Ayer llegué a la escuela para enterarme que un grupo de “estudiantes” (más bien, los definiría como pseudo-estudiantes), cerró la facultad de Filosofía y Letras como protesta a la guerra. Se consiguieron una bocina y un micrófono para decir una sarta de estupideces, en vez de argumentos sólidos.
Alrededor de trescientos estudiantes que estaban afuera de la facultad pidieron entrar. Sin embargo, todos los que pasaban a hablar por el micrófono, utilizaban la palabras: “Diálogo, no confrontación, Discusión”. Tan sencillo que hubiera sido abrir las puertas… pero no, exactito, igual que la política en México… discuten mucho, pero no se hace nada.
No hay excusa, ni siquiera una guerra, ni siquiera la foto de los niños muertos, para detener la educación de la juventud. De alguna forma tenemos que prepararnos para detener las guerras en el futuro. Algunos lo harán con los libros, otros tantos con una guitarra y otros más con un mouse sirviéndoles de chancla voladora.






