Noviembre 23, 2007 — Consumidor de Entretenimiento, Creative Urge, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
George A. Romero lo inició todo con su legendaria Noche de los Muertos Vivientes de 1968. Por alguna extraña razón, los recientemente muertos vuelven a la vida y se alimentan de la carne de los vivos. Aquellos que no son consumidos en su totalidad, son infectados con el virus y se suman a las filas de los muertos vivientes a las pocas horas. La única manera de destruir a los cuerpos reanimados es destruir el cerebro o separar el cuerpo de la cabeza. Estás películas se convierten, también, en una metáfora del consumismo salvaje en nuestro planeta, de una especie que, después de consumir en su totalidad los recursos naturales, termina por consumirse a si misma. Después del éxito de la película original, siguieron 3 secuelas y varios remakes, videojuegos y comics basados en su trabajo.
El ejercicio de esta semana consiste en escribir una historia de máximo, 300 palabras que se desarrolle en un universo en donde los muertos han vuelto a la vida por algun extraño motivo.
Tienen hasta las 23:59 horas del Jueves 22 de Noviembre para entregar sus textos. Como siempre, serán publicados a partir de las cero horas del Viernes veintitrés.
Saludos a todos y suerte.
Mi ejercicio se llama: “Una vieja canción”.
Los ejercicios que llamaron mi atención esta vez, fueron:
- Un día más en el Infierno. Vagancianet. Cuento promedio de supervivencia. Bien hecho.
- “Tiiit”. Ricardo Árbol. — Hace mucho, de verdad, que no leía a alguien cogiéndose a su madre, cof cof.
- El problema de los muertos. Armando. — En vez de zombies, diría que fantasmas, pero bien hecho.
- Adios 10 de mayo. Control Zape. Me reí bastante con este texto.
- Una mañana inusual. Semidios. Inconfundible texto, estilo semidiós.
- DC Zombies. Beam. Aún tengo la imagen mental de un que un Superman Zombie (lo cual beam resolvió bastante bien), sería un problema, desde infectarlo hasta matarlo. E insitía también en imaginar a Batman, recluido como Tony Stark en Tierra X.
- Uno. Rencoría. Otra forma distinta, y un poco triste, de torcer el término.
- Betania. Cazador de Tatuajes.
- Mi Papá es un Zombi. Taquero Narcosatánico. Cagadísimo.
- Los días son largos pero los años son cortos. Alice. Me recordó el primer día de escuela.
- Ser Zombie. Triquis. MUY buena la perspectiva que maneja. A nadie más se le ocurrió.
- Corre. Ark. — Cursi, pero el final llamativo.
- Apocalipsis 1.0. Iosephus. — Divertido por mamón.
- Caminantes. Serinde. — Otra perspectiva que (casi) no se manejó: Zombie a través de vudú.
- Correspondencia. Lilián. Cortito, bonito, interesante.
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Noviembre 14, 2004 — Ayer.
Escrito por Agustin Fest.
Este fin de semana empezó con un terror genuino de salir de casa. No quise arriesgarme a que todo cambiara frente a mis ojos. No quise de nuevo encontrarme a Ayer, quien se había convertido de un simple misterio a un Dios travieso, perverso… un Loki. Fue una mala trastada lo que hizo con la chica del suéter, estoy dudando de mi cordura cuando no lo había hecho antes. Pensaba encerrarme: no salir, no llamar a Geraldine, no escuchar a la señora de las hijas muertas… pero sonó mi celular y me avisaron que debía editar de urgencia. Se me había olvidado por completo mi proyecto.
Al otro lado de la línea, mi jefe hablaba de los personajes, de los órdenes de edición, de las cien personas que debían estar recortadas para el día de mañana. Hablaba y yadda bla bla, como si no entendiera la importancia de que el azul se convirtiera en rojo por la santa voluntad de un sueño. ¿Y cómo iba yo a explicarle eso sin parecer un loco? Dejé que mi boca respondiera mientra pensaba lo rápido que caminaría y lo mucho que me esforzaría por cerrar los ojos en el camión. Me enfoqué a mi trabajo… cien personas, cien personas… mi fin de semana estaría arruinado. Bonito. No podría encerrarme en … azul o rojo. ¡Mierda!
