Esa cosa que me hiciste mami, me gustó. Que me gustó, que me gustó, me gustó.

Pa meterle mano hay que tener un manual.

Esa es una referencia a una gran canción que escuchaba hace unos momentos. A pesar del frío que esta golpeándonos, el reggaeton me pareció lo mejor para olvidarlo. Cafecito con popote también. Cigarrillos ni se diga. En algún lugar, leí que el gobierno del Distrito Federal esta preparándose para la nevada. (Por favor, ¿alguien recuerda, tiene o sabe la referencia?). ¿Nevar en México? ¿De verdad, el calentamiento global me hará el favor de presenciar un pequeño milagrito cursiliento? No queda más que agradecer que vivo en este tiempo, esta época. Nada más falta mi callejera street fighter para que el cuadro esté completo. Retorcer los espacios para completar el milagro. Nevada radioactiva deshaciendo los árboles, el caucho de las llantas, el pelaje de las ratas escondiéndose como lemmings en las alcantarillas.

Últimamente despierto, antes de despertar. ¿Me entienden? Cuando despierto las cosas estan movidas de lugar y encuentro notas en mi cuadernillo. Por eso creo que no he escrito últimamente. Alguien más lo hace por mí. No me extraña, no me asusta, simplemente pienso que era un camino natural a seguir. Pronto alguien más tomará control de mí y mis pequeños deseos. Espero que también, esta persona se encargue de comer por mí, de tomar mi café y tomar mis cigarrillos. Quien sabe, tal vez esta persona pueda hacer ejercicio, beber agua, ser un oficinista, alguien libre de tantos pensamientos. La libertad implica ser quien no eres. Libertad es no ser.

Mis problemas en memorizar las edades y los cumpleaños de mis amigos, repercuten en desaprobación total. Espero que la otra persona sea mejor para eso y tenga memoria social para esas cositas. Si todo va bien, a él le tocará vivir un México con nieve, y será un amante más elegante para mi mujer. Yo viviré en algún lugar escondido, frente a una máquina de escribir, simplemente redactando líneas y tratando, cansinamente, tratar de conectarlas unas a otras. Persona, que palabra tan curiosa, persona es máscara.

Hey Jude…

Mi viaje inconsciente al mundo de Los Beatles continúa. Lento pero seguro. Finalmente, he llegado a “Hey Jude” y pareciera que es la mitad de su carrera, porque todavía restan diez volúmenes más que no he desempacado. A veces, es enfermizo lo agradable que es escuchar sus canciones, sus voces, sus instrumentos indios. No sólo es la regresión, es la felicidad de aquellos días, una tranquilidad recordada y un salvajismo inocente. Puedo comprender por qué es uno de los más grandes grupos de todos los tiempos y también, puedo entender porque no otros son lo mismo. Nadie tan imitados como ellos. No hay frases que digan: “Son los próximos Rolling Stones, son los nuevos The Doors, un nuevo Pink Floyd, el Radiohead moderno (¿ehm, qué?)”. Cuatro chamacos experimentando con instrumentos, creciendo como escritores de sus propias canciones, cambiando estándares de radio simplemente por su amor a la música. La eventual separación de personalidades, donde apoyaban sus deseos individuales para hacer música juntos. Interesante, muy interesante. Ahora, tal vez ahora que aprecio el mundo distinto, entiendo la fascinación de algunos beatlemaniacos.

Gutreb

—Me convierto en lluvia y hago que nazcan las plantas.
—Ganaste, me sentiré muy sólo el día que no estés.

Me sentiré muy sólo el día que no estés. Las noches son un poco solitarias por acá. Antes no me importaba la soledad nocturna, ahora me importa un poco más… será porque estaré enamorado, será por eso. El sentido común se desliza como gotas de agua (tu sonrisa se fue) que se van por el fregadero. Y uno escucha el blip blip blip, el monitor me roba el alma poco a poco y aquí me encuentro, escribiendo una vez más. ¿A poco no es bonito estar enamorado? Pueque si. Una de las cosas que más deben de llamar la atención en este weblog, o una de las cosas que los lectores más en cuenta tienen, es que todavía estoy creciendo. Todavía estoy a tiempo de hacer muchas cosas. Supongo que ustedes, como yo, tal vez esperan el día en que publique un libro. Lo leen en las letras, leen esa espera y créanme, cuando yo me releo, también lo espero. Supongo que otra de las cosas que llaman la atención es mi relación con Du y esperan el momento en que estemos juntos.

