darse de gritos en la sala, mientras los otros dos, enfocados por la cámara, escuchan la discusión. Había una carga inmensa, por los eventos que habían sucedido a lo largo de la temporada y fue muy divertido ver como se reprochaban las cosas en un sólo momento, donde todos tomaban turnos para explotar con el otro. Ese pequeño punto, probablemente, encierra lo que es la totalidad de la serie… pero ya después de unos años, me parece aburrido, ni siquiera la cara bonita de Rory Gilmore y su promiscuidad sexual me mantienen interesado.
Tengo un lápiz a lado, debería tener un cuaderno para dibujar muñequitos cuando esté así, de ocio sabatino… pero, no tengo el cuadernito y de tenerlo, seguramente lo haría una o dos veces y después lo olvidaría. La televisión, el ruido, la carga de medios, es una terrible manera de pasar el tiempo porque después, me siento desganado… no pienso correctamente, como tener el interruptor a medias. No acostumbro a poner el cerebro en automático, prender cualquier canal de televisión, y mientras más nalgas y piernas tenga el contenido, mejor.
Me siento orgulloso, porque he logrado escribir tres párrafos… pero es lamentable que todos tengan que ver con la televisión. ¿Me hará falta un buen libro? No lo creo, estoy leyendo varios, sólo que he leído a paso de tortuga. ¿No habrá sido la comida? Porque comí bastante… huevos rancheros, con bisteck, frijoles, chorizo y… pizquitas de un pollo que había ayer. En mi casa, somos excelentes para preparar algo sabroso usando las sobras. No sólo son los medios, supongo… sino la disposición general de hacer algo. No he hecho nada el día de hoy, todo ha respondido a pequeños impulsos. Un día, probablemente desperdiciado, de esos días que lamentamos haber perdido el día de nuestra muerte… cuando las películas aspiracionales, nos piden, por favor, que no perdamos el tiempo y vivamos el momento.
Mi momento, el día de hoy, fue muy aburrido y tal vez, lo rescatable, fue haber escrito esto y ni eso, porque esto… como todo el día, fue un desperdicio. ¿Mañana qué toca hacer? Probablemente algo divertido, algo productivo, algo importante… que valga la pena… Eso me preocupa un poco, porque… ¿qué se puede hacer los domingos que valga la pena? Saldré con mi cacto en el hombro y buscaremos gatitos inocentes, para que él tenga algo que comer.
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Noviembre 30, 2006 — Escribir, Geek bastard, Lector, Literatura, Música, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Desde hace unas horas se fue la luz, justo cuando Fest quería escribir unas miles de palabras nuevas a su novela y también cuando tuvo la idea de organizar su música al estilo de Salvador Leal: hacer listas de reproducción para ciertos conceptos o momentos de su vida. Eso estaría mejor. En vez de elegir una sesión aleatoria dentro de iTunes, eligiría un sentimiento o momento en particular para evocar o provocar a través de su música. Listas de reproducción con el nombre de su abuela por ejemplo, y la música que ella escuchaba. O listas llamadas Centro Universitario México, exclusivamente con canciones que escuchaba en aquel pasado cada vez más lejano. Incluso una lista que se llamara amor / desamor, para esas canciones contrastantes. Otra lista con las canciones que escuchaba una y otra vez, al escribir el diario de Simón Dor. Canciones que en su momento fueron una fuente de inspiración constante y hoy son un recuerdo pasajero y agradable.
Te asombró con una cita de Melville que seguramente había leído hacía poco: «Para producir un gran libro es menester elegir un gran tema. Ninguna obra grande y durable podrá ser jamás escrita sobre la pulga, aunque muchos lo hayan intentado».
—Cantata de los Diablos, Marcos Aguinis.
