Junio 18, 2007 — Consumidor de Entretenimiento, Ocio, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Caminaba yo sobre Xola, que es una avenida grande y bastante trancitada, y la puerta de una casa estaba abierta. Una mocosa de quince años, como anzuelo de prisión, caminaba frente a mí oleando suavemente su falda escolar. Suspiré y miré a otra parte. Ella se metió a la casa y cuando pasé frente a ella, miré de reojo: cachivaches por ahí, cachivaches por allá, libros viejos, libreros como le gustarían a Sol, poca luz, las cortinas mataban todo. Continué caminando para comprarme mi coca pero pensaba que cualquier gañán hubiera podido entrar a esa casa y enamorar a la jovencita, como el jicotillo de doña blanca. Un ranchero que llegara con su caballo, y a la vieja usanza mi cielo, alza tu faldita de Britney Spears porque te llevo. O peor aún, un grupo de ladrones y bandoleros, que entraran por la fuerza a la casa, para formar ahí su última resistencia, aprovechando a la hija y a su madre para recibir de mujeres el último consuelo. Una cogida antes de morir, humedece tus entrañas que yo crezco mi tercer ojo, el cíclope, la cornucopia del burro, mi coso. No desperdiciemos el tiempo en habladas, ni edades, ni en que vamos a morir en unas horas, bueno… al menos yo, hagamos como si estuviéramos enamorados y como perros nos atoramos hasta el primer sonido de las balas.
Por eso, es divertido ir a la tienda.
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Febrero 13, 2003 — Sensitivo.
Escrito por Agustin Fest.
No me gusta la palabra… es grosera, poco elegante, se escucha burda cuando la dices.
Pero de todas maneras, no encuentro otra… así que con su permiso, me iré a masturbar pensando en Charlotte (la modelito de 13 años), que pasen una buena noche.
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Febrero 12, 2003 — Sueño-Insomnio.
Escrito por Agustin Fest.
Debe ser el estrés y los sueños para consentirme, me ofrecen sueños que no suelo tener. Primero fue Daphne, la compañera que iba en mi secundaria… fue muy tranquilo, ni a faje llegó, pero me acuerdo que ella en aquel entonces, me alzaba mucho el líbido. Fue un buen sueño y qué lindas piernas tenía, de eso sí me acuerdo. Aunque después se volvió descuidada con su cuerpo.
Y después, ayer soñé con una modelito de trece años que solía ir a casting. Sé que no es correcto, sé que es inmoral y sé que las leyes dictan que es ilegal. Aclaro… que fue un sueño. Un sueño delicioso y del que no me arrepiento y ahora sé, que cuando la vuelva a ver, el corazón dará un brinco.
Prenderé un cigarro y me alejaré lo más posible de ella, si es que la vuelvo a ver, a no ser que eso suceda en cinco años más.
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Noviembre 15, 2002 — Cuentos.
Escrito por Agustin Fest.
Es mejor si lees primero el cuento de La última bolsa de papas fritas
Nuestro héroe es un hombre nada común, atlético de estatura mediana, porte grosero y vulgar pero con un rostro cuadrado que siempre hace mirar a las chicas dos veces, pero lo que las hace mirar tres es el parche en el ojo. Un parche que no tiene necesidad de estar, ya que nuestro héroe, Arnulfo en las Rocas, lo pone sólo para intimidar a la escoria de la ciudad.
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Noviembre 11, 2002 — Cuentos, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
El Escritor miró la hoja de papel en blanco que tenía encima, después miró su pluma preferida y luego la iluminación. Siempre odiaba el peso que le otorgaba una hoja en blanco, era como si le hubieran puesto mil y una responsabilidades encima, al mismo tiempo lo adoraba, no podía dejarlo. Era como una adicción.