Son dos viajes alternos y ambos esperan una resolución. Prestamos atención a eso, ustedes y yo. Otro de los viajecitos puede ser el fin de mi neurosis, de mis problemas económicos, que un día escriba que todo fueron imágenes, que el tiempo pasó tan rápido que ya me estoy riendo de ello. Muchas veces se preguntarán porque ya no hablo tan intenso de una cosa o de la otra y la respuesta es sencilla—: No es el tiempo. Lo que no escribo, se desarrolla en la cabeza y eso basta. Algunos sentimientos han cambiado y tal vez, es hora de virar el barco a otra parte. Esto se puede aplicar a cualquiera de las tres anteriores, o a ninguna. (Con Duducita las cosas no han cambiado, no se preocupen… tan sólo me acoplo a su ritmo lento, a su manera de hacer las cosas… yo soy distinto, si se lo que quiero, actuo por impulso y eso me ha llevado a darme unos buenos putazos. Putazos que me han hecho quien soy, al fin y al cabo. Putazos que me hicieron un hombre independiente, con capacidad de decisión. Y después de todo, tengo 23, ¿no lo puedo saber todo, cierto?).

Odio la espera. Pero no debemos angustiarnos, ¿verdad Bob? Como dice Simón—: lo que pasará, pasará.

La chambita de comer grátis, es la neta del planeta. Parece que lo haré dos veces por semana. Es un extra que no le hace daño a nadie y menos a mi, en mis condiciones. Al contrario, a tragar… a tragar… ¡A tragar! En un ratón voy a Plaza Galerías, al siguiente restaurante de la lista. Yum… yum…

Pensaba ayer que esto merecía la pena ser vivido. Que mi vida valía la pena. Pensaba ayer en cuanto había aprendido y crecido en el camino que elegí. No me arrepiento y finalmente, sigo siendo el mismo. En los días que estoy más tenso, siento arrepentimiento, siento cobardía y siento que las cosas no debieron ser así… cuando se acaba esa nube de confusión, un caos fractálico, me cae el veinte. Sigo siendo el mismo. No me arrepiento por nada. Tuve mis momentos de tranquilidad, de vida relajada, y lo único que hice con ello fue desperdiciarla pensando y escribiendo. Lo único que hice con ello fue dejar que se fuera. So, no importa si consigo de nuevo esa estabilidad o ese relax cotidiano… así seré: siempre pensando, siempre escribiendo. Bleh.

No cuida ni su alma. Mambo. Malbicho.

Así es como te ves. Todos te dicen que sos.

Iba a escribir más, pero se me ha olvidado.

Los condenaditos, versión live

Ayer no podía dormir, tan no podía dormir que me encontraba a las cinco de la mañana, aún pensando, bostezando, dando vueltas en la cama, creando telarañas invisibles con mis dedos, pensando, parpadeando a ver si así mi cuerpo se cansaba, pensando pendejadas. Si, eso hacía. Nada nuevo. El proceso para conciliar el sueño, hoy se valió de leer dos capítulos del Quijote, después bajar y ver una película, releer un poco algunos pendientes y subir de nuevo, a ver si eso me relajaba. Ni madres, o bien, en terminos menos coloquiales: Sirvió para un carajo.

