Dun dun dun.

Hoy empezó a llover bastante tempranito, y hace frío como si iniciara el invierno. Se acaba el verano, inicia el otoño, friíto como de invierno. Las hojas caerán de los arbolitos, las nenas se pondrán ropita que les esconda mejor la piel y los conejitos sexosos, dormilones, buscarán sus madrigueras para esconderse. El otoño es la temporada café y naranja, la temporada de la muerte bella.

La red inalámbrica esta fallando, quien sabe porque extraña razón. Siento una pesadez en la cabeza, como la del que siempre duerme mal. Eso, o tengo un tumor en el cerebro. No me sorprendería lo del tumor, con tanta grosería que digo de repente y lo rápido que se dispara mi humor cuando me molestan. Sin embargo, no hay que ser mamón y aceptar que simplemente duermo mal. Mis párpados pesados me lo estan recordando. Entre ayer y hoy, era un día para dormir profundamente, seguir de corrido hasta descansarlo todo. Pero pues no. Estuve abriendo los ojos desde las nueve de la mañana, checando el reloj del celular, durmiendo de nuevo, media hora después repetía el proceso.

Lo curioso es que mi sueño fue como una película a la que se ponía en pausa cada que abría los ojos. Incluso, recuerdo que este hecho me sorprendió dentro del sueño. Aún cuando ya no recuerdo de qué trataba. Vagamente tengo la memoria de una escuela, un pupitre, una profesora, y yo de niño. Probablemente, el sueño fue provocado porque encontré una fotografía de mi niñez dónde me veía, no sólo asustado, sino serio, delgado, medio nórdico… algo así.

En fín…

Yo les dije que ayer me veía fatal. Y supongo que hoy también.

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Sueños de un pornógrafo. 2

Ayer cuando regresaba a casa, miré a dos putas pasándose una calle a una cuadra de la unidad habitacional donde vivo. Me sorprendió. Ya me había comentado Ricardo de la existencia de las señoritas sexoservidoras porque las había visto pasar cuando regresaba a su calle en el coche, pero me había negado a creerlo porque me sorprende que mi pueblo despliegue tan sorprendente ejemplo de progreso, modernización y multiculturalidad. Se paran en la esquina del McDonald´s y esperan, esperan a sus víctimas. —Sí son hombres, ¿verdad? —me preguntó mi compañero hace un momento, y lo único que atino a recordar es que una de ellas tenía una minifalda tan pequeña y sus piernas aparentemente largas, que se le miraban los calzones mientras caminaba, apresuradamente, sobre sus plataformas, bajo la lluvia. Prostitutas trabajando en la esquina de un McDonald´s. ¡Qué servicio! Papas con mi mamada, por favor.

Me he preguntado, toda la tarde, donde trabajan si por mi casa no hay hoteles. ¿En el estacionamiento? Vámonos allá atrás, al fin y al cabo no nos ven. Si fuese un pornógrafo, porque temo que todo esto se quedará en un sueño, me acercaría a una de ellas y le diría—: Hagamos un negocio. Tú se la mamas al cliente y yo le vendo el video, para que siempre te recuerde Rubí. Se venderán los dvd´s piratas de “Las Putas de Alta Tensión” y en internet, se harán tan populares como La caída de Edgar, pero underground, porque la pornografía es el pilar de la cultura underground. Escondamos nuestras revistas y videos de la vista de nuestros hijos, si somos extraños parafílicos enterrémoslos bajo el árbol.

Ya tomé nota, trabajan los jueves. ¿Pero qué tal si no son de fiar? Puede que sean de esas que engatuzan a su cliente: lo drogan, lo despojan de sus honestas pertenencias, lo encierran en el baño y le roban un riñón. Hay un cementerio a otras tantas cuadras, así que el servicio es completo. Extraño preguntarme dónde estará la entrada del cementerio, cuando pienso en la minifalda de brillantitos purpuras que caminaba esa noche, haciéndose paso por la lluvia, mientras su dueña le sonreía a la otra. Igual ya habían trabajado mucho esa noche, ya se iban a casa, a recargar las pilas… de sus juguetitos o que se yo.

