Se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga.

Se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga. No quería estar cerca de la cama cuando llegara el insomnio y le abrazara. Siempre que estaba acostado, e insomnio llegaba, la peor manera para hacer el amor era estar acostado. Su peso, su salvajismo, sus polvos mágicos, sólo le permitían girarse sobre la cama una y otra vez, pensando en las acciones y consecuencias del día. Abrió uno de los cajones, sacó sus cigarrillos y se acercó a la ventana. Cuando sintió las manos suaves del insomnio acariciarle el pecho, mientras daba la primera bocanada de humo, confirmó de verdad que iban para largo y lo mejor sería inventar un tema de conversación estúpido. Amainar el silencio, porque de lo contrario tendría que soportar a dos en vez de uno. Miraba por la ventana, la calle estaba vacía, sentía las caricias del pecho y las ráfagas de aire, el cigarro sabía delicioso. Olvidó su habitación polvosa y vieja, su cama escandalosa con los resortitos salidos, el armario del abuelo que había sido rescatado (apenas) de las polillas. Estaba teniendo un momento, uno de esos tantos, de silencio y paz, aún cuando su cuerpo sintiera el cansancio y cerrar los ojos no significara dormir (por fín). Estaba teniendo uno de esos momentos, cuando insomnio le pasó una mano por su sexo, y él se terminaba el cigarro, y suspiraba resignado… una tanta de esas noches eternas y solas: no había de otra mas que disfrutarla.

Los condenaditos, versión live

Ayer no podía dormir, tan no podía dormir que me encontraba a las cinco de la mañana, aún pensando, bostezando, dando vueltas en la cama, creando telarañas invisibles con mis dedos, pensando, parpadeando a ver si así mi cuerpo se cansaba, pensando pendejadas. Si, eso hacía. Nada nuevo. El proceso para conciliar el sueño, hoy se valió de leer dos capítulos del Quijote, después bajar y ver una película, releer un poco algunos pendientes y subir de nuevo, a ver si eso me relajaba. Ni madres, o bien, en terminos menos coloquiales: Sirvió para un carajo.

Pensaba en eso de “Vivir el momento”, en aquellas personas que lo dicen y lo repiten y tal vez, hasta lo viven. Es el consejo de los tiempos modernos, ese “Vivir el momento”, quédate con el presente hasta que te mueras y disfrútalo. ¿Se puede? ¿Hay gente contenta, viviendo continuamente el día a día, disfrutándolo, contemplándolo y aprovechándolo? Y en mis pensamientos, busco a las personas que lo han aconsejado o dicho y rara vez, hay una congruencia entre ambas cosas. Muchas veces, se vive el presente porque no hay de otra, porque hay que seguirle en la luchita. ¿Y mañana qué? Pues no importa mucho, no sabemos si mañana moriremos o si hoy en la noche se arruinan los planes de cinco años… así que bienvenido presente, eres nuestro consuelo.

¿Habrá gente que aprecie cada minuto de su existencia? ¿Qué se sonría —tiernamente— si alguna vez llega a leer mi ingenuidad? ¿Habrá gente que haya llegado a tal estado espiritual/mental que pueda enterrar un pasado y dejar al futuro, hacer y pasar? ¿Habrá gente que no se conforme con un: pues nomás vivir y ya, no hay de otra, luchita luchita? Ah, no lo sé. No sé si yo quiero ser uno de esos o si, de alguna manera curiosa, me he transformado ya en uno de esos. Tal vez de eso se trata vivir el día a día, de lo mucho que estoy pensando y el tiempo se me va, mientras estoy sentado, bebiéndome un café, mirando al frente, cumpliendo mis trámites karmáticos y legales.

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Pruebas de fuego

Ayer, terminando de comer, se me antojó el cigarrillo “para la digestión”.

Dormí mal. No fue por el cigarrillo, de por sí, no sé dormir como la gente decente (eso y un par de pensamientos me asaltaron la cabeza, pensamientos malos…). Me desperté, me dormí, pensamientos malos, me desperté, me dormí, pensamientos malos. Tengo un par de demonios nuevos, hermoso, sencillamente hermoso.

Ayer me sentí orgulloso, no había tenido que prender ningún cigarrillo.

