Mi mismo:
Ummmmm… Es una cursilería el amor eterno, el hacer el amor, es también una etiqueta que se vende, tan bonita como la navidad o como el día de los enamorados. Francamente, el sexo forma parte de una necesidad biológica que debe ser satisfecha, no necesariamente acompañado, ¿para qué te acuestas con una mujer con el fin de perseguir una etiqueta o las mujeres viceversa? mejor mastúrbense y aprendan que onda con su cuerpo y como se relaciona con sus sentimientos… Vaya, hacer el amor, suena tan bonito, que le quita el nombre que las cosas deben tener.
Valar respondió:
dices eso porque tal vez no lo has experimentado.
Un rato después, publiqué Anselmo y Susana… a Gabo se le ocurrió decir:
Inmenso, una fantasía llegar a ese punto. ¿Ves cómo sí puede llegar a exister eso? Hasta ahorita tuve tiempo de leerlo completo, estuvo genial.
Bueno, está difícil explicar mi vida sentimental en ese aspecto. El porque “el hacer el amor” se me hace un término cursi, es simple farfullería de escritor. Sexo nada más, es todo lo que hay. Que cuando tienes sexo con alguien que amas, debe ser lindo y le damos nombres bonitos. En vez de esa burda palabra de cuatro letras utilizamos la anestésica (sexo - amor - sexo - amor).
No digo que sea malo, es más… promuevo lo siguiente: hay que vivir la vida con anestesia, porque demasiada realidad tenemos ya. Por eso también me dedico a escribir anestésicos y fantasías lindas como Anselmo y Susana, no como un motivo aspiracional, diablos no. Más bien es el postre de tanta contundencia en el día vivido. Hace que te pierdas, que te identifiques, que recuerdes, que sueñes, que sonrías, te rías o emites el suspiro.
Les mando un saludo. Hagan el amor en compañía de sus personas queridas y mírenlo todo con un poco de realismo mágico. Ya después nos ocuparemos de escuchar que habrá una guerra. Reitero mis agradecimientos por sus comentarios y seguiré de cuentista un ratito más, a ver que alucinación se me sale del alma esta vez.






