Pa meterle mano hay que tener un manual.

Esa es una referencia a una gran canción que escuchaba hace unos momentos. A pesar del frío que esta golpeándonos, el reggaeton me pareció lo mejor para olvidarlo. Cafecito con popote también. Cigarrillos ni se diga. En algún lugar, leí que el gobierno del Distrito Federal esta preparándose para la nevada. (Por favor, ¿alguien recuerda, tiene o sabe la referencia?). ¿Nevar en México? ¿De verdad, el calentamiento global me hará el favor de presenciar un pequeño milagrito cursiliento? No queda más que agradecer que vivo en este tiempo, esta época. Nada más falta mi callejera street fighter para que el cuadro esté completo. Retorcer los espacios para completar el milagro. Nevada radioactiva deshaciendo los árboles, el caucho de las llantas, el pelaje de las ratas escondiéndose como lemmings en las alcantarillas.

Últimamente despierto, antes de despertar. ¿Me entienden? Cuando despierto las cosas estan movidas de lugar y encuentro notas en mi cuadernillo. Por eso creo que no he escrito últimamente. Alguien más lo hace por mí. No me extraña, no me asusta, simplemente pienso que era un camino natural a seguir. Pronto alguien más tomará control de mí y mis pequeños deseos. Espero que también, esta persona se encargue de comer por mí, de tomar mi café y tomar mis cigarrillos. Quien sabe, tal vez esta persona pueda hacer ejercicio, beber agua, ser un oficinista, alguien libre de tantos pensamientos. La libertad implica ser quien no eres. Libertad es no ser.

Mis problemas en memorizar las edades y los cumpleaños de mis amigos, repercuten en desaprobación total. Espero que la otra persona sea mejor para eso y tenga memoria social para esas cositas. Si todo va bien, a él le tocará vivir un México con nieve, y será un amante más elegante para mi mujer. Yo viviré en algún lugar escondido, frente a una máquina de escribir, simplemente redactando líneas y tratando, cansinamente, tratar de conectarlas unas a otras. Persona, que palabra tan curiosa, persona es máscara.

Sueños de un pornógrafo. 3

¿Cómo debería comportarse un pornógrafo ya que ha establecido su empresa? Supongo que no es lo mismo que un trabajo normal o una vida normal. Trabajando en casting, conocí a uno que estaba, de alguna manera, relacionado con el negocio soñado. Traía el cabello largo y peinado con gel, hacia atrás, en una colita de caballo. Tenía un diente de oro, una cadenita y un anillo. Camisas y jeans. Si yo tuviera mi empresa de pornografía, ¿debería vestirme así? ¿A qué se dedica un pornógrafo cuando no duerme? ¿A dormir, a leer, a pasear por la Alameda y los fines de semana va con su familia al Ajusco o a la Marquesa?

Su hijo, un pequeñín de ojos somnolientos y cabello largo de nene ochentero, era muy agradable y muy buen actor. Salía en bastantes obras de teatro, su papá decía en cuantos cursos lo habían metido y estaban, en general, orgullosos de él. Al parecer el niño no trabajaba para mantenerlos, como suele suceder en algunos tristes casos, sino que lo hacía porque le gustaba el medio y sus padres le apoyaban. Un ambiente familiar aparentemente sano alrededor de un negocio que causa muchas sospechas. Aparente, porque yo solamente miraba por fuera y es obvio que cada familia, sabe su rollo. Hay familias que lo esconden todo, como la de mi padre, que no hace ningún esfuerzo por acercarse, para mantenerme escondido de sus hijas y su hijo. Enseñando valores.

Tanta la doble moralina en México, que debe ser un problema trabajar como pornógrafo.

Si yo fuese un pornógrafo exitoso, me convertiría en un mecenas para jóvenes artistas. Un lavado de dinero místico. Aunque, me parece que no sería dinero sucio. Finalmente se cubre una necedidad: Hombres y mujeres, desnudos y gritones, enseñando sus cuerpos en su materia más prima para deleite de los que no podemos en el momento. ¿Qué de malo tiene eso?

Saturación de información.

