Noviembre 17, 2007 — Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Esta es la primera imagen, que mucha gente tomó tan pronto compraron sus cámaras fotográficas y digitales. Es un pasatiempo que tengo. Dejo pasar el tiempo y busco las primeras imágenes de las personas. También busco las número cinco y las número veintiuno. Si uno es insistente, puede encontrar pornografía muy personal, que nunca debió ser publicada en internet.
En Xola continúan construyendo los carriles y las estaciones para el metrobus. Año y medio más, me han comentado algunos taxistas. Muevo la cabeza resignado. Los días de casting han sido particularmente divertidos e incluso pesados—. Modelos en minifalda caminando sobre la avenida y los albañiles chiflando a todo lo que dan. Los pulmones de un albañil son mágicos. En seis horas conté trescientos silbidos. No pierden una.
En la calle, la dueña del restaurante chino tenía su muslo extendido y su pie sobre la caja de un boleador. La china con sus ojos pequeños admiraba el trabajo de los albañiles. Hace seis años la conozco pero muy superficialmente. Raras veces voy y pido arroz frito. Bajó su muslo señorialmente y puso el otro. El boleador no alzaba la mirada. Las máquinas continuaron destruyendo el pavimento. La china nunca habla español correctamente. Lo hace como el estereotipo. Se ve todavía joven, como hace seis años. Probablemente el tiempo no pasa cuando se encierra en su restaurante. Probablemente habla español chinesco estereotípico porque eso le agrada a los clientes.
Me prometí escribir diferente. Es un ejercicio personal. No sé si es notable, o si lo estoy logrando siquiera.
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Tags: albañil, calle, china, curiosidades, Escribir, fotografía, internet, silbido, Xola
Octubre 21, 2007 — Artículos, Notas aleatorias, The Net.
Escrito por Agustin Fest.
Este fue un artículo para la revista VG!
Búsqueda de páginas web, búsqueda de tiendas, mapas, anuncios, grupos, e-mail, herramientas para administradores de sitios web, calendario de eventos, documentos, libros, videos, red social… Todo eso es Google. ¿Lo sabías?
Google y su crecimiento exponencial no es algo que asombra a muchos. Para las personas que manejan internet y estan alertas a las nuevas tecnologías, los servicios de la empresa se han vuelto indispensables. Tampoco escapa de la mira de los usuarios regulares, quienes encontraron en la empresa, por primera vez, la gracia de los resultados relevantes, así como el primer servico de e-mail gratuito que ofrecía dos gigas de espacio y una manera más cómoda de organizar sus correos en conversaciones. Es común que en las series norteamericanas, veamos a los personajes utilizando el servicio como un método para resolver sus dudas: investigar el pasado de una persona o los efectos de alguna enfermedad. Tenemos la certeza de que existe internet, pero ¿cómo logramos la ilusión de que esa cantidad abrumadora de información, entretenimiento u ocio mantenga una cohesión? Los buscadores, sobre todo el más conocido y tal vez, el más utilizado del mundo: Google.
En nuestra vida cotidiana cuando estamos con un grupo de amigos y externamos nuestras dudas más banales, no faltará alguno que diga: búscalo en Google. Profesores de escuelas, desde secundaria hasta universidad, se rompen la cabeza pidiéndole a sus alumnos que busquen en las bibliotecas y no en Google. O pasan los momentos, cuando nos llega la inspiración y se nos ocurre buscar significados de nombres, de sueños o incluso pornografía. Un amigo mío, suele decir que no es posible borrar lo que escribes en internet y ni se te ocurra, porque Google tiene algo llamado “cache”, donde conserva esos pequeños fragmentos de historia cibernética. ¿Qué pasa con aquellas personas, que han tomado como una religión escribir retazos, una frase, en el formulario de búsqueda y se les ocurre presionar el botoncito: Voy a tener suerte? La búsqueda, una de esas actividades nada insignificantes para el ser humano y sus pedacitos de espíritu filósofo y aventurero, se convirtió en uno de los grandes pilares del internet. Google logró transformar esto en un negocio, y lo que es más, unir la búsqueda con las otras necesidades humanas: socializar, comunicar, compartir la información y propagarla.
