Apatía

De vez en cuando me atrae la apatía global. Dejo de hacer todo. Es como una depresión crónica que me asalta cuando siento que no estoy avanzando, entonces como me imagino que funciona el complejo mecanismo psicológico es que al pararme sin hacer nada y dejar que se me junten todas las cosas y hacerlas hasta que definitivamente es tarde, entonces caigo en cuenta de los problemas que puede acarrear mi apatía.

Ayer no fui a trabajar y no hice tres trabajos que tengo que entregar hoy. Uno de ellos definitivamente importante. Le quedé mal a un cuate de la universidad que me prestó sus copias y ahora no se como me voy a disculpar y a la niña desconocida todavía no la he invitado a un café.

Hace años que no escribo un cuento de ciencia ficción. Lo último que he escrito es realidad torcida. Ciencia ficción o fantasía… ya tiene rato que no visito naves espaciales, brujería negra élfica de esa escondida en los ancestros, el planeta de los mutantes donde reinaba Painus Lyco. Tal vez con la ciencia ficción no tenga problemas, porque cada vez que me siento a escribir fantasía, mi cerebro hace click automáticamente y dice: Maldición, no he terminado el Poder Gris. (Pata! Help me!)

Y… por ahí leí un dejastes y llevastes, el cual hace que mi cerebro tenga un impulso de decir algo a la persona que lo hizo… lo mal escrito que está obviamente, es “Dejaste y llevaste”. ¿Pero a mí quién carajos me hizo policía del lenguaje? Además, no suelo hacerlo cuando es la expresión espontánea de sentimientos. En esos casos, a lo que menos le prestas atención es al lenguaje.

Si no me creen, pregúntenle a aquel niño que le dice “quieres ser mi novia” a una niña por primera vez.