Mirar la lluvia, y nada más.

Lo malo de tener un blog personal, es que escribes joyitas como esa: “Estoy mirando la lluvia, y ya”. La sublimación de estas líneas, se ha dado gracias al nuevo servicio del que media blogósfera habla (Twitter). En 140 carácteres, es más que suficiente para hablar de la lluvia. Podría hacerlo y evitarme el ejercicio del día de hoy, pero esta vez me da flojera abrir la página y escribirlo. La ventaja es que en el blog, puedes hablar de los truenos y las gotas que se unen a las hojas de los árboles. El sonido de las llantas de un coche cuando serruchan las gotas de lluvia. Los cuadros efímeros que se forman cuando las gotas aferran su vida a los vidrios. Es una imagen fascinante, ver las esferas de hidrógeno… no en balde hay tantas fotos de aquel fenómeno cotidiano en flickr. Y pensar que hace un momento había un sol primaveral. “El clima esta loco”, me comentó Ricardo. “Pues el calentamiento global, a huevo, ya nos chingamos la tierra”, respondí burlón.

Seremos tan importantes como para chingarnos la tierra. Si acaso, estamos destruyendo modos de vida… lo hemos hecho constántemente. Estamos deshaciéndonos de comodidades al consumirlas, como los arbolitos o el agua potable. Cositas así, que sanarán cuando ya no abusemos de ellos. No somos tan importantes. Finalmente este pedazo de roca donde caminamos, tiene sus propias reglas y sus fórmulas. Hará lo necesario para seguir existiendo hasta que termine su ciclo, aún si fuera un enorme asteroide. Somos un ciclo dentro de un ciclo.

La lluvia arreció, la lluvia amainó. Todo en cuestión de minutos. La vecina de enfrente, por alguna razón salió con su escoba. Imagino que deseaba sacar el agua de su casa o esta limpiando. Como para escribir un cuento de aquella señora, con el cabello rubio a huevo y su piel morena, sus mayas de tigre y su blusa blanca, los lentes oscuros descansando en su cabeza. Dicen que durante años, cuando llueve, barre los pasos de sus amantes: “No sólo así se va el agua, sino las memorias”, le dirá coqueta al jardinero que le arregla las plantas. La señora barre y barre, mientras espera a su marido, el señor del taxi tsuru… un hombre blanco y robusto, que suele usar guayaberas en todo tipo de clima. Tal vez un recuerdo de algún estado del sureste. Un verdadero chilango. El señor a veces llega tarde y algunas veces se va de madrugada.

Que poético se pone uno con la lluvia. Debe ser por el ritmo de los golpes del agua contra los techos. Cuando uno vive con ritmos, es evidente que quiera escribir con ellos también, o pintar o esculpir, o diseñar. Yo solamente me tomo mi café y sigo mirando por la ventana. No sé escribir ritmos, no tengo oído para eso. A veces me sale una que otra cosa, pero es porque me siento como adolescente enamoradizo y pienso erroneamente que escribirlo y compartirlo es válido. Nada más alejado de la verdad porque sé que no soy poeta, ya no soy adolescente, soy sordo para el tono y aunque puedo enamorarme, la verdad prefiero mi amargura y mi neurosis puntillosa (es más divertida). Tengo la gracia para escribir cositas en prosa, pero no soy poeta. Eso me duele un poquito porque a los poetas les recuerdan. Uno se aprende de memoria la poesía para recitarla en los momentos precisos: enamorar una chica, empezar un discurso, discutir una banalidad, contar un chiste o una perversión, etcétera. Pero pocas personas se toman la molestia para aprenderse la prosa y no tiene mucho sentido aprendérsela… porque la prosa no sólo es lenguaje, es un hilo de pensamiento con cada párrafo y ese hilo conecta con los demás párrafos, algo como una bola de estambre, es tejer un sueter en vez de un pañuelo.