Por todos los servicios que ofrece, algunos nos emocionamos tanto como si fueran noticias acerca de algún miembro de la realeza o celebridad, cuando algún rumor se escapa y pensamos que Google nos ofrecerá algún dulcecito nuevo. Hace algún tiempo, un bromista en internet hizo un video en youtube con unas elaboradas instrucciones para conseguir una invitación al nuevo servicio beta: “Google TV”. La producción y la creatividad del video, hizo que explotara el rumor como pólvora y muchas personas siguieron la broma, tratando de conseguir la invitación, mientras que otras ya empezaban a hablar del servicio como una realidad. De otras compañías, uno hubiera pensado inmediatamente que se trataba de una broma pesada o un truco publicitario, sin embargo… al ser Google, podemos esperarlo todo. ¿Imaginan la conveniencia? Si Google ya guarda mi agenda, mis correos, mis páginas de internet y las noticias de mis periódicos, ¿que no se convierta en mi canal de televisión preferido?
Me parece entonces, que la siguiente pregunta es abrumadora: ¿Qué sigue en la lista de cosas por hacer, de este gigante? Algunas páginas de internet se dedican a recoger estos rumores. Por ejemplo, en googlerumors.com se habla que el próximo paso es un servicio de búsqueda para bienes raíces. Con sólo poner la frase “Quiero rentar departamento en la del Valle”, encontraremos una lista de departamentos disponibles. Incluso precios, ubicaciones y fotografías. También se habla de un servicio dónde puedes cobrar y recibir dinero, muy al estilo de paypal, pero enfocado a negociantes y sus clientes. En Estados Unidos, ya existe un número 1-800-GOOG-411, dónde cualquier persona con un celular puede buscar en la localidad que se encuentra, servicios que necesite en el momento: hoteles, restaurantes, florerías, carpinterías, etcétera. ¿Cómo afectará nuestra vida tener todo esto a la mano? Nos encontramos en la transición donde los medios tradicionales, nuestros principales motores de búsqueda, poco a poco se alejarán para darle esto entrada a nuestro buscador de internet favorito.
Sólo faltaría que Google desarrollara una aplicación que permitiera la entrada a nuestro cerebro y la búsqueda de recuerdos, o bien, descargar estos recuerdos a la computadora y buscarlos con el Google Desktop Search. La tecnología de esta aplicación es una belleza, y después de generar la base de datos con todos los datos (incluso el contenido de los documentos de Office y los e-mails), se hace en unos segundos. Si pudiéramos descargar los recuerdos de nuestra cabeza y obtener los recuerdos de la búsqueda en segundos, por lo menos yo me quedaría pasmado. Así, por ejemplo, jamás perdería los teléfonos que me pasan en una conversación casual o los presupuestos que me hace algún albañil, dejaría de confiar en el poder absoluto de mi memoria, conectaría mi enchufe a la nuca y que Google se encargue de guardar todas mis experiencias del día… incluso, mis secretos.
El detalle más básico, ¿qué quiere decir la palabra Google? Viene de la palabra googol, la cual es utilizada para denominar al número 1 seguido de cien ceros. El término lo creó Milton Sirotta, sobrino del matemático norteamericano Edward Kasner y fue popularizado en el libro: “Matemáticas y la imaginación” por Kasner y James Newman. El juego de palabras de Google refleja la misión de la compañía por organizar la inmensa cantidad de información disponible en la web.
Google recibe diariamente, encargos de búsqueda de todo el mundo, incluyendo Antártida.
Los usuarios pueden restringir el contenido de sus búsquedas en 35 idiomas que no sean el inglés. Estos idiomas pueden ser el chino, griego, islandés, hebreo, húngaro y estonio. Hasta la fecha, no han habido encargos de búsqueda más allá de la órbita terrestre, aunque Goolge tiene una interfaz en Klingon por si acaso.
Google tiene empleados en todo el mundo. Son 2,668 empleados reconocidos como Googlers. A la oficina central se le conoce como Googleplex.