La primera prueba de fuego fue cuando mi mamá compró sus cigarros, los abrió y se fumó uno. Ohhh, el delicioso aroma del tabaco quemado penetrando en mis fosas nasales. Suspiré, no me dejaré vencer.

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Al despertar, puse agua para el café y mi primer impulso fue prender un cigarrillo para esperar a que el agua calentara.

Cuando me hice mi café, mi segundo impulso fue buscar un cigarro para acompañarlo.

Y por supuesto, el cigarro para terminar el café.

El cigarrillo antes de dormir. El cigarrillo mientras uno se baña. El cigarrillo antes de salir. El cigarrillo cuando uno espera el transporte público.

Y ese único cigarro que me queda, me mira con una sonrisa maligna… Oh si, esta será mi mejor batalla.

Personajes

Cuando no puedo dormir, aparte de pensar en las historias que llevo cargando conmigo (actualmente solo es Lorena y Mateo… y de repente el Poder Gris es lindo conmigo y me deja una o dos escenas memorables). Pienso en personajes.

Los personajes para mi son lo más importante, más que la situación (que se llega a dar sola cuando son buenos personajes). Por ejemplo, Padre Taxi tenía los personajes desde antes que se me ocurriera una historia en dónde meterlos. El Poder Gris tenía varios de sus personajes ya construidos y gracias a las situaciones, he podido dar nacimiento a más personajes y así.

Son los personajes los que no me dejan dormir, a veces me pregunto si son fantasmas, o tal vez personas que conocí en vidas pasadas o mientras dormía. Pienso en sus manías, sus cicatrices y sus mentores, que a su vez son personajes con manías, cicatrices y mentores. Pienso que grado de inteligencia tienen, que es lo que les da carisma, lo que puede hacerlos memorables. Les doy detalles que para mi parecen comunes, pero logran hacerlos memorables.

Uno de esos detalles, de los cuales estoy orgulloso, es que a dos o tres personas les agradó el personaje de Trevan en el Poder Gris, por el simple hecho de que sabía cocinar. De Piedra me platican mucho su sonrisa, a pesar de que tenía la astilla clavada. La Tía Yemita, ni que decir… siempre saliéndose con la suya, a su manera, al final… y me preguntan por qué en la historia de Multiuniversos, no hay ninguna forma de la que se pueda burlar de la Muerte… si es lo que suele hacer.

Simón Dor, y su esquizofrenia inundada de sarcasmo. El Asesino, que elije una virgen para escribir su obra. Dumas y Domingo, unidos por una liga extraña que confunde el uno con el otro. Erick y su dominio sobre las rosas azules. Darun y Radcliff.

Cuando no puedo escribir, recurro a mis personajes y les pregunto como contar la historia, que harían o no harían, que dejarían de hacer, que se proponen a hacer. Es la única forma que conozco.

Insomnia del 17-18 de Noviembre.

Estaba ayer tratando de dormir inutilmente, dando vueltas a mi cama, después de darle un repaso a La Iliada y La Odisea. Y sencillamente se volvió uno de esos días en los que seguramente esperaría acostado en mi cama a que me dieran las cinco de la mañana para meterme a bañar, desayunar algo, venir a la computadora a revisar un par de escritos y luego irme a la escuela.

Pero já! le gané al día. Me levanté antes. A las 3 AM ya había prendido el videojuego (Dreamcast - Capcom vs. SNK 2) para distraer mis pensamientos de aquellas cosas que me preocupan.

  1. Los exámenes.
  2. El Poder Gris.
  3. Mi familia, mi hermano.
  4. Padre Taxi.
  5. Más escuela.

En sí, mi mente no me deja tranquila. Y para acabarla de fregar, a las 6 de la mañana sentí un dolor intenso en el estómago que me tiró todo el día. Ni escuela, ni trabajo, ni dormir bien. Ha sido bastante jodido. Ya mañana será otro día y qué Dios sea honesto.

Diario de Simón Dor. Día 10.

Este post es parte de una serie, llamada “El diario de Simón Dor”. Anotación 9 de 47


Día 10

Odio no dormir, porque es cuando el inconsciente habla libremente y no estoy consciente para callarme. ¿No te ha sucedido? Querido diario, no he parado de decirme de cosas en toda la mañana. No he parado de preguntarme ¿Qué día es? ¿Cuándo harás ejercicio? ¿Dejarás de fumar? ¿Deberías estar en un taller? ¿Por qué no tienes alas? ¿Cuál es el secreto de la vida? ¿Beatriz?