Las miles de palabras nuevas para su novela también tendrán que esperar. Ya había conseguido un argumento político que justificara el suicidio de Carlos Almaguer, y le darían fortaleza al padre del personaje principal. Fest piensa que sería interesante matar a un candidato a la presidencia, usando el argumento político que tiene preparado (aunque alejado de la realidad mexicana, de nombre Colosio) y podría darle a la novela una dinámica que no esta acostumbrado a escribir. Política, fantasmas, sexo cochino y un anti-héroe, prometen un licuado de cosas muy interesantes… Le preocupa perder el control o no escribir correctamente ciertas situaciones… Pero, definitivamente, esta contento con lo que lleva.
—¿Has escrito muchos versos? —preguntó Albariconte arrimándose a tu lado.
—No sé a qué llamaría usted muchos…
—Muchos sería un poema diario.
—¡Tanto no!… —reíste.
—¡Por supuesto, muchacho! Las letras no son productos fabriles, aunque ya existan máquinas para hacer versos: el arte es emanación del hombre, exclusivamente; y el hombre no es una máquina, no debería serlo. Hay que escribir cuando se necesita, libremente.
Asentiste con la cabeza. Su brazo en tu hombro y su extraño afecto te cautivaban.
—Yo trato de escribir diariamente, caliento el motor durante media hora más o menos, pero si no sale, largo.
—Cantata de los Diablos, Marcos Aguinis.
En lecturas, Fest actualmente esta leyendo Cantata de los Diablos de Marcos Aguinis. Ha subrayado un par de frases que han definido su gusto por la novela. Esta interesado en particular por el uso de tres voces como método narrativo, aunque las tres se resumen a un sólo hombre en facetas distintas: el amargado escritor Fernando Albariconte, sus actos y las consecuencias de quebrar sus sueños. Como la novela es argentina, seguro Fest ha perdido un par de detalles históricos o locativos que en ella se mencionan, sin embargo, le es suficiente con el recurso de las voces, los diálogos y el bello vocabulario para continuar su lectura. Le mantiene intrigado y desea gustosamente saber en que termina cada una de estas voces. Además, se ha sentido un poco identificado con el joven escritor, Héctor Célico, que aún con las diferencias regionales, poseé los rasgos de un chavito necio con las letras e ingenuo con la vida (como un servidor). Existe un contraste entre Célico y Albariconte, funcionan como las dos caras de una moneda. Son como dobles imperfectos, un reflejo distorsionado el uno del otro. A Fest le ha interesado mucho la dinámica entre estos dos personajes.
Albariconte saludó a tu madre y a tu maestra: que disfruten la estadía. Oprimió tus brazos: muchacho, aunque siempre no sea así, el arte, el legítimo arte es verdad, es sangre, es moral; no lo olvidés.
Tuviste la impresión de enfrentar a un gran hombre, y esa impresión te duró años, quizá puerilmente.
—Cantata de los Diablos, Marcos Aguinis.
Ahhhh… 4.10 de la mañana. Fest ha escrito esto usando su pocket pc. La falta de energía eléctrica es como un infiernito para el insomniaco.
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Septiembre 21, 2006 — BOB, Kromg, La búsqueda de Bob, Musas, Niño viejo, Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
Cuando le dijeron que esperarían al anochecer, él pensó que sería muy buena idea. Sin embargo, el truco del diablo en la mente de Fest era tan poderoso, que cuando se metió al departamento, olvidó las memorias difusas y que la negación significaba su alma y su sangre. Es por esto que me permito llamar al primer camino de Fest, el camino del inicio perpetuo.
Cuando Fest se encerró de nuevo a su departamento, sin energía eléctrica, se sentó en una de las sillas que encontró a base de rutina. Respiró lento y pausado, creyéndose así mismo un oriental. Escuchó los sonidos que no se escuchan regularmente: el sonido del agua en las tuberías, los chistes de los borrachos de medio día, el movimiento de los árboles con el viento, las pisadas minúsculas de hormigas diabéticas buscando los desperdicios en el refrigerador, el reggaeton de los vecinos tres edificios más adelante y cuando terminó todo aquello, pudo escuchar la sangre poblar con su río los latidos de su corazón. Entonces Fest se sintió en comunión consigo mismo y con el universo, se auto congratuló y cayó dormido.