Los googlers son multifacéticos. Un gerente de operaciones, quien mantiene saludable a la red de google, fue un neurocirujano. Un ingeniero de software fue un ingenierio espacial. Y el chef de la compañía, anteriormente preparaba comidas para miembros de The Grateful Dead y el amo del saxofon, George Clinton.
El Zeitgeist de Google, en México, para Mayo 2007:
O bien, en palabras más sencillas, las búsquedas más populares en el mes de mayo.
- Criptozoologia
- Azucena
- Tango
- Lumiere
- Ghost
- Preescolar
- Popcatepetl (así, sin o)
- Nokia 5200
- Terrorismo
- Roms
- Art
- Liga mexicana de beisbol.
- Latin.
- Shampoo.
- Brasileñas.
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Tags: artículo, búsqueda, buscador, detalles, diversión, Google, internet, zeitgeist
Septiembre 24, 2007 — Geek bastard, The Net, Wordpress.
Escrito por Agustin Fest.
Había olvidado lo mucho que Wordpress facilita las cosas. Hace un momento, estuve editando una página manualmente. CSS y HTML a mano. Me tardé años en lo que recordaba como iban las cosas, la estructura, los famosos divs y estilos. Sobre todo, agregar la información y talacharla.
Dar formato a un texto puede asesinar cualquier creatividad literaria porque mientras estas metiendo los tags, fastidia regresar al hilo de pensamientos y continuar escribiendo se vuelve tedioso. Gracias a Wordpress sólo debo escribir y ya. Tal vez hacer cositas menores, como darle formato a una imágen o seleccionar algo de texto, darle click a un botón y que aparezca en negritas. Me da más tiempo para revisar la redacción y gracias a la enorme cantidad de temas disponibles y gratuitos, cambiar el diseño hasta es placentero.
Sí, esta es una pausa vespertina y geek, para agradecer al sistema que gestiona el contenido. El sistema, la valiosísima herramienta, que permite al Árbol de los Mil Nombres funcionar como lo ha hecho desde hace tres años. A veces se atonta, cierto, pero creo que es por la cantidad de información y porque luego abuso de mi jardín de juegos.
Ahora que se acerca la nueva actualización del sistema (2.3), si usas este gestor de contenidos, recomiendo qué esperes un poco antes de actualizar. En las primeras dos semanas puede que saquen parches urgentes de seguridad. Es recomendable revisar la lista de los plugins que son compatibles porque si no, puedes tener problemas (me sucedió un error bastante feo con las categorías cuando actualicé el 2.2). También, antes de actualizar, no olvides desactivar TODOS los plugins, porque algunos utilizan la base de datos y si esta en uso, pues no se actualiza completo.
Por cierto. Sí no tienes un servicio de hosting, Dreamhost te hace la vida más fácil y es bien baratito. Al momento no he tenido problemas con el servicio. Si utilizas el código promocional “Arbol10” te ahorras 30 dolarucos. (Sin las comillas). Incluye instalación de Wordpress con un sólo click.
Ok, no tienes varo, no puedes gastar, o eres un tacaño, pero quieres usar Wordpress para escribir tu blog, conozco dos opciones gratuitas.
- Wordpress.com. — Me parece que sí tienes un blog en blogger, puedes migrarlo desde aquí. Cientos de diseños para escoger.
- Ciudad de Blogs. — La comunidad de usuarios de Chilango (la revista del D.F.)
- Cuelga los tenis. — Para bloggers amateurs, como me dijo su creador. No hay nada mejor que no preocuparse nomás por escribir lo del día.
Muy bien, no quieres wordpress. También hay otros servicios gratuitos para bloggers:
- Y mi pollo. — La comunidad de usuarios de Red Latina. También, me parece incluyen album de fotos, por si no quieres escribir.
- La Coctelera — Creí que usaban Wordpress, pero al parecer no.
- Blogger — Diría que el primer sistema de blogs por excelencia. Poco a poco le agregan nuevas cositas y sí quieres algo inmediato, esta muy bien.
