Diario de Simón Dor. Día 68.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 22 de 48


Querido Diario:

El Cuarto de Trofeos se ha hecho más siniestro. Con los ojos del súcubo Galloria flotando en el formol y la piel del súcubo Mama Esirasaft colgando de un perchero. La cabeza del rottweiler Mindar sigue sonriendo, jadea lentamente y me mira con ojos grandes. Le sonrío de vuelta y él crece más su sonrisa… eso me hace preguntarme, ¿por qué no mejor le llamo Bob? Suena más tierno que Mindar y al menos, me daría menos miedo cuando le mire.

El esqueleto estático de metal, con los pulmones de plomo flotando dentro del tórax, parece una armadura medieval protegiendo las llaves del cuarto de Beatriz. Me he decidido a mover las llaves un poco más cerca de la entrada para no hacer el recorrido entero del museo de excentricidades que he estado construyendo. También he puesto la pistola de McGonnagal junto con las llaves. No sé si Mindar/Bob pueda enloquecer tarde o temprano y quiera atacarme.

El libro de Mama Esirasaft puede corromperse en el polvo.

He sorprendido a Yasmín gritarle al niño mago y viceversa para comunicarse. No sé porque no apelan al sentido común… al menos entiendo que la vieja no quiera pararse de su asiento, pero el niño tiene mucha energía para caminar hasta la popa. ¿Por qué no lo hace? Así no estaría soportando los gritos que se avientan el uno al otro como pedradas.

La Tía Yemita:¡A qué no puedes escribir una historia de cuándo le robé el alma a un hombre llamado Gerardo Quesada! ¡Le he dicho que podría ser inmortal siempre y cuando existiera un retrato suyo!
Niño mago:¡Pero si la he escrito abuelita Yasmín! ¡Y también escribí la historia de dos hombres, Dumas y Domingo, que eran tan amigos que se confundieron de tal forma que no sabían cuál había cometido el primer asesinato y cuál era el inocente!
Árbol de los mil nombres: Matías, Saítam, Síatma, Tsaíma

Esto se ha convertido en un circo. El único que parece comprenderme es el delfín, que recibe mi mirada con una sonrisa constante y navega luchando contra el mar contaminado para mantener el paso de mi barco. El árbol sigue vigilante de mis pasos y entre-abre sus labios para decirme algo… se contiene y después vuelve a la ley del hielo. Yo le sonrío y le saludo con mi gorra. No seré yo el que dé el primer paso.

He pensado en la teoría del omniverso que ha propuesto Fest en el monolito. Él habla de escribir todas las historias del mundo, lo cual no me parece mal. Aunque ha olvidado algo terriblemente importante, si llegara a encontrar el punto donde se conjuntan todas las historias del mundo, podría también modificarlas. No sería el Dios de un sólo universo, sino el de todos los universos.

Claro, él es joven. No ha contemplado la posibilidad de convertirse en Dios, solo un mero espectador. Un escriba que dependió de la inspiración divina.

¿Y saben dónde se encuentra eso que está buscando? ¿No lo adivinas, mi querido Diario? Yo tengo una vaga idea. En el Cuarto de los Espejos. Pero no tengo la llave y francamente no me gustan los espejos, así que me ahorraré la molestia de convertirme en Dios yo también. Es más, seré feliz si el cuarto de los espejos desaparece así como vino.

Treinta días con sus treinta noches.


He ido al cuarto de trofeos y he tomado las llaves del Cuarto de Máquinas cuando dormía. Y también dormido, caminé por el pasillo de los cuartos y estuve frente a la puerta, queriendo acomodar la llave con la torpeza del sonámbulo. Fue cuando sentí una mano áspera en mi hombro que me despertó y abrí los ojos como lunas. Estaba a punto de desperdiciar una llave.