Fue el sonido de su propia erección rozando con sus pantalones lo que le despertó. Tronó los labios molesto y pensó que ser un zen, definitivamente, debía ser la peor putada del mundo. Que lo único que le permitiría empezar la búsqueda por su supuesto amigo, Bob, el cacto, sería empezar de nuevo. Dar el primer paso. Salir y arrollar con el mundo. Estar dispuesto a destruirlo todo y matar, kilos de sangre.
Fue así que Fest descubrió que su putada zen le permitió recordar un poco y burlar el truco del diablo. En el momento que se hizo consciente de su triunfo, el diablo volvió a borrarlo todo y se encontró sentado en una silla, en su departamento sin energía eléctrica, y preguntándose que hacer.
Fest esta loco no porque quiere, sino porque toda la vida ha jugado a Dios y el diablo. Es así, por ejemplo, que se recuerda en la secundaria, en la dirección. A su lado, estaba uno de sus compañeros: Daniel. Él le había robado dos estilógrafos, cuadernos, le había amenazado diversas veces, casi se habían agarrado a golpes una vez. Daniel, igual que el segundo nombre de Fest. ¿Y por qué ambos se encontraban en la dirección, frente a los ojos de la monja Sor Juana? ¿Era por qué él se había hartado de los abusos?
No. A Daniel iban a expulsarle de la escuela. Se había excedido tantas veces ya, que la piedad de las concubinas de Cristo se había agotado. Fest se encontraba ahí porque su abuela le había hecho prometer que nunca abandonara su nobleza. Daniel no es malo, dijo Fest en voz alta, sabiendo que si decía lo contrario también aplicaría así mismo, prometo cuidarlo madre, prometo responsabilizarme de sus actos… Prometo cuidarlo.
Igual que prometió cuidarlo y guiarlo, sabía que si no lograba nada con él, entonces no había de otra que declararlo un hombre perdido, alguien manchado a los ojos de Dios y del hombre. Es por eso que la monja se le quedó mirando con los ojos entrecerrados, graves… Este cabrón se sabe tan listo que esta abogando por el diablo, y cumpliendo o no, habrá ganado.
Pero hubiera sido bonito, pensó Fest, que me hubieran dado la oportunidad de salvarlo… De salvarnos juntos, Daniel.
Prometo cuidarlo madre, dijo Fest en voz alta y empezó a quedarse dormido. En sueños y sin ninguna voluntariedad oriental, escuchó los balones de basket en la cancha, el aceite saltando en un sartén para huevos en el departamento de arriba, los gemidos de una mocosa tocándose después de haber hecho la tarea de mate en su cuarto, el choque de las nubes contra el viento y despertó.
Se sintió terriblemente asustado, no estaba tan acostumbrado a escucharlo todo, así que buscó su reproductor portátil de mp3 y se sonrió estúpidamente cuando escuchó las canciones de José José.
Entonces recordó a la pobre de Perla que le quería tanto, que le admiraba tanto, que le veneraba tanto. Ella compraba los mismos libros que leía Fest, sin falta, y le regalaba libros, sin él pedirlo. Hasta una camisa y calzones le regaló. Yo no puedo amarte, le decía Fest, pero si quieres puedes ser mi puta, y la pobre haciendo como que mamaba y haciendo como que juntaba las piernas y se tocaba. A Fest sólo le bastaba recordarle lo puta que había sido, en público, para que ella bajara la mirada e hiciera como que lo odiaba. No fue la única, pero si todas esas pobres que tocaron su camino tuvieran que llamarse de algún modo, tendrían que llamarse Perla, todas esas que le dijeron “No me maltrates… Quiéreme”, “¿Por qué puta y no amor?”, “Después de todo ¿sólo eso piensas de mí?”.
¿Será por eso, que esta pagando tanto? ¿Karma? Nah, no lo cree, ellas también tuvieron su culpa, cuando lo veían tan listo, tan inteligente y culto, tan alto y blanco, tan banco de genes, tan necesario para mi cuarto de trofeos y de ser posible, para presumirlo como esposo. Pobre de Fest, que se vio en necesidad de enseñarles algo a las pobres putas.
