Gajes del Oficio

Estaba en la oficina, medio checando unos casets, medio checando el MSN. Feyo estaba en la otra computadora, viendo imágenes.

Cuando de repente, se me salió un suspiro (si, mientras platicaba con ella) y dije— Te quiero.
Naturalmente, Feyo me volteó y me miró raro.

Me sonreí y aprovechando la homofobia de los hermanos Hernández…

—Te quiero Feyo…
—Este, si, está bien gordo…
—Pero si te quiero mucho Feyo.

Alfredo me miró con los ojos muy abiertos.

—Gordo… me estás asustando.

Me eché a reír con la seriedad y el temblor en la voz de Feyo.


Feyo llegó a pedirme unas listas.
—Te doy tus listas, solo si me dices que me quieres Feyo.

Feyo parpadeó un par de veces.
—Te quiero mucho gordo.