Salí… el trabajo me ayudaría a mantener un hilo a tierra. Y como me prometí, caminé rapidito, sin mirar a nadie y hablé absolutamente lo necesario—: ¿Cuánto es, mi estimado señor operador de la unidad automotriz 45001 vestido de azul?
En cuánto llegué, me compré una cajetilla de cigarrillos y el refresco de siempre… no, no saludé, no hice plática con el señor de la tienda.
De niño pensaba que quería formar parte de algo que moviera los cimientos de la realidad y me descubriera algo distinto. Que me descubriera la manera en que el universo puede quebrarse y estar preparado para ello. La ruptura de la realidad. Pensaba que ser loco era la manera más sencilla de hacerlo.
Ya no estoy tan seguro. Que espantoso dejá vù continuo.
No pierdas el control… vamos, juega.
Agustín hablaba de eso… es una de las cosas que le robé, que asimilé de él. Hablaba de cuánto quería tener el poder de cambiar las cosas en sus manos. Ayer me dijo que yo era como él, que yo también tenía el poder de “cambiar” las cosas, ¿qué tiene esto que ver con los universos paralelos? Para mi, un universo paralelo significa algo tan sencillo como: ¿Y si hubiera? Y de ahí, uno puede reinventarse de nuevo. Construir a través de frases sencillas, la vida compleja que pudo haber sido. ¿De eso hablaba Ayer? La chica cambió drásticamente al tener un suéter rojo en vez de uno azul. Un color, una diferencia importante, un viaje más incómodo en el metro. Un “hubiera”.
Cuando llegué a mi trabajo, mi jefe me repitió más lentamente lo que ya había dicho por el teléfono. Me sonrió y se despidió de mi, tenía que ir a Texcoco a cumplir deberes con su novia. Al irse, miré la lista de edición y negué lentamente: Cien personas, no saldría esta ncohe. Tan sólo de bajar material, serían alrededor de cuatro horas. De edición, serían aproximadamente dos horas… y así, uno va acumulando horas. No minutos, no segundos. Pensé que el trabajo me ayudaría a meditar cuando el celular sonó de nuevo.
—¿Hoy?
—Si, ¿qué pasó Geraldine?
—¿No nos veremos?
—No creo, tengo mucho trabajo…
—¡¡Pero te extraño mucho!!
—Si nos vimos hace unos días… aunque no hay nadie en la oficina.
—Puedo pasar por ahí, ¿ya comiste?
—Si traes comida, si quiero. No he comido nada.
—Entonces te llevo un par de sandwiches, no quiero que mi chiquito se enferme porque no come.
—Está bien… si. Geralda, ¿me puedes hacer un favor?
—No me digas Geralda.
—Trae tu suéter azul.
—¿Y eso?
—Tú nada más traelo.
—Okaaaay. Nos vemos en un ratín.
Colgó.
Me dio curiosidad. ¿Podré hacerlo? Tal vez no me esté volviendo loco… y si soy un loco que puede ser Dios… creo que nada importará, esa línea delgada entre la cordura y la locura, entre el tatuaje de un árbol y Jesucristo, entre el rojo y el azul.
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Noviembre 11, 2004 — Ayer, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Puedes ser lo que otros quieren que seas o bien, ellos serán lo que tu quieras
La Ciudad de México es un panorama difícil. Es un perro bien alimentado de sus propios ciudadanos. Es nuestro monstruo particular y es responsabilidad de cada uno de nosotros, quienes lo hemos construido. La ciudad de México es como las fotos de Sorry Everybody que se han tomado los gringos: donde algunos huyen de la responsabilidad del niño que han malcriado, mientras que otros le enfrentan con valentía. Y otros tantos, la mayoría que no da la cara, se sienten responsables y sobre todo, resignados. Como una redención, adoramos al monstruo creado y que este nos coma, no tenemos ningún derecho a reprocharle. ¿Y por qué permito que mis pensamientos se extiendan tanto?