Fest se hartó de las mujeres, cuando era igual con todas, todas eran igual con él. Tal vez ese pensamiento tan simple fue lo que le obligó a buscar querer de verdad. Fue la búsqueda del amor y ese amor como redención. Será que conscientes de esto, otras mujeres trataron de maltratarle y él, gustoso, actuó como un perro mal herido, si en eso consistía la redención, procuraría tener días tan malos que sólo el budismo o el asexualismo podrían curar.
Se volvió una rutina tan desagradable, que hasta pensó en acostarse con un hombre y a chingar a su madre. Venga tu banquete Platón.
Es en esta parte donde Fest quitó a José José del reproductor y miró una de las paredes sombrías e indefinidas, en completo silencio. Creyéndose un Quijote de Broadway, se arrodilló frente a una luna imaginaria y pidió con religioso fervor el perdón de todos sus pecados, hazme caballero, luna misteriosa, para que me perdonen todas las mujeres presta pronto y saba daba…
…y se quedó dormido.
Creo que sin lugar a dudas, el peor error de un escritor es poner demasiado de sí mismo en el inicio de una historia que nunca fue suya para empezar. Pero lo siguen intentando, así como Fest ahora escuchaba como las raíces de los árboles se enterraban en la tierra, el trazo de la pluma de un poeta mediocre, el pedo de un cura mientras ofrece la comunión y la serie de hechos inconexos que continúan entrelazándose para que un escritor pueda echar a andar por fin y rescatar a un asesino, un amigo que no recuerda.
Fest despertó por tercera vez. Decidió salir para respirar aire, despabilarse, hacer otra cosa que recordar y dormir. Cuando salió, el niño Torres trataba de liberar al lobo de fuego limando su cadena. Fest seguía recordando un millar de historias en su pasado, pero ninguna de Bob, el cacto.
-Es inútil, nada funcionará, a no ser que encuentres los jugos de una celta virgen.
-…
-Exacto. Pero la cadena esta puesta en mi cuello por una razón y supongo que es porque mis dientes, de poder alcanzarla, serían capaces de quebrarla. Uno de mis colmillos debe ser suficiente.
Torres y Fest se miraron.
-Ve por unas pinzas Fest -dijo el lobo sonriendo.
Si Fest tuviera que contar esta historia de nuevo, diría que buscó las pinzas con una calma poco común y cuando las encontró y salió con ellas, no estaba seguro de lo que sucedería con ellas pero que esperaba no tuviera que ser él quien las sostuviera en sus manos cuando llegara el momento crítico. Se equivocaba, por la honesta y burda razón de que él siempre se equivoca y termina resignándose por hacer las cosas que no quiere hacer.
Se arrodilló frente al lobo cuando él se lo pidió, y el niño Torres se tapó las orejas para no escuchar los aullidos y las carcajadas guturales del lobo, durante las dos horas y media que tardó Fest para extirparle su colmillo superior izquierdo.
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Junio 19, 2006 — 1000n, Asceta, Familia, Medios.
Escrito por Agustin Fest.
Llevo cuatro años escribiendo este diario y me ha parecido una de las actividades más inútiles y adictivas que existen. Pero me gusta pensar que también sirve para otras cosas, como aprender a escribir mejor y comprender mejor la persona que soy. Hay ideas en todo el mundo, acerca de cómo y por qué se debe escribir un blog, sobre todo, hay ideas de como se debe llevar un blog personal. Creo que he quebrado todas esas reglas en algún momento, incluso he quebrado mis propias reglas con la consigna de: “Si no puedes escribir de ti, por más horrible que seas, no vale la pena”. Sé que mi familia ha leído mi blog, y supongo que han descubierto algunas cosas de mí que no habrían descubierto de alguna otra manera.