Pensaba en eso de “Vivir el momento”, en aquellas personas que lo dicen y lo repiten y tal vez, hasta lo viven. Es el consejo de los tiempos modernos, ese “Vivir el momento”, quédate con el presente hasta que te mueras y disfrútalo. ¿Se puede? ¿Hay gente contenta, viviendo continuamente el día a día, disfrutándolo, contemplándolo y aprovechándolo? Y en mis pensamientos, busco a las personas que lo han aconsejado o dicho y rara vez, hay una congruencia entre ambas cosas. Muchas veces, se vive el presente porque no hay de otra, porque hay que seguirle en la luchita. ¿Y mañana qué? Pues no importa mucho, no sabemos si mañana moriremos o si hoy en la noche se arruinan los planes de cinco años… así que bienvenido presente, eres nuestro consuelo.

¿Habrá gente que aprecie cada minuto de su existencia? ¿Qué se sonría —tiernamente— si alguna vez llega a leer mi ingenuidad? ¿Habrá gente que haya llegado a tal estado espiritual/mental que pueda enterrar un pasado y dejar al futuro, hacer y pasar? ¿Habrá gente que no se conforme con un: pues nomás vivir y ya, no hay de otra, luchita luchita? Ah, no lo sé. No sé si yo quiero ser uno de esos o si, de alguna manera curiosa, me he transformado ya en uno de esos. Tal vez de eso se trata vivir el día a día, de lo mucho que estoy pensando y el tiempo se me va, mientras estoy sentado, bebiéndome un café, mirando al frente, cumpliendo mis trámites karmáticos y legales.

Siguey leyendo →

Percepciones

Este post es parte de una serie, llamada “Listas”. Anotación 5 de 13


Hay un sentimiento que no puedo explicar.
Limitado por la percepción de mis sentidos.
Hay algo en mi interior, latente.

Cuando aparece, toma una forma.

Cuando le sonrío a un niño.
Cuando descubro a una mujer mirándome.
Cuando entiendo las cosas que escribo.
Cuando encuentro una canción, que puedo decir es mía.
Cuando la imaginación traspasa los límites y me doy cuenta —tengo una esperanza— que los sueños pueden ser realidad.

Cuando descubro que el caos y el orden me limitan.
Y estos no me dejan mirar los colores.

Siguey leyendo →

Despertar como en la Navidad de hace años

¿Recuerdas cómo era despertar y salir de tu habitación para mirar los regalos que te trajo Santa Claus? Se trataba de abrir los ojos y sentir que el frío te calaba los huesos, pero aún así, había un calor recorriéndote el cuerpo. Había ganas de despertar. La realidad se iba formando lentamente, sentías tus manos, los dedos de tus pies, mirabas los muebles a tu alrededor y se hacía una conciencia en ti que te decía: “Estoy vivo”.

Y sonríes.

Sonríes porque recordabas que estabas vivo y era intenso el frío, y era intenso el calor interno. Es cierto… es cierto… fuiste inmortal. En aquel entonces la Muerte nunca había pasado por tu mente. Se trataba de saltar, correr, jugar y gritar. De menear los trastos de metal uno contra otro y abrir la boca tan grande como Mafalda y denunciar a los cuatro vientos la vida que corría como hormiguitas por tu cuerpo.

Hoy me desperté así.

Cuando creces te dicen que la vida es una lucha. Que es importante aferrarte a la noción de que estás vivo, porque en cualquier momento, cualquiera puede aplastarte. Cuando creces, te enseñan la soberbia, la envidia, la lujuria, el dinero. Cuando creces, aprendes que pronto tú tendrás un hogar, una carrera. Cuando creces, te muestran que debes vivir para darte un lugar entre tanta gente.

see myself in the pouring home see the light come over now see myself in the pouring rain i watch hope come over me

La inmortalidad, no se va escapando como agua. No importa cuantas veces te digan, nunca te sientes morir poco a poco. Es entonces cuando creces, ¿no es cierto? Cuando de golpe aprendes lo que es el mundo. Te lo enseñan como la fotografía de un colgado, como escuchar que alguien que quisiste murió, como ver el cuerpo inerte. Así conoces empiricamente el temor a no poder hacerte un lugar, un constante temor a no llenar las expectativas, ya sean las tuyas o ya sean las de otros. Es el miedo de morir. Es el miedo de no ser lo que siempre quisiste o crees querer.

here we are now, going to the east side i pick up my friends and we start to ride ride all night , we ride all day some may come and some may stay

No es tonto preguntarse, ¿qué importa el miedo? ¿o es tonto no preguntárselo? ¿son necesarias las respuestas?