¿Qué hay de Beatriz? Ese es el nombre simbólico de mi amor, debemos agradecerle a Dante… ¿Quién es el amor de Simón Dor? El amor de Simón Dor es secreto, puede ser una mujer, un hombre, mi vecina (tan tierna…), Ogilvy (¿quién es?), las mañanas dulces, el olor a lluvia, los árboles altos (¡Ja!). Mi amor secreto, que tiene tantas formas y a la vez es una sola. Un listón rojo en su cabello… (Do you remember, my dear big sister?).

Son muchas las cosas que pasan por mi cabeza y marchando se presentan una por una y no puedo detenerlas, pero tampoco puedo platicarlas, porque son tan rápidas que no me dan tiempo de observarlas. Y es inútil enfocarse en una sola, porque entonces me pierdo de muchas maravillas.

Beatriz… Beatriz…

Son pocas las cosas que puedo aún de ti recordar… tus ojos negros y pacientes. Silencio cuando entrabas al cuarto. ¿No estaba nervioso cuando me mirabas interpretar? Seguramente si. Niña y mujer en un solo cuerpo. Tu cabello enlazado en una cascada de cocoa. ¿No es delicioso el chocolate cuándo sales al balcón a sentir la brisa de primavera?

Tú eras Magia y Ciencia. Tú eras Espíritu y Materia.

Beatriz, Beatriz.

Tantos nombres tienes, y recuerdo el primero. ¿Te he contado el mito del Árbol de los Mil Nombres? El Árbol de los Mil Nombres solía ser un humano, que al traicionarse así mismo fue castigado por los dioses, y se le obligó a andar en la tierra buscando su verdadero nombre. Podía ser Oxefes o Xaefes, sin embargo, no lo era, cuando lo encontrara, el lo sabría, ya que sus cuervos fieles le picotearían hasta obligarle a caminar.

Seguir caminando. Tosafas, Feset, Danag…

Muchos nombres, y sólo puedo recordar el tuyo, mi querida Beatriz.

Apaga la luz.

El domingo en la madrugada, mientras me acostaba después de una noche de insomnio… estaba pensando en que mi hermano se iría a vivir a otra parte.

La televisión estaba prendida y la lampara de noche de mi hermano también, el dormía y de repente medio abría los ojos por el ruido que yo hacía, le hacía gestos para que se fuera a dormir y el asentía y cerraba sus ojos.

Me acomodé y me puse a ver la televisión sin observarla, incosncientemente me chupé como tres episodios de “As told by Ginger” y el reloj seguía corriendo, corriendo… Nickelodeon es una distracción visual potente, pero no para aquellos que tienen bien entrenado el ensimismamiento nostálgico como yo.

Pensé como a todo mundo le gusta Bob Esponja “porque es diferente”, pensé como a mi hermano le aburría Bob Esponja y prefería cambiarle a Doug o a Rugrats. Lo que me dio la idea que probablemente “Bob Esponja” estuviera enfocado a la población adolescentil, me sonreí con el pensamiento absurdo y di un par de vueltas en la cama.

Hugo se levantó en algún momento, medio despierto y no recuerdo que preguntó. Yo le dije que no pasaba nada, que por favor apagara la televisión. Lo hizo medio dormido y no escuchó cuando le dije: “Apaga la luz”.

En algo similar a los tonos sepias me quedé todavía pensando, el reloj todavía corriendo y todavía pensando en que debería dormir un poco. Tantos todavía… abuso del recurso.

Y me puse a pensar en lo beneficios y los no-beneficios de tener a mi hermano lejos de mi. Es cuando los pensamientos más estúpidos se presentan y me dije: “Bueno, al menos me iré de vacaciones más seguido”. Lo estúpido por lo regular se confunde con ingenuidad y es por ello que algunas veces lo que creemos estúpido, resulta ser lo correcto.

Hugo se volvió a levantar, en medio del onírico y le dije: “Apaga la luz”. El apagó la luz y así se cerró otro telón.