La lluvia esta peleándose con la electricidad. Unos cables han soltado chispas y lo he visto brevemente, por la comisura del ojo. Alguien me ha llamado por la ventana y me asomo cual Romeo. “¿Quieres algo de la tienda?”. Lo pienso en menos de un minuto: “Cigarros y coca cola”. En la mañana pensé en mis pequeñas adicciones. Siempre había pensado que necesitaba reemplazar una adicción con otra, para engañar a mi organismo. Por mero ejemplo, intercambiar los cigarros por agua. Si, totalmente absurdo, pero recurrente, varias veces lo habíá pensado. Hoy fue distinto porque me di cuenta que acumulo mis manías. Si me hiciera adicto al agua, no solamente la bebería como desquiciado, también fumaría mis cigarros y bebería coca cola. Es la mala fortuna de los obsesivos, neuroticoides y megalómanos.

Me asomo a ver el video, las tetas de una venezolana se mueven al ritmo de una canción, su cabello… larguísimo, se mueve con el aire y brinca, brinca. Afuera ha dejado de llover. Ella da vueltas y sonríe. Afuera, ya casi no se escucha a los coches derrapando. Sonríe coqueta a la cámara, una rola ochentera suena en algún ipod, mejor me voy a trabajar.

Personaje estructurado.

El arte malo es más trágicamente hermoso que el buen arte porque documenta el fracaso humano. Tristan Rêveur..

Al regresar a este trabajo, aún cuando tengo menos responsabilidades, me recordó partes fundamentales de mi persona. Desde el ambiente multicultural (con su variedad de acentos y educación) y las experiencias de épocas varias, hasta pedacitos de como me comporto cuando se trata de responsabilidades y mis sueños aspiracionales (un poco distintos al que se esperaría de un mundo publicitario, pero sueños al fin y al cabo).

Cualquier trabajo, para hacerte feliz, debe ofrecer estos sueños. Desde un burdo “quiero dinero para…” o “me gustaría trabajar para estos proyectos y ganar un poco más”, hasta los grandes como “quisiera hacer casting para películas extranjeras” o “desearía abrir mi propia castinera”. No en balde, la pobre muchacha a la cual reemplacé, sin experiencia alguna en computadoras o habilidades secretariales, se vio totalmente perdida cuando un hombre que había trabajado para varios programas de TV Azteca se paró frente a ella y preguntó por el foro para entrar al casting. Un sueño con patas. No pudo conservar la compostura y paró el flujo del trabajo simplemente para tomarse una fotografía con él (hermosos los celulares). Más tarde (mucho más tarde), se acercó a la directora de casting para pedirle su número de celular porque deseaba invitarle a cenar. Obviamente no se lo dieron y la corrieron muchos kilómetros a lo lejos.

Mis aspiraciones son sencillas, tan sólo quiero un poco dinero para el casorio. Eso y otro trabajo que tengo por ahí (la entrada fuerte), ayudarán a un buen inicio, o al menos, para una excelente luna de miel. Recuerdo aquellas noches de desvelo, mientras cortaba material y guardaba otro tanto, mientras armaba las ediciones y arreglaba sus computadoras, y otro par de cosas más… con un poco de nostalgia, me recuerda como hace cinco años era más ambicioso, más creativo, más extraño y algunos dirían que más pedante. A veces lo añoro, pero con eso basta.

Si me preguntaran cuales son mis sueños, los de verdad, diría que es una casita en alguna playa (no importa si es una choza o un cuadrito hecho con ladrillos), una mesita plegable y disfrutar un sano retiro, con la buena mujer a un lado, solecito y arena.

