Octubre 30, 2002 — Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Día 15
Bailamos al son de la negra… bailamos al son de la negra… ¡Simón! ¡Simón! ¡Simón!
Tenemos bendito refresco de Cola (del químico, no del de carne) y tenemos harta nicotina en el sistema, parémonos todos a bailar en frenesí, recibamos el mezcal con agrado y dejemos que llueva el alcohol y la felicidad, la vida ya tiene efectos mágicos, ¡no te drogues!
Mi estimado y querido diario, hoy tengo una felicidad sarcástica, ¿me entiendes? Es una especie de contento por el conocimiento de que alguien que no habla con verdad, cae por su propio peso. Es un contento por saber que el malo no gana y que el mentiroso se entierra en su propia mentira. Ese contento es especial, porque me hace sentir grande y maligno. Me estremece y me hace sentir vivo. Aún confío en las leyes naturales de la energía y me da gusto cuando por fin se que las cosas caen por su propio peso.
¿No soy un amor?
Me gusta balancear mi espada fálica de la verdad y penetrar con ella la carne de los injustos y los pecadores y después retorcérselas en el interior y hacer que hablen y lloren ante mi, arrodíllense en el nombre de mi injusticia por las injusticias que han cometido en su nombre.
¡Magnánimo sentimiento de venganza cumplida!
¿Y…?
¿Qué hago después?
No puede ser, si eso no cambiará en nada las cosas.
Solo evitaré que me vuelva a suceder, pero jamás… es imposible, jamás… no, no es cierto… no cambiaré a la persona… solo haré que me evite. ¿Y eso de qué me sirve si no los hago arrepentirse por la incongruencia de su propia existencia? ¿De qué sirve si aún creen en sus mentira?
¿Qué interesa que cumpla la venganza en nombre de la verdad, si lo único que hago es hacerlos más listos?
No, no sirve… mi sentimiento de grandeza se acaba de achicar y me siento perdido, creo que no logré nada significativo el día de hoy, mi querido diario, olvida que me has leído y piensa en la vecina y su playera rosa pastel, que brilla intensamente con el sol y deja ver su pecho altivo y en mis sueños exquisitamente deliciosos. Y las mujeres que se acerquen y me pidan con los ojos un beso para que yo tenga la iniciativa, se transformen en ella ante mis ojos… pero… pero no en la vecina, sino en Beatriz, mi querida y adorada Beatriz.
Sal. ¡Por favor! ¡Quiero sal que la vida está muy simple!
Necesito colgarme de una esperanza, porque estoy cayendo perdido, como un huevo estrellado, al sartén que ya está prendido. Un beso o una mirada, que tus manos rocén mi mejilla, que me beses la frente o me mires por un comentario sentida. Solo pido que una esperanza, me haga sentir vivo…
¿O para qué estar vivo? ¿Para qué esperar a que La Muerte tire la guadaña a mi alma? No, no… como dice el buen Richard Bachman: ¿Por qué estamos aquí? - Porque queremos morir Garraty, ¿Por qué si no? ¿Por qué si no? Nunca me mientas, solo pido la verdad, solo pido que no me des falsas esperanzas, es todo lo que te pido amable lector, no me disfrazes una verdad jamás… porque entonces nunca sabré cuando una esperanza sea cierta o una mentirilla blanca que dices para no herirme.
¡Quiero que me hieran de frente y mirar los ojos del que blande el cuchillo! No me gusta enterarme de las cosas, no me gusta vivir falsas realidades mi estimado amigo, y no me gusta esperar a descubrir la verdad por los detalles… Mis ojos y mis oidos y mis manos y mis labios lo saben de antemano, pero es implorable que me lo digas de frente para que mi cerebro lo capte de inicio y no llame al corazón para que este eche el vuelo y piense que todo está bien, cuando no lo está.
El amor no es posible. Por eso cuando veo a la vecina, tan tierna… mi querida Beatriz, tiemblo y me sacudo, porque te miro a ti. Por eso cuando veo a la diosa inalcanzable, la tentación del héroe, a mi querida Lila, te veo a ti mi querida Beatriz, en sus ojos, en su nariz, en el cabello negro… en la vecina veo tu juventud, tu frescura, tus ojos callados y negros profundos… no puedo dejar de verte ni de adorarte, porque eres tú a quién más espero mirar cuando doy vuelta a la calle, aunque sea tu reflejo fantasmal.