¿Simón, dónde estás simón? —pude escuchar repetidamente, tan rápido como los latidos de mi corazón. Quería entrar, deseaba entrar, pero la mano áspera en mi hombro me detenía fuertemente. No voltée, me quede varado frente a la puerta, asombrado de la fuerte tentación que representaba mirarla de nuevo, abrazarla, quererla y sentirla. Mirarle los ojos, mirarle el cuerpo, olerla hasta embriagarme y después llorar su maldita imagen fantasmal. Llorar que no existiese y no pudiera abrazarme.

—No es hora todavía —dijo el dueño de lo que creía era una mano, de reojo pude mirar una manzana roja que colgaba de una rama seca— Simón, dime, ¿por qué Matías?

—Jaramillo —respondí—, la anciana ciega. ¿No recuerdas nada de eso?

—No.

—Antes me llamaba Matías. Sólo que lo había olvidado.

—¿Entonces tu nombre guarda relación con el mío? Te he salvado de la tentación, ahora tú sálvame del nombre falso que no me puedo quitar de la mente.

Sonreí.

—¿Estamos jugando a los favores?

El árbol me contestó con una voz áspera y sucia—: No, te estoy salvando de tí mismo. Como tú lo hubieras hecho por mí.

Me quedé pensando y voltée para encarar al árbol de los mil nombres. Le debía la verdad.

—Matías era un escritor, que creyó que podría escribir las historias del mundo y asombrar a todos con ellas. Así como Fest. ¿A Fest lo recuerdas?

—Vagamente.

—Curioso que el nombre de Fest no haya tenido ningún efecto sobre tí.

El árbol respiró lentamente. Sus labios presentaron una tristeza, como en una caricatura.

—Es el nombre que me ha marchitado y también, es el nombre más falso de todos.

Me reí.

—¿Y Simón? ¿Simón Dor? —le pregunté.

—Es el nombre más real. El nombre que más me confunde.

—Sigue jugando con los dados, árbol. No puedo ayudarte porque no me sé tu nombre.

—¿Me puedes ayudar?

Me reí de nuevo, el árbol no pareció apreciar mi gesto. Lo confundió con sarcasmo en vez de ironía. Nos miramos largamente y él comprendió.

—Gracias —dijo el árbol de los mil nombres y se fue.

Si, treinta días, con sus treinta noches.

Diario de Simón Dor. Día 67.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 21 de 48


Querido Diario:

Han pasado muchas cosas. La vieja Yasmín se ha instalado en mi barco… ¿La recuerdas? He escrito poco de ella, pasajes muy breves donde me imagino que consejo me daría, porque a pesar de amargada y maligna, es una señora muy sabia que ha sabido cargar los años. A diferencia de mí, que juego con ellos, los arrastro, los mal-interpreto.

Hay días que no se si son años y hay minutos que se me resbalan como segundos. Yasmín, que es inmortal, ha sabido sentir el tiempo… cada grano de arena, lo ha sentido y su piel está lo suficientemente curtida como para comprobarlo.

Yasmín: Robé el alma de Heriberto Jiménez, al decirle que jamás podría sentarse de nuevo. Robé el alma de Ana Mendoza, al empujar las circunstancias para que amara las estrellas tan intensamente…

El peso de Mojalnir ha crecido considerablemente, porque ya no arrastro solo mi pasado… sino también el de la vieja. No estoy acostumbrado a cargar desgracias ajenas pero ésta vez, es necesario. Necesito saber si la muerte me ha preparado alguna fórmula para la inmortalidad, antes de morir.

Si Yasmín no funciona, la empujaré al mar.

El árbol de los mil nombres y el niño mago, son distintos ahora, más callados. El niño ha sacado un cuaderno y ha empezado a escribir algo que me es incomprensible… lo importante es que está escribiendo y tiene que hacerlo. Ha dejado de dibujar cosas. No sé si es algo pasajero o tal vez dure eternidades, después de escuchar lo que dijo Yasmín de él… no dudaría en que fuese así.

