“Creo que lo mejor será decirte lo que yo creo y siento, como lo hizo mi benefactor. El era diablero y guerrero; su vida se inclinaba hacia la fuerza y la violencia del mundo. Pero yo no soy ninguna de las dos cosas. Esa es mi naturaleza. Tu has visto mi mundo desde el principio. En cuanto a enseñarte el camino de mi benefactor, nada más puedo dejarte en la puerta, y tú tendrás que decidir solo; tendrás que aprenderlo por tu propia cuenta. Debo reconocer ahora que cometí un error contigo. Habría sido mucho mejor, ahora lo veo, empezar como yo mismo empecé. Así es más fácil darse cuenta de cuan sencilla y a la vez cuán profunda es la diferencia. Un diablero es un diablero y un guerrero es un guerrero. O se puede ser las dos cosas. Hay bastante gente que es las dos cosas. Pero un hombre que sólo recorre los caminos de la vida lo es todo. Hoy no soy ni guerrero ni diablero. Para mí ya no hay nada de eso. Para mí sólo recorrer los caminos que tienen corazón, cualquier camino que tenga corazón. Esos recorro, y la única prueba que vale es atravesar todo su largo. Y esos recorro mirando, mirando, sin aliento.” - Las Enseñanzas de Don Juan, Carlos Castaneda.
Mi acercamiento a este libro, ha sido uno muy curioso, sucedió como una recomendación vaga de una tía, cuando yo tenía 17 ó 18 años. Ví el libro, pero no me lo tomé en serio.
Entonces hará unos dos años, me veía mucho con un amigo llamado Ian y salió a flote este libro, porque me comentó que no cualquiera podía ser guerrero. En aquél tiempo era un muchacho muy influenciable, había terminado la preparatoria y mi vida no tenía rumbo fijo (si Argel leyera este pequeño escrito, me aventaría el libro encima por estar haciendo confesiones de mi vida). Ian me explicó brevemente lo que significa el camino del guerrero y me recomendó de nueva cuenta el libro, me lo tome en serio… tan en serio que no pasé de la página 15.
Y pasaron los años. Me leí unos resúmenes en internet de este libro que ahora descubro son los Apéndices.
No fue hasta que Horacio, un compañero en la facultad, volvió a traer a mi memoria este libro, ya que él es un estudioso de sustancias psicotrópicas y el buen uso de éstas. Con eso en mente y además porque quería saber si el mío, era el camino del guerrero que me comentó Ian alguna vez, decidí terminarlo.
Carlos Castaneda se vuelve el alumno de un brujo yaqui el cual le enseña el uso de plantas y esto le lleva a lo que él llama una “realidad no ordinaria”. No quiero arruinarle el libro a nadie, tendrían que leerlo y aprender de propia cuenta quien es “Mescalito”, el “Humito” y sobre todo, como enseña Don Juan el camino del guerrero.
Nos enseña a los enemigos del ser humano: El Miedo, El Poder, El Conocimiento y la Vejez, este último siendo el enemigo más poderoso y el único al que el ser humano no está destinado a ganar. Venciendo estos cuatro enemigos, uno adquiere el título de “hombre de conocimiento”.
Está interesante el libro, para aquellos que quieran conocer más de cerca las propiedades del peyote y adquirir una nueva filosofía de vida.