Se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga.

Se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga. No quería estar cerca de la cama cuando llegara el insomnio y le abrazara. Siempre que estaba acostado, e insomnio llegaba, la peor manera para hacer el amor era estar acostado. Su peso, su salvajismo, sus polvos mágicos, sólo le permitían girarse sobre la cama una y otra vez, pensando en las acciones y consecuencias del día. Abrió uno de los cajones, sacó sus cigarrillos y se acercó a la ventana. Cuando sintió las manos suaves del insomnio acariciarle el pecho, mientras daba la primera bocanada de humo, confirmó de verdad que iban para largo y lo mejor sería inventar un tema de conversación estúpido. Amainar el silencio, porque de lo contrario tendría que soportar a dos en vez de uno. Miraba por la ventana, la calle estaba vacía, sentía las caricias del pecho y las ráfagas de aire, el cigarro sabía delicioso. Olvidó su habitación polvosa y vieja, su cama escandalosa con los resortitos salidos, el armario del abuelo que había sido rescatado (apenas) de las polillas. Estaba teniendo un momento, uno de esos tantos, de silencio y paz, aún cuando su cuerpo sintiera el cansancio y cerrar los ojos no significara dormir (por fín). Estaba teniendo uno de esos momentos, cuando insomnio le pasó una mano por su sexo, y él se terminaba el cigarro, y suspiraba resignado… una tanta de esas noches eternas y solas: no había de otra mas que disfrutarla.

Masturbación.

No me gusta la palabra… es grosera, poco elegante, se escucha burda cuando la dices.

Pero de todas maneras, no encuentro otra… así que con su permiso, me iré a masturbar pensando en Charlotte (la modelito de 13 años), que pasen una buena noche.

Una de tantas muertes

Me siento lacerado, ultrajado en el espíritu… y así mientras escucho la beethoviana de nuestro buen Alex, dicto el humor de esta noche. Hoy vi a otra niña de mis preferidas, si, las lolitas que te imaginas en un colegio… la imagen que te dan en los comerciales para levantar tu instinto sexual y consumidor… la vi, con el cigarro en los labios y me sorprendió.

“2do. año de secundaria” Me dijo, y le creí. No podía ser de otra forma. Mi querida chamaquita violando su cuerpo con la nicotina y yo me sonreí. No podía ser de otra forma, es verdad.

Hay tantas cosas que aprender, por ejemplo, tengo que aprender a escribir, donde mi alma está rota en este momento… de alguna forma necesito seguir escribiendo porque si lo dejo ahora, lo dejaré para toda mi vida y no quiero abandonar las construcciones de las oraciones que fácilmente abren las puertas a los mundos. Me es imposible, porque me es como la Coca Cola, una adicción potente. Cuando dejo salir las palabras, necesitan salir todas y ahora que son imperfectas, me da miedo que alguien las lea. He creado de mi un monstruo sin disciplina… y me digo a mi mismo, cuánto debo disciplinarme antes de considerarme un escritor…. ahora, no soy más que un bruto con crayolas, con plumas de fuente y colores Beyrol. Soy nada, soy nadie.

Te dedico la beethoviana, mi querida Devochka… mi querida Jacqueline platónica, mi querida Allana platónica, mi querida Lila platónica. Mi querida Cecilia muerta. Me fumaré un cigarro por ti, en lo que mis fantasías levantan mi miembro y me dan ganas de masturbarme en letras, allí… debajo de las sábanas, mientras mi cuerpo suda por tu memoria y mis lazos de cordura se fortalecen, bajándome a esta, la que es mi realidad.