En una década de vida, en México se pueden estudiar de dos a cuatro licenciaturas. Supongamos que tres, para personas realmente estudiosas. O bien, una licenciatura, una maestría y probablemente un doctorado. Para aquellas personas dedicadas, a lo largo de tres decadas podrían tener nueve licenciaturas, o bien, tres licenciaturas con sus respectivas maestrias y doctorados. Claro, si necesitas trabajar, puede que ese numero se reduzca un poco, pero la gente que se dedica al estudio puede sobrevivir a base de becas (disfrutando el paseo alrededor de las universidades del mundo, en el proceso) y haciendo trabajos de investigacion.

Pensaba también, que eso de alguna manera esta relacionado a la saturación de información. Se dice que la moneda de cambio en este mundo consiste en lo que sabes y puedes hacer, en el menor tiempo posible. Es decir, qué tan rápido puedes actuar a una necesidad, qué tan bien informado estas y que seas joven para que puedas llevarte la chinga en una empresa o institución (de cualquier índole). El tiempo de respuesta es tan importante como el cerebrito que estimulas. Entre mejor estés preparado para ambos, la posibilidad de un mejor sueldo y otras prestaciones, sube de manera exponencial. En teoría, por supuesto.

Probablemente existirán nuevas carreras que se dediquen a separar la información, buscar información muy específica (recordé un cuento de Brian Aldiss) y dar méritos a quienes lo merecen. El mundo académico me parece un mundo cerrado y con poca difusión. Aún cuando la gente estudia y ha logrado más de una carrera, no veo un fuerte impacto cultural en todas las áreas. Si esto fuera cierto, México sería no sólo una metrópolis industrial y agrónoma, sino fuertemente cultural. Es cierto que tenemos un profundo contexto prehispánico del cual estamos orgullosos, pero creo que falta algo un poquito más actual, jugar y difundir con los conocimientos que México adquiere y de algún modo, produce. Si necesitamos el conocimiento, si necesitamos la información… pero siento que necesitamos darle más uso y difundirlo más.

Pensamientos aleatorios, a las 7 de la noche… mientras espero que una minifaldosa me de un beso. Cuando hay piernas en frente, es muy probable que ni sé de lo que hablo.

Bon Voyage.

Soñé que iba a morir. De hecho, fue emocionante, porque soñé que moriría matándolo en retribución, una especie de accidente durante una pelea que se cobraría con nuestras vidas. Él, era un hombre canoso, robusto, con voz grave y malo, muy malo (Uhhh, meyo). Soñaba que arruinaba la vida de mis amigos, los desaparecía o los asesinaba. En el sueño estaba consciente de ese futuro a través de sueños o premoniciones, como el tipo de los 12 monos, o de La Jetée… pero al contrario de ellos, estaba ansioso por enfrentarlo. Siempre estoy ansioso por el futuro. Si algún espíritu travieso se presentara y me contara el porvenir, manejaría a hacia allá a toda velocidad para estrellarme y morir, renacer, todas esas pavadas. Cada etapa es una muerte chiquita y una resurrección.

Acompañaba a alguien en un viaje, a alguien que podía ser yo y no lo era. Diría que era un primo, o un alma gemela. Estábamos juntos en una camioneta, con amigos comunes y viajábamos por toda la República para buscar a sus hermanos. El malo viajaba con nosotros, pero no se había declarado como tal… estaba fingiendo. Yo sabía quien era él por mis sueños, pero no lo comentaba porque pensaba que los otros no me creerían. Movía las piernas ansioso, quería que me dieran el volante… sí, ya quería estrellarme, quería morir junto a él. Llegamos a una estación de trenes rápidos y me sorprendí, porque una parte de mi consciente estaba segura que eso no existía. Trenes rápidos que conectaban a toda la República. Monterrey y Guadalajara, por ejemplo.

Llegamos a un lugar que parecía un hospicio, mi primo sacó una fotografía y empezó a preguntar por su hermano. Mis amigos se dispersaron. El malo se disculpó, se subió a su camioneta y habló de invitarnos a comer. Persistía en fingir… pero tenía la impresión de que conocíamos nuestro destino. Tuve una revelación, el malo era yo… o una especie de doble, sólo personas así de íntimas podían conocer su destino común y aceptarlo. Él se retiraba para empezar una cadena de eventos cuya finalidad sería nuestra muerte. La persona en que podía convertirme si continuábamos con esto. Cuando terminaron mis pensamientos, tan mamucos, descubrí que no era un hospicio, sino una casa de casting. Los niños se habían disfrazado de pordioseros para un comercial. Entre los niños se encontraba el hermano de mi primo. Sabía que después de encontrarlo a él, tendríamos que buscar a sus hermanas… al menos él, porque mi viaje era otro. Por fin, el futuro en un declive, sin frenos, exáctamente a dónde siempre quise ir.