Cambian las perspectivas y los métodos para regresar a la inmortalidad. Unos se hacen los jóvenes de hoy: buscando una fiesta en cualquier lugar, apreciando el dulce elixir que les hace olvidar, pegando sus labios con cualquiera que les haga sentir el alma revolverse en su interior, bailando la música que les promete vibrar. Otros se hacen los artistas de mañana: contemplan la naturaleza en una obsesión romántica, escriben la crudeza de la realidad, deforman la materia con sus impresiones de como debe ser, crean la música que debería llenar el aire silencioso. Unos cuantos más se vuelven los viejos de ayer… y ellos, ellos saben ya que nadie escapa. No necesitan más.

Benditos los viejos que quieren a los niños que no mueren.

here we are in the pouring home i watch the light man fall the comb i watch a light move across the screen i watch the light come over me

El egoísmo nos empuja a todos, en algún momento, a convertirnos en filósofos. Nos volvemos sabios que enseñan a los demás, otorgando respuestas hipotéticas a las preguntas que nos hacemos todos los días. Por medio de palabras y conceptos, adornamos la realidad que nos hizo crecer de golpe y le damos una abstracción de belleza. Una morfina dulce, o delicioso vodka. Los cigarrillos se consumen y repetimos las palabras, se vuelven vacías. Y nos alegramos, al vernos decadentes. Hemos escapado a la vida, efectivamente, no viviéndola. En esa deliciosa amargura nos hemos de consumir y esperemos nos purifique como el fuego de Heráclito, en las llamas del infierno.

here we are now going to the west side weapons in hand as we go for a ride some may come and some may stay watching out for a sunny day where there’s

love and darkness and my sidearm hey, elan

O bien… olvidaremos la inmortalidad y mortalidad de la gente. Nos convertiremos en verdugos, en aplastadores. Envidiaremos a la gente que le tiene respeto al tiempo, o bien lo haremos por simple necesidad. Alzaremos un arma porque necesitamos tanto. O tal vez porque no lo necesitamos y nos gusta ser acreedores de ese poder. Nos haremos los maestros, que le enseñen a aquel niño de golpe lo que es la verdadera vida. La adrenalina nos inundará y sonreíremos, con las encías sangrantes. Embriagados de vida robada, de locura perpetua.

here we are now going to the north side i look at my friends as they start to ride ride at night we ride all day looking out for a sunny day

Hay muchos caminos, muchas opciones. Todo depende de que queremos hacer, cuando hemos perdido la inmortalidad. También depende el que nos enseñaron a hacer, y el que nos dijeron que hicieramos. Pero después de todo, importará más el que queremos… tal vez el mejor regalo que se nos ha dado es el libre albedrío. Siempre podemos elegir, aún cuando las circunstancias sean difíciles. Podemos empujar a que las cosas se hagan, ya sea para poder comprarnos un chocolate o un buen libro, o para ver el circo que siempre quisimos ver y sentirnos otra vez niños. Tal vez las empujemos para ser magnates millonarios, o el cura de una iglesia.

Podemos ser… todo. Y que importan las circunstancias, mientras todavía quede vida en nuestros huesos, mientras todavía pase el tiempo y nos crezcan las arrugas. Son los impulsos de vida o de muerte. Tú eliges, siempre. Y si no eres tú eligiendo, ¿entonces qué importa tú vida o tú muerte? ¿De qué habrán servido, si nunca viviste o moriste? ¿Si nunca quisiste… algo?

here we are now going to the south side i pick up my friends and we hope we won’t die ride at night , ride through heaven and hell come back and feel so well .

Lo único que sé… es que bueno era despertar en Navidad y esperar los regalos.

Es bueno recordar cuando se era inmortal.