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Noviembre 9, 2002 — Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Día 25
He tenido días difíciles mi querido diario, perdóname por descuidarte. Mis queridísimos lectores, los extrañé. Sin embargo, para serle fiel a la continuidad de este diario, decidí numerarlo el día 25, es uno de esos días que en realidad significan una o dos semanas. No se cuanto tiempo me ausenté. Uno diría que tengo muchas anécdotas que junté durante toda la semana, pero la memoria no me es fiel, me estoy volviendo viejo.
Cuando me veo en el espejo, pasan muchas cosas. Creo que es el momento favorito y más aterrador del día, cuando me miro en el espejo y traspaso mis ojos. Estiro manos invisibles para buscar mi alma, la cuál no parece encontrarse en ningún lugar y cuando encuentro algo parecido, mis manos jalan una sombra. Una sombra de la persona que fui o la persona que seré. Jamás el presente, porque yo no vivo en el presente mi querido diario, yo vivo del pasado y de esperanzas en el futuro.
Es lo único que me mantiene con vida, las esperanzas vanas. Las esperanzas sin sentido. Las esperanzas, esperanzas…. cuando dices esa palabra muchas veces, así como todas, pierde sentido. Quisiera ser un caballero medieval y lanzarme en contra de las palabras convencionales. Romperlas como el cristal de mi espejo, que en este momento chorrea sangre que mis manos invisibles en un momento fúrico rompieron.
Estuve a punto de volverme loco, mi querido diario. Jovencitas, de todos los colores, olores, edades y sabores desfilaron ante mis hambrientos ojos. Entre ellas, estaba la niña del ángel. Siempre sonriendo, ojos negros y profundos.
Me arrodillé… no tuve otro remedio. Me arrodillé y lloré recordando a mi querida Beatriz.
Día 26
Sonó el reloj. Es hora de dar gracias. Gracias Dios por permitirme estar vivo y continuar mi sacra labor, que es hacer que la gente desconfíe de si misma y se pregunte así mismo qué hace el día de hoy para merecer estar vivo. Hago que se cuestionen tu existencia y por eso, Dios mío, gracias.
Agradezco también que aún tengo aire que contaminar con el humo de mi cigarro y agradezco también el poder ver espíritus, que van en contra de tus palabras escritas, según dicen los que se visten de negro y no tienen tolerancia para gente como yo. Por eso, te agradezco mi buen Señor, creador del Universo y el Cosmos y del Hombre y la Mujer. Adan, Lilith y Eva, el primer triángulo amoroso, divorcio y decepción amorosa de la humanidad. Por eso te doy gracias.
Y te doy gracias de que me permitas las palabras para poder ser blasfemo así como ferviente creyente. Agradezco que me permitas estar a tu lado y en contra tuya, sin que me mandes un rayo que me fulmine como lo haría mi querido Zeus. Mi gratitud no tiene límites en cuanto a que me hayas permitido ir de paseo al Infierno así como ser el visitante de una Luna Hecha de Queso.
Por eso, mis queridos lectores, trato de dar la lección de que den las gracias. Aunque sea por tener algo que tragar.
¿Cómo define la soledad un hombre solo? Es difícil decir. Para mi la soledad significa estirar tu mano y no tener alguien que la alcance, la bese o le de un manotazo. La soledad es hablar y que tus palabras se dispersen en el espacio. La soledad es caminar y darte cuenta que la sombra te sigue. Mi soledad es mi mejor amiga, porque es la que me acaricia y me hace desperdiciar mi vida sin alguien que la intente componer. Me besa todas las noches y duerme conmigo, se pone el rostro que desea para hacerme sentir esperanza y ambos nos burlamos de mi mismo cuando descubrimos que efectivamente, somos ella y yo. Mi querida soledad significa tener este diario, donde ustedes me leen, pero toda palabra que quieran decirme jamás será correspondida y yo jamás tendré alguien a quien responderle, más que a mi triste yo, que también es mi soledad.
Mi soledad jamás me dejará solo.
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Octubre 19, 2002 — Un tal Simon Dor, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Día 2.
