Noviembre 4, 2007 — 1-2-3, Amor.
Escrito por Agustin Fest.
Sé algunas cosas del otro. Sé que no se fuma mis cigarros, porque mis cajetillas siempre están como las dejé durante el “ciclo del sueño”. No me había preocupado por eso, hasta hoy, que me fumé unos dos o tres cigarrillos nomás y maravillado observé mis cajetillas por el acontecimiento. No los ochenta cigarros que acostumbro (Nah, tanto no podría). Hay otras posibilidades, como que el otro se compre sus propias cajetillas o se fume una completa durante el ciclo del sueño, pero lo dudo mucho.
O se meta otras cosas.
Estoy en Puebla desde el fin de semana, y no ha pasado nada durante el sueño. Le pedí a Sol que me vigilara, jugandito. Ella igual no se la tomó muy en serio, también cree que estoy escribiendo otra de esas pequeñas ficciones en mi blog que no van a ningún lugar. Bendito sea el ser humano y su asunción innata. No traje la falda, ni la blusa, pero aún las conservo en algún cajón. Sólo espero que mi hermano no esté husmeando. Tal vez fue un error venir a Puebla. Tal vez mañana, cuando despierte, me encuentre en el Distrito Federal. Si el otro se toma muy en serio robarme mi cuerpo, creo que no le agradará que lo cambie tanto de espacio.
Me ha costado trabajo lidiar con la angustia de Sol. No estoy acostumbrado a que se ponga en ese estado. Lo que pasa en Tabasco es cosa seria y cuando la vi, todavía estaba asustada y preocupada. Luego se recluye, se queda en sus pensamientos y no pasa nada. Entrar es imposible. Todos tenemos nuestros ritos, supongo… pero si algo es invariable, en la naturaleza del hombre y su relación, es que cuando la mujer se queda callada, en su mundito, con sus cosas, piensas que algo hiciste mal. Corro, vuelo, me acelero. Nada pasa, todo esta en su lugar, pero sabes que algo hiciste mal y nadie te quiere decir qué. Nunca me sentí tan inútil y tan poco apreciado como este fin de semana. Llegué a pensar que debí quedarme con mi madre, (pero la madre… ahhh, la madre, ese conjunto corpóreo de desayunos, cafecito y reproches) pero… finalmente, algo bueno hice al venir aquí. Nada es desperdicio. He dormido como nunca.
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Julio 3, 2007 — Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Ni en aquel, ni en el otro. Estuve incómodo este fin de semana, porque no podía fumar donde quería… pero así pasa, cuando eres fumador y tienes que seguir las reglas de las casas. Fumar cuando no puedes dormir es parte del insomnio. Sobre todo el insomnio del que piensa. No es que pensar sea una de las actividades más nobles de este mundo. O una de las más sanas. Diría que no. Al contrario: su inutilidad y prolongación, da pie a la inacción, lo que lo convierte a uno en el imbécil. Por eso aunque sea fumar, prender un cigarrito. Acción e inacción, una fumada y mirar, otra fumada y abrir la boca como para decir algo, fumada más y rascarse un pezón. Sacar el cuadernito y escribir una anotación. Fumar y escribir. ¿Quién habrá inventado ese cliché? ¿De dónde vendrá esa imagen publicitaria? Me pregunto después, ¿cómo era mi vida antes de prender un cigarrillo? El jueves me di una idea. Desperté y no había encendido nada hasta muy entrada la tarde.
Me gusta el calor de Villahermosa. Mi suegra me dijo que estaba loco por llevar chamarra y quedarme dormido a medio día con ella puesta. Después se enteraron que dormí sin aire acondicionado y sin ventilador. Loco, loco, loquito. No importa, de verdad empecé a disfrutarlo. Sudo poco, casi nunca. Sentí como la gripa que tengo desde hace una semana se me escapaba como vapor, atravesando mis poros. Detesto el calor, pero cuando es el calor de Villahermosa, me provoca felicidad.
Fuimos a una boda ese fin de semana.
Miré el rito atentamente. Escuchaba las canciones, miraba a los invitados, escuchaba los precios. Solían decirme, cuando empezaba a anunciar mi inminente boda, que no me imaginaban casado. Facilmente puedo decir por qué: Todo me da dolor de cabeza (literal), desde el escándalo hasta el movimiento social. No lo desprecio, simplemente en algún punto todo se vuelve ruido y dejo de prestar atención. La música se vuelven tamborazos en mi cabeza. La conversación se vuelve un siseo. No sé porque soy así. Nunca me educaron en mi casita para ser un caballero de sociedad, al parecer. Desde ahí estamos mal cuando se menciona el concepto de boda.