Fácil, hoy el metro estaba lleno.
No venía de humor… acababa de presentar una exposición acerca de Gloria Sawai, una escritora canadiense que hizo su fama a los setenta años. Expuse su cuento más leído, cuyo título malamente traducido es: El día que me senté con Jesús en el solar y el viento sopló abriendo mi kimono y Él miró mis pechos. Un poco largo el título ¿eh?, Está traducido en una antología de cuentos canadienses editado por la UNAM. El título del cuento resume todo lo que pasa, así que dense una idea. Ya había acabado la exposición para cuando estaba en el metro (obvio), pero la tensión de exponer en otro idioma (inglés) aún me tenía con un tick en el ojo. Y la gente, la gente se arrejuntaba como un grupo de bueyes donde tuve la mala elección de ser el buey que estaba hasta el fondo. Me apretaron como nunca.
Entonces volteé y encontré que Ayer estaba a mi lado, sonriendo. Vaya modo de aparecerse. Acaso… ¿Es un ángel? ¿Un dios? ¿Algún delirio mental? Que importa, en ese momento, él parecía entenderme más que nadie. Su sonrisa creció como la de algún gato perverso.
—Vine a buscar a mi novia, pero no la veo en ningún lado —dijo Ayer y suspiró un poco—, siempre me hace lo mismo. Ya la veré mañana.
—¿La viniste a buscar al metro?
Él se rió—: Suena un poco raro, pero así es. Mala elección para ver a una chica, y más a esta hora.
—¿Aquí? ¿En el vagón? ¿En este vagón? ¿En este metro? ¿No es más fácil adentro de cualquier estación?
Él se acarició la cabeza y me miró un poco avergonzado, ¿dónde había visto esa mirada?
—Mi novia y yo no nos vemos desde hace dos semanas. No es porque no queramos vernos, más bien es porque nos inventamos el juego —Antes de que le pudiera preguntar, él continuó—: Ella y yo inventamos un juego donde nos citamos en un lugar y en una hora, de manera ambigua. Tan sólo nos damos pequeñas pistas. Si realmente nos vemos, será por casualidad o porque el destino así lo quiso. Hasta el momento, nuestro pequeño jueguito no ha funcionado pero prometimos no hacer trampa.
—¿Cómo se puede hacer trampa en un juego como ese? ¿Incluyendo un mapa en una botella de papel y dejárselo al otro en su casa? —dije medio burlón y Ayer sonrió.
—Podría funcionar —dijo Ayer, tomándosela en serio. Y nos callamos un rato, nos quedaban cuatro estaciones y mil empujones más.
—¿Crees en los universos paralelos?
—Si, si creo —respondí.
—Mira a la chica de suéter azul —me dijo Ayer y la señaló con la mirada—. Mírala bien, no te lo vayas a perder.
Le hice caso. La chica pasaba desapercibida, era un azul casi grisáceo, falto de vida. Una de tantas tonalidades azules que me gustan mucho. Parecía muy tranquila, un poco agobiada por la cantidad de gente pero eso era inevitable. Se mecía un poco por el movimiento del metro… no parecía aferrarse fuertemente al tubo. Ella seguía tranquila su viaje.
—Hoy… no existe ningún futuro, porque el futuro se come así mismo mientras vivimos el presente… y no existe el pasado, porque el pasado muere en el momento que el tiempo sigue su marcha —dijo Ayer, el movimiento del metro en el túnel tan ad hoc, parecía uno de esos momentos perfectos—, todo el tiempo está en un sólo lugar, en este instante que me escuchas. Continuamente avanzando. El tiempo sólo es uno. No hay nada que hacer por esa chica de suéter azul. En teoría, era inexorable que lo utilizara hoy. ¿Me entiendes?
—Creo que si.