No escribo pensando lo que van a descubrir o no, porque entonces es “esconder lo que me parece horrible, lo que ellos no entenderían”. Porque es bien sabido que si uno esconde lo feo de uno mismo, entonces también se esconde la belleza que hay detrás. ¿No? Algo así. Tengo la fortuna de tener una familia discreta y que antes de apoyar un código moral, apoyan a la persona que hay detrás. Estos días he pensado en ello y me siento afortunado. Mi blog es una apuesta para mantener a las personas cercanas y queridas a mí… novia, familiares y amigos, queríendome tal como soy, o la persona que escribo ser porque aunque uno crea en su realidad, muchas veces es la mera ficción para otros. Y aunque he perdido algunos amigos, otros me han apoyado con firmeza y mi familia nunca ha dejado de serlo.
Hace unas semanas, por ejemplo, me enteré que mi madre leyó el Diario de Simón Dor y lo primero que le dije, fue que tuviera en cuenta que era ficción. Creo que el Diario de Simón Dor es uno de los más fuertes ejemplos que tengo de diario personal mezclado con ficción. Aun cuando hay algunos elementos que tomé de mi vida, hay otros que no tienen nada que ver con ella y que simplemente son imaginación. Mi madre me dijo que no me preocupara, que ella entendía mucho de lo que escribí y que me felicitaba por ello. Me dio gusto y un poco de vergüenza. Descubrir que mi madre leyó mi propio libro me provocó algo de orgullo y que lo aceptara así, me regresó brevemente a la infancia. Sé que muchas veces he escrito en este blog, sobre todo hace uno o dos años, lo que no me ha parecido de mi mamá y los problemas que hemos tenido… y también sé que son cosas que traeré durante muchos años. Pero por momentos como ese, donde también mi madre me acepta, me hacen pensar que haberme parido no fue tan malo.
Se dice, últimamente, que un blog personal es de lo más inútil que existe, leí por ahí a un escritor de a de veras, hablando del blog personal como una búsqueda de fama o de reconocimiento por alguien que no lo es. Otro escritor me dijo que el blog es una herramienta nada más. Yo pienso que el blog es una de las primeras fases por las que vamos a pasar los seres humanos para seguir comunicándonos: cuando la televisión y la radio son controladas por intereses, cuando los reporteros se compran y los periódicos venden su integridad, seguiremos teniendo un blog para expresar la realidad que percibimos y esa realidad puede ser compartida por otros. Cuando expones tu burbuja es cuando tienes la posibilidad de quebrarla. El blog es una opción para escaparse de los medios controlados, el blog es una manera de recuperar el medio. Por eso pienso que no debe tenerse miedo de escribir tal cual es, porque si uno no tiene control de sí mismo para aceptar lo que ha hecho, si uno no tiene la cara para enfrentarse a sus propias decisiones, entonces pienso que no tiene derecho para recuperar el control del medio, de su vida, de lo que ve, escucha o lee.
En México, si tienes la cara para votar este dos de julio, entonces también tienes la cara para enfrentar las decisiones que has hecho respecto a tu vida, y también tienes la cara para tomar el control. Muchos hablan de que el blog personal es solamente un escape, un método para divertirse, una terapia para continuar con su realidad. Claro que si, escribir de sí mismo tiene muchas funciones. Pero finalmente, lo que escribes es una extensión de tu propia persona, de la realidad colectiva que te rodea, de lo que percibes y observas. Lo que escribes no solamente es lo que sientes tú, es lo que sienten todas las personas a tu alrededor. Escribir es una de las pocas cosas que puedes ofrecerte a ti, y a los demás.
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Mayo 26, 2006 — Asceta, Consumidor de Entretenimiento, Fractal Chaos, Notas aleatorias, Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
He estado tan entretenido con esto de los FotoCuentos que no he escrito de mí. Me han dado ganas, pero me gana más el entretenimiento que me provoca escribir por una fotografía que ustedes me envían. Se me ha hecho raro que mi novia no haya mandado alguna, pero así como la negrean en el trabajo también lo comprendo. Si eres lector habitual o caiste por casualidad a este blog, te invito a que me envies una foto. Si ya enviaste una, puedes enviar otra, al fin que hay bastante cola (hasta el momento, son treinta fotos pendientes). El ejercicio me ha parecido entretenido y muy estimulante. Claro, no tan estimulante como una mamada, pero casi.