Sí usas blogger, y estas de necio en quedarte ahí (no te culpo, es la sencillez a su máxima potencia), hay también gente que se dedica a hacer plantillas para embellecer tu blog. (Muchas de estas plantillas son populares entre los blogs de Wordpress, por cierto)
Este fue mi momento geek del día. Ajem.
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Tags: blog, blogósfera, css, diseño, internet, servicios, temas, template, Wordpress
Septiembre 13, 2007 — Howl, Sueño-Insomnio, The Net.
Escrito por Agustin Fest.
Hoy, aprendí a esconder archivos dentro de una imagen. No pensé que fuera tan sencillo. Algo que no habría tenido necesidad de investigar si alguna vez hubiera estudiado bien la línea de comandos, pero ya ven… sabelotodo insoportable.
Seguí en internet, un rato más. En stickcam, me encontré una chava que tenía una máscara… o bueno, media máscara, con un hocico de perro, un collar de perro y una cola de perro. Todo falso, por supuesto. Al ver una muestra de algo tan extraño, no tuve otra más que quedarme. Estaba presenciando una de las parafilias más extrañas en todo el internet. La chica simplemente hacía ojos de extrañeza y enseñaba la movilidad de la máscara, moviendo la cabeza de un lado a otro y abriendo el hocico. Aún cuando era una de las parafilias extrañas y fascinantes, y que lo estaba viendo en vivo, me dí cuenta de la hora y estuve así de cerrar el programa…
…cuando se abrió la chamarra y enseñó el brasier, fue por su micrófono y nos avisó, a mí y a los otros veinte asistentes del show, que iba a cerrar el cuarto. Eso quería decir que nadie podría entrar y salir. Suspiré, me serví un vaso de coca cola y al fín que no tenía mucho sueño. Mejor me quedaba, a ver que pasaba. Era como asistir a un pelodromo, pero sin pagar un quinto y desde la comodidad de tu casita. Un pelódromo donde nuestra anfitriona era una perra (ja, casi literal). Entonces, empezó a hacer sonidos que haría un perro, desde los jadeos hasta los lloriqueos. Fue cuando alcé los ojos y me dije: “Ahhh, suficiente”.
Entonces abrió la chamarra de nuevo y se quitó el brasier. Ya no sabía si me sentía culpable de perder mi valioso tiempo de sueño, o que de alguna manera, estaba fascinado por el juego sexual tan absurdo / extraño. Observéde nuevo, ahora enseñaba calzones y su cinturón de cola. De verdad, parecía que era todo un arte para esta mujer, un estilo de vida, algo que hacer cuando estas aburrido… diablos, no sólo cuando estas aburrido, si no después de despertar y antes de dormir. La rutina prohibida, un show secreto—: Tener idiotas como yo, que creen saberlo todo, navegando internet una noche hasta encontrarla y saberse menos inocente en el mundo.
En algún momento me aburrí y me fui a dormir.
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Tags: cachonderías, internet, máscara, perra, rarezas, stickam
Septiembre 1, 2007 — Traducción, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
Esta es una traducción del siguiente artículo: “Should poetry be open source?” escrito por Dave Bonta, del blog: “Via Negativa”.
Si alguna vez han visto alguno de los libros de mi madre de las Estaciones de los Apalaches, verán de dónde adquirí mi amor a los epígrafes. Cada sección del libro empieza con una cita de alguno de sus autores preferidos, y la inclusión de esta cita representa un intercambio de cartas entre el poseedor de los derechos y el pago de una pequeña cuota. Eso es porque la cláusula de “uso justo” en la ley de derechos de autor americana cubre las citas cuando son utilizadas como tal o con el propósito de una reseña; un epígrafe representa un nivel más arriba de apropiación.
Para uno de los libros de mi madre —ahora, ninguno de los dos puede recordar cual— ella quería utilizar cuatro o cinco líneas de su poeta preferida, Mary Oliver. Esto fue hace unos quince o veinte años, antes que Oliver se hiciera tan conocida como lo es ahora. El editor la dirigió al agente de Oliver, y el agente demandó 500 dólares —casi cinco veces de lo que otros autores o herederos pedían, muchos de ellos más prominentes que Oliver—. Mi madre es contundentemente protectora de sus propios derechos como autora y siendo una persona auto-empleada, así que siempre resiente cuando la gente asume que debería compartir su pericia como naturalista por nada. Pero 500 dólares por algunas líneas de poesía le pareció ridículo, y rápidamente buscó otra cosa para reemplazarlas.