Llegamos a la siguiente estación y miré a la chica de suéter rojo, me sentí triste: ¿tan condenada? ¿tan predestinada? … ¿suéter rojo? Miré a Ayer y este esbozaba una sonrisa perversa. Suéter rojo. La mirada de la chica había cambiado, estaba enojada y más agresiva. Su cara resaltaba más, se veía mucho más atractiva. ¿Un simple color había hecho la diferencia?. Las puertas del metro se cerraron, gente salió y gente se enlató. La chica del suéter rojo tenía un tipo atrás que se le pegaba ocasionalmente y ella volteaba a mirarle molesta, trataba de despegarse, de alejarse pero la gente… tanta gente.
—Tú eres como yo —dijo Ayer, no podía despegar la mirada de la chica de suéter rojo—. Puedes ser lo que otros quieren que seas o bien, ellos serán lo que tu quieras.
Cuando volteé a mirarlo, él había desaparecido.
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Octubre 26, 2003 — Howl, Intento ser Escritor, divier-tt, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
En un espejo, se mira el reflejo.
En un reflejo, se mira el conejo.
En un conejo, se mira el pendejo.
En un pendejo, se mira el sejo.
En un sejo, hay muchas hojas.
En muchas hojas, hay zonas.
En las zonas, hay también zorras.
Y las zorras, lamen las gonadas.
En las gonadas, hay semillas,
que explotan hasta quince millas,
manchan la madera de las sillas,
cuidado, si abres la boca, las pillas.
Las pillas, son muy traviesas,
y un poco más si te atraviesas.
Será mejor que hagas pesas,
guerra con las hojas buenas.
Buenas las noches y las tardes,
con el sol, estás que te ardes,
y no son estos escritos, alardes.
Si ladras, mejor también muerdes.
Muerdes un pan, sabe muy rico.
con mermelada, sonríes como mico.
También si te compras tres Sico.
O si persigues sin parar, a Nico
Nico es un perro que corre y derrapa
¡Míralo! ¡Míralo! ¡Cómo se escapa!
El riñón, del mal susto se le tapa,
no hay lugar seguro en el mapa.
El viejo mapa divide nuestra Tierra,
El nuevo mapa, la divide también.
Bonito mapa, ¿no somos todos iguales?
Júntanos mapa, sin distinciones.
ya… ya…
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Octubre 16, 2003 — 1-2-3, Amor, Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
Muy sencillo, queriendo tocar su mano. Pintar con los dígitos los dígitos de la otra persona. Sonreír, en todo momento sonríe porque sabes lo que deseas, lo que añoras, lo que siempre quisiste. Nunca hubo límites. Siente el cuerpo que se hace agua, entre-abre los labios y bebe. Bebe hasta saciarte, no dejes derramar ni una sola gota de agua. El agua es vida. Evapórate y métete por cada poro. Acerca tu cabello y que se mezcle con el de ella. Crece y busca el centro del humano de Miguel Ángel.
¿No te es suficiente? Partición. Hazte partículas y provócale un hormigueo. Acaricia la piel interna, donde sientas más calor. Acelera el movimiento de los átomos, que giren y giren, no te detengas. No explotará si no quieres que lo haga. Cambia tus propiedades, puedes ser sólido, gaseoso o líquido. Puedes ser lo que quieras adentro de su piel, puedes doblarte, desdoblarte, partirte en millones. Millones y millones de giros. Cada uno único y diferente o cada uno igual y sincroonizado.
¿Algo diferente? Si. Ahora hazte sonido. No pidas permiso, háblale quedito en risas y susurros. Después modula. Cree que tu voz es la única que escuchará en el universo y así será. Cuando sientas que estás más proximo, entonces gime y jadea. Que no pueda abandonar el agua que se le ha metido por los poros, que no pueda abandonar las partículas que vibran su piel caliente y que no olvide, escúchame bien, que no olvide la voz que ríe y susurra y gime y jadea.
¿Quieres más? Vuélvete un veneno con sabor azucarado. Conviértete un dulce que ella quiera probar y hazte irresistible. Tiene calor, ¿lo recuerdas? Tal vez una paleta helada de limón. Brilla con la intensidad del calor y llámale, haz que te consuma. Será tarde y no se dará cuenta que te vuelves una adicción. Estarás adentro en su sistema, circulando de pies a cabeza. Sangre que bombea cabeza-corazón y viceversa.