Desperté, pero no quería hacerlo. Los sueños de muerte no se abandonan tan fácil.

De lo personal.

Llevo cuatro años escribiendo este diario y me ha parecido una de las actividades más inútiles y adictivas que existen. Pero me gusta pensar que también sirve para otras cosas, como aprender a escribir mejor y comprender mejor la persona que soy. Hay ideas en todo el mundo, acerca de cómo y por qué se debe escribir un blog, sobre todo, hay ideas de como se debe llevar un blog personal. Creo que he quebrado todas esas reglas en algún momento, incluso he quebrado mis propias reglas con la consigna de: “Si no puedes escribir de ti, por más horrible que seas, no vale la pena”. Sé que mi familia ha leído mi blog, y supongo que han descubierto algunas cosas de mí que no habrían descubierto de alguna otra manera.

No escribo pensando lo que van a descubrir o no, porque entonces es “esconder lo que me parece horrible, lo que ellos no entenderían”. Porque es bien sabido que si uno esconde lo feo de uno mismo, entonces también se esconde la belleza que hay detrás. ¿No? Algo así. Tengo la fortuna de tener una familia discreta y que antes de apoyar un código moral, apoyan a la persona que hay detrás. Estos días he pensado en ello y me siento afortunado. Mi blog es una apuesta para mantener a las personas cercanas y queridas a mí… novia, familiares y amigos, queríendome tal como soy, o la persona que escribo ser porque aunque uno crea en su realidad, muchas veces es la mera ficción para otros. Y aunque he perdido algunos amigos, otros me han apoyado con firmeza y mi familia nunca ha dejado de serlo.

Hace unas semanas, por ejemplo, me enteré que mi madre leyó el Diario de Simón Dor y lo primero que le dije, fue que tuviera en cuenta que era ficción. Creo que el Diario de Simón Dor es uno de los más fuertes ejemplos que tengo de diario personal mezclado con ficción. Aun cuando hay algunos elementos que tomé de mi vida, hay otros que no tienen nada que ver con ella y que simplemente son imaginación. Mi madre me dijo que no me preocupara, que ella entendía mucho de lo que escribí y que me felicitaba por ello. Me dio gusto y un poco de vergüenza. Descubrir que mi madre leyó mi propio libro me provocó algo de orgullo y que lo aceptara así, me regresó brevemente a la infancia. Sé que muchas veces he escrito en este blog, sobre todo hace uno o dos años, lo que no me ha parecido de mi mamá y los problemas que hemos tenido… y también sé que son cosas que traeré durante muchos años. Pero por momentos como ese, donde también mi madre me acepta, me hacen pensar que haberme parido no fue tan malo.

Se dice, últimamente, que un blog personal es de lo más inútil que existe, leí por ahí a un escritor de a de veras, hablando del blog personal como una búsqueda de fama o de reconocimiento por alguien que no lo es. Otro escritor me dijo que el blog es una herramienta nada más. Yo pienso que el blog es una de las primeras fases por las que vamos a pasar los seres humanos para seguir comunicándonos: cuando la televisión y la radio son controladas por intereses, cuando los reporteros se compran y los periódicos venden su integridad, seguiremos teniendo un blog para expresar la realidad que percibimos y esa realidad puede ser compartida por otros. Cuando expones tu burbuja es cuando tienes la posibilidad de quebrarla. El blog es una opción para escaparse de los medios controlados, el blog es una manera de recuperar el medio. Por eso pienso que no debe tenerse miedo de escribir tal cual es, porque si uno no tiene control de sí mismo para aceptar lo que ha hecho, si uno no tiene la cara para enfrentarse a sus propias decisiones, entonces pienso que no tiene derecho para recuperar el control del medio, de su vida, de lo que ve, escucha o lee.