El árbol, al menos ya me mira. Desde que escuchó el nombre de Matías me conserva cierto respeto, como si yo tuviera la clave de su nombre verdadero… y la verdad es que no tengo idea de cual pueda ser, no me interesa que ande mil años o mil centurias buscándole.

Me agrada el árbol, aunque esa manzana le haga parecer el Árbol de los tiempos del Génesis. Me gustaba más cuando estaba completamente marchito, ahora se ve ridículo con el tronco pelado y esa rama seca colgando la manzana del bien y el mal.

No se animan todavía a platicar conmigo.

Árbol de los mil nombres: Josué, Lucas, Mateo, Job…
Niño mago: He olvidado como hacer los Newton-Rhapsons… lo he olvidado, ¡Así podría conseguirte el nombre!
Árbol de los mil nombres: ¿Por qué el nombre de Matías? ¿Por qué lo has olvidado? Vamos, no me dejes sólo. No te pierdas en la magia, ¡ayúdame!
Niño mago: Tengo muchas historias que escribir… espérame un segundo, ¡se me ha ocurrido una maravillosa!
Árbol de los mil nombres: ¡NO! ¡No lo hagas! Podrías inventarme más nombres falsos. ¿Por qué él de Matías? ¡Tan siquiera dime eso antes!
Niño mago: Erase una vez…
El árbol de los mil nombres calló y miró al niño mago suplicante, pero sabía que no tenía otra opción más que plantar sus raíces y buscarlo por su cuenta.

He pensado en el Cuarto de Fest, en el monolito que decía: “Le he dicho. Estoy tranquilo”. Odié la frase tan corta y extraño sus cartas donde detallaba todo. ¿Esa carta para su muerte habrá sido su despedida? ¿La despedida definitiva para Simón de su parte? No, si somos amigos. No me puede dejar así.

O tal vez lo mejor sea que nos olvide a todos nosotros de una buena vez.

Bajé al Cuarto de Fest una vez más y encontré un escrito más largo que me agradó y me dio consciencia de que todavía no me ha olvidado. Me ha hecho recordar mi juventud, cuando pelaba todas esas cuestiones literarias tal vez inútiles:

Fest: En un punto, inexorablemente, se han de conjuntar todas las historias del mundo. De forma simultánea han de ocurrir todas al mismo tiempo, quebrando los límites que presentan el inicio y el final.

Me acordé de lo que decía Yasmín y cuando lo leí de Fest, sentí que estaba más claro. Yasmín suele tropezar con el lenguaje y confundirlo todo para hacer enigmas. Mientras leía, el Cuarto de Máquinas donde se esconde el espíritu de Beatriz, empezó a emitir el sonido de suaves vibraciones.

Fest: Si así fuese, quedarían claras las relaciones existentes entre una y otra historia. La gente que encuentre ese punto, inevitablemente se preguntará: “¿dónde inicia y dónde termina?”. Sólo encontrando el punto y más allá de la fragilidad del tiempo de vida de un ser humano, la gente notará o intuirá la existencia del omniverso, el cuál es la suma de todos los universos paralelos posibles.

Escuché la risa de Beatriz y su voz preguntaba animada—: ¿Otra vez con los universos paralelos?

Fest: Posibilidades infinitas de sucesos, que dependen de cuestiones climatológicas, divinales o tal vez el más (o menos) importante de todos, el ser humano actuando sobre su entorno. La relación de los eventos y su desarrollo son como un fractal (el caos ordenado o el orden del caos). Ésto debe descubrirnos que cada suceso que pasa —sin importar su magnitud— forma parte de un universo y habrá un universo paralelo donde éste evento no suceda del todo. O tal vez la posibilidad de que éste evento ocurra en dos o más universos y presente consecuencias diferentes.