Haciendo cuentas, después de que escuché el precio por plato de la fiesta… el teatro salió en alrededor de 150 mil pesotes. Suspiro nada más de escuchar la cantidad. Tengo que seguir comprando MELATE. Hombres en todo el mundo, de mi edad y mi condición, tienen como sueño una boda sencilla, estrictamente lo necesario… sin embargo, uno sabe que es un crimen, al menos a su edad y hasta que crecen y piensan: “Mejor nos hubiéramos pagado una mejor luna de miel”, evitarle una boda bonita a una mujer. Nadie sabe que misteriosos mecanismos se mueven alrededor de esos presupuestos, y las invitaciones a los amigos, y los lugares para casarse, y los motivos para hacer tanto gasto para demostrar el amor… nadie sabe.
Mi mujer sueña con comprar libreros y llenarlos de libros. También sueña con una recámara más grande y la ampliación de la casa. Sin embargo, cuando hablamos de boda, ninguno de los dos sueña o habla mucho al respecto. Entramos en terrenos peligrosos cuando pensamos en platillos, centros de mesa, invitaciones y lugares para casarse. Sólo sabemos que será en Villahermosa, y nada más. ¿Yo, tirando una liga y sosteniendo la cola para el baile de la cola? No me imagino en ese lugar, pero ahí estaré. Mientras tanto, sueño con una barda para el jardín, y ponerle una mesita para tener un lugar donde fumar decentemente. Ahorrar con Don Dinero para esa choza en la playa donde iremos a morir, un día de estos.
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Junio 17, 2007 — Creative Urge.
Escrito por Agustin Fest.
Se apartó poco a poco, pensó que la noche iba a ser larga. No quería estar cerca de la cama cuando llegara el insomnio y le abrazara. Siempre que estaba acostado, e insomnio llegaba, la peor manera para hacer el amor era estar acostado. Su peso, su salvajismo, sus polvos mágicos, sólo le permitían girarse sobre la cama una y otra vez, pensando en las acciones y consecuencias del día. Abrió uno de los cajones, sacó sus cigarrillos y se acercó a la ventana. Cuando sintió las manos suaves del insomnio acariciarle el pecho, mientras daba la primera bocanada de humo, confirmó de verdad que iban para largo y lo mejor sería inventar un tema de conversación estúpido. Amainar el silencio, porque de lo contrario tendría que soportar a dos en vez de uno. Miraba por la ventana, la calle estaba vacía, sentía las caricias del pecho y las ráfagas de aire, el cigarro sabía delicioso. Olvidó su habitación polvosa y vieja, su cama escandalosa con los resortitos salidos, el armario del abuelo que había sido rescatado (apenas) de las polillas. Estaba teniendo un momento, uno de esos tantos, de silencio y paz, aún cuando su cuerpo sintiera el cansancio y cerrar los ojos no significara dormir (por fín). Estaba teniendo uno de esos momentos, cuando insomnio le pasó una mano por su sexo, y él se terminaba el cigarro, y suspiraba resignado… una tanta de esas noches eternas y solas: no había de otra mas que disfrutarla.
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Junio 1, 2007 — Búsquedas, Consumidor de Entretenimiento, Vida diaria, favoritos.
Escrito por Agustin Fest.
Tres días demasiado tranquilos, sin proyectos en puerta y solamente promesas. Ya conozco esos días engañosos. Pensaba hacer un test para averiguar cuantos años soy más viejo en realidad, pero desistí cuando me pedían registro y e-mail. Hace unos momentos habló mi mujer para festejar que había terminado su asignación en Chiapas. Platicamos un poquito nada más, me dejó un poco inquieto, queriendo escucharla un poco más, pero he decidido no molestarle. Dos mujeres poblanas vinieron hoy, las pasé con el encargado de una agencia de modelos y actores para que platicaran, y vieran si había oportunidad. Les recordé que si querían vivir aquí, no despreciaran cualquier trabajo que se les ofreciera y que le echaran ganas. En mi juego de cartitas, he subido ya más de la mitad al nivel máximo y pronto podré jugar los torneos con decks más fuertes. Sorprendente como uno se clava con esas cosas. Hemos comprado un six pack de cervezas, bebemos y perdemos el tiempo, chateamos, jugamos, etcétera. Hace unas horas, Jorge nos dijo que abríamos cinco castings para la siguiente semana, ninguno de esos proyectos lo llevamos entre Ricardo y yo, así que estaremos sufriendo un poco con las ediciones.