En México, si tienes la cara para votar este dos de julio, entonces también tienes la cara para enfrentar las decisiones que has hecho respecto a tu vida, y también tienes la cara para tomar el control. Muchos hablan de que el blog personal es solamente un escape, un método para divertirse, una terapia para continuar con su realidad. Claro que si, escribir de sí mismo tiene muchas funciones. Pero finalmente, lo que escribes es una extensión de tu propia persona, de la realidad colectiva que te rodea, de lo que percibes y observas. Lo que escribes no solamente es lo que sientes tú, es lo que sienten todas las personas a tu alrededor. Escribir es una de las pocas cosas que puedes ofrecerte a ti, y a los demás.

Faldemir.

Esta es la nueva presentación de los Faros con filtro, por veinticinco varotes, usted puede comprarlos en una caja monona, como de colección y fumarlos con un filtro hecho como si fuera un carrito de carreras. Estan monones. A mi, fumador empedernido, me llaman la atención, pero aún no planeo gastar veinticinco varos por unos cigarritos, no señor.

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Por cierto… 31 de mayo, día internacional de no fumar… ¡YIPPY YAPPE! ¡Y yo anunciando cigarros!

Una de las cosas que más me incomodan son las dinámicas familiares ajenas. Mi familia, que pecó de discreta o bien, que tiene una manera muy directa de hacer las cosas, dista mucho de ser la familia dicharachera o ruidosa típica del mexicano. A Dios gracias, no soportaría tener una familia inquieta que mueve todo sin cesar. Me acuerdo de las familias de mis amigos que siempre fueron muy distintas a la mía y cuando por azares del destino, me veía envuelto en una reunión familiar donde yo era invitado, me quedaba callado de entrada y observaba todos esos matices de colores tan diferentes de un cuadro familiar completamente ajeno al mío. Una de esas veces fue con la familia de Irwin, que con regularidad me invitaba a comer antes de irnos a entrenar remo (simón, aún sin saber nadar, aún sin saber andar en bicicleta, me fui a entrenar esa chingadera) y aquella vez que me invitó a Tamaulipas, a conocer a sus tíos. Era una familia completamente distinta. También fui un invitado regular de la familia del Cheques o la familia de Fernanda.

Otra familia que recuerdo con peculiaridad, es la de Sol María. Aún me siento totalmente a dispar con ellos, no me parezco en nada, así que cuando toca una de esas reuniones familiares que me estresan, mejor guardo silencio y observo. Nunca he sido bueno con las multitudes, ni con las familias ajenas. ¿Qué se le va a hacer? Hasta que alguien me entregue un instructivo.

Pero aquí en México, cuándo alguien te invita a su familia, que no sea una de esas mega reuniones donde todos acaban como vacas babosas con unos kilos de alcohol, puedes empezar a considerarte un primo, o un sobrino lejano. Incluso, después de dos o tres reuniones, la abuela que no recuerda los nombres empezará a preguntar por tí, preguntará por el muchachito ese callado que fuma de más y tiene ojeras de drogadicto. Debería de sentirme afortunado —y tú también—, porque sin querer ya llevas unos dos o tres apellidos más a la cuenta.

En cuánto a Bob…

Él esta teniendo pesadillas:

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El fantasma de un perro le acosa.

Sin pasiones

So… viernes en la noche, si… es viernes en la noche.

Los cigarros ya subieron a diecinueve pesos, según el Superama. El señor de la tiendita no tardará en subir el precio. Un galón de leche Lala cuesta treinta y un pesos —Superama— y si es La Suiza, sale tres pesos más barata. El pan de caja, sale en quince pesos y que me laven la ropa, entre cuarenta y cincuenta pesos (porque he estado llevando menos ropa a lavar). Una coca de seiscientos sale en seis pesos, en el Oxxo cuesta seis cincuenta. Un kilo de duraznos —Superama— sale en veintiseis pesos y dos kilos de mandarina —Mercadito—, me costó doce pesos. Comer con Mary cuesta treinta pesos (siete pesos más, si pido refresco) y en la escuela, el precio varía: tacos de canasta doce pesos, torta de milanesa con quesillo dieciseis pesos. Los cigarros ya subieron a diecinueve pesos.

No hay trabajo en Carrillo Casting, llevamos un mes así. Ya he escuchado varias veces a alguien decir: “De repente nos van a caer todos, uno tras otro y POW POW POW, no podremos dejar de trabajar”. Si, esa era una regla general, cuando no teníamos trabajo durante una semana o semana y media. Han estado cayendo proyectos pequeños que a los dos días se cancelan. Son suficientes para darle fé al optimista o al zángano. Algo esta sucediendo con la publicidad en México. Probablemente muchas agencias de publicidad ya optaron por trabajar en Argentina y no los culpo, allá esta saliendo hasta tres veces más barato. La gente de allá es más atractiva, más europea, más bonita, más comercialera.