Fest: En el punto donde sucedan todos estos eventos de manera simultanea, comprenderemos el alcance que poseen los hechos y sus consecuencias. Existe la remota posibilidad, de que dentro de todos los universos paralelos, el hecho que sucede dentro de uno, traspase las fronteras para afectar a otro o varios más. Más allá del clásico verbo pretérito pendejo: “Hubiera”, siempre habrá un universo donde no existe este (aunque se desarrollen otros a partir de evitar el verbo). La solución que propongo es escribir todas las historias del mundo, con todas sus variantes posibles.

Estás loco, pero me agrada.

Fest: Sólo tendré una noción de la cantidad de historias, si me propongo a buscar mi “Aleph”, —como lo llamaría Borges— y resistir la tentación de “Beatriz”.

Diablos… ¿sabes de lo que estás hablando cabrón? ¡Si yo que tengo doscientos veintiún años, no he podido dejar mi fantasma atrás! ¿Comprendes? ¿Tan siquiera comprendes lo que te has propuesto?

Fest: Se que es una tarea que a nadie pudiera interesarle. ¿Pero no se han imaginado su vida si hubiese sido de tal o cual manera? Muy aparte del verbo ya descrito (el hubiera), todos tenemos el morbo de conocer las ramas que se forman en el árbol organizacional de nuestras vidas. Siempre habrá algún suceso que nos marque de manera definitiva y nos haga preguntarnos en el menos adecuado de los momentos: “¿Qué hubiera pasado?”. Yo tengo claro mi momento y para poder escribir las historias del mundo, debo vencer entonces la tentación de “Beatriz”, de otra manera sólo escribiría los eventos-consecuencias que me han sucedido a mí… aunque si tenemos en cuenta que todo sucede simultáneamente dentro del “Aleph”, no sería trillado que mi evento haya desencadenado una serie de reacciones (dentro de mi universo) que hasta el más mínimo detalle en una historia que no tiene nada que ver con la mía, haya girado en torno de mi evento principal. Y es obvio decir que otras reacciones, hicieron que existiera mi evento… de tal forma, sólo mirando todo al mismo tiempo, entrenando los sentidos y venciendo mi tentación para poder apreciar los detalles de todo lo que acontezca en el omniverso, podré apreciar en toda su extensión todas las historias del mundo en todas sus variantes y así podré escribirlas.

No mames. No mames… No… no… no mames.

Fest: Se que la vida no me alcanzará para esta colosal tarea y es inevitable. Todavía no he resuelto como extender mi vida lo suficiente para escribirlo todo. Sólo tengo la esperanza que estas palabras puedan tocar a alguien más, éste es un suceso que se extenderá a alguien que tenga el valor para buscar su “Aleph”, y pueda también intentarlo. También otra cuestión que es imposible de resolver, es el estallido constante de nuevos universos. Aún habiendo un omniverso, éste crece constantemente a medida que el tiempo pasa y aunque haya un universo en los paralelos que irremediablemente muera, nacerá otro donde las circunstancias puedan ser totalmente distintas. Sin más que decir… Agustín D. Fest.

Um. Mi madre… y yo, preocupándome por éste viaje al que todavía le restan treintaiún días, con sus treintaiún noches.

Anciana Ciega I.

Este post es parte de una serie, llamada “Segunda parte del diario de Simón Dor: El viaje”. Anotación 19 de 48


Simón Dor no prestó atención al súcubo (de nombre Mama Esirasaft) que se había instalado en su barco, le dejó ser… le intrigaba más la isla tan pequeña donde solo cabía una palmera y una choza en ella. El modesto espacio que podía considerarse playa apenas alcanzaba para una silla mecedora donde una vieja gorda y morena, con los ojos cerrados, estaba sentada y meciéndose suavemente a pesar de los gritos de la mecedora, que pedían descanso.

Gritos acostumbrados, juzgó Simón. Gritos ya cansados de gritar.

Mojalnir se acercó muy despacio a la isla y Simón miró asombrado, como las nubes grises daban paso a la luz de luna iluminando tenuemente el rostro de piedra de aquella anciana de ojos cerrados. ¡Las nubes se abrían exclusivemente para ella! ¡La luna, incluso, mostraba un cuarto de su rostro para iluminarle!