En el día pasan una cantidad de cosas, una tras otra, aún cuando parecen poco importantes son interacciones moviéndose en todas partes. Mi hija me habló para quejarse de su novio, de cómo se sintió utilizada por cuestiones cumpleañeras. Mi hermano hizo su último examen el día de hoy y se siente contento porque ya esta de vacaciones. Fuimos a comprar un monitor y lo regresamos, porque ya estaba madreado. Estoy bebiendo una cerveza, un poco inconsciente de la hora, siento como si fueran las seis de la tarde, cuando ya son las nueve. Ayer en la madrugada puse una sección en mi blog para mis posts favoritos, hice cambios chiquitos. He recuperado los headers aleatorios. Una amiga negó un viaje relámpago a Tijuana porque no ha pagado la renta de su casa y me habla de las nociones de responsabilidad. Uno cree estar quieto, pero el mundo sigue moviéndose, pequeñas cosas que hacen un todo, algo que podríamos llamar “El día”.
Para cerrar esta noche, seguramente muchos harán el amor esta noche, o cogerán de la manera más puerca. Estarán desvelados en sus oficinas, y habrán de bajarse las pantimedias y los zippers. Yo, mientras tanto, continuaré bebiendo mi cerveza y jugando cartitas. Algunas de esas uniones iniciarán el proceso de nacimiento de otros catorcemil niños. Los pobres, los olvidados, rascarán por comida esta noche, comerán algo echado a perder, y tres de diez morirán, otros serán asesinados por sus compañeros de desgracia. También me compré una coca y un agua de jamaica, me siento sediento esta noche. Algunos niños de catorce años se escaparán a casa de otro para beber y fumar, o tomarse unas pastillas, y desnudarse y tomarse fotos. Yo estaré durmiendo, o viendo pornografía, o moviéndole cosas a mi blog. Una española de Asturias llegará de un largo viaje de avión, desde Madrid (donde vivió dos años) y cuando conozca la ciudad, se dará cuenta que el tráfico de Madrid es cosita de nada comparado al de la ciudad de México. En otra parte, llegará una cubana y mirará asombrada como nunca se apagan las luces, visitará Perisur y se echará a llorar, imaginándose nunca que esto sucedería en su isla. Yo estaré cenando, planeando dormir o desvelándome incidentalmente. Mi mujer estará dormida en el hotel de Chiapas. Las prostitutas buscarán el pan de cada día en el vino del Cristos.
Cosas así pasan todos los días.
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Abril 9, 2007 — Consumidor de Entretenimiento, Vida diaria.
Escrito por Agustin Fest.
Me gustan las mac, porque le doy click al botoncito de su pinche (porque es bien pinche y punto) mouse y todas las ventanas se hacen chiquitas bien padre. Lo mejor es que las ventanitas siguen trabajando en el fondo y ves en miniatura como continúan actualizándose los procesos. Hasta el momento, no he logrado que se pasme con los mil programas que puedo tener abiertos. Quisiera que mi PC de escritorio hiciera eso, aunque de por sí, al parecer mi disco duro esta muriendo. Es por eso, que la próxima compra será una mac, una macpowerbook, para sentirme escritorsucho de Nueva York, yendo a un starbuck’s a escribir la próxima gran novela mexicana y fumar como desquiciado afuerita para no arruinar el aroma del café.
Sin mentiros, llevo como tres horas tratando de escribir un post y lo único que se me ocurre, es picarle al botoncito para ver como todo se hace chiquito de manera hermosa (de verdad). Hace rato escribía de un concurso de cuento al que me pienso meter, pero prefiero no elaborar de ello. Aún estoy arreglando los cuentos que pienso presentar y les falta mucho para ser colegialas japonesas de minifalda con tendencias masoquistas (velitas, mordazas de hule y cuerdas, todo eso bello). También me aventé una perorata acerca de mis etapas como escritor, pero mejor lo borré todo. Por más que lo leía, no me satisfacía… como si no fuera yo, ¿entienden?