Bue, después de todo lo que ha sucedido estos últimos dos años, creo que ya no puedo caer más. Me prometí este semestre (escolar) para continuar trabajando aquí y si la situación no mejora, entonces dejaré este trabajo y le pediré posada a mis tíos. Me amarga un poco ver a tanto chamaco mantenido, con el tiempo de estudiar y presentarse a sus reuniones bohemias para presumir la poesía que han leído y para degustar vino mientras escuchan la presentación de un libro. Me gustaría ser un chamaco mantenido. Después de un mes sin trabajo, me doy cuenta que eso sucederá antes de lo que yo pensaba. Lo malo de eso es que cedería uno que otro placer sencillo, como salir a caminar a las dos de la mañana, recibir visitas, tardarme menos tiempo para ir a cualquier lugar… la Narvarte es maravillosamente céntrica.

No tendría Internet, no mucho… y vaya que el Internet se ha vuelto, no sólo un placer, sino indispensable: en él encuentro muchas cosas concernientes a mis lecturas, incluso libros que no venden en México o que no tengo dinero para comprarlos. No es broma. Si me tuvieran que clasificar, si no tuviera trabajo para pagarme lo básico, sería clase baja. Ni siquiera clase media baja. Que tenga acceso a las herramientas y un poco de educación, que se buscar lo que necesito sin pagar un quinto, es distinto. Mi única meta, ahorita, es esperar esos seis meses y poner mi vida actual en la balanza para hacer otro cambio.

También tendría que abandonar mi independencia.

Sin embargo, terminaría mi carrera seis meses antes de lo que he calculado.

He pensado en conseguir otro trabajo que me pague más, pero eso es una falacia, un trabajo que me pague más pediría un horario de tiempo completo. Me pediría tiempo que tendría que arrebatarle a la escuela y mi carrera, igual que todas, está hecha pensando en hace veinte años. La mayoría de los chavillos que se largaban de su casa y se ponían a trabajar, lo hacían porque era un reto en su juventud, no una necesidad. Además, hace veinte años, o diez, México no estaba tan jodido. Recuerdo a un profesor que nos comentaba que su sueldo le alcanzaba para ahorrar un poco e irse de vacaciones a Europa, cada año.

El sueño mamuco de todo bloggero es que un millonario excéntrico le lea y le regale un millón de pesos porque le gustaron sus escritos. ¿A poco no? Piensen en ello, sería maravilloso que Carlos Slim entrara un día a sus blogs y leyera algo que le gustó, que diga “woooooooooow, me hizo sonreír” y que saque la chequera y en la madre. Por supuesto que es un cuento de hadas, no me miren feo, alguna vez se me ocurrió esa babosada y me hizo reír durante un día en el que estaba bastante estresado. Es obvio que Slim, o cualquier otro millonario, no haría eso… son millonarios (en parte) porque saben reservarse esos impulsos y porque no ocupan su tiempo en leer blogs.

Hablé con la familia de mi padre. Con su hermana mayor, Imelda. El sábado (o domingo) pasado hablé con ella y fue una sorpresa, para ella pues, porque nunca habían negado mi existencia pero pensaban que nunca me comunicaría. Pues… sorpresa, sorpresa. Le di mis números de teléfono para que se los de a él, a ver si decide comunicarse. Me habló el lunes para preguntarme cosas: que como era, que en que trabajaba, que si creía en Dios y después de las respuestas, me dijo que no ha hablado con él, que prefiere hacerlo de frente. Se me hizo tierno su gesto, la sentí como si fuera una tía. Cuando comenté esto con mi familia, la de toda la vida, dijeron que era interesante… la búsqueda de las raíces. Ellos sufrieron lo mismo, a su manera, y con mayor razón no saben que decirme o aconsejarme. Al menos ya cumplí el círculo, eso me tiene una cosa menos en la cabeza… ahora el círculo es de él y lo ha sido, durante veintitrés años… sin embargo, soy tan lindo que ya le dí un lapicito para dibujar lo que falta en él.

Nada más.