Beatriz, Beatriz…
|
Tags: alegrías, beatriz, burla, desamor, diario, esperanza, fantasmas, homenaje, justicia, la-vecina, mentira, Richard-Bachman, simón-dor, venganza
Octubre 28, 2002 — Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Día 13
Mi vecina, tan tierna…
Estás ahí, sentada frente a mi, cruzas tus piernas y te fumas un cigarrillo, la bata de seda cae suavemente en tu cuerpo de música clásica… suave, blanco, bien formado. Tus senos que me imagino inquieto mientras controlo mi propia dureza. Mi mano indiferente cubre mis labios, para que no mires como tiemblan ante ti, ante tus ojos profundos. ¿Qué haces aquí? ¿No ya nos habíamos olvidado mutuamente? No respondes a las preguntas de mi mente, sencillamente sonríes. Tus labios gruesos, que brillan con la luz de día o con luz de luna, juguetean con el filtro en tu boca.
No puedo olvidar tu idea. Sigues ahí, tratando de ordenar los acontecimientos de tu ficticio pasado. Mueves tu pierna juguetonamente, mirándome como ayer me miraron los niños, (¿alguien tiene una banana?). Veo colores distintos, tu sueter rojo, tu ropa interior negra, tus ojos claros (verdes o azules, probablemente miel, necesitamos más desarrollo de personaje señor). Regresan a mi como si fueran recuerdos verdaderos. Ríes y me miras con amor.
“No puedes olvidarme”, dices. Yo sonrío.
“¿Por qué?”, pregunto inocente, se la respuesta pero me gusta escucharla de tus labios.
“Porque soy parte de ti”, tus ojos se caen un poco. Raro en tu personaje, malvada Lorena. Raro en tu personaje. Dejas de mover la pierna y silenciosa fumas tu cigarrillo. Yo miro hacia otra parte incómodo.
“¿Por qué quisiste olvidarme?”, preguntas tú, un poco herida, miras al piso. Lorena, ¿arrodillándo su caracter dominante ante mi? Dejas caer la ceniza, sin importar el trabajo de la pobre sirvienta de mi mente, que trata de mantener mi mente limpia todos los días.
“Porque eres del pasado mi amor”.
“Recupérame, no me dejes caer, no me dejes sangrar… cada vez que te alejas”.
“¿Y qué debo escribir de ti? Eres como Yasmín, o como Trevan, o como cualquier otro de mis niños”, respondo indiferente, “Te deje libre porque me lo pediste, plasmé de ti en un papel. Eres una ocurrencia, eres una bella ficción”.
“Estoy ante ti de nuevo. Porque tú lo has pedido”, susurró Lorena, “¿No me extrañas un poquito? ¿No extrañas la humedad, la pasión…
… mi calor?”
Me acerco a ti, acaricio tu mejilla cariñosamente y me hincó para besar tus labios.
“Tal vez merezcas una historia más”.
Sonríes como la niña inocente que dejaste de ser en mis cuentos y me abrazas muy fuerte. Besas mi cuello y muerdes levemente mi oreja. Me susurras al oído cuánto me amas y cuánto me quieres de vuelta. Carcajeo en mi interior y me sorprende saber que tú también puedes ser así… Lorena Salinas.
|
Tags: amores, besos, cachonderías, la-vecina, Lorena-Salinas, personajes, seducción, simón-dor, sonrisa
Octubre 22, 2002 — Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Dia 7.
Miré mi reflejo por una ventana, mientras llovía. Cuando miro siempre encuentro a alguien distino, ¿querido diario, qué crees que eso signifique? Yo no lo se. No quiero saber.
Cuando miro puedo encontrar un monstruo de distintas formas, con distintos miembros, y los ojos siguen siendo lo mismo. Ojos caidos y cansados, ojos derrotados, vencidos, mancillados. Ojos que no conocen otra cosa más que el monstruo que ven en el reflejo y sin embargo, no lo conocen. ¿Me entiendes? Yo no me entiendo.
Pero me asusto aún más cuando veo un ángel en el reflejo. Uno se acostumbra a los monstruos, a los temores. Y cuándo el ángel me sonríe en el reflejo, saco mi plumón y le dibujo bigotes, mi paz regresa, sabiendo que aún así, sigue habiendo un monstruo.
Un niño me sonrió el día de hoy.
Que mala educación.
Una niña me sonrió el día de hoy.
Mi vecina, tan tierna………….
Enojo. Desgane. Respiro. Conspiro. Sonrío. Mío. Mió. Forró. Cogió. Venció. Deshonró. Traicionó.
|
Tags: angel, cansado, día-gris, la-vecina, lluvia, monstruos, ojos-tristes, reflejo, simón-dor
Octubre 21, 2002 — Un tal Simon Dor.
