Remate

En el camión, al levantarme, me pegué en la cabeza con el pasa manos de metal.

Por el temor de quedarme idiota o tarado, no sé si recluirme en mi casa una temporada.

Y esta vez si grité. Lo regañé hasta que se oxidó.
Ja, cabrón.

Ironía

Me acabo de golpear la cabeza con el tronco de un árbol.
Ni modo de decirle algo.

La Guerra del Tamal

Tamal. (Del nahua tamalli). 1.m. Am. Especie de empanada de masa de harina de maíz, envuelta en hojas de plátano o de la mazorca del maíz, y cocida al vapor o en el horno. Las hay de diversas clases, según el manjar que se pone en su interior y los ingredientes que se le agregan. Diccionario de la Real Academia Española

Para efectos de esta historia, es mejor pensar en los tamales que se venden comúnmente en las calles de la Ciudad de México (aunque no necesariamente, tome lugar ahí). Los tamaleros y tamaleras (señores entre 40 y 50 años y/o sus hijas o hijos huevones que no quieren ir a la escuela) salen a las cuatro y media o cinco de la mañana, se paran en las esquinas de las calles humildes y/o muy transitadas, con una olla y a veces un tanquecito de gas para prender el fuego. Son los nutriólogos y alimentadores del pueblo mexicano por excelencia (aparte de aquellos excelsos señores que mantienen puestos de tacos, tortas, quesadillas, pozole, birria, mariscos, entre otros). Por lo general gritan “¡Tamales, ricos tamales… se venden tamales!” y con ese grito llaman al hambriento que recién despierto, necesita el desayuno. Los tamales suelen ser de un dulce rosa con pasas, de carne con salsa verde y de pollo con mole. Otra modalidad acostumbrada suele ser la famosa torta de tamal, que es la que mantiene a los mexicanos saludables y tiene dos de los tipos de vitamina T (los tipos son: Taco, Torta, Tamales, Tortillas). Dejando en claro la noble labor del tamalero y con la seguridad de que les abrí el apetito, les contaré de nuestro personaje principal, Salomón Masa, humilde tamalero e iniciador accidental de la terrible guerra del tamal que sería contada con amargura y llanto, en muchos años por venir.

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