Me interesó en algún momento ser un escritor de mainstream o incluso, de alguna elite cultural (si eso existe), tal vez todavía persiste en alguna parte de mi espíritu… pero si eso no me llevara a morir tranquilamente en la playa, puedo abandonarlo y seguir escribiendo en un cuadernito. Tampoco me ha interesado trabajar en el cine o en el modelaje (adelgazar y cuidar la dieta, exige demasiado para un muchachito que un rato se murió de hambre) y las nalgas de una vieja son algo que se pudre, como toda la carne, como mi propia carne. Tantas mujeres he visto pasar en estos pasillos en todos sus niveles. Mujercitas de 10 que de un día a otro tienen 15. Mujercitas de 28 que aparentaban 33 y a sus 33 intentan desesperadamente aparentar 28. Los hombres me parecen más patéticos todavía. En días de lluvia, este es un mundo muy triste, como el mundo que se aprecia cuando viajas junto a otro en un camión o en el metro, porque ves las edades, ves los sueños esfumarse de los ojos de un minuto a otro.

La vida inmediata puede dar giros inesperados (me largué a otro país, conseguí un trabajo que nada tiene que ver con mis estudios, nunca esperé pertenecer a una institución de caridad), en todos los lugares, en todos los tiempos, del mundo… sin embargo, el fin es invariablemente el mismo. Si algo quisiera elegir para mí, dentro de toda la vida que aún me guarda y me espera, es dónde voy a morir. Si acabo en un departamento húmedo, lleno de periódicos, mirando nostálgicamente por la ventana concreto trás concreto, deseando haber estado en esa playa, le pediré a quien me acompañe en mis últimos momentos que me cuente de esa playa que tanto escribí, que haga el ruido de las gaviotas y de las olas, que me platique de cuantos metros cuadradas es mi casita, y el color de mi sillita plegable. No hay nada que pueda vencer la imaginación del hombre cansado y fracasado.

Si todo saliera muy mal, si esos giros inesperados concluyeran en mi soledad, tendría una revista de viajes a un lado y esperaría tranquilo, sentado frente a la mesa y con un cigarrillo consumido en la boca, el momento de abrir sus páginas y largarme de una vez.

Vönafineen.

I still believe in your eyes, I just don’t care what you’ve done in your life.

Seguimos en la temporada de los días grises, de los días de lluvia. No sé porque me he fijado más en estos que en los anteriores, en otros años. Las parejas, en la noche de sus casas, deben estar contentas de frotarse los pies mutuamente y hacerse los dormidos. Yo estoy contento con prender un cigarrito, tomarme un cafecito y esperar más trabajo (ya quiero ser millonario, me cae). Jo. Ya conté y tenemos otros dos castings esta semana (Más otros dos que todavía estan activos).

Ya le eché agua al cacto, ya estoy cargando mi celular y me quedan como setenta-cien pesotes. Suficiente para dos días, sin gastar en vicios. Espero que ya me paguen esta semana y entonces, haré el famoso super. A ver si compro pan integral y algo de fruta (manzanas). Leche y jugo es lo de siempre.

También, hice el casting que Salvador Leal no hizo y … pues me quedé, así que ya soy todo un Árbol Latino Internacional. En otros lados dicen que soy el niño mayonesa. El varo que saque de ahí (no mucho), me servirá para uno que otro impulso (no muy grande). Para empezar, pagaré otro año de server (o dos) y si me gana otra vez la curiosidad, otro año de flickr. A ver como me va. He ido a filmaciones, pero insisto, no soy el actor/modelo que México esperaba y no soy profesional. Aunque a veces me considere uno, después de ver a tanta gente, hacer tantas caras y tantos gestos en el monitor, día a día.

He pensado, ¿por qué no escribo de las tendencias populares? ¿Por qué no escribo mi opinión política, por ejemplo? ¿O de la salida de Jolette, en ese programa nefasto —pero divertido (gracias Lola [gracias Ilse])— llamado “La Academia”?