No dejaba de pensar que la pérdida era de Oliver. Los poetas no siempre tienen la oportunidad de alcanzar a una audiencia receptiva de lectores no especialistas, es decir, gente que no son nerds de la poesía o estudiantes graduados en Inglés. Por supuesto, no sé si este agente representaba verdaderamente la actitud de la poeta. Hoy en día, este es un punto debatible, no sólo porque el trabajo de Oliver ha ganado una gran presencia, sino porque sus derechos de autor son violados regularmente por cientos, tal vez miles de bloggers haciendo precisamente lo que mi madre no pudo hacer en papel. Para un abogado no valdría la pena el tiempo que tomaría cazar a los culpables y pedirles que eliminen las largas citas y la reproducción de poemas enteros por Oliver que habitan en el internet. Y puedo apostar que esta difusión gratuita, aún siendo ilegal, le ha ganado a la poeta una gran cantidad de regalías en las ventas de sus libros que de otra manera no disfrutaría. (No digo que el Premio Pulitzer y el Premio Nacional de Libro no le hayan ayudado, también. Algo debió atraer la atención de los bloggers en primer lugar.)
Pienso en esto últimamente al reflexionar acerca de mi propia relación con la ley de derechos de autor. Encuentro el concepto de propiedad intelectual un poco turbio, especialmente la manera en que ahora se extiende para cubrir cosas como secuencias genéticas de organismos naturales o ciertas combinaciones de palabras comunes. Por años, he estado satisfecho en licenciar mi trabajo para su reproducción a través de Creative Commons, bajo el modo de licencia Attribución-No Comercial- No Derivadas, lo cual vagamente pensaba, proveería a otros el tipo de libertades que a mí me gustaría tener en cuanto a publicar de nuevo sus propios trabajos.
Pero en el último año y medio, involucrarme con la comunidad de usuarios de Wordpress me ha expuesto a varias discusiones de los movimientos open source (fuente libre) y el software gratuito, los cuales guardan una estrecha relación. Siempre he admirado el idealismo de los creadores y los desarrolladores de plugins de Wordpress, gente que da sus propios trabajos basados en una fe simple y pragmática, donde el mayor bienestar vendrá de sus esfuerzos colaborativos. Empecé a pensar, ¿no debería la poesía también ser de fuente libre? ¿No la trato así cada vez que publico una traducción o una cita aislada en Via Negativa? ¿Qué sería de mi poema épico Cibola sin los montajes de los epigramas que preceden cada sección? La libertad para tomar y combinar los trabajos creativos de otros parecen vitales, incluso intrínsecos, al proceso creativo. ¿Qué pierde el creador original por esto?
Por supuesto, quiero que me acrediten y no me gustaría que algún bastardo tomara mis trabajos y los clamara como propios, previniendo que otras personas los tomara libremente como lo hizo él. Para algunas personas, lo más generoso es liberar sus trabajos de cualquier protección de derechos de autor. Liberarlos al dominio público, y a lo más, requerir una acreditación. Pero no estoy interesado en la búsqueda de una pureza moral, y pienso que cualquier artista y autor serio que desea buscar la generosidad esta en el negocio equivocado: crear requiere muchísimo ego. Debes creer realmente en el valor de lo que estas haciendo. El reto es dejar ir a tus hijos una vez que ya han madurado, y permitirles vivir su propia vida. Descubrí persuasivo el argumento del proyecto GNU acerca del copyleft. (“Copyleft”, es a lo que Creative Commons se refiere como “Licenciamiento Recíproco”: la estipulación de que cualquiera que distribuya software o trabajos creativos, modificados u originales, debe otorgar la libertad para copiarlos o cambiarlos.)