Escrito por Agustin Fest.
Día 6.
Ayer me di un paseo en la luna, y encontré que esta era de queso. Me di un paseo por los cráteres de Queso Apestoso y entré por sus agujeros y conocí muchos ratones, que al ver que como el queso no era de mi agrado, me recibieron gustoso y me compartieron el honor de entrar a la bodega de los dulces.
Estos ratones no comen dulces, por eso mantienen sus dientes sanos y fuertes. Pero si comen mucho queso, un día les dije que de tanto comer se iban a acabar la luna, todos nos reímos y pude soportar su vino fermentado de queso.
Hicimos un gran banquete. Y mirábamos todos juntos las estrellas y nos reíamos y nos agarrábamos de la manos y cantábamos canciones que eran de otros tiempos, ¡Qué bueno es vivir en una Luna hecha de Queso!
Mi vecina, tan tierna. Hoy llevaba una blusa con la bandera de Inglaterra ligeramente ondulada, sus pechos están creciendo.
Mi vecina, tan tierna.
Hoy estaba en una de las partes más concurridas de la ciudad y no sólo observé mi pasatiempo preferido, querido diario, que como bien sabes son las jovencitas. No. Miré a la ciudad completa. Gente de diferentes matices, con diferentes motivaciones y diferentes niveles, todas juntas en un sólo lugar, ignorándose los unos a los otros y mirándose, a veces, con desprecio y envidia. Y así, me sentí féliz. Siendo observador de este show secreto.
Como era de esperarse, los miré a todos con desprecio, porque no formaba parte de ese juego secreto, y ellos me miraron de igual manera. La felicidad volvió, durante unos instantes, logré saborear ese delicado elixir llamado: “convivencia con otros seres humanos”.
Mucho sexo en la cabeza, mi cerebro no coordina. Se dice que el que escribe de sexo es porque tiene la ausencia de este. ¿Yo tengo ausencia de sexo? No podría decirlo, veo a Marisela todos los días, y a Mariana, y a Beatriz, y a la más infame de todas, Lorena.
A decir verdad, no tengo mucho que decir, el cerebro está bloqueado, como si le hubieran puesto un candado al cofre de los pensamientos. ¿Cómo te sientes cuándo te dicen cuéntame algo, querido diario? precisamente lo primero que piensas es que no tienes nada que se te ocurre, entonces, la respuesta usual es: “¿Qué quieres qué te cuente?” y vaya, yo te podría contar muchas cosas, pero el cerebro no responde, no coordina, no me presenta imágenes lúcidas que sean capaces de describir.
¿No te ha sucedido qué tienes la idea más grandiosa en la cabeza y nada más no puedes escribirla? A mi si, muchas veces, lo veo todo de colores, personajes con rostros pero cuando tengo la pluma en mis manos, esos rostros se ven borrosos, no presentan imágenes claras. ¿Y cómo te sientes cuando se presenta el super yo? La conciencia, no escribes porque temes que alguien esté mirando detrás de ti las palabras infames, las descripciones azarosas y vulgares. Te detienes en seco y el sudor frío está a favor de la sociedad moralista, ¡Asco!
Quisiera convertirme en juez para dictaminar que todos podemos ser libres en nuestros pensamientos, pero para ello tengo que jurar con una mano sobre la Biblia, ¡Hipocresía! Aunque muchos lo hacen, con éxito, engañando su conciencia y manejan como corderos a nosotros los presentes. Creyéndose muy listos.
¿Qué saben ellos de mi vida, querido diario?
¿Cómo detendrán la bala antes de que les penetre el cerebro?
Hoy hablé con un padre y me dijo: ¿Quieres ser un Soldado de Nuestro Señor?
Yo nada más me reí en su cara, pero el hombre, al ver como una chispa de bondad en mi rostro me respondió: Ser un Guerrero de Fe requiere mucho valor, señor. No tema, no hay nada que temer, ya que Él está con nosotros.
Y entonces, un poco maleado, respondí: ¿En esa comunidad de Guerreros, hay Guerreras? ¿Mujeres de devoción?
El hombre respondió afirmativamente, animado de mi interés.
Le pregunté: ¿Y hay Guerreras entre 15 y 18 años?