  • Prefiero escribir de mis aburridos y tediosos días, antes que dedicarle dos líneas a López Obrador.
  • No quiero que ningún bombardeo de medios controle como escribo.
  • En algunos años, cuando tenga a mis hijos, o a mis nietos, y ellos lean este blog, no quiero responder preguntas insulsas como: ¿Qué era el PRD? ¿Qué fue el EZLN? ¿Quién era Jolette? Eso lo verán en la escuela o en algún almanaque de cultura popular. Prefiero que me pregunten—: ¿En serio el sexo era tan tabú abuelito? ¿Quién es ese J.C.O. que luego mencionas? ¿Aún tienes a Bob?
  • Porque ya muchos escriben de las tendencias, muchos necesitan que se escuche su voz y que los comprendan. Eso a mi, se me hace demasiado escandaloso y pretencioso. Si eso lo hacen los negros en gringolandia, ¿con qué huevos les quitamos el trabajo que les apasiona? (ya puedo escucharlo… ¿Eras racista abuelito?)

Lluvia de Estrellas.

Un poco como niño emocionado y un poco más como viejito amargado, esperé con ansias la magia de una lluvia de estrellas, aquí, en esta ciudad de mierda donde el cielo está contaminado.

Me levanté de mi cama a las 4 de la mañana (y los amargados como yo dirán, ¿cómo se atreve a esa hora levantarse?) y salí al estacionamiento, a mirar el cielo. La luna se veía clarita y daba tonalidades azules a los edificios naranjas. Me sonreí y con el frío poniendo duras pruebas sobre mi cuerpo, me dirigí a donde se pudiera ver el cielo más despejado.

Y ahí me quedé, mirando al cielo y esperando que mis ojos pudieran penetrar las nubes grises, las cuales eran pocas por ser madrugada, y observar uno de esos fenómenos mágicos que a muchos puede restaurar la fé. Pero vamos, vamos, vamos… es sólo una lluvia de estrellas.

Cuando salí, esperaba ver gente como yo asomándose para ver el cielo y me di cuenta que era el único observador en esta película de bajo presupuesto. Sólo era yo y me pertenecía el cielo.

Me estaba desanimando, puesto esperaba ver una lluvia de estrellas como en las películas, donde me tuviera que cubrir con las manos por los efectos especiales de poderes mágicos y fenomenales. Sin embargo, no había más que estrellas acostumbradas en ciudades contra la ecología y la luna tan azul, que podría jurar estaba vestida para algún amante.

Fue al distraer la mirada cuando observé un pequeño ratón celestial. Viré hacia allá esperando ver otro con ansías y pasó que otro ratón celestial se asomó por la comisura del ojo del lado opuesto de dónde estaba mirando. Así estuvimos jugando las estrellas y yo, las perseguía con la mirada y con la paciencia que Dios me dio a entender.

diez ratitas celestiales, para mí sólo, en esta cajita llamada Memoria, donde los tengo a base de queso y leche.

Escuchando: Nobuo Uematsu - Maybe I’m A Lion.

Familia asesinada en Tlalpan

CIUDAD DE MÉXICO, México, nov 18, 2002.-Los primeros resultados de las necropsias practicadas a los miembros de la familia ultimada el fin de semana en Tlalpan, determinaron que dos cuerpos presentan señales coito reciente.

La hija mayor, Andrea Nerezo Loyola y la empleada doméstica, Margarita Cortés, fueron quienes presentaron las marcas, lo cual podría suponerse como abuso sexual, reveló el director general del Servicio Médico Forense (Semefo), Ramón Fernández.


Así se vive en esta maldita ciudad… y sin embargo…

CIUDAD DE MÉXICO, México, nov. 18, 2002.- La madrugada de este martes miles de mexicanos podrán apreciar una espectacular lluvia de estrellas, y aun en zonas contaminadas y con luz artificial se observarán más de 400 meteoros por hora, informó José de la Herrán.

El especialista de la Dirección General de Divulgación Científica de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) explicó que las “Leónidas”, como se les denomina a las estrellas que podrán verse mañana, forman parte de las partículas diminutas que desprende a su paso el cometa Tempel-Tuttle, que da una vuelta alrededor del sol cada 33 años.


¿Cómo va la frase esa cursi qué dice… No llores todo el tiempo, o tus lagrimas te impedirán ver las estrellas?

Algo así.