Hoy aprendí un truco para prender cerillos y que automáticamente, quede protegido por las manos cuando lo enciendes. Sorprendente que uno, fumador empedernido, no sepa esas cositas. En algo tan sencillo te das cuenta que hay mucho por aprender. Así como no he leído todos los libros, no me sé todos los trucos con el fuego. Algún avispado dirá que es el secreto de la vida: Aprender idioteces con gracia para no aburrirse (como quemar una casa y que no te descubran, por ejemplo). Así es como miraba fotos de flickr, y daba click de en medio, aprendía como convertir a quicktime los videos, click de en medio, como jugar gunbound y click de en medio. De grande a chiquito, simplificar la vida, ver todas las cosas en una sóla ventana, the big picture.
Siento algo de hambre, lo único que tengo en el estómago es un licuado de plátano con chocolate. El señor de los licuados, que esta frente a una vinatería sobre Vértiz, ya nos reconoce. Nos saluda amablemente y bromea con nosotros. Sabe que seremos clientes. Hoy le ofreció a Ricardo uno de mamey con fresa, argumentando que la combinación era buenísima y ofreció cambiárselo si al probarlo no le gustaba. Eso, ¿se llama servicio? ¿O es la camaradería natural del mexicano que surge en momentos extraños? Por naturaleza, por el ambiente social, me gusta bromear con la gente dicharachera.
En el camino, me encontré un poster del Huracán Ramírez y recordé que había visto un documental de su vida. Me pareció un personaje fascinante. Me dediqué a leer más en la Wikipedia y en otros lugares. Me clavé. Se me antojó escribir de lucha libre, algo, lo que fuera… así que no se sorprendan si en estos días, de pura casualidad, me pongo muy de 1 a 3 caídas y aplico la hurracaraña a diestra y siniestra.
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Marzo 22, 2007 — 1-2-3.
Escrito por Agustin Fest.
La felicidad existe en lugares curiosos, como en el salir a fumar un cigarro y disfrutarlo, mirando puertas que ya se duermen buenitas y obedientes, las luces velan el silencio del edificio mientras platican a voz muy bajita los acontecimientos del día, ese momento inexistente donde señora sol les reemplaza. Las noches, cuando un rayo de luna escapa por los pequeños matorrales de la urbanidad creciente, los silbatos pasean en los caminos y los ladridos les acompañan. No hay nada como el cigarro suspendido en el aire, y el humo dispersándose, separando sus átomos para convertirse en vacío. Una silla abandonada piensa que esta sola, mientras un monitor prendido propone escribir algo en una hoja en blanco, una gorra sueña con besarse con los pelos necios al siguiente día y una pluma, iridiscentemente enamorada, observa las hojas de un diario que aún no marca con su tinta. Al escritor le preguntaron si la ama, y él ha respondido que si, en su cabeza.
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Octubre 27, 2006 — Consumidor de Entretenimiento, Intento ser Escritor.
Escrito por Agustin Fest.
Buenos días a todos ustedes, me han encomendado la difícil tarea de entrevistar a Fest. El por qué el autor decidió concederme la entrevista, aún esta por verse. De por sí, me siento bastante afortunado de que un hombre de tantas y múltiples ocupaciones como él, haga un espacio en su apretada agenda para hablar conmigo. Agustín Fest, como la mayoría sabe, es un joven resuelto, que desborda creatividad, que escribe más o menos, que le confunden fácilmente con un narcisista porque gusta tomarse fotos de sí mismo y que hasta el momento ha editado sus propios libros. Nadie sabe que pretende con esto, si ser famoso, si entrar al canon literario o si, sencillamente, divertirse con lo que escribe. Se diría entonces que se dedica a dos trabajos al mismo tiempo: escritor por encargo de sí mismo y lector número fanático número uno de sus propios escritos. Pero basta de suposiciones, sin más dilaciones les presento esta, LA ENTREVISTA DEFINITIVA.
FEST (se ríe nervioso): Vamos, tanto como definitiva no. A Fest le da miedo la palabra definitivo, porque es como un indicativo de un final y creo que de lo poco que he aprendido de Fest, es que no le gusta escribir cuentos que terminan.
ENTREVISTADOR: ¿Consideras que un final arruina una historia? ¿Te dan miedo, repulsión, o sencillamente no son de tu agrado?
FEST: Fíjate que esa es una excelente pregunta para Fest. Tal vez es porque se involucra tanto en lo que escribe, que mientras más avanza en la historia, le resulta más difícil saber como continuarla. Falta de disciplina, de una planeación para escribir, hace que las historias tomen giros inesperados que luego, pues, no sabe como deshacer. ¿Aunque de verdad, será necesario deshacerlos? El gozo de escribir viene en parte por continuar ese flujo que lleva la historia, deshacer lo que se tenía planeado y dejarse llevar. Como cuándo te ofrecen tu segundo toquín de mota. Te lo fumas y go with the flow.