El frunció el ceño, adivinando por dónde iba, no quise continuar y no aguanté la carcajada, me fui marchando a mi casa, mientras cantaba a todo pulmón: ¡Soy un Soldado de Cristo! ¡Marchando como para ir a la Guerra!
|
Tags: amargado, burla, cachonderías, fantasía, follar, imaginación, La Ciudad, la-vecina, luna-de-queso, odiar, paranoia, preguntas, ratoncitos, religión, simón-dor
Octubre 19, 2002 — Un tal Simon Dor, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Día 2.
Hoy iba de regreso a casa en transporte público y como siempre, miré a través de la ventana, buscando a la joven que se asomó al balcón sin nada puesto. Hace mucho tiempo que pasó eso, pero la extraña obsesión humana sigue buscando.
Miré por la ventana de un coche y observé que era día de parejas, todo mundo tenía a alguien a quien fajar el día de hoy, y yo gloriosamente, me convertí en observador del proceso. La niña era acariciada paternalmente por su novio en la cabeza y tenía una mano en su muslo tierno y joven. Suspiré y me dije, qué bonito es el amor en verdad.
Y entonces, ella… sin ningún derecho, volteó a mirarme. ¡Ja! ¿Cómo se atreve a detener el placer de un mirón? le devolví la mirada furioso y ella volteó espantada y continuó con su rito pre-sexual. Después, el coche aceleró y maldije al transporte público por no ir más rápido. Ahí acabó el oficio del peeping tom, hasta que, unos segundos más tarde… apareció otro coche, con otra pareja similar… y otro coche, y otro coche…
Mi vecina, tan tierna, tan cariñosa, sólo catorce años. Una voz que promete ser sensual en tan solo cinco años más. Sus blusas pegadas a su piel como coraza natural, sus pantalones que ofrecen mucho a la imaginación para ser desgarrados. Ella sabe lo que quiero cuando me ve, pero solo sonríe y se desentiende de mis deseos. Sabe lo que busco, lo que necesito.
Mi vecina, tan tierna.
Supongamos, que me diera un paseo por el Infierno. Quiero ponérselos como una suposición, ya que si les digo que es realmente cierto, ustedes me tacharían de loco o de poeta.
Querido diario, fui ayer al infierno a visitar a los lujuriosos un rato. Y me sentí parte de su orgía selecta. ¿Cómo es qué puedo entrar y salir del Infierno, te preguntarás? Pues, tengo muy buenos contactos… en uno y otro lado, jamás sabemos cuando puede ser la definitiva.
Siempre estoy al tanto de qué religión va ganando, pero por supuesto, no voy a ser el que se quede atrás, el día del Apocalipsis, seré el primero que pida perdón de rodillas o que proclame el mal como absoluto rey y gobernante.
Pero me separo del tema diario, los lujuriosos, los lujuriosos, las piernas de esas jóvenes oscuras entrelazadas, arrullándome y susurrándome al oido lo mucho que me desean, penetración depurada. Fluidos corriendo entremezclados por nuestras pieles, ¿Y me dicen que no visite el círculo de los que se pierden en el torbellino de la pasión? ¿¡Por qué no habría!? ¡Si es tan divertido!
Tan delicioso es jadear en el círculo de perras.
“Querido maniacoDEPRIMIDO como te has dado el lujo de escribir en tu “Fact sheet” a la derecha.
Me he dado cuenta que estás revigorizando mi diario en lo que llamas tu weblog, me da mucho gusto que no te hayas olvidado de mi… de cualquier forma, me hubieras recordado el día en que apareciera de entre las sombras con un pica hielo… para amenizar la fiesta, mi estimado amigo.
Recuerdo que te comentaron mi obsesión por las blusas pegadas y las adolescentes jugosas, si el público hizo bien de leer el día I, sabrán que me vale un pimiento, pero para proteger aquí, a mi estimado amigo que hace el favor de expresar mis palabras ya que a mi me falta cara propia… solo les puedo pedir tolerancia, ustedes tienen sus menjurges secretos que no le quieren enseñar al mundo también, no sean faramalleros.
Ahora que leo el día II, extrañé el clima candente del Infierno, me daré una vuelta por allá y he de escribirte una carta, seguramente recordaré a Beatriz, mi querida Beatriz. Nombre simbólico, ¿recordás? Te he de enterar de mis nostalgias y mis asesinatos, mi querido amigo.
Cuídate y que las musas te sean propicias y abundantes de carnes…
Simón Dor”.
|
Tags: ambigüedad, beatriz, cachonderías, carta, coches, cotidianidad, diario, favoritos, ilusión, infierno, la-vecina, Lolita, relaciones, religión, secretos, simón-dor, ventanas