En el Proyecto GNU normalmente recomendamos a la gente usar licencias de copyleft como la GNU GPL, en vez de otras licencias de software libres pero más permisivas. No discutimos con dureza frente otras licencias no copyleft—realmente, las recomendamos en circunstancias especiales—pero el final de estas licencias parece ser enfrentarse contra la GPL.
En uno de estos argumentos, una persona que use una de las licencias BSD haría un “acto de humildad”:”Yo no pido nada de aquellos que usan mi código, salvo el reconocimiento.” Puede ser demasiado el considerar una demanda legal por un reconocimiento como “humildad”, pero es éste un punto que debería ser considerado en profundidad.
La humildad es la abnegación de tu propio interés personal, pero tú y quienes usen tu código no son los únicos afectados por tu elección del tipo de licencia de software libre que empleas para tu código. Alguien que use tu código en un programa no libre trata de negar libertad a los demás, y si le permites hacerlo, te equivocas al defender su libertad. Cuando llega el momento de defender la libertad de otros, tumbarse y no hacer nada es un acto de debilidad, no humildad.
Hace unos años, una mañana entré al blog de un amigo y descubrí que había tomado texto de mi post más reciente y cambió el órden de las líneas para convertirlo en un poema, con una liga al original. Era una violación clara a la licencia Creative Commons que tenía en aquel entonces. Si hubiera pedido permiso, se lo habría dado, pero no lo había hecho, y me molesté. No se me ocurrió que él quería darme una sorpresa. Cuando lo reté por esto, reaccionó molesto, y sugirió que debí sentirme halagado, que su intención era rendir un homenaje y atraer lectores a un post grandioso. Un par de amigos bloggers se puso de mi parte, si bien recuerdo, y por ello bajó su post no mucho tiempo después. Seguimos siendo amigos, y rara vez hablamos del incidente.
Ahora me pregunto, ¿por qué demonios me molesté tanto? Parece exactamente el tipo de cosas que los artistas y poetas deberían recibir. Amo la noción de los trabajos culturales y libres — de nuevo, derivados del movimiento de open source/software gratuito —. La batalla entre el software propietaro refleja el deseo de Microsoft y otros desarrolladores no sólo de prevenir la copia y la modificación, pero incluso el acceso al código fuente — de ahí “fuente libre”, y de ahí la segunda libertad básica en la definición de Free Cultural Works, “la libertad de estudiar el trabajo y aplicar el conocimiento adquirido de este.” No hay nada precisamente análogo cuando nos referimos al código fuente de la poesía: El creativo proceso es un misterio para todos nosotros. Muchos poetas se hacen una vida tratando de enseñar las herramientas y los gajes del oficio a otros, y eso es excelente— no hay nada en este idealismo de fuente libre que diga que la gente no debería hacer dinero con ello (lo cual el fundador de Wordpress.com, Matt Wullenberg, ha insistido en explicar).
Si soy honesto conmigo mismo, debo admitir que cada mañana de lectura concienzuda de varios poemas por otro poeta o poetas influyen directamente en cualquier cosa que me siento a escribir, y no sólo en el sentido vago de alzar mi humor poético. A menudo una imagen específica o un juego de palabras encenderá en llamas, y acercaré una vara para encender así mi propia fogata. Usualmente es demasiado pequeño como para dar crédito al autor, y mi uso cae enteramente de los límites de su propia concepción, pero aún así me siento en deuda. Y la única manera de pagar esa deuda, siento, es escribir el mejor poema que pueda. Claro, a veces el fuego viene de algo que observé, o el sueño de la noche anterior, o de escuchar conversaciones ajenas, pero en todo caso viene de afuera. He hablado con varios otros artistas y poetas, y he leído muchísimas entrevistas, todos ellos tienden a decir algo similar: la inspiración auténtica viene del encuentro con otro (N. del T. ¿La otredad diría Octavio Paz?). Supongo que por ello me parece absurdo el tratar y asegurar la propiedad y el control sobre las ideas. El código fuente de la imaginación esta existencialmente abierto.