ENTREVISTADOR: ¿O sea qué usas drogas para escribir?
FEST: Fíjate que ese es el tipo de pregunta estúpida y espontánea que se le puede ocurrir a un entrevistador. No. Fest no consume drogas y no recomienda su consumo para escribir. Puede ser que a algunos les funcione, y de hecho, a Fest le es fascinante leer a escritores que se encuentran bajo el influjo de sustancias. Sin embargo, Fest piensa que si él necesitara una sustancia para imaginar, entonces estaría perdido. No se necesitan sustancias para imaginar, sólo se necesita usar el coco.
ENTREVISTADOR: Bueno, y cuéntanos un poco de lo que estás escribiendo ahorita. La búsqueda de Bob, al parecer, no ha recibido una gran aceptación de tu público. Como que ha cambiado mucho de enfoque en comparación con la historia de Bob.
FEST: Ummm, es que son dos historias que aún cuando estan relacionadas, usan distintos recursos para desarrollarse. La historia de Bob, por ejemplo, se escribió pensando en las fotos enviaban los lectores para los fotocuentos. Si Fest sentía que la narración se atoraba en algún momento, recurría a la siguiente foto de la lista, cerraba los ojos y pensaba: En chinga, vamos, en chinga, ¿qué te dice la foto? ¿qué te diría la foto si fueras Bob?. En cambio, con La búsqueda de Bob, Fest se ha prometido escribir más fantasía y escribirla bien. Es decir, ha tenido mucho cuidado con que sean párrafos más largos de los que acostumbra (no sabe el por qué esa repentina adicción con los párrafos largos). También, ha tratado de que sea una historia un poco más amplia, que se enfoque en más aspectos donde no solamente se trate de buscar al cacto. Ha tratado de darle a cada personaje un sentido y temas que puedan desarrollarse, acorde o muy en contraste, con su personalidad. Con el personaje, homólogo del escritor, ha tenido cuidado en representar algunos recuerdos, experiencias y otras cosas que Fest no compartiría comúnmente, a manera de confesión. Fest se ha tardado un promedio de tres días en escribir las siguientes entregas y siente que no lleva ni la mitad de lo que tiene contemplado. Así que esta puede ser una historia muy larga.
ENTREVISTADOR: ¿Eso te afecta como weblogger? ¿Dirías que no puedes escribir de tu vida, cuándo paralelamente tienes a un personaje llamado Fest, sufriendo en la oscuridad?
FEST: Precisamente, piensa que ese es el problema. Ahora el entrevistador ha dado en el clavo. Es difícil retornar al ritmo de platicar cotidianidades y reflexiones, cuando uno ya esta llevando el ritmo de una historia que se esta escribiendo. Es por eso que Fest le pidió esta entrevista: De alguna manera, hay que disculparse con los lectores porque Fest esta a punto de entrar a otro proyecto, dónde el weblog se usará como un lugar dónde pueda escribir de chingadazo lo que piensa. Aunque sean solamente un par de líneas. La búsqueda de Bob, a Fest le dolería terminarla porque se ha encariñado de manera bestial con los personajes, sin embargo desea hacerlo. Aunque ha pensado que puede con ambos proyectos, en el caso de no ser así, promete retomar la historia en diciembre (aún cuando nadie lea blogs en diciembre) para terminarla como se debe.
ENTREVISTADOR: ¿Qué otro proyecto ocupará tu tiempo?
FEST: Uno en el que ha querido participar desde hace tiempo: NaNoWriMo. El proyecto consiste en escribir una novela de un mínimo de 50,000 palabras del 1 al 30 de Noviembre. Esa novela, no la escribiré en el weblog. Como un ejercicio de disciplina, la escribirá en un procesador de textos, y tal vez, cuándo termine el NaNoWriMO y la búsqueda de Bob, entonces se dedicará a publicar la novela por capítulos. Tal vez se esta tomando con mucha seriedad esto del NaNoWriMo, pero quiere ver si es capaz de escribir un texto jugoso en un mes y quiere ver si es posible disciplinarse para ello, fijándose un horario, fechas límite y mantener una coherencia en la historia.
ENTREVISTADOR: Ahhh, muy bueno, muy bueno… Ahora, es el turno de ustedes bienamados lectores, ¿alguno de ustedes tiene una pregunta? Aproveche que Fest esta de oferta, de aquí hasta el 31 de Octubre.
FEST: ¿Eh?
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