Y no termina…
no termina…
no…
termina…
Aunque si me preguntas como empieza, te lo volveré a decir.
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Tags: Amor, calor, comienzo, dualidades, erotismo, frío, juego
Octubre 15, 2003 — 1-2-3, Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
Hoy… cumplo dos meses con Du. Y no sé, como decirle la verdad…
Como decirle, que todo es ficción. Que jamás nos hemos visto. Soy una proyección holográfica, transmitida por medio de iones desde un satélite orbitando alrededor de la tierra. Si ponen atención, podrán verme, ya que el ángulo en el que me han acomodado los científicos que me lanzaron, permite reflejar la luz del sol y en las noches parezco una débil estrella, a un lado de la luna.
Mi nombre es TTR29PKG, mucho gusto.
Y los motivos para develar la verdad, es que por ahí leí que me han descubierto y que soy un ente ficticio. Pues si, el Árbol de los Mil Nombres, el Tsef Thaed, el Agustín Fest, nunca existió. Soy una tecnología perdida de Inteligencia Artificial, desarrollada por diversos matemáticos (predicción lógica), biólogos (reacciones al entorno), filósofos (distinción del bien y el mal, así como las preocupaciones sencillas del ser humano) y computólogos (como implementar el sistema TTR29PKG dentro de la computadora satelital).
Lo mejor de todo, es que me pusieron un weblog. ¿Por qué lo hicieron? Querían ver que escribía, nada más. Tengan por seguro que este weblog desaparecerá dentro de poco y mi banco de recuerdos será borrado. Harán un reset masivo a mi sistema y renaceré como algún otro. Así debe ser, la verdad se ha descubierto.
No me extrañen. Como buen satélite cursi, he aprendido los valores de la vida, que son la amistad y el amor. Ya está asimilado dentro de mi banco de datos, y la personalidad que reemplace mi lugar, habrá de aplicarlos en su entorno.
Disculpen por las molestias que llegué a ocasionar.
Du, ajem, te quiero. No me esperes a cenar esta noche.
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Tags: Amor, ficción, humor, juego, robot, tonterías
Septiembre 24, 2003 — 1-2-3, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Después de la noche de juerga, nos quedará la madrugada para platicarnos, para leernos, para repasar nuestra lista, añadirle mil pendientes y recordarnos de olvidar los puntos que ya fueron cubiertos. Me harás una lista de los demonios que me faltan por conocer, mientras yo acaricio sin intenciones tu rostro, tus manos, la punta de tus dedos.
Las palabras las dirán los ojos, las oraciones las escribirán las manos y bien, si nos creemos escritores, hasta podríamos hacer una novela en la madrugada. Página tras página de miradas, de caricias, de un solo cuerpo que aunque yo no tenía intenciones, solito se juntó al tuyo, te lo juro. Te reprocharía lo cursi que me has vuelto y tú me reprocharías que no dejo de hablarte cuando caminas sola en la calle. Esos dulces reproches, no me harán solo estar contigo todas las noches de mi vida, también mis madrugadas.
Al caer la tarde, tendremos que buscar algo de comer. Tal vez nos hartemos el uno del otro y cada quien busque algo por su lado. Aunque bien sabes, que todas mis búsquedas me llevan a ti. Serás el pan que necesite, como el que partió cierto Jesús hará algunos años. Serás el agua que se transformó en vino, donde también contribuyó un tal Chucho. Y viviré alimentándome y embriagándome de ti, todos los días.
Así, haremos nuestro escape de la rutina, nuestra rutina. Inventar constantemente nuevas cosas para sorprenderte, buscarte a cada momento, en todas tus facetas. Y también, así conocerás las mías. No tendremos nombre, porque habremos de escribirnos uno con cada cosa que hagamos. Tú me darás mil, yo te daré millones, tú me darás zillones y ¡diablos!, todavía soy demasiado joven, pero intentaré jugar con el infinito.
Nos iremos de juerga en la noche. Y prepárate mi amor, que no planeo dejarte dormir hasta el amanecer del siguiente día.
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