Me gustaría que mis cuentos fuesen más cortos, pero no puedo, tengo la mala costumbre de adornarlos un poco.
La otra parte de mi tiempo la ha consumido Final Fantasy X, puedo decirles, no sé si orgullosamente, que mi juego salvado registra 140+ horas. Me sorprende porque un juego RPG, si no es un Final Fantasy, lo acabo en 30 ó 40 horas. Si es un Final Fantasy, me quedo en las 70-80. La verdad, la historia no me ha fascinado, sin embargo el sistema de juego se me hizo muy cómodo. También, tal vez, es que he adquirido más paciencia para jugar. Esta vez me dediqué a buscar todo lo extra que podía ofrecer el juego y poco a poco, he conseguido todas las armaduras, las armas celestiales, las esferas especiales para llenar atributos vacíos. Calculo que me faltan otras veinte horas de juego, para sacar a un monstruito llamado “Nemesis” y para terminar de subirle todos los atributos a mis personajes. Mierda… soy un friki, o friqui, o freaky, o cómo gusten escribirlo.
Espero que cuando llegue el momento de la verdad, no intercambie el sexo por el juego o por escribir fotocuentos, sería energía física muy desperdiciada.
Ya tengo trabajo como corrector de estilo para una revista, muchísimas gracias a Caro por el contacto y por avisarme cuando se dio la oportunidad. La paga es poca, casi que para los camiones y la coca, pero no creo que consuma mucho tiempo y con ello estoy trabajando en el rubro. También con ello reactivaría cierta independencia económica. Por otra parte, esta por salir mi tercera colaboración en la revista Penthouse y eso de alguna manera, me tiene muy contento. Verme publicado en medios masivos es muy satisfactorio.
Mientras escribo esto, estoy matando a un Kottos para obtener cuarenta esferas de fuerza. ¿A poco no soy un chingón?
Últimamente me ha asaltado la idea de “escribir para sanar” como dice Jodorowsky. No como algo metafísico, sino como algo oriental. Estuve enfermo mucho tiempo y escribí esa enfermedad. Tal vez, ahora que tengo un poco de paz y estabilidad en mi vida, debería escribir de eso, sin embargo, me da un poco de terror hablar acerca de los trinos de los pájaros y de como alumbra el sol el rostro de los niños. No sólo es mamón, es horriblemente cursi. Tal vez si me sentara a contemplar, conseguiría una de dos cosas: No me daría miedo mi cursilería o bien, aprendería a apreciar las cosas bellas sin caricaturizarlas o ridiculizarlas. Me gustaría escribir para tranquilizar y relajar a otras personas, este mundo jodido lo necesita un poco.
Sin embargo, “escribir para sanar” en mi caso, no creo que sea lo óptimo. Después de todo, me gusta disfrutar mi parte hedonista, mi parte oscura, la que desea y quiere más. No tengo ningún problema con ella, al contrario, la estimulo cuando sale a flote. Más estos días donde vivo tan relajado. Tal vez eso de “sanar” es solamente un ideal, y realmente continuo enfermo, moviéndome en ambos lados de la balanza. Jugar 140 horas Final Fantasy, ¿es la virtud de la paciencia o es el reemplazo de la enfermedad? Ahora, no hay que ser tan exagerado, esas 140 horas hay que dividirlas entre treinta días que lo he estado jugando (tal vez un poco más). Un promedio de 3-4 diarias. En eso se me van mis horas de insomnio. La verdad lo prefiero a pedirle fotos a mi gringa proveedora de fotos de celular en pelotas. Tiene un culo demasiado grande, como de caballo, enorme…
A mi novia le gusto por grotesco en ocasiones, a veces me desprecia un poco por ello.
Tidus ya tiene 255 de Fuerza / Defensa / Defensa Mágica / Evasión. No necesita más. Nos vemos al ratón vaquero.
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