—No puede ser… —susurró Simón—, es ella. Después de tanto tiempo. Es ella. Igual de cansada, con la piel hecha piedra como era en mi juventud. Con esa misma voz con la que me hablaba en sueños, cuando aquel entonces… en Jaramillo.

La vieja se mecía y Simón podía escuchar sus palabras que eran llevadas por el viento—: Todo tiene un inicio y un fin. Es un gran círculo, donde extremos se juntan y no importa que extremos sean, porque será el fin y el inicio hecho uno sólo y daran paso a otro inicio y otro fin. Como aquel niño que hizo un Newton-Rhapson a mano, en las hojas de su cuaderno, llevaba cien y después doscientas hojas, luego compró otro cuaderno donde se descubrió otro principio y otro finito… doscientas hojas no le bastaron y fue a comprar un cuaderno más. Llevaba tres cuadernos y debemos notar qué, cada cuaderno encerraba un principio y un fin, pero también es importante darse cuenta, que los tres cuadernos juntos formaban un principio y no le daban un final, debería comprarse cuadernos indefinidamente para descubrir el final del círculo y entre más historias escribía o más newton-rhapsons resolvía… el círculo se hacía más grande. Nunca un final, nunca un principio, porque estaba en todas partes.

El niño mago escuchó atento, boquiabierto y con los ojos vidriosos, casi derramando lágrimas. Simón le observó atento y casi fúrico, le urgía llegar con la vieja. Sentía que Mojalnir estaba atrasando la llegada a la isla deliberadamente.

—¡Vamos Mojalnir! ¡Más rápido!

La vieja se mecía y Simón podía escuchar sus palabras que eran llevadas por el viento—: Es cierto que así, existió después el árbol de los mil nombres. El niño para ser un joven nuevamente, tuvo que separar su idiotez y su sabiduría, su fealdad y su belleza, su maldad y su bondad. Porque cada Historia llevaba una dualidad y cada Newton-Rhapson las proporciones caóticas del ser humano. El Árbol de los mil nombres lleva en las grietas de su maltratada corteza, cada uno de los nombres que el niño ha inventado y siguen inventando. La búsqueda puede ser indefinida y eterna… porque el niño no ha escrito un principio y no ha escrito un final. El árbol ha de andar eternamente, juzgando y recogiendo los restos que han quedado… los decimales sobrantes para sumarlos y después dividirlos entre dos, con la esperanza de que así salga el entero. Su nombre.

Simón miró al árbol de los mil nombres y le vio más marchito y triste que de costumbre, sus ojos caídos y vencidos, su boca cerrada y temblando.

—Y ahí viene —dijo la Anciana ciega al fin— El hombre que los reune a ambos y a la vez, los separa constantemente. Simón Dor, claro está. ¿Es esto un inicio o un final? No lo sabemos, probablemente se han reunido los extremos del círculo nuevamente, haciendo del principio y el finito un sólo momento ocurriendo simultaneamente. Los bienaventurados le llamarán Génesis, los malaventurados creerán que es el Apocalipsis.

El barco llegó a la playa y se quedó quieto.

—Yasmín.

—Simón… o ¿Matías? Hace años que no nos vemos.

Cuando el árbol de los mil nombres escuchó el nombre de Matías profirió un grito espantoso, se escuchó un CRAC en la corteza del árbol y las ramas secas —excepto una— cayeron. El niño mago se levantó espantado y lo observó ansioso, en la rama seca que restaba colgaba una manzana. Los cielos abrieron un pedazo encima del árbol y la luz del sol (con un cuarto de su rostro), iluminó esa manzana.

—No es mi verdadero nombre —dijo el Árbol— pero se acerca terriblemente… ¿te diste cuenta?