Hoy iba de regreso a casa en transporte público y como siempre, miré a través de la ventana, buscando a la joven que se asomó al balcón sin nada puesto. Hace mucho tiempo que pasó eso, pero la extraña obsesión humana sigue buscando.
Miré por la ventana de un coche y observé que era día de parejas, todo mundo tenía a alguien a quien fajar el día de hoy, y yo gloriosamente, me convertí en observador del proceso. La niña era acariciada paternalmente por su novio en la cabeza y tenía una mano en su muslo tierno y joven. Suspiré y me dije, qué bonito es el amor en verdad.
Y entonces, ella… sin ningún derecho, volteó a mirarme. ¡Ja! ¿Cómo se atreve a detener el placer de un mirón? le devolví la mirada furioso y ella volteó espantada y continuó con su rito pre-sexual. Después, el coche aceleró y maldije al transporte público por no ir más rápido. Ahí acabó el oficio del peeping tom, hasta que, unos segundos más tarde… apareció otro coche, con otra pareja similar… y otro coche, y otro coche…
Mi vecina, tan tierna, tan cariñosa, sólo catorce años. Una voz que promete ser sensual en tan solo cinco años más. Sus blusas pegadas a su piel como coraza natural, sus pantalones que ofrecen mucho a la imaginación para ser desgarrados. Ella sabe lo que quiero cuando me ve, pero solo sonríe y se desentiende de mis deseos. Sabe lo que busco, lo que necesito.
Mi vecina, tan tierna.
Supongamos, que me diera un paseo por el Infierno. Quiero ponérselos como una suposición, ya que si les digo que es realmente cierto, ustedes me tacharían de loco o de poeta.
Querido diario, fui ayer al infierno a visitar a los lujuriosos un rato. Y me sentí parte de su orgía selecta. ¿Cómo es qué puedo entrar y salir del Infierno, te preguntarás? Pues, tengo muy buenos contactos… en uno y otro lado, jamás sabemos cuando puede ser la definitiva.
Siempre estoy al tanto de qué religión va ganando, pero por supuesto, no voy a ser el que se quede atrás, el día del Apocalipsis, seré el primero que pida perdón de rodillas o que proclame el mal como absoluto rey y gobernante.
Pero me separo del tema diario, los lujuriosos, los lujuriosos, las piernas de esas jóvenes oscuras entrelazadas, arrullándome y susurrándome al oido lo mucho que me desean, penetración depurada. Fluidos corriendo entremezclados por nuestras pieles, ¿Y me dicen que no visite el círculo de los que se pierden en el torbellino de la pasión? ¿¡Por qué no habría!? ¡Si es tan divertido!
Tan delicioso es jadear en el círculo de perras.
“Querido maniacoDEPRIMIDO como te has dado el lujo de escribir en tu “Fact sheet” a la derecha.
Me he dado cuenta que estás revigorizando mi diario en lo que llamas tu weblog, me da mucho gusto que no te hayas olvidado de mi… de cualquier forma, me hubieras recordado el día en que apareciera de entre las sombras con un pica hielo… para amenizar la fiesta, mi estimado amigo.
Recuerdo que te comentaron mi obsesión por las blusas pegadas y las adolescentes jugosas, si el público hizo bien de leer el día I, sabrán que me vale un pimiento, pero para proteger aquí, a mi estimado amigo que hace el favor de expresar mis palabras ya que a mi me falta cara propia… solo les puedo pedir tolerancia, ustedes tienen sus menjurges secretos que no le quieren enseñar al mundo también, no sean faramalleros.
Ahora que leo el día II, extrañé el clima candente del Infierno, me daré una vuelta por allá y he de escribirte una carta, seguramente recordaré a Beatriz, mi querida Beatriz. Nombre simbólico, ¿recordás? Te he de enterar de mis nostalgias y mis asesinatos, mi querido amigo.
Cuídate y que las musas te sean propicias y abundantes de carnes…
Simón Dor”.
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