¿Entonces, qué significa para mí como autor el liberar mi derecho para hacer dinero de cualquier representación de mis trabajos? Porque dificilmente puedo llamar a mis trabajos libres si no permito a otros hacer combinaciones o traducciones. Inicialmente conservé una estipulación “no comercial” para todos los posts que no estan marcados como “poemas y algo como poemas” en Via Negativa, pero eso parecía muy confuso, y bueno, ¿cuál es la diferencia? Si alguien desea imprimir uno de mis ensayos o historias, siempre y cuando me den crédito e indiquen que lo han modificado, ¿por qué debería importarme? Supongo existe la posibilidad remota de que un músico convierta uno de mis poemas en la letra de una canción, tenga un éxito mundial, y haga millones, pero de nuevo… no veo como eso puede hacerme quedar peor de haber sido de otra manera, sin ese reconocimiento. En la mayoría de los casos, pienso, los editores comerciales con una reputación le pagan al creador original de un trabajo. Nada de esto me impide distribuir mi trabajo si quisiera hacerlo.
No estoy proponiendo que la decisión de liberar mi trabajo deba ser la regla para todos. Muchos escritores y artistas ven las leyes de derechos de autor y su total cumplimiento como un asunto de respeto básico, y muchos saben que los freelancers han sido explotados por los editores bastante tiempo — en parte porque hay muchísima gente deseosa de escribir por nada, sólo por la emoción de ver sus nombres en papel. La revolución bloggera puede cambiar la ecuación un poco, porque ahora todos esos autores wanna-be pueden simplemente iniciar blogs, y encontrar lectores y afirmación de esa manera. Pero me pregunto si ese tipo de gente que ve la publicación como un balsamo para sus inseguridades estará tan desesperada de poner sus nombres en papel si artistas y escritores se volvieran un poco menos divinales, menos inclinados a continuar ejerciendo el control sobre sus creaciones una vez estén sueltas por el mundo. Los esfuerzos colaborativos podrían tomar el escenario. Podríamos ver un crecimiento poético similar al de la China clásica, dónde las líneas se compartían de un lado a otro y los poemas se intercambiaban como cartas, o el periodo Edo en Japón, donde los poemas que ahora conocemos como haiku aislados de hecho fueron escritos como composiciones comunales de secuencias de versos ligados (en teoría, no en hecho). Tomando en cuenta las oportunidades únicas que internet ofrece en la interacción, ¿quién sabe lo que sucedería si el nombre de un autor fuera un poco menos pesado en su página?
Esta es una traducción del siguiente artículo: “Should poetry be open source?” escrito por Dave Bonta, del blog: “Via Negativa”.
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Julio 17, 2007 — Cuentos, FotoCuento.
Escrito por Agustin Fest.

“Usted es la puta y yo seré su eterno pretendiente”. Eso le dije a la señorita en cuestión, llamada Laura. Una persona muy agradable, a la cual no me atrevería a hincarle el diente porque sé que no podría controlarme. Yo suelo ser un hombre callado, reservado, conozco muy bien los límites sociales, o bueno… procuro mantenerlos. Mi madre me enseñó a guardar el decoro. Pero cuando ella se acercó, algo me pegó en el vientre que no pude guardarme las cochinadas. Mi madre ya me estaría lavando la boca con jabón si lo supiera, lo bueno es que esta muerta y ya habría sentido algo si me observara desde el cielo: un escupitajo o una piedra.
Es su culpa. Ella empezó, creo, porque dijo algo de un pantalón pegadito y una blusa negra. Luego me mandó fotos dónde presentaba tales características y todo se le veía muy bien. Aunque dudaba, porque luego uno platica con un hombre y no se da cuenta, eso dicen los chistoretes que me mandan en powerpoint, y los chistes suelen esconder las verdades más básicas, por eso nos hacen reír tanto. Pero estaba en el trabajo, y me habían pedido el tiempo extra. Hacía mucho que no sentía el calor de una mujer, ella mandó la primera línea por messenger y así nos seguimos, nos seguimos toda la noche. Pensé que no progresaría si no le decía cosas soeces, así que le solté la primera. “Mi v…. esta p….. gracias a tus fotos”. Bueno, al fín que sólo la veo por el messenger, eso pensé, y sí se pierde la amistad ni modo.