—Si —respondió el niño mago. Ambos personajes voltearon a ver a la playa, donde Simón ya estaba bajando de las escaleras hechas de cuerda para saludar a la anciana más de cerca.

—El nombre de Matías lo abandoné hace eones.

—Has abandonado muchos nombres. Te recordaba como un joven loco… y es esa locura la que te ha traído hasta aquí.

—Tú me volviste loco.

—Esa es una de tus tantas excusas.

—Dejé Jaramillo hace tiempo.

—Jaramillo sólo es ficción, ¿no lo hizo así El Libro? No estamos aquí por Jaramillo, Simón. Haz la pregunta.

Sonó un relámpago en las nubes grises y llovieron cerezos negros que se disolvían apenas tocaban algo sólido.

—Lo has buscado desde que saliste de tu lugar —sonrió Yasmín— Sólo me tienes que hacer la pregunta.

Simón le miró, después, sacó un cigarrillo y sus cerillos. No fue hasta el séptimo intento que pudo prender uno.

—La inmortalidad —dijo Simón—. Así es, la inmortalidad.

Un relámpago cayó en la palmera de la isla y éste empezó a incendiarse.

—Pero también quieres morir. —dijo Yasmín y alzando los dedos, hizo que el cigarro de Simón flotara lejos de sus labios para robárselo, le dio una fumada y luego sonrió—. Quieres ambas cosas y ninguna… ¿Puedo acompañarte Simón? Prometo no molestarte en tu viaje… después de todo, soy una santa.

—Sírvete.

La vieja se paró y llevó la silla en sus manos, después se metió a su choza. Simón prendió otro cigarrillo y no esperó, se subió a su barco y éste echó a andar sólo. Los mares se abrieron para hundir a la isla, el delfín le sonrió a las burbujas que salieron cuando el pequeño pedazo de tierra se encontraba en el fondo del mar.

El viejo amargado observó fascinado la manzana de aquel árbol de los mil nombres y luego al niño. Se dedicaron una mirada durante unos segundos y después echó a andar a la popa… en ella ya se encontraba instalada la anciana ciega, con su silla mecedora mirando hacia el pasado. Se sonrió Simón, si Fest estuviera ahí, tal vez pudiera explicarle el símbolo de llevar al día y la noche en su barco, persiguiéndose etérnamente.

—Como Lázaro y Selene, algunas historias se repiten —se dijo.

—Antes de decirte como puedes ser inmortal Simón… —dijo la Anciana—, debo hacer un recuento de todas las almas que me he robado.

—Tómate el tiempo que gustes. No puedo morir antes de saber como ser inmortal.

—Son tantas, en tantos universos paralelos, en tantas eternidades que he vivido, que podría no acabar nunca Simón y tampoco… empezar, porque mi historia es la viva representación del fin que nunca fue escrito y el principio que termina la historia.

Simón asintió y se fue a su cuarto, donde en su diario escribió un anexo:

“Faltan treintaitres días con sus treintaitres noches. El día de hoy, después de matar a los piratas: no sucedió nada”.

