Ruido.

Toda la tarde han estado trabajando sobre Xola, para hacer el metrobus. Enormes monstruos de hierro taladran la mitad de la avenida y la casa vibraba. Trataba de concentrarme en el monitor, pero no podía evitar asomarme por la ventana y cuando me hartaba de darles cáncer con la mirada, sentía la silla como el vibrador más ligero que un sexshop puede ofrecer. Tres horas. Miro el reloj. Tres horas tal vez. O mañana en la mañana. Recibí mi sueldo. Está bien. No tengo ganas de gastarlo. Cigarritos. Muy bien y cafecito, coca cola, comida corrida, frío, y el trac trac trac de la maldita máquina. Ni el bondage francés puede separar esos daños. Me pregunto porque mi otro yo no puede reemplazarme, y jugar a que trabaja, el día de hoy. El trabajo flojo. Demasiado relajados otra vez.

No hay nada a través de las ventanas. Las letras que no se han escrito se acumulan. Quiero acabar la Torre de los Sueños en diciembre. Tendré que revisar de nuevo mis tiempos. Tendré que extender de nuevo mis horarios. Tendré que encontrar, otra vez, el fascinante proceso de novelizar. Novelizar. Por eso ya nadie escribe novelas. Por eso todos tenemos un blog.

Mi café esta tan caliente que el humo se escapa al cielo. Se confunde con la contaminación del día de hoy. Con el polvo que la máquina, hija de puta, ha alzado en toda la avenida. El gobierno esta cambiando mi entorno. Todavía no comprendo como funcionará con esta avenida. Me es frustrante no comprender algo. Pero bueno, estoy en esa etapa del año que menos comprendo al ser humano, a mí mismo, la vida en general, lo que falta por hacer. Pequeñas metas ya fueron cumplidas. Faltan las grandes. Y a ver.

De veritas

Ahora si me voy a Colima, de veritas, de veritas. Nada más estoy esperando que sean las 8:30 para agarrar mi mochila y decir adios por el día de hoy (más unos cuantos días más). Espero que disfruten su Navidad y si no los veo, su Año Nuevo (Según mis cálculos, para el 27 ó 28 de diciembre ya estoy aquí).

Que se les cumplan sus deseos y esperamos que las metas y los sueños sean abundantes, ya que necesitamos de sueños para no vivir la rutina de este mundo con tanto fervor. Que Santa Clos y su Dios les sea particularmente generoso y les permita con crecer vivir intensamente el año que viene.

Wow, 2003… ¿lo han pensado? Eso es como borrón y cuenta nueva. 2003. No sólo se nos está permitiendo vivir otro año, sino ser participes de una nueva era, es nuestro momento y nuestra vida, aunque no para lograr que sea un mundo mejor (estamos llenos de egoístas), al menos sí para marcar una diferencia que haga valer nuestra propia existencia.

Agradezco con estas palabras a mi familia, la cuál siempre está al pendiente de mí (pero no de este espacio :) A mis amigos que me han seguido a través de este viaje, a las musas que me son propicias y a los webloggers que me regalan unas palabras de su propia vida. Cada uno de ustedes ha sido una inspiración para estas breves letras.

Sin más que decir, porque dicen que el que mucho se despide, es porque no se quiere ir… les mando un abrazo a los caballeros, a las damas un beso y que el juego continue.