Luego de platicar porquerías, nos dieron las cuatro de la mañana. Apagué mi máquina, me subí a mi coche y con el perdón de mi mamá, fui muy indecente con mi cuerpo esa noche. Desde entonces lo practicamos todas las noches. Si me asaltaban las dudas: “¿Y si es un hombre como tú?”, o luego me preguntaba: “¿Si no es ella la de las fotos?”. Pero apenas era nuevo en esto del messenger y de alguna manera comprendía que sólo quedaba en palabras, a la distancia, que no pasaría nada, y que no habría de qué preocuparse hasta que alguno de los dos pidiera alguna dirección, o el teléfono. Me parecía que todo lo tenía bajo control.
Entonces, después de meterle la v…. por su c…, en una detallada descripción que incluía demasiados fluídos, forcejeos, gemidos e incluso jugar con mi cuerpo en la oficina a deshoras y en mucha soledad, ella me pidió mi teléfono. Se lo dí, por mero reflejo, recordándole que ella era la puta y yo su eterno pretendiente. Estaba entre la ansiedad de escucharla y el pánico. ¿Si tenía una voz horrible qué iba a pasar? Timbró el teléfono y contesté, hablando bajito: Bueno, ella preguntó: ¿Qué?, y nos reímos mucho. Me fascinó su voz agradable, rasposa, platicaba libremente y como un perico. Esa noche nos confesamos la familia, casa, trabajo y educación. Tal vez dije más de lo que debía, pero no me importaba, porque su voz era maravillosa. Mi mente trataba de empalmar su cuerpo con su voz y no podía. Estaba sintiendo la tentación de conocerla en persona.
La siguiente noche me mandó una foto de sus piernas y me dijo: platiquemos. Sí Laura, platiquemos. Me siguió mandando fotos, ella sin decir nada y yo imaginando y escribiendo lo que haría con todo lo que me mandaba. El calor subía por todo el cuerpo, la noche me hacía sentir culpable y algo me decía, que no iba a poder más. Furtivamente me bajé el zipper, los pantalones y los calzones, me agarré lo que mi madre me había dicho que no agarrara y sin temor por manchar el teclado, el escritorio, hice lo propio. Hasta que escuché los pasos del vigilante en el pasillo contiguo, y me sorprendí porque no sabía que teníamos uno, detuve cualquier deseo. Rápidamente me vestí y le dejé un mensaje que decía:
—Dame tu dirección. Voy para allá.
Y después de largos minutos de silencio, ella se desconectó.
El vigilante pasó a darme las buenas noches, yo se las dí con la mano manchada y sudorosa, recogí mi portafolios y me fui a casa. Dormí muy bien esa noche, por extraño que parezca, pero cuando desperté no tenía ganas de comer, ni de tomar mi café, ni de persignarme frente a la fotografía de mi mamá. Supuse, y no me equivocaba, que no volvería a meterle la v…. por su c….., ni por su b…, ni por la v….. Ni manchar de e…… sus n….., ni t…., o m…… El siguiente día en la oficina, estuve medio triste, esperando a que ella regresara, pero no lo hizo. Había transgredido una línea social o algo así… pero se la he cumplido bien hasta el momento, soy el pretendiente eterno, esperando a que la puta regrese.
Foto: Dánae.
Este es uno de los fotocuentos que escribo en Árbol de los Mil Nombres. Si quieres enviar una foto, antes lee: Acerca de los FotoCuentos.
Si quieres leer los que llevo a la fecha, entra a la categoría de FotoCuento.
Más de una foto es bienvenida. Si ya mandaste una y quieres repetir, adelante. Si eres una nena y quieres enviar una fotografía de tus piernas, mucho mejor
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Tags: cachonderías, Cuentos, FotoCuento, internet, messenger, puta, relaciones
Julio 13, 2007 — Memes, The Net, otros blogs.
Escrito por Agustin Fest.
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Tags: adicción, blog, geek, internet, quizz, supervivencia, test, zombie