[01:41] Patricia: bueno entonces me

[01:41] Patricia: bueno entonces me vas a tener que presentar a mateo
[01:42] Sudario de estrellas: Mateo es el soñador y Lorena la que hace como quiera lo que quiera.
[01:43] Patricia: gucho puedo hacer un pregunta sin que te molestes?
[01:43] Patricia: quizas como lectora no deberia acerla, pero como amiga deberia
[01:43] Sudario de estrellas: bueno, pregunta.
[01:44] Patricia: asi que ,mi parte lectora caera en amnesia por estos minutos sie s que quieres responder
[01:44] Patricia: lorena es gloria?
[01:44] Sudario de estrellas: anda mujer, me matas por el suspenso.
[01:44] Sudario de estrellas: No corazón (K) Lorena nació mucho antes de Gloria y la verdad no se quien es.
[01:44] Patricia: aha gracias, curiosidad
[01:44] Sudario de estrellas: Yo creo que más bien Gloria buscaba ser Lorena.
[01:45] Sudario de estrellas: Y también Luz Alicia quiso ser como Lorena…
[01:45] Patricia: y que es lo que tiene lorena que todas quieres ser como lorena?
[01:45] Sudario de estrellas: y es entonces cuando se cae mi relación con ellas… a Lorena es un personaje al que le tengo mucho respeto como para que alguien de segunda me la quiera imitar… pero Lorena de dónde nació? no lo se, no es una persona física… y si alguna vez la conozco, me volveré loco.
[01:46] Patricia: que dijeste
[01:46] Patricia: se me cerro la pantallita
[01:46] Sudario de estrellas: y es entonces cuando se cae mi relación con ellas… a Lorena es un personaje al que le tengo mucho respeto como para que alguien de segunda me la quiera imitar… pero Lorena de dónde nació? no lo se, no es una persona física… y si alguna vez la conozco, me volveré loco.
[01:47] Sudario de estrellas: Yo creo que Lorena representa … un increible deseo por una pasión que me haga sentir como ella hace sentir a los que la leen.
[01:47] Sudario de estrellas: Y es curioso, pero si… muchas mujeres quieren ser como Lorena, las que estén arriba, las que deseen tener el control de la situación, no sólo en la cama… pero en muchos aspectos de su vida.
[01:48] Sudario de estrellas: Por ejemplo, de Yemita te puedo decir que heredó todo el caracter duro de mi abuela.
[01:49] Sudario de estrellas: Matías es un bizarro mío. Jaziel tiene muchas actitudes … que a veces son mías, pero no del todo.
[01:49] Patricia: esto es cuatico, yemita puede tener algo de tu abuela quizas es perseptible, pero no se nota, quizas, lorena es demasiado carne y hueso quizas
[01:50] Sudario de estrellas: entonces fácilmente la puedes hacer humana, no es así?
[01:50] Patricia: deberia ser la que menos deberia costarte hacerla ser lo que realmente es
[01:51] Sudario de estrellas: ella no me cuesta tanto trabajo.
[01:51] Sudario de estrellas: Matías tampoco, sino las circunstancias.
[01:51] Patricia: a matias no le compro ni lo que reza
[01:52] Patricia: parte bien perod e ahi en adelante se va a las pailas
[01:52] Sudario de estrellas: en donde se le van las pilas?
[01:53] Patricia: no se tiene como todo el show de la desestabilizacion y el no tener un cable a tierra no me convence
[01:53] Patricia: como te lo dije alguna vez, hasta los autistas tiene un cale a tierra
[01:54] Sudario de estrellas: apenas llevo 10 páginas, me permites?
[01:54] Patricia: perdon mateo
[01:54] Patricia: ya se
[01:54] Sudario de estrellas: jajajajaja
[01:54] Patricia: uya se
[01:54] Patricia: soy prejuiciosa
[01:55] Patricia: no me peques
[01:55] Patricia: pegues
[01:55] Sudario de estrellas: es una breve introducción de cada uno
[01:55] Sudario de estrellas: y qué cable a tierra podría tener Mateo si todo lo ha perdido?
[01:56] Patricia: lastimosamente no tengo la canciond e fito paez
[01:56] Patricia: pero cuando la encuentre te la mandare
[01:56] Patricia: hatsa los autista tiene uno
[01:57] Sudario de estrellas: Mateo tiene un cable a tierra que es su cuaderno y hasta ahora no lo ha abierto, solo lo lleva consigo.
[01:57] Sudario de estrellas: qué ha escrito ahí? quién sabe.
[01:57] Patricia: bueno ahie staba el cable a tierra que buscaba yo
[01:57] Patricia: repsuesta dada
[01:57] Patricia: soy feliz naeda mas que criticar
[01:58] Sudario de estrellas: eres una desgraciada conmigo, por eso me encantas.